Autor: Eliseo García Rubio

1 de Noviembre

SOLEMNIDAD de TODOS LOS SANTOS

1º LA FIESTA: es de mucha alegría para nosotros. La Iglesia no se conforma con celebrar cada día uno o varios de los santos, además, tiene un día, que es hoy, en el que los celebra a todos juntos. Fiesta instituida por el Papa Gregorio IV en el siglo IX. Los ya canonizados, y los que están en el cielo sin canonizar, que son santos. “Una muchedumbre inmensa que nadie podía contar”: (Ap 7,9). Son la Iglesia Triunfante. Debe de ser muy alegre el día de hoy, porque son muchos los santos conocidos nuestros, o de nuestra propia sangre, familiares. Si cuado vivían en la tierra celebrábamos su santo o cumpleaños. El día que murieron los dejamos de celebrar, y ese día es día triste, de luto.

La Iglesia quiere que los celebramos hoy la fiesta de esos  parientes que ya no están con nosotros,

Tuvimos una madre ejemplar ¡Cuánto nos amo! Si esta en el cielo ahora puede más y hoy es su fiesta.

Tuvimos un padre bueno, si ya esta en el cielo hoy es su fiesta.

Erais dos esposos enamorados, que os guardabais mutua fidelidad, fuisteis felices compartiendo todas las cargas de la vida, y el día que murió se convirtió en el día más triste de la vida del esposo o de la esposa. Si ya están en el cielo, la Iglesia quiere que celebremos hoy su fiesta.

Ese compañero de trabajo o amigo de siempre, o hermana religiosa, compañero, amigos, hermanos de camino y ya no les tenemos ni les vemos, pero si ya están en el cielo hoy es su fiesta.

Ese hijo vuestro, que os dejo de muy niño llenos de dolor, o de más joven, que os adelanto y creyendo que el mundo se os venia encima. Si ya vive en el cielo hoy es su fiesta.

Es una fiesta de mucho consuelo para los que tiene fe. Que desconsuelo para los que no tiene fe. Este contraste entre los que tiene fe y los que no la tiene, se advierte más que en ninguna otra fiesta de la Iglesia, en la que celebramos hoy, la de Todos los Santos.

            La fe nos dice: que esta vida temporal es pasó para la eterna, (cielo).

            La fe nos dice: que la tierra no es nuestra casa definitiva, que esa casa es el cielo. Que en esa casa viven nuestro Padre Dios, nuestra Madre la Virgen, y nuestros hermanos los santos.

            La fe nos dice: que nuestros parientes, las personas que mas nos han querido y que hemos querido en este mundo, no han desaparecido para siempre, están viviendo en esa casa de felicidad, en el cielo, donde esperan reunirse de nuevo con nosotros.

            La fe nos dice: que si vivimos como Dios manda, y morimos en gracia de Dios, iremos también a vivir con ellos al cielo.

2º SU MENSAJE: La santidad es para todos, todos tenemos que ser santos: Hay una idea bastante extendida, de que la santidad, ser santos, no es para todos, tan solo para unos pocos.

Es una fiesta para recordarnos que nosotros también tenemos que ser santos. Quizás sea por falta de interés sobre el tema, o por falta de conocimiento sobre ello, o peor aun, por falta de fe y de esperanza para creer esto y esperarlo para todos. Creo que lo mas grave de la historia de la Iglesia hoy y siempre, no son las persecuciones, ni los escándalos que se hayan podido dar dentro de ella, ni la falta de vocaciones consagradas, ni el que asistan pocos a Misa, sino, el que no nos acabamos de creer de verdad que estamos llamados todos a ser santos, que podemos, y debemos intentarlo.                   

La santidad es tarea de Dios y tarea nuestra: Decía San Bernardo: <<No seamos perezosos en imitar a los que somos felices de celebrar>>.           

1º Tarea de Dios: Dios no falla nunca, nos ofrece a todos la misma posibilidad por el bautismo, nos revestimos de Cristo, y somos imagen y semejanza de Dios. Todos podemos, lo dice el sentido común (hay muchos santos). Jesucristo era Dios. Maria fue concebida sin pecado, y no pecó nunca. Pero los santos son hombres y mujeres como nosotros.          

2º Tarea nuestra: Dios necesita muy poco para hacernos santos, porque para venir al mundo, haciéndose hombre, le basto una jovencita de 15 o 16 años, María de Nazaret. Para curar a un ciego de nacimiento, le basto un poco de barro y un poco de saliva. Para quedarse en la Eucaristía, le basto un poco de pan, y un poco de vino. Y para hacer santos, con menos aun, a San Pablo tirándolo del caballo, a San Pedro con una mirada de cariño, a María Magdalena con una palabra de perdón. Necesita muy poco, menos de lo que nosotros nos podamos imaginar, pero lo que si que necesita es nuestra colaboración. Es decir, que nosotros queramos de verdad lo que Dios quiere que es que todos seamos santos. Dice San Agustín: <<Dios que te creo sin ti, necesita de ti para salvarse>>.

Ellos pudieron, nosotros también. Lo que le sucedió a San Ignacio al leer Vidas de los Santos. Leyéndolas, con su ánimo ardiente y ambicioso decía: <<¿Esto hizo San Francisco? Pues yo también lo puedo hacer. ¿Esto hizo Santo Domingo? Pues yo también lo tengo que hacer>>.

3º SU ORACIÓN: Dios todopoderoso y eterno, que nos concedes celebrar en una sola fiesta los méritos de todos tus Santos; te rogamos que, por las súplicas de tantos intercesores, derrames sobre nosotros la ansiada plenitud de tu misericordia. Por nuestro Señor Jesucristo.

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2 de noviembre

LOS FIELES DIFUNTOS

1º LA MEMORIA:Ayer

celebrábamos a esa muchedumbre inmensa de santos del cielo, (IglesiaTriunfante). Hoy recordamos para rezar por ellos a las almas del purgatorio, que están purificando para ir al cielo, (Iglesia Purgante).

Ayer fiesta de alegría por nuestros hermanos los santos que ya gozan en el cielo de la felicidad eterna, y es definitiva y deseable para todos. Ellos desde el cielo ya nos ayudan.

            Hoy día de esperanza para nuestros hermanos difuntos, que nos puedan necesitar, y es pasajero, de momento hasta que  hayan purificado. Los fieles difuntos, (las benditas almas del purgatorio), son benditas, porque han muerto en gracia de Dios y están seguras de su salvación eterna después de purificarse. Son patrimonio de todos. Abuelos, padres, esposos, hermanos, hijos, amigos, compañeros, etc. Hoy rezamos por todos ellos, porque pueden necesitarnos, (Iglesia Militante), les podemos ayudar. <Nada manchado puede entrar en el cielo>. Ellos ya no pueden purgar sus pecados, pero nosotros si que les podemos ayudar. Puede ser pasajero para ellos, gracias a nosotros, a nuestras oraciones y sacrificios.

El mes de noviembre la Iglesia como buena Madre, multiplica los sufragios por las benditas almas del Purgatorio, a rezar por todos los difuntos, a ofrecer misas, oraciones, sacrificios, etc. Esto cambia el sentido; <la Iglesia Madre, ayuda a los difuntos sus hijos>.

A) Sagrada Escritura, después de una batalla que ganaron los israelitas con la ayuda de Dios. Judas Macabeo manda hacer una colecta para ofrecer sacrificios por el pecado. “Obra santa y piadosa es orar por los difuntos para que sean absueltos de sus pecados”. (2Mac 12,43-46).

B) Tanto arraigo entre los primeros cristianos la costumbre de pedir por los difuntos, que pronto se estableció un lugar fijo dentro de la Misa, para recomendarlos a Dios, incluso con nombres. <Acuérdate Señor, de tus hijos N. y N., que nos han precedido en el signo de la fe y duermen ya el sueño de la paz. A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo, te rogamos les concedas el lugar del consuelo, de la luz y de la paz>.

C) San Francisco de Sales dice; <<Siempre hay que purificar de algo, todos tenemos pecados que se pegan a nosotros en la vida como el polvo de los caminos polvorientos al pasar por ellos>>.

            D) Catecismo de la Iglesia Católica.1030: Los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de la muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del cielo.

2º SU MENSAJE: La fe en el purgatorio tiene dos consecuencias muy  importantes, una para ellos y otra para nosotros.

1ª Para ellos, que tengamos caridad con los difuntos: para esto es necesario tener fe en el purgatorio. Porque si no es así, fácilmente se piensa que, una vez cumplidos con los enfermos graves y agonizantes todos los deberes de la caridad (noches en vela, gastos, medicinas, limpieza, etc.), una vez muertos, (ya nada se puede hacer por ellos), con lo que no es raro que se les deje caer en el olvido, ya hemos hecho lo que hemos podido por ellos. La fe cristiana, en cambio, nos dice que podemos y debemos hacer mucho en favor de nuestros difuntos. Y si no hacemos más por ellos, no es solamente por que nos falta la caridad, sino porque somos “hombres de poca fe” (Mt 14,31). Otras veces será el olvido por creernos que eran demasiado buenos en la tierra y ya gozan del cielo. Es un error, porque bueno solo es Dios. Santa Micaela, en su testamento espiritual escribía: <Temo una añagaza del enemigo contra mí después de mi muerte, y es que mis hijas dejen de rogar al Señor por mí, creyendo no lo necesito: yo les ruego, por amor de Jesús, me saquen del purgatorio. La gran misericordia de mi Dios me llevará, sin tener en cuenta mis muchos pecados, y como si me sacan pronto del purgatorio, yo rogaré por ellas, están más interesadas en no equivocarse por un exceso de caridad conmigo>. La Iglesia, sin embargo, no deja de estimularnos a rogar y a ofrecer sacrificios por ellos. Concretamente cada día lo hace en el memento de la Eucaristía por los difuntos.

2ª Para nosotros, huir de toda clase de pecado: los pecadores hemos de recordar muchas veces el purgatorio. Hemos de guardar fidelidad a la gracia de Dios, incluso en los pecados veniales, porque habrá que purificar también por ellos, aun pequeños nos apartan también de estar íntimamente unidos con Dios. <Nada manchado puede entrar en el cielo>. La urgencia que tenemos de hacer penitencia por los pecados pasados: Siempre hay huellas de pecados, y tendremos que hacerlo forzosamente, queramos o no, en esta vida o en la otra, hay que repararlo todo. San Pedro de Alcántara, apareciéndose después de su muerte a Santa Teresa de Jesús, le dijo radiante de luz: ¡bendita penitencia que tan grande gloria me ha alcanzado! (Vida 36,20). Santa Teresa de Jesús sufría con buen animo las penas de este mundo, segura de que ese penar, llevado con aceptación de la providencia <me servirá de purgatorio> (Vida 36,9) y se consolaba cuando veía sufrir a pobres, enfermos; <tendrán acá el purgatorio para no tenerlo allá> (Fun. 7,5).

3º SU ORACIÓN: Tú eres, Dios nuestro, el autor de toda vida; escucha con bondad nuestros ruegos, para que al crecer nuestra fe en tu Hijo resucitado de entre los muertos, se afiance también nuestra esperanza en la resurrección de nuestros hermanos difuntos. Por nuestro Señor Jesucristo.

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3 de noviembre

SAN MARTÍN de PORRES

1º SU VIDA: Nació en Lima (Perú), el año 1579. Era hijo de un hidalgo español, D. Juan de Porres, y de una mulata, Ana Velázquez. Martín fue bautizado en la iglesia de San Sebastián, en la misma pila bautismal en que siete años más tarde lo sería Santa Rosa de Lima.

Siempre generoso con Cristo pobre. Desde niño fue muy generoso con los pobres, a los que daba parte del dinero cuando iba hacer las compras. Su madre lo llevaba con frecuencia la iglesia. Su padre, gobernador de Panamá, le procuró una buena educación. Aprendió el oficio de barbero, que incluía el de cirujano y sacamuelas. Cumplía cristianamente con su oficio, sobre todo en favor de los pobres, y aprovechado siempre la ocasión para hablarles de Dios, y era tan bondadoso que conmovía a todos.

Quiere ser hermano dominico. A los 15 años entró como terciario dominico en el convento del Rosario de Lima. Allí fue feliz, sirviendo con humildad y caridad a los de dentro y a los de fuera. Recogía enfermos y heridos por las calles, los cargaba sobre sus hombros y los acostaba en su propia cama. Convirtió el convento en hospital. Algunos religiosos protestaron, porque rompía la clausura y la paz. Él con cariño les contestaba. “La caridad está por encima de la clausura” Obraba curaciones y milagros. Su caridad se extendía a los pobres animalitos que encontraba hambrientos y heridos.

Fundo un asilo. Había muchos vagabundos por Lima. Buscó dinero y fundó el Asilo de Santa Cruz para niños y niñas. Allí les cuidaba y enseñaba una profesión. Cuando la viruela empezó a causar estragos en Lima, la actividad y los cuidados de Martín se multiplicaron. A todas partes llevaba consuelo y remedio. Se le vio en dos sitios a la vez, curando y consolando simultáneamente en varios sitios.

No le dejaban descansar en la tierra. Aquel esfuerzo sobrehumano llegó a debilitarle peligrosamente. Cayó enfermo y presentía que no saldría de aquella enfermedad seria la causa de su muerte. Sufrió entonces muchos ataques del demonio, pero sintió el consuelo y compañía de la Virgen. Cuando vio que se acercaba el momento de ir al cielo a gozar de Dios, pidió a los religiosos del convento que le rodeaban en su lecho de muerte, que entonasen el Credo. Mientras entregaba su alma a Dios. Era el 3 de noviembre de 1639. Su muerte causó profunda conmoción en la ciudad. Toda Lima le dio el último adiós. Gregorio XVI lo declaró Beato el 1837. Fue canonizado por Juan XXIII en 1962. Tan amigo fue de oficios humildes, que se le tiene por Fray Escoba. Y así son sus muchas imágenes extendidas por toda la cristiandad.

2º SU MENSAJE:De la homilía pronunciada por el papa Juan XXIII en la canonización de san Martín de Porres, encontramos cosas preciosas que dice del Santo, de entre ellas, se le llama; «Martín de la caridad»

<<Martín nos demuestra, con el ejemplo de su vida, que podemos llegar a la salvación y a la santidad por el camino que nos enseñó Cristo Jesús: a saber, si, en primer lugar, amamos a Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma y con todo nuestro ser; y si, en segundo lugar, amamos a nuestro prójimo como a nosotros mismos.

Él sabía que Cristo Jesús padeció por nosotros y, cegado con nuestros pecados, subió al leño, y por esto tuvo un amor especial a Jesús crucificado, de tal modo que, al contemplar sus atroces sufrimientos, no podía evitar el derramar lágrimas. Tuvo también mucha devoción al santísimo sacramento, al que dedicaba con frecuencia horas de oculta adoración ante el sagrario, deseando nutrirse de él con la máxima frecuencia que le era posible. Además, san Martín, obedeciendo el mandato del divino Maestro, se ejercitaba intensamente en la caridad para con sus hermanos, caridad que era fruto de su fe y de su humildad. Amaba a sus prójimos, porque los consideraba hijos de Dios y hermanos suyos; y los amaba aún más que a sí, ya que, por su humildad, los tenía a todos por más justos y perfectos que él.

Disculpaba los errores de los demás; perdonaba las más graves injurias, pues estaba convencido que era mucho más lo que merecía por sus pecados; ponía todo su empeño en retornar al buen camino a los pecadores; socorría con amor a los enfermos; procuraba comida, y vestido a los pobres; en la medida que le era posible, ayudaba a los negros y mulatos, que, por aquel tiempo, eran tratados como esclavos de la más baja condición, lo que le valió, por parte del pueblo, el apelativo de «Martín de la caridad».

Este santo varón, que con sus palabras, ejemplos y virtudes impulsó a sus prójimos a una vida de piedad, también ahora goza de un poder admirable para elevar nuestras mentes a las cosas celestiales. No todos, por desgracia, son capaces de comprender estos bienes sobrenaturales, no todos los aprecian como es debido, al contrario, son muchos los que, enredados en sus vicios, los menosprecian. Ojala que el ejemplo de Martín enseñe a muchos la dulzura y felicidad que se encuentra en el seguimiento de Jesucristo y en la sumisión a sus divinos mandatos>>.

3º SU ORACIÓN:Señor, Dios nuestro, que has querido conducir a san Martín de Porres por el camino de la humildad a la gloria del cielo, concédenos la gracia de seguir sus ejemplos, para que merezcamos ser coronados con él en la gloria. Por nuestro Señor Jesucristo.

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4 de noviembre

SAN CARLOS BORROMEO

1º SU VIDA: Nació el 1538 en Arona, Lombardía. Pertenecía a la ilustre familia de los Médicis, y había recibido una educación universitaria en Pavía. Era un joven austero, trabajador y responsable. Su infancia y juventud, como predestinado desde la cuna, fue de gran inocencia y perfecta integridad de costumbres. Era sobrino del Papa Pío IV.

Cardenal a los 22 años. A los 21 años Carlos se doctoró en derecho civil y eclesiástico. Sus padres ya habían fallecido. Su tío el Papa, lo llamó a su lado y lo elevó a Cardenal Arzobispo de Milán. Le encargó, tan solo a sus  22 años, de la mayor parte del gobierno de la Iglesia. Lo hizo Secretario de Estado.Lo acepto, movido por la obediencia, no por ambición. Se entregó de lleno al trabajo. Se vistió y amueblo sus aposentos con su calidad de príncipe, de cardenal y de sobrino del Papa.

El cielo le habó por una muerte. Repentinamente murió el conde Federico, su hermano mayor, a quien el Papa había llamado también a Roma y colmado de honras. Todos esperaban que Carlos, no habiendo aún sido ordenado sacerdote y siendo ahora el único heredero del nombre de la familia, dejase la carrera eclesiástica y se casase para perpetuar el nombre. Por el contrario, se ordeno de sacerdote. Considerando entonces la dignidad sacerdotal se despojó de los ricos vestidos, y escogió al padre Juan Bautista Ribera, ilustre jesuita, como su director espiritual.

Padre del Concilio de Trento. Sus tareas aumentaron al reanudarse, el Concilio de Trento en su última etapa (1561-1563). Era el alma de la asamblea conciliar. Interviene en las cuestiones más delicadas, en la revisión de la Vulgata, Misal y Breviario. Se preocupó la composición del Catecismo Romano, obra muy importante. Principalmente en lo concerniente a la reforma del clero, contando para ello con la ayuda muy eficaz de San Felipe Neri.

A la Diócesis de Milán a trabajar y morir. A Pío IV le sucedió San Pío V. deja Roma para dedicarse a su diócesis de Milán. Al llegar, siguiendo la orientación del Concilio, el Cardenal Borromeo comenzó la reforma del clero. Reúne seis concilios y once sínodos para aplicar los decretos de Trento. Funda seminarios para preparar dignos sacerdotes. Recorre su extensa diócesis. Multiplica las obras de caridad. Realiza la reforma del pueblo, del clero, de los monjes y de las monjas, que se resistían a aceptar algunas normas de Trento. Después de la terrible peste, y agotado de sus atenciones a los enfermos, el 4 de noviembre de 1584 moría, tenía 46 años. Siendo canonizado en 1610 por Pablo V el 1610 a los 26 años de su muerte.

2º SU MENSAJE: Realiza la reforma del pueblo, del clero, de los monjes y de las monjas, que se resistían a aceptar algunas normas de Trento. Pero él no se arredra ante las dificultades. “Basta obrar rectamente en todo, dice, y luego que cada cual diga lo que quiera”.

            ¿Qué es la rectitud de intención? Es la bondad del motivo que nos mueve a obrar, que dirige lo que hagamos a fines honestos. Dios no se fija tanto en la obra que hacemos, si es grande o pequeña, se fija más en la intención con que se hace. Si es con buena intención o con mala intención, o sencillamente con indiferencia. Porque la intención con que lo hagamos, puede cambiar las obras más corrientes y ordinarias, en obras muy extraordinarias. Y las más insignificantes, en obras grandes.

            Señales que obramos con rectitud de intención.

            1. Cuando al fracasar en lo que hemos hecho, al no tener éxito, no nos alteramos, sino que nos quedamos con la misma paz, que si hubiéramos tenido éxito. Esto solo se experimente, cuando se ha hecho por Dios. Y viendo que Dios no ha querido el éxito, sino que tuviéramos en ella recta intención.

            2. Si nos alegramos tanto, del bien que otros hacen, como si lo hubiéramos hecho nosotros. Porque, quien no busca más que la gloria de Dios, no se para a mirar si es él o es otro quien lo hace mejor.

            3. Si no ambicionamos hacer otras cosas que sobresalgan más, que se note lo que hacemos. Para buscar alabanzas y agradecimiento.

            4. Cuando por lo que hemos hecho, nos pagan con murmuraciones, y conservamos el espíritu de tranquilidad, pensando que hemos conseguido nuestro intento y el único fin de lo que hacemos, es agradar a Dios.

            Medios eficaces para obrar con rectitud de intención.

            La presencia de Dios. Dios ve y esta presente en todos nuestros actos internos y externos.

            Hacerlo como si fuera el último momento de nuestra vida. Si supiéramos el momento exacto de nuestra muerte, lo haríamos con rectitud de intención, como no lo sabemos, en cualquier momento puede ser el último.

            Renovar frecuentemente la buena intención. Por lo menos, al empezar el día, debemos renovar la intención de hacerlo todo con este fin, aunque sean pequeñas cosas. Y también, cada vez que hacemos alguna acción importante. Ven, siervo fiel y prudente, ya que fuiste fiel en lo poco, haciéndolo todo por agradarme, entra al gozo de tu Señor”. (Mt 25.21).

3º SU ORACIÓN: Conserva, Señor, en tu pueblo el espíritu que infundiste en san Carlos Borromeo, para que tu Iglesia se renueve sin cesar y, transformada en imagen de Cristo, pueda presentar ante el mundo el verdadero rostro de tu Hijo. Que vive y reina contigo.

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5 de noviembre

SANTA ANGELA de LA CRUZ

1º SU VIDA: Nació el 30 de enero de 1846 en Sevilla en el seno de una familia sencilla. Sus padres, Francisco Guerrero y Josefa González, tuvieron catorce hijos, pero sólo seis llegaron a ser mayores de edad a causa de la mortalidad infantil, Sus padres eran los cocineros del Convento de los Padres Teatinos de Sevilla. Su padre murió pronto. Su madre llegara a ver la obra de su hija,

"Callad, que viene Angelita". Por carecer de recursos, apenas puede aprender a leer y escribir. Ángela, que crecía en un piadoso ambiente familiar, pronto daría cumplidas pruebas de bondad natural. Ya de joven, nadie osaba hablar mal o pronunciar blasfemias en su presencia. Si hablaban algo menos puro, al verla llegar, decían, cambiando de conversación: "Callad, que viene Angelita". Ángela necesita trabajar desde los doce años para ayudar a su familia, en el taller de calzado

El  Padre Torres Padilla. Era muy amigo de la familia donde trabajaba como zapatera. Le habían hablado de la maravilla de aquella joven. En 1865 cae la cólera sobre Sevilla. Ángela se multiplica para poder ayudar a estos hombres. Y en ese mismo año pone en conocimiento de su confesor, el padre Torres, su voluntad de "meterse a monja". Cuenta ahora con diecinueve años.

Quiso entrar en las Carmelitas Descalzas del barrio de Santa Cruz de Sevilla, aunque no la admitieron por temor a que no pudiera soportar la dura vida del convento en su cuerpo menudo y débil. Después ingresó en las Hermanas de la Caridad. Llegó a vestir el hábito, hubo de salir enferma.

"Seré monja en el mundo" Al no podía ser monja en el convento, se dijo a si misma: "Seré monja en el mundo" e hizo los Votos religiosos. Promete vivir conforme a los consejos evangélicos: será monja fuera. Dos años más tarde, pone en manos del doctor Torres unas reflexiones personales en las que se propone, no vivir siguiendo a Jesús con la cruz de su vida, sino vivir permanentemente clavada en ella con a Jesús. Se llamará Ángela de la Cruz

La Compañía de la Cruz. Insiste en una idea que continuamente le asalta: formar la "Compañía de la Cruz". El 17 de enero de 1875 comienza a trazar su proyecto. La Compañía va a crecer la siguen bastantes jóvenes y mayores que quieren imitarla y seguir su mismo genero de vida. Todos caben en sus casas. La muerte le sorprendió con las manos llenas de amor, A las tres menos veinte de la madrugada del día 2 de marzo de 1932, abrió los ojos, con una dulce sonrisa, suspiró. Fue beatificada en Sevilla por el Papa Juan Pablo II el 5 de noviembre de 1982, y canonizada por el mismo en Madrid el 4 de mayo de 2003.

2º SU MENSAJE:En unos extractos de sus escritos, podemos ver como era el corazón y el alma de la Santa. Una contemplación que tuvo del Calvario, y como se abrazo a la cruz, y otro habando de la humildad, de la humillación.

1º Contemplación del Monte Calvario. <<Pues conocía yo que el que quiere llegar a la santidad debe imitar a nuestro Señor en todo. Y bien, ¿qué han hecho los santos todos, sino seguir los pasos de su divino Salvador, imitándole primero en su vida oculta, cuando, viviendo con su familia sin que apareciese en ellos ninguna cosa extraordinaria, ellos se preparaban para el Calvario por la práctica de las virtudes con que han asombrado al mundo, que no comprende ese misterio, ni puede darse la explicación del cómo se realiza? Y no lo comprenden porque no conocen a Dios. Pero yo, que al ver a mi Señor crucificado deseaba con todas las veras de mi corazón imitarle, debía crucificarme con toda la igualdad que es posible a una criatura>>.

2º De los hijos de la humildad. <<Pues bien, el conocimiento propio es el primero que nos ayuda a practicarla. Cuando en la presencia de Dios nos estudiamos y vemos que somos nada, que nada tenemos ni podemos, ni en lo espiritual ni en lo material, que de Dios hemos recibido innumerables beneficios y que no hemos correspondido más que con infidelidades y pecados, entonces nos reducimos a la nada, nos llenamos de confusión y vergüenza y estamos dispuestas para todo. Y se acaban las pretensiones, el deseo de ser alabada, porque en el fondo de nuestra alma no resuena otra voz que para Dios la alabanza, la honra y gloria, y para mí el oprobio y confusión.

Y no podemos por menos que amar la humillación y con este amor aprovechamos todas las ocasiones de practicarla. Aunque el amor propio nos traiga que tenemos razón, no le damos oído, lo rechazamos con prontitud no resintiéndonos por nada; no nos justificamos ni nos volvemos contra nuestras Hermanas porque en alguna cosa nos rebajen o mortifiquen, sino que nos alegramos en Dios por tener esas pequeñas ocasiones de poder imitarle. Y si alguna vez como miserables desmentimos faltando a alguna de estas cosas, enseguida nos reconocemos, nos humillamos más y más delante de Dios y de nuestras Hermanas. ¡Ay, qué hermosa es esta virtud! Con este amor a la humillación sólo, nos santificaríamos, si lo practicáramos siempre: siendo la última, escogiendo el último lugar, sin meternos en nada, sin dar nuestro parecer y alegrándonos que ni nos lo pidan. ¡Qué dichosas seríamos! pero, en fin, empecemos para gloria de Dios>>.

3º SU ORACIÓN: Señor, Dios nuestro, que has derramado sobre la virgen santa Ángela de la Cruz abundancia de dones celestiales, concédenos imitar en la tierra sus virtudes, para que también damos gozar en su compañía de las alegrías de la gloria. Por nuestro Señor Jesucristo.

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6 de noviembre

BEATOS MARTIRES DEL SIGLO XX en ESPAÑA

1º EL HECHO: El domingo 28-10-2007 tuvo lugar en la plaza de San Pedro de la Ciudad del Vaticano la beatificación de 498 mártires del siglo XX en España, víctimas de la persecución religiosa en los años 1934, 1936 y 1937. Un acontecimiento extraordinario al menos por dos motivos. Desde el punto de vista del número, nunca habían sido beatificados tantos siervos de Dios en una sola ceremonia: es la más numerosa de la historia. Desde el punto de vista pastoral, son prácticamente todas las diócesis españolas las que, por razón de nacimiento, vida apostólica o martirio de los nuevos beatos, se ven beneficiadas por esta gran fiesta de la fe y de la santidad. Lo que supone la mayor beatificación colectiva de la historia de la Iglesia.

¿Qué mártires forman este grupo? Dos Obispos (Cuenca y Ciudad Real). Veinticuatro Sacerdotes diocesanos. Cuatrocientos sesenta y dos miembros de Institutos de Vida Consagrada masculinos y femeninos. Un Diácono. Un Subdiácono. Un Seminarista. Y siete Laicos.

Homilía de beatificación del cardenal José saraiva. Prefecto de la congregación de las causas de los santos: “Por encargo y delegación del Papa Benedicto XVI, he tenido la dicha de hacer público el documento mediante el cual el Santo Padre proclama beatos a cuatrocientos noventa y ocho mártires que derramaron su sangre por la fe durante la persecución religiosa en España, en los años mil novecientos treinta y cuatro, treinta y seis y treinta y siete. Entre ellos hay obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles laicos, mujeres y hombres; tres de ellos tenían dieciséis años y el mayor setenta y ocho. Este grupo tan numeroso de beatos manifestaron hasta el martirio su amor a Jesucristo, su fidelidad a la Iglesia Católica y su intercesión ante Dios por todo el mundo. Antes de morir perdonaron a quienes les perseguían, es más, rezaron por ellos, como consta en los procesos de beatificación.

El Papa Benedicto XVI en el Ángelus decía sobre ellos. “Damos gracias a Dios por el gran don de estos testigos heroicos de la fe que, movidos exclusivamente por su amor a Cristo, pagaron con su sangre su fidelidad a Él y a su Iglesia. Con su testimonio iluminan nuestro camino espiritual hacia la santidad, y nos alientan a entregar nuestras vidas como ofrenda de amor a Dios y a los hermanos. Al mismo tiempo, con sus palabras y gestos de perdón hacia sus perseguidores, nos impulsan a trabajar incansablemente por la misericordia, la reconciliación y la convivencia pacífica. Que los nuevos
Beatos, por medio de la Virgen María, Reina de los Mártires, intercedan por la Iglesia en España y en el mundo; que la fecundidad de su martirio produzca abundantes frutos de vida cristiana en los fieles y en las familias”.

2º SU MENSAJE: Son tantos el número de Beatos que no podemos dar el  nombre de todos, pero lo cierto es que todos ellos han muerto por la misma causa, por Jesucristo. Que es el mensaje principal que nos dan a nosotros.

            El martirio es un sacrificio hecho a Dios. La Persecución religiosa, lejos de dañar a la Iglesia, la rejuvenecen. Al igual que la gloria de Cristo comenzó con la sangre del Calvario, así la gloria de la Iglesia, su Esposa, esta en poder presentar en todas las épocas de su historia, la sangre de los héroes, de manos de sus enemigos, que los dan, por su amor a Dios la palma del martirio. Dice San Clemente de Alejandría: “Nosotros llamamos al martirio consumación, no porque, como creen así otros, termina con la vida, sino porque lo tenemos en concepto de obra de amor más perfecta y acabada”.         

San Juan Crisóstomo: tiene una preciosa homilía para la fiesta de los mártires: “Si cuando llegan a una ciudad atletas extranjeros el pueblo en masa afluyen de todas partes, y rodeándolos se fijan curiosamente en la proporción y valor de sus miembros, ¿con cuanta más razón, al entrar en el cielo los atletas de la virtud, acudirán los ángeles y las potestades, y rodeándolos por todas partes se fijaran en sus heridas, los saludaran alegremente, y los abrazaran como príncipes que vuelven de la guerra y del combate, cargados de trofeos y victorias?.        

San Agustín, escribe: ¿Miras al mundo? Se ha empurpurado con el rojo de la sangre de los mártires. ¿Ves el cielo? Florece con las guirnaldas de los mártires. ¿Fijas tus ojos en la Iglesia esparcida por la tierra? Su mejor ornamento es la gloria de los sepulcros y memorias de los mártires. ¿Observas el desenvolverse de los años? Los días están llenos de festividades, en las que se celebran los nacimientos al cielo de los mártires. ¿Visitas sus sepulcros? Por todas partes se advierten curaciones milagrosas, justo galardón de Dios  a los merecimientos de los mártires.

Santa Teresa de Jesús habla del martirio: “Como veía los martirios que por Dios las santas pasaban, parecíame compraban muy barato el ir a gozar de Dios y deseaba yo mucho morir así, no por amor que yo entendiese tenerle, sino por gozar tan en breve de los grandes bienes que leía haber en el cielo, y juntábame con este mi hermano a tratar qué medio habría para esto. Concertábamos irnos a tierra de moros, pidiendo por amor de Dios, para que allá nos descabezasen”. (Vida 1,4)

3º SU ORACIÓN: Dios todopoderoso y eterno que concediste a los mártires la gracia de morir por Cristo, ayúdanos en nuestra debilidad para que, así como ellos no dudaron en morir por ti, así también nosotros nos mantengamos fuertes en la confesión de tu nombre. Por nuestro Señor Jesucristo.

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7 de noviembre

BEATO FRANCISCO PALAU

1º SU VIDA: Nació el 29 de diciembre de 1811 en Aytona Lérida. De una familia pobre, pero muy cristiana, de la que nacieron nueve hijos, Francisco fue bautizado en el mismo día de su nacimiento. Ingresa en el Seminario de Lérida en 1828 y allí estudiará hasta el año 1832.

Al Carmelo Teresiano en Barcelona. Ingresa en el convento de San José de Barcelona, haciendo la profesión religiosa el 15 de noviembre se entrega a Dios vistiendo el hábito y escapulario de la Orden del Carmen. Su convento es profanado e incendiado en julio de 1835. Sufriendo el exclaustramiento vuelve a Aytona. Es ordenado sacerdote el 2 de abril de 1836 por el obispo de Barbastro. se dedica a una intensa labor como predicador de misiones populares recorriendo toda Cataluña.

Exiliado once años en Francia. Se tuvo que marchar a Francia, y allí comienza una larga etapa de exilio. Tres facetas dominan su vida durante estos años: vida contemplativa en la soledad, dirección espiritual y la defensa de la Iglesia a través de sus escritos. Publica en 1843 su primer libro titulado: "Lucha del Alma con Dios", destinado a despertar la necesidad y fecundidad de la oración por la Iglesia perseguida. Tras la firma del Concordato entre España y la Santa Sede, en el Reinado de Isabel II (1851) retorna a España, pero los claustros están suprimidos, se pone a disposición del Obispo de Barcelona, quien le acoge y le nombra director espiritual del Seminario.

La escuela de la virtud. Atento a las señales de Dios en la historia y a las necesidades de la Iglesia en poco tiempo programa y organiza la Escuela de la Virtud, que se convierte en un modelo de enseñanza catequética. La intensa actividad de esta Escuela llega a preocupar a las fuerzas enemigas de la Virtud, de la ciudad se conjuran contra él. Estaba dotado por Dios con el don de profecía y milagros, tuvo que soportar varias denuncias y juicios por las numerosas curaciones que hacía sin ser facultativo. En varias ocasiones practicó los exorcismos. Pero los enemigos de Dios consiguen suprimir la Escuela y destierran otra vez a la isla de Ibiza hasta que, en 1860.

Fundador del Carmelo Misionero. Durante un ciclo de predicación en Ciudadela (Menorca), en noviembre de 1860. Ve con claridad que se ofrece como ideal fundar una nueva familia religiosa, el Carmelo Misionero, vinculada a la Orden del Carmen. Tras una breve estancia en Barcelona, viaja a Tarragona, donde había establecido la última fundación. Llega enfermo Muere el 20 de marzo de 1872 a sus 61 años de edad. El 24.4.1988 es beatificado por el papa Juan Pablo II.

2º SU MENSAJE: Escribió el Beato varios libros, de entre ellos; Lucha del Alma con Dios, Catecismo de las virtudes, Mes de María, Etc. Muchas cartas llenas de mensaje espiritual para sus destinatarios, y para nosotros.

<<Le repito, mi amadísima hija, entre en el templo de su alma; póngase allí en silencio y escuche la voz de su rey Salomón, que desde el trono del altar que hay en el fondo de su corazón, le habla siempre. Con fidelidad, con cuidado, con toda perfección, esfuércese en poner en práctica sus consejos. Camine según la palabra que él le anuncia en el secreto de su corazón y vivirá eternamente.” (Carta 1,2)

Pues bien, en la oración mira si en ti hay acuerdo entre Dios y tu alma. Visto este acuerdo, descuidada de ti misma y pasa a meditar las llagas del cuerpo moral de Jesús, y ofrécete como víctima para cuanto quiera y exija de ti, y en esos ejercicios pasa la oración. La forma exterior aunque pueda ayudar y ayuda maravillosamente al interior, pero el orden interior y espiritual no depende de la acción buena exterior. Esta déjala para cuando la dé la providencia y quedará a mi cargo aprovechar las circunstancias que se ofrezcan.” (Carta 41, 2)

Al entrar en la oración, por preparación debe servirte un acto de unión. Este acto es cosa muy simple y sencilla. Es querer lo que Dios quiere y no querer lo que no quiere; es abrirle el corazón y ofrecerse a cuanto exija y disponga de ti. Esta unión supone los actos de fe, esperanza y caridad y como ya te has estado ejercitando en ellos, estos actos quedan impresos y se renuevan implícitamente en el acto simple y sencillo de amor. Dije que es cosa muy simple y sencilla, porque como esta unión se hace sentir en cierta conformidad de semejanza entre el alma y Dios, basta el presentarse a Dios. Es, como ya he dicho, querer sencillamente lo que Dios quiere.

Así dispuesta tu alma, pasarás al acto segundo del amor. Y para esto, si en el primero el alma miraba a Dios como esposa a Esposo, , en el otro le mira como cabeza de un cuerpo moral. Mírale en este cuerpo que es su Iglesia, llagado y crucificado, perseguido, despreciado. Ofrécete a cuidarle y prestarle aquellos servicios que estén en tu mano. Mírale además como a señor y dueño y rey del mundo, y como no reina en nosotros sin nosotros, bajo este punto de vista ofrécetele también a cuanto quiera de ti>>. (Carta42, 1-2)

3º SU ORACIÓN: Oh Dios, que por medio de tu Espíritu, enriqueciste al Beato Francisco Palau, presbítero, con el don insigne de la oración y de la caridad apostólica; concédenos por su intercesión, que la amada Iglesia de Cristo, resplandeciente con la belleza de María, la Virgen Madre, sea más eficazmente sacramento universal de salvación. Amén.

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8 de noviembre

BEATA ISABEL de LA TRINIDAD.

1º SU VIDA: Nació en un campo militar, en Arvor, cerca de Bourges, el 18 de agosto de 1880. Sus padres fueron Francisco de Jesús Catez y María Rolland.

Isabel de la Trinidad, que se puso ese nombre por su gran amor a Los Tres, como ella gustaba llamar a la Santísima Trinidad, en el siglo se llamó Isabel Catez. E1 19 de abril de 1891 hizo su Primera Comunión. Veía que en su nación la fe y el amor a Jesucristo dejaban mucho que desear. Para reparar en algo tanto mal, se ofreció como víctima por la salvación de Francia y del mundo cuando todavía era una adolescente.

            Vocación de Carmelita descalza. En 1901, superadas todas las dificultades, ingresó en el Carmelo de Dijon, ciudad a donde se había trasladado su familia. Con el nombre de Sor Isabel de la Trinidad. Desde el principio se entregó de lleno a su vocación, que amará con toda su alma. Vistió el hábito el 8 de diciembre de 1902. No escribió mucho y sin embargo es una de las figuras mas destacadas de la espiritualidad contemporánea. Sus principales escritos son: "Epistolario" (301 cartas), "Misivas espirituales”, "Diario espiritual" "Composiciones poéticas", "Oraciones". "Elevaciones espirituales, "Elevación a la Santísima Trinidad", Tratados espirituales: Cómo hallar el cielo en la tierra y Últimos ejercicios espirituales de Laudem Gloriae.

Templo de la Santísima Trinidad. En la experiencia de Sor Isabel es clave la vivencia del misterio de la Inhabitación Trinitaria, Misterio que será el centro de su vida y del que será mensajera: "He hallado mi cielo en la tierra pues el cielo es Dios y Dios está en mi alma. El día que comprendí esta verdad todo se iluminó en mí. Quisiera revelar este secreto a todas las personas a quienes amo para que ellas se unan siempre a Dios a través de todas las cosas y se cumpla así la oración de Jesucristo: Padre, que sean completamente uno (Jn. 17,23)" (Carta 110).

Misión de cielo. Días antes de su muerte repitió la misión que esperaba desempañar en el cielo: "Me parece que mi misión en el cielo consistirá en atraer a las almas al recogimiento interior, ayudándolas a salir de sí mismas para unirse con Dios a través de un sentimiento sencillo y amoroso. Procuraré mantenerlas en ese profundo silencio interior que permite a Dios imprimirse en ellas y transformarlas en él" E1 9 de noviembre de 1906 a los 26 años de edad, solo había sido seis años escasos religiosa carmelita, marchaba a gozar de las Tres divinas Personas, con su último cántico: "Me voy a la luz, al amor, a la vida". El Papa Juan Pablo II la coloca entre los maestros que más han influido en su vida espiritual. El mismo Sumo Pontífice la beatificó el 25 de noviembre de 1984, solemnidad de Cristo Rey.

2º SU MENSAJE: Es muy práctico, y, no siempre vivimos esta realidad de la presencia de Dios en nuestras almas. Vendremos a él y haremos morada en él. (Jn 14.23). Dice Ella. <El Amor habita en nosotros, por ello mi vida es la amistad con los Huéspedes que habitan en mi alma, éstos son el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo> <Quiero ser una morada de Dios buscando que mi corazón viva en la Trinidad. Un alma en estado de gracia es una casa de Dios, en donde habita Dios mismo, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo>.

            A que podremos comparar el alma en gracia de Dios. Lo creemos, pero se nos hace difícil imaginarlo, por lo que los santos, de manera especial Sor Isabel de la Trinidad, y también otros, dijeron algunas comparaciones.           

Al pesebre de Belén. Allí reposo el cuerpo de Jesús, en ese lugar pobre y humilde, y allí lo adoraron de rodillas José y María, los pastores, los Magos de Oriente. En el alma en gracia, reposa Dios y lo podemos nosotros adorar igual que en el pesebre de Belén, lo hicieron en la cuna.          

Al sagrario, tabernáculo. Donde este día y noche reposando el cuerpo de Cristo en el pan consagrado, y los cristianos se arrodillan para adorarlo y en el alma en gracia está Cristo para poderlo adorar. No solo Cristo, sino las Tres Divinas Personas, que esperan en nosotros que las adoremos.          

Al templo. Es la casa del Señor, los hay más espectaculares, los hay más sencillos, pero en todos ellos, en unos y en otros de da culto a Dios, que en ellos habita. “Los justos son los templos vivos de Dios”. (1ª Cort 3.16). Los cristianos en gracia somos templos del Dios vivo, donde Él habita, donde si le dejamos vive Dios, y le podemos reverenciar, adorar y amar.         

Al cielo. Es el lugar donde los elegidos gozan de la presencia de Dios, y se goza de esta cara a cara con Dios. El alma en gracia es un cielo, donde podemos gozar también de la presencia de Dios. Lo podemos ver con los ojos de la fe y gozar de su comunicación con nosotros. Este Dios que esta en el cielo, esta también en la tierra, porque ha dicho, “Mis delicias es entrar con los hijos de los hombres”. (Prv. 8.31). Se complace Dios en su Hijo y en los miembros místicos, que son los hermanos, gusta Dios de estar con el Hijo Eterno y con nosotros, los hijos temporales y adoptivos.

3º SU ORACIÓN: Oh Dios, rico en misericordia, que descubriste a la Beata Isabel de la Trinidad el misterio de tu presencia secreta en el alma del justo e hiciste de ella una adoradora en espíritu y verdad, concédenos, por su intercesión, que también nosotros, permaneciendo en el amor de Cristo, merezcamos ser transformados en templos del Espíritu de Amor, para alabanza de tu gloria. Amén.

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9 de noviembre

LA DEDICACIÓN de LA BASÍLICA de LETRÁN

1º SU HISTORIA: Constantino el Grande, después de su victoria sobre Majencio, se declaró protector de los cristianos e hizo edificar un gran número de iglesias. La más célebre es la Basílica del Santísimo Salvador, edificada sobre el emplazamiento del antiguo palacio de Letrán. Hizo levantar, en ella, para que sirviese de baptisterio, una capilla dedicada a San Juan Bautista. La gran devoción que se tenía a esta capilla hizo perder a la iglesia, insensiblemente, su primer nombre, y no se la conoció después sino con el nombre de San Juan de Letrán. Allí fue donde residieron los Papas hasta Gregorio IX, muerto en 1241, y esta iglesia ha conservado siempre la preeminencia sobre todos los santuarios de la cristiandad. La fiesta de hoy ha sido establecida en memoria de su consagración.

Según una tradición que arranca del siglo XII, Esta celebración fue primero una fiesta de la ciudad de Roma; más tarde se extendió a toda la Iglesia de rito romano, con el fin de honrar aquella basílica, que es llamada «madre y cabeza de todas las iglesias de la Urbe y del Orbe», en señal de amor y de unidad para con la cátedra de Pedro que, como escribió san Ignacio de Antioquía, «preside a todos los congregados en la caridad».Esta basílica es la Catedral del Papa y la más antigua de todas las basílicas de la Iglesia. En ella o en el antiguo Palacio Lateranense se celebraron cinco concilios.

La actual basílica es de estilo neoclásico, pues casi no se conservan partes de la primitiva basílica, salvo algunos mosaicos del ábside. Destruida y reconstruida muchas veces. En lo alto de la fachada se encuentran estatuas de Cristo, los dos Juanes (el Evangelista y el Bautista) y los Apóstoles. La fachada ha sido deliberadamente hecha siguiendo el estilo de la de San Pedro. En las columnas a ambos lados de la nave central hay estatuas de los 12 Apóstoles. Bajo el altar mayor está enterrado el Papa Martín V, bajo cuyo pontificado se abrió por primera vez la Puerta Santa en esta basílica. El ara de este altar es una losa que, según la tradición, es la misma que usaban San Pedro y los primeros Papas al celebrar la Misa. Sobre el altar hay un baldaquino con un relicario en el que se conservan las cabezas de San Pedro y San Pablo. En el fondo del ábside está la cátedra, el trono episcopal del obispo de Roma (el Papa), hecho de mármol y mosaicos.

Actualmente, el Papa celebra ciertas ceremonias litúrgicas en este lugar (por ejemplo, la Misa de la Cena del Jueves Santo, y la Misa de la fiesta del Corpus Christi; esta última tiene lugar en el atrio, a partir del cual parte la procesión eucarística). En el calendario católico, el día 9 de noviembre está conmemorado a esta Basílica Mayor.

2º SU MENSAJE:La aplicación de estas fiestas de templos, es con el fin de recordarnos a los cristianos, que, por el bautismo, hemos sido hechos templos de Dios. Así lo explica en un sermón san Cesáreo de Arlés, obispo

<<Hoy, hermanos muy amados, celebramos con gozo y alegría, por la benignidad de Cristo, la dedicación de este templo; pero nosotros debemos ser el templo vivo y verdadero de Dios. Con razón, sin embargo, celebran los pueblos cristianos la solemnidad de la Iglesia madre, ya que son conscientes de que por ella han renacido espiritualmente. En efecto, nosotros, que por nuestro primer nacimiento fuimos objeto de la ira de Dios, por el segundo hemos llegado a ser objeto de su misericordia.

Todos nosotros, amadísimos, antes del bautismo, fuimos lugar en donde habitaba el demonio; después del bautismo, nos convertimos en templos de Cristo. Y, si pensamos con atención en lo que atañe a la salvación de nuestras almas, tomamos conciencia de nuestra condición de templos verdaderos y vivos de Dios. Dios habita no sólo en templos construidos por hombres ni en casas hechas de piedra y de madera, sino principalmente en el alma hecha a imagen de Dios y construida por él mismo, su arquitecto. Dice el apóstol Pablo: El templo de Dios es santo: ese templo sois vosotros.

Y, ya que Cristo, con su venida, arrojó de nuestros corazones al demonio para prepararse un templo en nosotros, esforcémonos con su ayuda, para que Cristo no sea deshonrado en nosotros por nuestras malas obras. Porque todo el que obra mal deshonra a Cristo. Como antes he dicho, antes de que Cristo nos redimiera éramos casa del demonio; después hemos llegado a ser casa de Dios, ya que Dios se ha dignado hacer de nosotros una casa para sí. Por esto, nosotros, carísimos, si queremos celebra con alegría la dedicación del templo, no debemos destruir en nosotros, con nuestras malas obras, el templo vivo de Dios. Lo diré de una manera inteligible para todos: debemos disponer nuestras almas del mismo modo como deseamos encontrar dispuesta la iglesia cuando venimos a ella.

¿Deseas encontrar limpia la basílica? Pues no ensucies tu alma con el pecado. Si deseas que la basílica esté bien iluminada, Dios desea también que tu alma no esté en tinieblas, sino que sea verdad lo que dice el Señor: que brille en nosotros la luz de las buenas obras y sea glorificado aquel que está en los cielos. Del mismo modo que tú entras en esta iglesia, así quiere Dios entrar en tu alma, como ha prometido: Habitaré y caminaré con ellos>>.

3º SU ORACIÓN:Señor, tú que edificas el templo de tu gloria con piedras vivas y elegidas, multiplica en tu Iglesia los dones del Espíritu Santo, a fin de que tu pueblo crezca siempre para edificación de la Jerusalén celeste. Por nuestro Señor Jesucristo.

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10 de noviembre

SAN LEON MAGNO

1º SU VIDA: Nacido en Tuscia. Fue diácono de la Iglesia de Roma en torno al año 430, y con el tiempo alcanzó en ella una posición de gran importancia. Este papel destacado llevó en el año 440 a Gala Placidia, que en ese momento regía el Imperio de Occidente, a enviarle a Galia para subsanar la difícil situación. Pero en el verano de aquel año, el Papa Sixto III, falleció y fue elegido como su sucesor León, quien recibió la noticia mientras desempeñaba su misión de paz en Galia. Tras regresar a Roma, el nuevo Papa fue consagrado el 29 de septiembre del año 440.

           Un importante pontificado. Duró más de 21 años y que ha sido sin duda uno de los más importantes en la historia de la Iglesia. vivió en tiempos difíciles: las invasiones bárbaras, el progresivo debilitamiento en Occidente de la autoridad imperial, y una larga crisis social habían obligado al obispo de Roma, a asumir un papel en las vicisitudes civiles y políticas. Esto no impidió que aumentara la importancia y el prestigio de la Sede romana.

Un encuentro con Atila. Es famoso un episodio de la vida de León. Se remonta al año 452, cuando el Papa en Mantua, junto a una delegación romana, salió al paso de Atila, el jefe de los hunos, para convencerle de que no continuara la guerra de invasión con la que había devastado las regiones del nordeste de Italia. De este modo salvó al resto de la península. Este importante acontecimiento pronto se hizo memorable y permanece como un signo emblemático de la acción de paz desempeñada por el pontífice.

Conocemos la acción del Papa León gracias a sus sermones. Se han conservado casi cien, y gracias a sus cartas, unas ciento cincuenta. En estos textos, el pontífice se presenta en toda su grandeza, dedicado al servicio de la verdad en la caridad, a través de un ejercicio asiduo de la palabra, como teólogo y pastor. León Magno, constantemente requerido por sus fieles y por el pueblo de Roma, así como por la comunión entre las diferentes Iglesias y por sus necesidades, apoyó y promovió incansablemente el primado romano, presentándose como un auténtico heredero del apóstol Pedro: los numerosos obispos, en buena parte orientales, reunidos en el Concilio de Calcedonia, demostraron que eran sumamente conscientes de esto. Celebrado en el año 451, con 350 obispos participantes, este Concilio se convirtió en la asamblea más importante celebrada hasta entonces en la historia de la Iglesia.

Muere junto a san Pedro. Al morir, el 10 de noviembre del año 461, el Papa fue sepultado junto a la tumba de san Pedro. Sus reliquias siguen custodiadas en uno de los altares de la Basílica vaticana.

2º SU MENSAJE: En uno de sus muchos sermones sobre la Navidad,  que sin duda es declarado Doctor de la Iglesia. En este exhorta a los cristianos con estas palabras. <Reconoce, cristiano, tu dignidad>. Un cristiano hijo de Dios, hechos a imagen y semejanza por el bautismo, no puede vivir de otra forma que la que le ha sido dada, la mayor dignidad (templo de Dios).

<<Hoy, queridos hermanos, ha nacido nuestro Salvador; alegrémonos. No puede haber lugar para la tristeza, cuando acaba de nacer la vida; la misma que acaba con el tenor de la mortalidad, y nos infunde la alegría de la eternidad prometida. Nadie tiene por qué sentirse alejado de la participación de semejante gozo, a todos es común la razón para el júbilo: porque nuestro Señor, destructor del pecado y de la muerte, como no ha encontrado a nadie libre de culpa, ha venido para liberarnos a todos. Alégrese el santo, puesto que se acerca a la victoria; regocíjese el pecador, puesto que se le invita al perdón; anímese el gentil, que se le llama a la vida.

Pues el Hijo de Dios, al cumplirse la plenitud de los tiempos, establecidos por los inescrutables y supremos designios divinos, asumió la naturaleza del género humano para reconciliarla con su Creador, de modo que el demonio, autor de la muerte, se viera vencido por la misma naturaleza gracias a la cual había vencido.

Demos, por tanto, queridos hermanos, gracias a Dios Padre por medio de su Hijo, en el Espíritu Santo, puesto que se apiadó de nosotros a causa de la inmensa misericordia con que nos amó; estando nosotros muertos por los pecados, nos ha hecho vivir con Cristo, para que gracias a él fuésemos una nueva creatura, una nueva creación. Despojémonos, por tanto, del hombre viejo con todas sus obras y, ya que hemos recibido la participación de la generación de Cristo, renunciemos a las obras de la carne.

Reconoce, cristiano, tu dignidad y, puesto que has sido hecho partícipe de la naturaleza divina, no pienses en volver con un comportamiento indigno a las antiguas vilezas. Piensa de qué cabeza y de qué cuerpo eres miembro. No olvides que fuiste liberado del poder de las tinieblas y trasladado a la luz y al reino de Dios. Gracias al sacramento del bautismo te has convertido en templo del Espíritu Santo; no se te ocurra ahuyentar con tus malas acciones a tan noble huésped, ni volver a someterte a la servidumbre del demonio: porque tu precio es la sangre de Cristo.

3º SU ORACIÓN: Oh Dios, que de modo admirable has creado al hombre a tu imagen y semejanza, y de un modo más admirable todavía restableciste su dignidad por Jesucristo, concédenos compartir la vida divina de aquel que hoy se ha dignado compartir con el hombre la condición humana. Por nuestro Señor Jesucristo.

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11 de noviembre

SAN MARTÍN de TOURS

1º SU VIDA: Nació en Panonia, Hungría, el 316. Sus padres eran paganos. Estudia en Pavía, donde conoce el Cristianismo. Su padre, que era tribuno militar, para desviarle del cristianismo, le obliga a ingresar en el ejército. Martín concilia sus deberes militares con sus aspiraciones cristianas. Llevando una vida ejemplar de monje y soldado: vida santa y caritativa.

El hecho más famoso de su vida. Siendo militar sucedió el hecho tan tratado en la iconografía. Era invierno, y al entrar en Amiens, encuentra un mendigo casi helado, sin ropa. Divide su capa en dos partes y entrega una al pobre. Cristo se le aparece vestido con la media capa: “Martín, catecúmeno, me ha cubierto con este vestido”.

Cambio de jefe. Pronto recibe el bautismo. Se presenta a su general y le dijo: “Hasta ahora te he servido como soldado. Déjame de ahora en adelante servir a Jesucristo propagando tus santa religión”. Deja la milicia para seguir a Cristo. San Hilario de Poitiers quiere ordenarle de diácono. De nuevo en Poitiers, funda Ligugé, auténtico monasterio misional. Los habitantes de los alrededores consiguieron por sus oraciones y bendiciones, varias curaciones y muchos prodigios. Allí pasa once años, feliz en su ambiente. El mismo decía, «fui soldado por fuera, obispo a la fuerza, monje por gusto».

Obispo a la fuerza. Martín vivía feliz en Ligugé. Pero Tours se había quedado sin obispo, y el 371 los cristianos de Tours se apoderan de él y le imponen el obispado a la fuerza. Establece cerca, para su humilde residencia, el monasterio de Marmoutiers, centro misionero de donde saldrán San Patricio y San Paulino de Nola.

Desde allí parte para sus agotadoras correrías apostólicas, durante 35 años, nada le podía retener. Acusa a emperadores, reprime a los herejes, defiende a los débiles y a los condenados a muerte, realiza muchos milagros. Tan viajes apostólicos, tanta obra de caridad, hasta vaciarse totalmente, agotaron sus fuerzas físicas. Con ellos empleaba siempre un trato de exquisita bondad con todos.

Se despidió de sus discípulos. Supo por revelación cuando iba a ser su muerte, y se les dio la noticia a sus discípulos. Ellos no lo querían, y le piden que no les deje huérfanos. Martín contestó: «Señor, si aún soy necesario, no rehúso el trabajo. Sólo quiero tu voluntad». Dios vio que ya había trabajado sufrido bastante, y se lo llevo a descansar al cielo, era el 8 de noviembre del año 397.

2º SU MENSAJE: Martín fue un apóstol, un hombre de oración, pero destaca principalmente en la caridad con el pobre. El gesto de Amiens, dar media capa. Sus mismos milagros, como los de Cristo, fueron milagros de caridad. Hay que ver a Cristo en la persona del pobre para poderlo ayudar.

Cristo se identifica con ellos. El mismo Jesus hablado del pobre, nos dice que era un rey. “de ellos es el reino de los cielos”. (Mt 5). Pero, también Jesus proclama al pobre como casi un dios. “Lo que hagáis con uno de estos los más pequeños, lo hacéis conmigo”. Era lógico que Jesús cubriera con el manto de su persona, la persona del pobre, porque así los hacia atractivos para que a nosotros nos moviera a socorrerles.

Cristo nos manda amarlos. Por regla general solemos amar los hombres a las personas por dos cosas: por su belleza y por su bondad. Salvo en la familia que el amor nace de otra manera, por instinto. Al mismo Dios lo amamos por ser hermosura infinita y por su bondad infinita. Pero, en el pobre no hay belleza, ni en el enfermo lleno de llagas, o en un deficiente, o en un anciano, etc. Tampoco suele haber bondad, es decir; para beneficiarnos con algo, para darnos algo humanamente, si no lo suele tener ningún pobre. No le conocemos, no nos saludamos, y seguro que nos detesta o nos tiene envidia. Pero, a pesar de esto, Jesús nos dice que hay que amarlos.

El motivo es que Cristo esta escondido en ellos. Al igual que en las especies eucarísticas, no vemos más que pan y vino, pero son el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, y es un alimento bien común. Así, de semejante manera, podemos decir lo que vemos en un pobre, que muchas veces se nos hacen repugnantes, su suciedad, malas palabras, etc., no es otra cosa que apariencias del pobre. Son un sacramento en el que se esconde Jesucristo

De ello nos va a juzgar. “Porque tuve hambre y me disteis de comer, sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme. Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?......; cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis. Os aseguro cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo. Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna”. (Mt 25)

3º SU ORACIÓN: Renueva, Señor, en nosotros las maravillas de tu gracia, para que, al celebrar hoy la memoria de san Martín de Tours, obispo,
que te glorificó, tanto con su vida como con su muerte, nos sintamos de tal modo fortalecidos, que ni la vida ni la muerte puedan separarnos de tu amor. Por Jesucristo, tu Hijo y nuestro Señor.

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12 de noviembre

SAN JOSAFAT

1º SU VIDA: Nació en Vladimir, Ucrania, el 1580, con el nombre de Juan. Era hijo de un cónsul y fue educado en el cisma de Focio y Cerulario. El año 1595, a sus 15 años, empieza a trabajar en un comercio de Vilna, Lituania. En los ratos libres se dedica a la lectura, sobre todo de santos, y también al penoso tema de la unión de las Iglesias.

Monje basiliano en Viena. Se cambió su nombre Juan por Josafat. Allí se entregó a la piedad y a duras penitencias. El metropolita de Kiev afirma que «en breve tiempo llegó a ser maestro de todos, en la ciencia, la disciplina religiosa y en todas las virtudes». El año 1614, ya ordenado sacerdote, es nombrado archimandrita. El monasterio floreció en santidad y en anhelos de unión con Roma. Convirtió a los gobernadores de Polonia, entre otros.

Obispo de Pólotzk, nombrado, contra su querer, por el Papa Paulo V, en 1618, esto va a ser con lo que su influencia se extiende mucho más. El ejemplo de su vida de castidad, de pobreza y de gran generosidad para todos, era la mejor predicación de su apostolado. Por socorrer a los pobres daba hasta de las cosas más necesarias. Escribe varios folletos sobre el primado de Pedro y en defensa de la fe católica. Es perseguido. Sufre atentados. El sigue en la brecha y se ofrece como víctima. Lo que importa es la unión. Cada vez más a sus enemigos que se sentían totalmente impotentes ante él. Lo único que ya les quedaba era eliminarlo.

Por fin el martirio. El día 12 de noviembre de 1623 fue rodeado de sus más encarnizados enemigos, le hirieron de bala y fue rematado con un golpe de hoz. El Santo había previsto que no podría acabar de otra manera, al predicar con tanta valentía la verdad ante tantos enemigos. El rostro aparecía bañado de una alegría celestial. Su color, antes moreno, era ahorablanco; sus labios rojos parecían entreabrirse para pronunciar una palabra de amor; los ojos mismos parecían cerrados por un dulce sueño. Bello como un ángel, con un aire de dulzura mayor que el que tuvo en vida, Josafat se apoderaba nuevamente de los corazones. Pero él sabía que también había acabado así su Maestro Jesucristo. El obispo Josafat, no podía ser menos, quería seguir como buen discípulo sus huellas a la cruz. 

A los altares. A los veinte años de su martirio Urbano VIII lo beatificó con el título de «apóstol de la unidad católica». Más tarde fue canonizado por el Papa Pío IX. Pío XI, el año 1923, tercer centenario de su muerte publica la encíclica Ecclesiam Dei. En la que alaba el interés de san Josafat por buscar en la Liturgia Eslava las razones de la unión entre las Iglesias.

2º SU MENSAJE:Es motivo lo que vivo el santo para intensificar nuestra oración y empeño por la unidad de la Iglesia. Por la semana de oración.

1.- Semana de oración: Hace años se viene rezando por la unidad de todos los cristianos. No es una semana de información, de opiniones o de propaganda sobre este tema, sino de oración para pedir por la unidad.

            No tenemos que rezar pidiendo que los miembros de otras religiones más antiguas y más numerosas que nosotros vengan a nuestra Iglesia, como por ejemplo; Musulmanes, Hindúes, etc.

            Sino, que los cristianos que un día se apartaron de la Iglesia Católica vuelvan, como por ejemplo; Ortodoxos, Anglicanos, Protestantes, Judíos, etc. Y de una manera muy especial, la conversión de los católicos, y de los católicos apartados.

La unión es en Cristo, y esto es un bien que tenemos que pedir todos los días. Mientras no sea en su nombre fracasaran los intentos. Es triste que los cristianos todavía estemos separados. Se han dado grandes pasos, tanto en encuentros de dialogo y oración en común como de reflexión teológica, pero queda todavía mucho por hacer. "Cuando dos o tres estén reunidos en mi nombre, allí estaré yo con ellos" (Mt 18.20). Unión en Cristo de los que un día se marcharon. Unión en Cristo de los que estamos dentro.

                            2.- ¿Por qué hay que pedirlo?       

1º Porque Dios lo dice y lo quiere:Un solo rebaño, un solo pastor”. (Jn. 10.16). “Padre que todos sean uno, como tú Padre, estas en mí y yo en ti” (Jn 17.21). El testimonio de los primeros cristianos. “Un solo corazón y una sola alma”. (Hech 4.32).

            2º Porque es esencia de la Iglesia: No es algo accidental, sino que cuando proclamamos el Credo de nuestra fe, decimos; <<La Iglesia es una>>. Lo solemos cantar también. <<Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo>>.

            Y el que somos todos los bautizados miembros del Cuerpo Místico de Cristo. Él es la cabeza y nosotros los miembros.

            3º Es de sentido común: La división lleva a la deriva. “Todo reino en sí dividido será desolado, y toda ciudad o casa en sí dividida no subsistirá”. (Mt 12.25). Por ejemplo; a la hora de hacer unas elecciones, si son muchos partidos que se presentan, se reparten los votos, y menos fuerza para ganar.

Se lo pidamos a la Virgen, (Ella fue la unión entre Dios y los hombres con el fruto de su vientre, Jesús, como la decimos al rezar la Salve). Decía el Papa Juan XXIII, <<que es más lo que nos une que lo que nos separa>>.

3º SU ORACIÓN: Señor, reaviva en tu Iglesia el espíritu que impulsó a san Josafat a inmolarse por el rebaño, para que con su intercesión, fortificados por el mismo espíritu, no temamos dar la vida por los hermanos. Por nuestro Señor Jesucristo.

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13 de noviembre

SAN LEANDRO

1º SU VIDA: Leandro, arzobispo de Sevilla, hermano de los santos Fulgencio, Florentina e Isidoro. Su madre era hija de Teodorico, rey de los Ostrogodos, que invadieron a Italia. Desde niño se distinguió por su facilidad para hablar en público y por la simpatía que derramaba su persona. Siendo muy joven entró de monje a un convento de Sevilla y se dedicó a la oración, al estudio ya la meditación.

Arzobispo de Sevilla. Cuando murió el obispo de Sevilla, el pueblo y los sacerdotes lo eligieron a él para que lo reemplazara. Desde entonces Leandro se dedicó por completo a convertir a los arrianos, los herejes que negaban que Jesucristo sea Dios. El rey de los visigodos, Leovigildo, era arriano, pero San Leandro obtuvo que el hijo del rey, San Hermenegildo, se hiciera católico. Esto disgustó enormemente al arriano Leovigildo, el cual mandó matar a Hermenegildo. El joven heredero del trono prefirió la muerte antes que renunciar a su verdadera religión y murió mártir. La Iglesia lo ha declarado santo

Amistad entre dos santos. Fue enviado con una embajada a Constantinopla y allá trato con San Gregorio Magno, que era embajador del Papa. Desde entonces estos dos grandes santos y sabios tuvieron una gran amistad que fue de mucho provecho para los dos. Se escribían, se consultaban y se aconsejaban frecuentemente.

Al destierro para escribir libros. El rey desterró al obispo Leandro por haber convertido a Hermenegildo al catolicismo. Y el santo aprovechó el destierro para escribir dos libros contra el arrianismo, probando que Jesucristo sí es verdadero Dios y que los herejes que dicen que Cristo no es Dios, están completamente equivocados. El rey Leovigildo estando moribundo se dio cuenta de la injusticia que había hecho al desterrar a Leandro y lo mandó volver de España y antes de morir le recomendó que se encargara de la educación de su hijo y nuevo rey de España, Recaredo, que lo hizo un gran católico. Presidió el Concilio III de Toledo (año 589), en el que se logró la conversión del rey visigodo Recaredo y la unidad católica de la nación.

Dios prueba a los que ama. El santo sufrió de muchas enfermedades, pero las llevo con gran paciencia. Y uno de los males que más lo atormentó fue la gota, en las piernas. El Papa San Gregorio, que también sufría de ese mismo mal, le escribió diciéndole: "Dichosa enfermedad que nos hace ganar méritos para el cielo y al obligarnos a estar quietos nos brinda la ocasión de dedicarnos más al estudio y a la oración". Murió hacia el año 600, y su cuerpo fue trasladado a la catedral de Sevilla. España lo ha considerado siempre como un gran benefactor y como Doctor de la Iglesia.

2º SU MENSAJE: Su hermano, santo también san Isidoro de Sevilla, en el libro que escribió sobre los varones ilustres, dice de él, que fue gran defensor y restaurador de la fe. Y otras muchas cualidades, sin duda envidiables por todos. Y unas palabras de san Leandro al final del Concilio III de Toledo, expresando su amor a la Santa Madre Iglesia.

1º Del libro sobre los varones ilustres: <<Leandro, hijo de Severino, natural de Cartagena, fue, primeramente, monje y, después, metropolitano de la Bética. Era hombre de condición apacible, de extraordinaria inteligencia y de preclarísima moralidad y doctrina.

La conversión de los visigodos, de la herejía arriana a la fe católica, fue fruto de su constancia y prudencia. Antes había sufrido destierro, y aprovechó este tiempo para redactar dos volúmenes contra los arrianos y una exhortación, a su hermana Florentina, sobre la vida consagrada y el desprecio del mundo.

Trabajó asiduamente en la restauración litúrgica, arregló el Salterio y compuso sentidas melodías para la santa misa, Laudes y salmos. Escribió variedad de cartas al papa Gregorio, a su propio hermano y a varios prelados. Gobernó su diócesis en tiempos del rey Recaredo>>

            2º De su sermón de amor a la Iglesia. <<Regocíjate y alégrate, Iglesia de Dios, gózate porque formas un solo cuerpo para Cristo. Ármate de fortaleza y llénate de júbilo. Tus aflicciones se han convertido en gozo. Tu traje de tristeza se cambiará por el de alegría. Ya queda atrás tu esterilidad y pobreza.

En un solo parto diste a Cristo innumerables pueblos. Grande es tu Esposo, por cuyo imperio eres gobernada. Él convierte en gozo tus sufrimientos y te devuelve a tus enemigos convertidos en amigos. No llores ni te apenes, porque algunos de tus hijos se haya separado de ti temporalmente. Ahora vuelven a tus senos gozosos y enriquecidos.

Fíate de tu cabeza, que es Cristo. Afiánzate en la fe. Se han cumplido las antiguas promesas. Sabes cuál es la dulzura de la caridad y el deleite de la unidad. No predicas sino la unión de las naciones. No aspiras más que a la unidad de los pueblos. No siembras más que se semillas de paz y caridad. Alégrate en el Señor, porque no has sido defraudada en tus sentimientos. Pasados los hielos invernales y el rigor de las nieves, has dado a luz, como fruto delicioso, como suaves flores de primavera aquellos que concebiste entre gemidos y oraciones ininterrumpidas>>.

3º SU ORACIÓN: Oh Dios, que por medio de tu obispo san Leandro mantuviste en tu Iglesia la integridad de la fe, concede a tu pueblo permanecer siempre libre de todos los errores. Por nuestro Señor Jesucristo…

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14 de noviembre

SAN JOSÉ PIGNATELLI. S. J.

1º SU VIDA: nació en Zaragoza en 1737. Se hizo jesuita y empezó a trabajar en los apostolados de su Comunidad, especialmente en enseñar catecismo a los niños y a los presos.

Expulsión de los Padres Jesuitas. En 1767 la masonería mundial se puso de acuerdo para pedir a todos los gobernantes que expulsaran de sus países a los Padres Jesuitas. El rey Carlos III de España obedeció las órdenes masónicas y declaró que de España y de todos los territorios de América que dependían de España quedaban expulsados los jesuitas. El Padre Pignatelli y su hermano, recibieron la oferta de poder quedarse en España pero con la condición de que se salieran de la Compañía de Jesús. Ellos no aceptaron esto y prefirieron irse al destierro. Se fueron a la Isla de Córcega, pero los franceses invadieron esa isla y de allá también los expulsaron.

          Supresión de la Compañía de Jesús. En 1774 Clemente XIV por petición de los reyes de ese tiempo dio un decreto suprimiendo la Compañía de Jesús. Como efecto de ese Decreto 23,000 jesuitas quedaron fuera de sus casas religiosas. El Padre Pignatelli y sus demás compañeros, cuando oyeron leer el terrible decreto exclamaron: "Tenemos voto de obediencia al Papa. Obedecemos sin más, y de todo corazón". Durante los 20 años siguientes la vida del Padre José y la de los demás jesuitas serán de sufrimientos. Pasando situaciones difíciles, pero siempre sereno, prudente, espiritual, amable, fiel

Organizar de nuevo a los Jesuitas. Cuando los gobiernos de Europa se declaraban en contra de los jesuitas, la emperatriz de Rusia, Catalina, prohibió publicar en su país el decreto que mandaba acabar con la Compañía de Jesús, y recibió allá a varios religiosos de esa comunidad. El Padre Pignatelli con permiso del Papa Pío VI se afilió a los jesuitas que estaban en Rusia y con la ayuda de ellos empezó a organizar otra vez a los jesuitas en Italia. Conseguía vocaciones y mandaba los novicios a Rusia y allá eran recibidos en la comunidad. Así la comunidad empezaba a renacer otra vez, aunque fuera en secreto. Con las ayudas que le enviaban sus familiares logró restablecer casas de Jesuitas en Roma, en Palermo, en Orvieto y en Cerdeña.

Lo vio cumplido desde el cielo. Murió en 1811 sin haber logrado que la Comunidad religiosa lograra volver a renacer plenamente, pero tres años después de su muerte, el Papa Pío VII, decretó que la Compañía de Jesús volvía a quedar instituida en todo el mundo, con razón Pío XI llamaba a San José Pignatelli "el anillo que unió la Compañía de Jesús que había existido antes, con la que empezó a existir nuevamente". 

2º SU MENSAJE: La situación por la que pasó la Compañía de Jesús y la esperanza que mostró el Santo, son un verdadero ejemplo, un mensaje para que nosotros ante las dificultades que tengamos que sufrir, no nos olvidemos de el oficio que tiene la esperanza en nuestra santificación.

            1º Nos une con Dios desapegándonos de los bienes terrenos. Este es un motivo muy importante de la esperanza, porque los bienes de la tierra nos atraen con fuerza, las riquezas, los placeres. La esperanza, nos hace ver que lo que disfrutemos en la tierra, es muy pasajero, es mucho mayor el bien que esperamos porque nos lo ha prometido el Señor, la vida eterna.

            2º Unida a la humildad, hace eficaces nuestras peticiones. No hay cosa más conmovedora que las exhortaciones que hace la Sagrada Escritura para que pongamos nuestra confianza en Dios. “Sabed que nadie esperó en el Señor que fuera confundido. ¿Quién que permaneciendo fiel a sus mandatos, habrá sido abandonado por él, o quien, que le hubiera invocado, habrá sido por él despreciado? Porque el Señor tiene piedad y misericordia”. (Ecl 2.11-1).     

En el N. T. se manifiesta la eficacia de la esperanza. El Señor hace milagros a favor de aquellos que confían en Él. Lo hace con el centurión, (Mt 8.10-13), lo hace con el paralítico que le bajen por el techo, (Mt 9.2), con los ciegos de Jericó, (Mt 29.29), con la Cananea, (Mt 15.28), etc. ¿Cómo no tener confianza, si el Señor nos lo asegura que, “todo cuanto pidamos al Padre en su nombre, nos será concedido”. (Jn 16.23). Además, no hay cosa que honre tanto a Dios como la confianza que en él ponemos; con ella proclamamos su poder y su bondad; y Él, que no permite que nadie le gane en generosidad, corresponde a esta confianza con una efusión de gracias.

3º Causa en nosotros santos deseos. En especial del cielo y de la posesión de Dios. Esto hace que se acrecienten en nosotros nuestras fuerzas al considerar el premio, que excederá con mucho a nuestros trabajos en el mundo. Si la gente del mundo trabaja con tanto ardor para conseguir riquezas perecederas, si los deportistas se dedican voluntariamente a practicar ejercicios trabajosos de entrenamiento, para alcanzar la corona que se marchita, ¿Cuánto más debemos trabajar y padecer nosotros por una corona inmortal? (1ªCor 9.25). Nos da ánimo y constancia en medio de las dificultades que aseguran el triunfo. Débiles por nosotros mismos, tenemos poderosos aliados, y son Dios, Jesucristo, la Virgen, los santos y los ángeles.

3º SU ORACIÓN: O Dios, que has sacado a los pueblos infieles de las tinieblas a la luz mediante la predicación de san José Pignatelli; concédenos, por su intercesión, permanecer firmes en la fe y constantes en la esperanza del Evangelio que él nos anunció. Por nuestro Señor Jesucristo.

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15 de noviembre

SAN ALBERTO MAGNO

1º SU VIDA: Nació en Lauingen (Alemania), cerca del Danubio, alrededor del año 1206; Su padre era oficial en el ejército de Federico II. A la edad de 16 años, en 1222, hizo sus estudios en Padua y en París.

De la Orden de Predicadores. Fue allí donde, por la predicación de Jordán de Sojonia, primer suceso de Santo Domingo a la cabeza de la Orden de los Hermanos Predicadores, entra en el noviciado en 1223. Se hace notar por su espíritu de desprendimiento de los bienes terrenos, de las cosas caducas del mundo, y una verdadera pasión por el estudio y una grande y tierna devoción a la Santísima Virgen. Como profesor de teología, enseña en las facultades de Colonia, Hidesheim, Friburgo, Ratisbona, Estrasburgo.

Maestro y discípulo santos. En 1240 en el convento de Santiago en París hasta el año de 1248. Allí se distingue entre sus alumnos al joven Tomás de Aquino, que ¿Quién estaría mas satisfecho, el maestro del discípulo, o el discípulo del maestro? Los dos eran grande santos y grandes teólogos. De 1254 a 1257 el santo es nombrado Provincial de los Hermanos Predicadores de Alemania. Después del capítulo general de la Orden en 1259, al cual es llamado con sus dos más brillantes discípulos, Santo Tomás de Aquino y Pedro de Tarentaise (el futuro Papa Inocencio V), Alberto es nombrado Obispo de Ratisbonne en 1260. En 1262 presenta su dimisión, por sentirse hecho más para la enseñanza de la filosofía y de la teología que para la administración de una diócesis. Puso todo su empeño en pacificar pueblos y ciudades.

Predicador de la Cruzada de Alemania. El Papa Urbano VI, le pide que predique personalmente la Cruzada en Alemania (1263-1264). Luego se le encarga en Wurtsburgo de una misión delicada de conciliación entre el Obispo y la comuna. En 1274 está entre los Padres del 2º Concilio de Lyon. En fin, se dedica de nuevo a su cátedra de teología en el Convento de Colonia. Momentáneamente la deja doce años más tarde, en 1277, para ir a París a sostener contra ciertos miembros de la universidad la doctrina de su amigo y discípulo Tomás de Aquino, que ya le había precedido en la tumba.

La noche del espíritu. Agotado por su gran actividad y años, vivió todavía algunos más en una especie de “noche del espíritu”, casi extinguidas su maravillosa inteligencia y su memoria. Es autor de muchas e importantes obras de teología, como también de ciencias naturales. Murió en Colonia el año l280, a la edad de 74 años. Beatificado desde l622 por el Papa Gregorio XV, no se sabe bien por qué este gran santo y teólogo tuvo que esperar hasta 1931 la canonización, a la que Pío Xl le agregó el título de Doctor.

2º SU MENSAJE: De sus muchos escritos, destaca, por que es muy ameno de leer, un comentario al evangelio de san Lucas, en el que explica, como; el Pastor y doctor tiene que ser para la edificación del cuerpo de Cristo.

<<Haced esto en conmemoración mía. Dos cosas hay destacar en estas palabras. La primera es el mandato de celebrar este sacramento, mandato expresado en las palabras: Haced esto. La segunda es que se trata del memorial de la muerte que sufrió el Señor por nosotros. Dice, pues: Haced esto. No podríamos imaginarnos un mandato más provechoso, más dulce, más saludable, más amable, más parecido a la vida eterna.

Lo más provechoso en nuestra vida es lo que nos sirve para el perdón de los pecados y la plenitud de la gracia. Él, el Padre de los espíritus, nos instruye en lo que es provechoso para recibir su santificación. Su santificación consiste en su sacrificio, esto es, en su ofrecimiento sacramental, cuando se ofrece al Padre por nosotros­ y se ofrece a nosotros para nuestro provecho. Por ellos me consagro yo. Cristo, que, en virtud del Espíritu, se ha ofrecido a Dios como sacrificio sin mancha, podrá purificar nuestra conciencia de las obras muertas, llevándonos al culto del Dios vivo.

Es también lo más dulce que podemos hacer. ¿Qué puede haber más dulce que aquello en que Dios nos muestra toda su dulzura? A tu pueblo lo alimentaste con manjar de ángeles, proporcionando desde el ciel­o, pan de mil sabores, a gusto de todos; este sustento demostraba a tus hijos tu dulzura, pues servía al deseo de quien lo tomaba y se convertía en lo que uno quería.

Es lo más saludable que se nos podía mandar. Este sacramento es el fruto del árbol de la vida, y el que lo come con la devoción de una fe sincera no gustará jamás la muerte. Es árbol de vida para los que la cogen, son dichosos los que la retienen. El que me come vivirá por mí. Es lo más amable que se nos podía mandar. Este sacramento, es causa de amor y de unión. La máxima prueba de amor es darse uno mismo como alimento. Tanto los amo yo a ellos y ellos a mí, que yo deseo estar en sus entrañas y ellos desean comerme, para, incorporados a mí, convertirse en miembros de mi cuerpo. Era imposible un modo de unión más íntimo y verdadero entre ellos y yo. Y es lo más parecido a la vida eterna que se nos podía mandar. La vida eterna viene a ser una continuación de este sacramento, en cuanto que Dios penetra con su dulzura en los que gozan de la vida bienaventurada.

3º SU ORACIÓN: Señor, tú que has hecho insigne al obispo san Alberto Magno, porque supo conciliar de modo admirable la ciencia divina con la sabiduría humana, concédenos a nosotros aceptar de tal forma su magisterio que, por medio del progreso de las ciencias, lleguemos a conocerte y a amarte mejor. Por nuestro Señor Jesucristo.