Autor: P. Eliseo García Rubio

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16 de febrero

BEATO JOSÉ ALLAMANO

1º SU VIDA: Nace en Castelnuovo el día 21 de enero de 1851 en el seno de una familia campesina. Fue el cuarto de cinco hijos, a los tres años se quedaron huérfanos de padre. Además de la madre, tres personas tienen un papel fundamental en su formación: su maestra Benedetta Savio, San José Cafasso, que es el hermano de su madre, su tío materno y San Juan Boscoen cuyo oratorio de Turín realizó los estudios primarios.

Sacerdote para formar sacerdotes. El 20 de septiembre de 1873 se ordena sacerdote. Tiene tan solo 22 años. Los seis primeros años de sacerdote los pasa de formador en el seminario, pero su mayor deseo es ir a trabajar como cura de una parroquia. En 1880 el arzobispo busca un rector para el Santuario de la Consolata, patrona de Turín y se lo encomienda al joven sacerdote. En 1882, junto a su amigo el padre Santiago Camisassa, comienza la recuperación del Santuario y del Convictorio eclesiástico, donde se formarán los jóvenes sacerdotes.

Curación milagrosa de la Virgen. En 1900 cae gravemente enfermo, y gracias al empuje del Cardenal Richelmy y las oraciones a la Consolata se cura milagrosamente. Su pensamiento hacia ya tiempo, estaba puesto en las misiones. Diez años antes había escrito una carta pidiendo la fundación de un instituto misionero. Pero la autorización no llegó hasta el 29 de enero de 1901, un año después de su milagrosa curación. Fundó el Instituto de los Misioneros de la Consolata. Parten los cuatro primeros misioneros para Kenia.

Las Misioneras de la Consolata. Nueve años más tarde, el 29 de enero de 1910 hace la fundación de las Misioneras de la Consolata. La audiencia con el Papa Pío X, en 1909, le ayudó a ver claramente la voluntad de Dios, "si no tiene vocación para fundar religiosas, te la doy yo". A mediados de 1913, sale ya el primer grupo de monjas para las misiones. Hoy los dos institutos están formados por hombres y mujeres unidos por la misma vocación misionera, el mismo fundador, la misma madre la Consolata, el mismo fin; la evangelización.

“Desde el cielo haré, haré”. Hasta el día de su muerte el 16 de febrero de 1926, fue educador incansable de sus hijos e hijas en vista de la misión proponiéndoles con insistencia: “Primero santos, después misioneros”.  Les prometió a sus hijos el último día de su vida en la tierra: “Desde el cielo haré, haré”. El 7 de octubre de 1990 Juan Pablo II lo declara Beato, presentándolo a la Iglesia como modelo y protector ante Dios y la Santísima Virgen Consolata que le indicaba caminos nuevos, los caminos de la misión.

2º SU MENSAJE:A la hora de enviar a sus misioneros, momento crucial de su historia personal, el Beato solía repetirles algunos consejos repletos de una gran profundidad, El Decálogo de la Misión, según el Beato José Allamano.

 

Hijos míos, la hora de salida para nuevas tierras ha llegado.
1) Elevaos sobre las ideas restringidas que predominan en el ambiente.
2) Amad una religión que os ofrezca las promesas de la otra vida y os haga más felices en esta tierra.
3) Optad por la mansedumbre como camino de transformación.
4) Apostad por la transformación del ambiente, no sólo la de los hombres.
5) Sed fuertes, viriles y enérgicos en el apostolado.
6) Sed cuencas y no canales en cuanto a los bienes espirituales, canales y no cuencas respecto a los bienes materiales.
7) Haced bien el bien y sin ruido.
8) Buscad sólo a Dios y su santa voluntad.
9) Dad siempre primacía a la santidad.

10) Nunca digáis: No me toca a mí.

 

La misión fue su gran preocupación. Esta idea se encuentra por todos sus escritos: "El Padre Eterno envió al Hijo, el Hijo envió a la Iglesia" "Acordaos siempre de esta misión divina que los superiores os dan en nombre de la Iglesia, la cual la ha recibido de Jesucristo y Él de su Padre; por lo tanto es como si viniera directamente del Padre Eterno" (Conf. III, 469). "Decid a Jesús Sacramentado que sea generoso con vosotros que estáis para marcharos a vuestra región, para la misión que Dios por medio del Papa os ha dado" (Conf. I, 364). "El Hijo ha enviado a la Iglesia y la Iglesia por medio mío os envía a vosotros" (Conf. III, 469). "Vuestra misión es la misma de Jesucristo: misión divina" (Conf. I, 83). "He aquí la legitimidad de vuestro mandato; mandato divino, porque también a vosotros Jesús dirige las mismas palabras que a los apóstoles" (Conf. I, 128). “Nuestro Señor Jesucristo, después de resucitado, les dijo a los Apóstoles reunidos: Yo estaré con vosotros...’. Hoy, desde este sagrario, Jesús os dirige a vosotros esas mismas palabras” (Conf. III, 247).

3º SU ORACIÓN: Oh Padre, fuente de todo bien, suba hasta ti el himno de nuestra alabanza, por los dones que has concedido al Beato José Allamano. Sacerdote de la nueva alianza, él ha sido en la Iglesia ministro de consolación, guía sabio y prudente de las almas en la búsqueda de tu voluntad. Solícito por la venida de tu Reino, llegó a ser padre y  guía de familias consagradas a la Misión, para que con María, primera misionera del Evangelio, anuncien a toda la tierra a Cristo Salvador. Concédenos, Señor, imitar sus ejemplos y cooperar en la obra de la Redención, para que todos los hombres tengan plenitud de vida. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

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17 de febrero

LOS SIETE FUNDADORES de LOS SERVITAS

1º SUS VIDAS: Eran siete de los más prominentes ciudadanos de la República libre de Florencia que abandonan su situación privilegiada y de riqueza para seguir más fielmente los consejos evangélicos. Son ellos los siete santos fundadores de la Orden de los Siervos de María.

Vino la Virgen para reunirlos a los siete. Con la intención de alabar más especialmente a la purísima Virgen María, algunos jóvenes del patriciado de Florencia habían fundado una cofradía de laicos. El día 15 de agosto de 1233, fiesta de la Asunción de Nuestra Señora, siete de sus miembros más destacados estaban reunidos en una capilla para cantar las glorias de la Santísima Virgen, cuando Ella se les apareció, recomendándoles que renuncien al mundo y se dediquen exclusivamente a Dios. Los siete, vendieron así todos sus bienes, distribuyéndolo a los pobres y, después de haber consultado al obispo de Florencia, se retiraron a una vieja casa en La Camarzia, en las afueras de la ciudad, junto a una ermita de la Virgen.

          Meditación de la Pasión. Los siete santos permanecieron un año en La Camarzia. Pero, como eran muy solicitados, resolvieron buscar un lugar más aislado para vivir, con la anuencia del obispo. Éste puso a su disposición un terreno junto al monte Senario, a dos leguas de Florencia. Allí construyeron un oratorio y, a su alrededor, pequeños cuartos de madera. Se entregaban a la oración y penitencia, viviendo de hierbas en las faldas del monte, meditando continuamente la Pasión de Cristo y las amarguras de María Santísima. Escogieron al mayor de ellos, Bonfilio, como superior.

           La Virgen les da el hábito y las reglas. La Virgen se apareció, mostrándoles un hábito negro y recomendando que lo lleven en memoria de la Pasión de su Hijo. Les dio también las reglas de San Agustín, que debían seguir. Habiendo agregado a sí a muchos compañeros, comenzaron a recorrer ciudades y aldeas de Italia, predicando a Jesucristo, serenando las guerras civiles y atrayendo a muchos desorientados hacia las sendas de la virtud.

            Desde el cielo vieron la aprobación en la tierra. La aprobación final sólo vino en 1304, del Papa Benedicto IX. De los siete fundadores, sólo vivía San Alejo. Entre 1257 y 1268 habían fallecido cuatro de ellos. En 1282, al morir Hugo y Sosteño. En 1270 San Alejo tuvo la dicha de ver nacer milagrosamente a la hija de su hermano Clarencio, ya septuagenario, la futura Santa Juliana Falconiere, que fundaría un ramo femenino de la Orden de los Servitas, las Mantelatas. Los siete fundadores fueron sepultados en el mismo sepulcro. Simbólicamente, sus cenizas se mezclaron.    

 2º SU MENSAJE: Los santos fundadores de la Orden de los Siervos de María fueron muy unidos durante la vida, siendo sepultados en una misma tumba y hecho único en la Historia, venerados y canonizados en conjunto. Son un modelo de vivir reunidos en grupos de fe. “Donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. (Mt 18,20)

Los cristianos somos un grupo de personas nos reunimos en el nombre del Señor y de la Virgen Maria. Que coincidimos todos en lo mismo, cuya experiencia compartida, son; 1º La adoración de Dios, 2º el seguimiento de Cristo 3º la pertenencia activa a la Iglesia, etc. hay que remitirse a la vida pública de Jesús y, a los discípulos que El escogió; y a los que surgieron al imán de su persona, y de su palabra, en la sinagoga, por los caminos, etc.

1º El grupo de referencia, fue el de los doce, elegidos por Jesús y constituidos como apóstoles para hacerles pescadores de hombres, heraldos del Evangelio, columnas de la Iglesia. Unos pocos de especial confianza y militancia, a los que 1º enseñó a orar, 2º les explicó los misterios del Reino, 3º les dio a beber de su cáliz, 4º les envió el don del Espíritu. Con los que se reunía en pequeños retiros espirituales. Y con tres de ellos, Pedro, Santiago y Juan, compartió altas experiencias espirituales en el Tabor y en Getsemaní.

2º Algo parecido se repite en el pequeño grupo de las santas mujeres, que 1º le siguieron a media distancia durante la vida pública, 2º le acompañaron llorando en la subida al Calvario, 3º estuvieron junto a su madre al pie de la cruz, y 4º formaron, con ella y con los apóstoles, la pequeña comunidad orante que preparó la efusión de Pentecostés. ¿Cómo no llamar a ese núcleo de primeros cristianos un grupo de fe?

Igual que lo serían muy pronto los conversos en Jaffa y en Cesarea, reunidos por Pedro en la casa del centurión Cornelio. O más tarde, en Corinto, los que se reunían con Pablo en casa de Aquila y Priscila.

Siempre hubo grupos de fe: La fe de Israel, como pequeño pueblo, las Eucaristías primitivas en las casas, antes que en los templos, y las celebraciones de las Catacumbas, dan fe de unas comunidades, en Roma y en otras urbes, al calor de la doble mesa, del Pan y de la Palabra. Todo esto encuentra su fuente en la promesa del Señor: “Donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. (Mt 18, 20).

3º SU ORACIÓN: Señor, infunde en nosotros el espíritu de amor que llevó a estos Santos Hermanos a venerar con la mayor devoción a la Madre de Dios, y les impulsó a conducir a tu pueblo al conocimiento y al amor de tu nombre. Por nuestro Señor Jesucristo.

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18 de febrero

SANTA BERNARDITA de LOURDES

1º SU VIDA: Nació en Lourdes (Francia) en 1844. Hija de padres muy pobres. En el bautismo le pusieron por nombre María Bernarda, pero todos la llamaban Bernardita. Era la mayor de varios hermanos. Sus padres vivían en un sótano húmedo, y su padre trabajaba tirando la basura del hospital.

Pobre y poca salud. Tuvo siempre muy débil la salud a causa de la falta de alimentación muchas veces y del estado de humedad de la casa donde vivían. En los primeros años sufrió la enfermedad de cólera que la dejó muy debilitada. A causa también del clima frío en invierno, en aquella región, adquirió desde los diez años la enfermedad del asma, que lo tendrá siempre. Muy pocas luces, pero muy buena. A los 14 años no sabía leer ni escribir ni había hecho la Primera Comunión porque no había aprendido el catecismo. Pero rezaba mucho a la Virgen y jamás decía mentiras.

Elegida por la Virgen. Desde el 11 de febrero de 1859 hasta el 16 de julio del mismo año, la Virgen se le aparece 18 veces y le dijo: “No te voy a hacer feliz en esta vida, pero sí en la otra”. Y así sucedió. Su vida, después de las apariciones estuvo llena de enfermedades, penalidades y humillaciones, pero con todo esto fue adquiriendo un grado de santidad tan grande que se ganó el premio para el cielo.

Religiosa, Sor María Bernarda. Pidió que la admitieran en la Comunidad de Hijas de la Caridad de Nevers.El 3 de junio de 1866, abandona para siempre su pequeña ciudad y, sobre todo, deja su gruta. El 30 de octubre de 1867, en Nevers, Bernadette pronunció sus votos y se transforma en Sor María Bernarda. A los 4 meses de estar en la comunidad estuvo a punto de morir por un ataque de asma. En la comunidad tuvo el oficio de enfermera y de sacristana, y después por nueve años estuvo sufriendo una muy dolorosa enfermedad. También sufrió la incomprensión de la superiora, que le tenía una antipatía grande y todo lo que ella hacía lo juzgaba negativamente. Ella jamás se quejaba ni se disgustaba por todo esto. Recordaba muy bien lo que le había dado la Virgen; "No te haré feliz en esta vida, pero sí en la otra". Duró quince años su vida de religiosa.

Deseaba mucho volver a Lourdes, pero fue al cielo. Desde que se fue de religiosa, jamás volvió. El 16 de abril de 1879, exclamó emocionada: "Yo vi la Virgen. Sí, la vi, la vi ¡Que hermosa era!" y apretando el crucifijo sobre su corazón, a las tres de la tarde, expiró. Tenía apenas 35 años. Ella empezó a conseguir milagros de Dios en favor de los que le pedían su ayuda. Y el 8 de diciembre de 1933, el Santo Padre Pío Once la declaró santa.

2º SU MENSAJE: El testimonio y mensaje de la santa, lo dejo en una carta, donde cuenta con detalle las apariciones de la Virgen de Lourdes a ella, y como, la Señora me habló.

<<Cierto día fui a la orilla del río Gave a recoger leña con otras dos niñas. En seguida oí como un ruido. Miré a la pradera, pero los árboles no se movían. Alcé entonces la cabeza hacia la gruta y vi a una mujer vestida de blan­co, con un cinturón azul celeste y sobre cada uno de sus pies una rosa amarilla, del mismo color que las cuentas de su rosario. Creyendo engañarme, me restregué los ojos. Metí la mano en el bolsillo para buscar mi rosario. Quise hacer la señal de la cruz, pero fui incapaz de llevar la mano a la frente. Cuando la Señora hizo la señal de la cruz, lo intenté yo también y, aunque me temblaba la mano, conseguí hacerla. Comencé a rezar el rosario, mientras la Señora iba desgranando sus cuentas, aunque sin despegar los labios. Al acabar el rosario, la visión se desvaneció.

Pregunté entonces a las dos niñas si habían visto algo. Ellas lo negaron y me preguntaron si es que tenía que hacerles algún descubrimiento. Les dije que había visto a una mujer vestida de blanco, pero que no sabía de quién se trataba. Les pedí que no lo contaran. Ellas me recomendaron que no volviese más por allí, a lo que me opuse. El domingo volví, pues sentía internamente que me impulsaban. Aquella Señora no me habló hasta la tercera vez, y me preguntó si querría ir durante quince días. Le dije que sí, y ella añadió que debía avisar a los sacerdotes para que edificaran allí una capilla. Luego me ordenó que bebiera de la fuente. Como no veía ninguna fuente, me fui hacia el río Gave, pero ella me indicó que no hablaba de ese río, y señaló con el dedo la fuente. Me acerqué, y no hallé más que un poco de agua entre el barro. Metí la mano, y apenas podía sacar nada, por lo que comencé a escarbar y al final pude sacar algo de agua; por tres veces la arrojé y a la cuarta pude beber. Después desapareció la visión y yo me marché. Volví a ir allá durante quince días. La Señora se me apareció como de costumbre, menos un lunes y un viernes. Siempre me decía que advirtiera a los sacerdotes que debían edificarle una capilla, me mandaba lavarme en la fuente y rogar por la conversión de los pecadores. Le pregunté varias veces quién era, a lo que me respondía con una leve sonrisa. Por fin, levantando los brazos y ojos al cielo, me dijo: «Yo soy la Inmaculada Concepción». En aquellos días me reveló también tres secretos, prohibiéndome absolutamente que los comunicase a nadie, lo que he cumplido fielmente hasta ahora>>.

3º SU ORACIÓN: Señor, te proclamamos admirable en tu virgen santa Bernardita de Lourdes, y humildemente rogamos a tu Divina Majestad que, así como te complaces en los méritos de esta virgen, aceptes igualmente complacido el culto que tu pueblo te tributa. Por Jesucristo nuestro Señor.

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19 de febrero

BEATO ÁLVARO de CÓRDOBA

1º SU VIDA: Nació a mediados del siglo XIV, en Zamora. Perteneció a la noble familia Cardona. Entró en el convento dominico de San Pedro en Córdoba, el año 1368. Fue profesor de teología en el colegio de san Pablo de Valladolid. Fue ardiente predicador, y con su ejemplo, contribuyó a la reforma de la Orden de Santo Domingo, iniciada por el Beato Raimundo de Capua y sus discípulos.

Escalera del Cielo. Después de volver de una peregrinación a Tierra Santa, quedó impactado en el corazón por el doloroso Camino del Calvario, recorrido por el Nazareno. Volvió con deseos de vivir una existencia en soledad y perfección, donde poder caldear el espíritu para un apostolado más provechoso, con el favor del rey D. Juan II de Castilla, del que era su confesor, pudo fundar a tres millas de Córdoba el famoso y observante convento de Sto. Domingo Escalaceli (Escalera del Cielo), donde había varios oratorios que reproducían la “vía dolorosa”, por él venerada en Jerusalén.

Don de profecía y de obrar milagros. De noche, se retiraba a una gruta distante del convento donde, a imitación de su Padre Santo Domingo, oraba y se flagelaba. Con el tiempo, ésta se convirtió en una meta de peregrinaciones para los fieles. Poseía el don de profecía y obró milagros.

Recorre los senderos de España predicando. En los albores del siglo XV deja la cátedra para recorrer los senderos de España con el dinamismo de san Pablo, empujado por la urgencia del apostolado. Los tiempos son difíciles, malos; pasó la peste negra asolando Europa y dejando los conventos vacíos que luego intentaron llenarse con gente sin preparar con lo que decayó la tensión religiosa. La corrupción de costumbres se generalizo; Al Beato le duele el alma; predica, reza y hace penitencia por la unidad. El Papa Martín V lo hace prior de todos los conventos dominicos reformados.

Narración de un milagro. En una ocasión, cuando volvía fray Álvaro de su apostolado y, antes de llegar al convento, encontró un mendigo moribundo; lo envolvió en su capa, lo echó a su hombro y cuando intentó descubrirlo en la portería, el mendigo ya no era un mendigo: era un Cristo en la cruz, el mismo, según una antigua tradición, es el que hoy en la iglesia del convento se venera. Este hecho lo narra un testigo.

Anciano y con un apostolado muy grande. Porque lo hacia fuera y dentro de la Orden, murió el 19 de febrero de 1430 en Córdoba el año 1430. Y fue sepultado en su convento Escalaceli. El Papa Benedicto XIV, aprobó su culto el 22 de septiembre de 1741.

2º SU MENSAJE: El Beato construyó el primer Vía Crucis de Europa. Con el fin espiritual de meditación y acompañamiento del itinerario doloroso del Señor. El Vía Crucis alcanzó su forma última con San Leonardo de Porto Maurizio, que construyó en Italia 572 un Vía crucis, con la forma española de las 14 estaciones. De España le venía su fervor por este apostolado, como él declara: “Habiendo sabido, por religiosos españoles que me informaron, que en España se erigían los Vía crucis con gran provecho para las almas, se me encendió el espíritu de un ardiente deseo de procurar un tan gran bien para Italia”. Esta representación fue imitada en otros conventos, dando origen a la devoción del “Vía Crucis”, tan apreciada y valorada en la piedad cristiana.

            Origen histórico del Via Crucis. Data de la misma Pasión de Jesuscrsito. Porque, no es otra cosa que meditar y recorrer alguna de las escenas que ocurrieron desde el Pretorio de Pilato hasta la muerte en la cruz y el entierro de su cuerpo en el sepulcro. Algunos de estos episodios se encuentran en los evangelios, otros nos viene de la tradición. Desde siempre se han meditado estas escenas, los primeros cristianos, como no iban a recorrer y repensar tantas veces lo que sucedió en aquellos lugares de Tierra Santa. La Virgen Maria, fue, sin duda la que más sintió los sufrimientos de su Hijo y quien más lo medito. “Maria guardaba en su corazón…..“. (Lc 2,19)

            Meditar en el Via Crucis es para convertir nuestro corazón. Todos los misterios del Señor son dignos de consideración, porque influyen poderosamente en la vida espiritual. Pero la Pasión y Muerte del Señor son libros abiertos e inagotables que las almas cristianas nunca se cansan de leer. Jesus en todos sus pasos del Via Crucis, camino de la cruz, es el Maestro divino que nos enseña a sufrir y sobrellevar los trabajos de la vida. Y como cambio el corazón a los que le siguieron al Calvario, nos puede cambiar el nuestro. “La gente, considerando lo que había pasado, se vuelve dándose golpes de pecho (Lc 23,48). Bajaban a sus casas arrepentido.

El Vía Crucis del Papa Juan Pablo II. Para el viernes santo del año 1991, les propuso a los fieles un nuevo Vía Crucis, estrictamente evangélico y arrancando de Getsemaní. El mismo lo inauguraba en el ejercicio solemne del Vía Crucis del Coliseo Romano de aquel año. Este Vía Crucis de Juan Pablo II no pretendía suplir al anterior sino complementarlo. Este Vía Crucis es una alternativa; igual que en la Misa hay varias plegarias eucarísticas, ahora también ahora ya existe otra posibilidad de rezar el Vía Crucis.

3º SU ORACIÓN: Oh Dios, que adornaste al bienaventurado Álvaro con las virtudes de la caridad y de la penitencia; concédenos que, por intercesión y movidos por su ejemplo, llevemos siempre en nuestro cuerpo la muerte de Cristo y en el corazón llevemos el amor a ti. Por nuestro Señor Jesucristo.

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20 de febrero

BEATOS FRANCISCO y JACINTA de FATIMA

1º SU VIDA: Hijos de Manuel Pedro Marto y Olimpia de Jesús dos Santos. Nacieron en Aljustrel. Francisco el 11 de junio de 1908 y Jacinta el 11 de marzo de 1910. Les dieron una sana educación religiosa, y aprendieron la doctrina cristiana en la familia y en la catequesis con su tía, María Rosa.

Vieron a la Virgen de Fátima. Desde el día 13 de mayo hasta el 13 de octubre de 1917, tuvieron ellos el privilegio de ver y oír varias veces a la Virgen María en la Cova de Iría. Llenos de alegría y gratitud por el don recibido, quisieron inmediatamente responder con todas las fuerzas a lo que les pedía la Señora, oraciones y sacrificios en reparación de los pecados que ofenden a Dios y al Corazón de María, y por la conversión de los pecadores.

            Jacinta, modelo de humildad, mortificación y generosidad. Era una niña muy alegre, le gustaba jugar y bailar; cautivaba la simpatía de los otros, aunque con cierta inclinación para dominar. Cuenta Lucía: “el menor enojo en el juego era suficiente para hacerla apartarse y para que volviese a los juegos era necesario hacer su voluntad y que todos se le sometiesen”. Después de las apariciones cambió, y se volvió un modelo de humildad.

Sufrir en la tierra para ir al cielo. Su deseo de sufrir se hizo más notorio durante la larga enfermedad que la alcanzó a partir de octubre de 1918. Contaminada por la epidemia broncopulmonar, su estado de salud se agravó poco a poco. Sabiendo que le restaba poco tiempo de vida, multiplicó los sacrificios, y las privaciones. Pero lo que más le costó fue el tener que dejar a su familia, El 20 de febrero de 1920 pidió los Sacramentos, el Santo Viático, aquella misma noche, murió en el hospital.

            La vida humilde de Francisco. Dócil y condescendiente, no se irritaba cuando lo contrariaban. Se deleitaba con la soledad de los montes o de una puesta del sol. Recitaba la oración que les había enseñado el Ángel, y estaba siempre ofreciendo sacrificios por la salvación de los que no creen.

Supo por la Virgen María que su vida sería breve. Pasaba sus días en la espera de entrar en el Cielo. Y, de hecho, a pesar de gozar de buena salud, en octubre de 1918 fue alcanzado por la gripe española. Sufrió con íntima alegría su enfermedad y sus dolores. A pesar de estar enfermo recitaba, muchos rosarios, exhortando a los otros a que lo rezasen junto a él. El día 2 de abril recibió el sacramento de la Penitencia y al día siguiente el Santo Viático. Al despedirse, prometió rezar por ellos en el Cielo. Entró en el cielo, el día 4 de abril de 1919. Juan Pablo II los beatifico el 13 de mayo 2000.

2º SU MENSAJE: En las apariciones de la Virgen Maria, siempre el estilo es el mismo, como lo ha sido siempre el de Jesus. Y no iba a ser de otra manera con los pastorcitos y su trato con la Virgen. Preferencia sobre los humildes.          

En Belén. Cuando nace Jesus. El evangelio nos dice: “Había en la región unos pastores….. “ (Lc 2. 8-20). ¿Qué reyes y famosos llama el Señor para que le presten homenaje? ¿Qué príncipes se postraran ante Él? ¿Cuántos poderosos de la tierra le visitaran?

En Galilea. Cristo quiere fundar su Iglesia. ¿En quien apoyara su imperio? ¿Qué pueblos poderosos le seguirán? También el Evangelio nos da la respuesta: Un puñado de pecadores e ignorantes y publícanos.

En Fátima. 1917. Cristo quiere enviar a través de su Madre la Virgen un mensaje al mundo. ¿Quién habrá de recibirlo? Unos pobres niños. El plan de Dios sobre los hombres no ha variado.

            Amor y confianza de los niños a la Virgen. Ha dicho que viene del cielo, luego nada malo puede hacernos. ¿Iremos nosotros al cielo? ya querían estar con Ella. Tanta confianza tiene en Ella, que nunca dudan de presentarle las peticiones que en el pueblo les han encomendado, se fían totalmente.

            Después de estar con la Virgen, ya son otros. Se han trasformado en Cristo. Las apariciones han terminado. Pero ellos han de continuar su vida de victimas. Sin el consuelo de ver a la Señora. Tres niños realizando una labor de titanes. Francisco y Jacinta saben que morirán pronto, se lo dijo la Señora. Quisiera pedirle que nos llevase al cielo. “Si, a Jacinta y a Francisco los llevaré en breve”. Dicen a Francisco, vamos a jugar, después rezaremos el rosario. ¿Después?, repite Francisco, ahora y después, ¿no os acordáis que la Virgen me dijo que antes de ir al cielo tengo que rezar muchos rosarios?>>

            Una vez más nos queda claro, que el camino de Dios es la cruz, la oración, la humildad, para podernos llevar al cielo, y gozar de su presencia y de su paz, como lo ha hecho con los pastorcitos de Fátima. En 1917 había muchos poderosos. El Señor buscó la debilidad de los pobres pastorcitos. Había muchos sabios. El señor quería la sencilla de unos niños. Como ahora, se desprecia a los pequeños e insignificantes. Pero la Virgen los considera dignos de trasmitir su mensaje. Una vez más se cumplen las palabras de Cristo. “Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios y entendidos, y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor”. (Lc 10. 21-24).

3º SU ORACIÓN: Dios todopoderoso y eterno, tú has querido damos una prueba suprema de tu amor en la glorificación de tus beatos, concédenos ahora que su intercesión nos ayude y su ejemplo nos mueva a imitar fielmente a tu Hijo Jesucristo. Él, que vive y reina contigo.

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21 de febrero

SAN PEDRO DAMIANI

1º SU VIDA: Nació en Rávena, Italia, en 1007, en el seno de una familia extremamente pobre. Fue el último de muchos hermanos. Su madre, desesperada por los aprietos que pasaba para alimentar a su numerosa prole, lo abandonó en la vía pública. Fue entonces recogido por una mujer que vivía pecaminosamente con un sacerdote, siendo más tarde devuelto a la casa paterna. Un hermano lo ayudó a los estudios, y se dedicó a la enseñanza,

Vocación a la vida consagrada. Ingresó a los 28 años en la Orden Camaldulense, fundada recientemente por San Romualdo. Entró en el Monasterio de Fuente Avellana, donde, estimulados por el ejemplo de su vida virtuosa, los monjes lo eligieron Abad, después del fallecimiento del superior de aquella casa. Fundó varios monasterios, reforma de la Orden de los Monjes de la Santa Cruz. Varios discípulos suyos alcanzaron la santidad. Pero no se contentó con vivir tranquilamente en su monasterio, mientras numerosas almas se perdían en el mundo.

La inmoralidad de los clérigos de su tiempo. Percibió con claridad que la inmoralidad reinante entre los sacerdotes, avaricia, envidia, soberbia que devastaban al Clero en aquel entonces. Escribió en 1051 una obra que hasta hoy suscita polémicas: El libro de Gomorra. Empleando un lenguaje fuerte, vitupera todo tipo de pecados contra la castidad, fustigando a aquellos que deberían impedir ese estado de cosas y no lo hacían. Esta lucha contra la inmoralidad del Clero duró toda su vida, ganándose muchos enemigos.

            Nombrado Cardenal y Obispo de Ostia. Después de aquellas luchas, deseaba retirarse para llevar una vida solitaria, propia a su vocación de camaldulense. El Papa Esteban IX, manifestó su deseo de concederle el capelo cardenalicio al infatigable Abad de Fuente Avellana, como recompensa por los grandes servicios prestados a la Iglesia. Y lo nombró asimismo en contra de su voluntad obispo de Ostia.

Cruces y muerte, antes de volver a la vida monástica. Llegó a ser acusado de simoniaco por el pueblo de Florencia. Toda su vida tuvo que soportar una salud frágil, sufriendo especialmente de insomnio y dolores de cabeza, motivo por el cual es invocado contra tales padecimientos. La muerte lo sorprendió a los 65 años, en el Monasterio de Santa María de los Ángeles, donde fue enterrado. Era el día 22 de febrero de 1072. Su cuerpo fue trasladado varias veces de sepultura, y por lo menos hasta el año 1595, cinco siglos después, permanecía incorrupto. León XII, en 1828, le concedió el título de Doctor de la Iglesia.

2º SU MENSAJE: Habiendo sido tan probado por los sufrimientos, el santo escribe una carta a un hermano, para darlo consuelo a quien estaba también sufriendo mucho. El consejo, muy necesario para nosotros, era que; tras la tristeza, debemos espera con alegría el gozo.

<<Me has pedido, hermano, que te transmita por carta unas palabras de consuelo capaces de endulzar tu razón, amargado por tantos sufrimientos como te afligen. Pero si tu inteligencia está despierta, a mano tienes el consuelo que necesitas, pues la misma palabra divina te instruye como a hijo, destinado a obtener la herencia. Medita en aquellas palabras: Hijo mío, cuando te acerques al temor de Dios, prepárate para las pruebas; mantén el corazón firme, sé valiente. Donde está el temor está la justicia. La prueba que para nosotros supone cualquier adversidad no es un castigo de ­esclavos, sino una corrección paterna.

Por esto Job, en medio de sus calamidades, si bien dice: Que Dios se digne triturarme y cortar de un tirón la trama de mi vida, añade a continuación: Sería un consuelo para mí; aun torturado sin piedad, saltaría de gozo.

Para los elegidos de Dios, sus mismas pruebas son un consuelo, pues en virtud de estos sufrimientos momen­táneos dan grandes pasos por el camino de la esperanza hasta alcanzar la felicidad del cielo. Lo mismo hace el martillo y la lima con el oro, quitándole la escoria para que brille más. El horno prueba la vasija del alfarero, el hombre se prueba en la tribulación. ­Por esto dice también Santiago: Hermanos míos: Teneos por muy dichosos cuando os veáis asediados por toda clase de pruebas”.

Con razón deben alegrarse quienes sufren por sus malas obras una pena temporal, y, en cambio, obtienen por sus obras buenas los premios sempiternos del cielo. Todo ello significa que no deben deprimir tu espíritu los sufrimientos que padeces y las correcciones con que te aflige la disciplina celestial; no murmures ni te lamentes, no te consumas en la tristeza o la pusilanimidad. Que resplandezca en tu rostro la serenidad, en tu mente la alegría, en tu boca la acción de gracias. Alabanza merece la dispensación divina, que aflige temporalmente a los suyos para librarlos del castigo eterno, que derriba para exaltar, corta para curar y deprime para elevar. Robustece tu espíritu con éstos y otros testimonios de la Escritura y, tras la tristeza, espera con alegría el gozo que vendrá>>.

 

3º SU ORACIÓN: Dios todopoderoso, concédenos seguir con fidelidad los consejos y ejemplos de san Pedro Damiani, obispo, para que, amando a Cristo sobre todas las cosas, y dedicados siempre al servicio de tu Iglesia, merezcamos llegar a los gozos eternos. Por nuestro Señor Jesucristo.

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22 de febrero

SANTA MARGARITA de CORTONA

1º SU VIDA: Nació en la ciudad de Laviano, en la Toscana (Italia), a mediados del siglo XIII. Perdió a su madre con siete años. La madrastra la trataba mal, viendo defectos en todo lo que hacía. Al no encontrar en casa el afecto que necesitaba, fue a buscarlo afuera. Era una adolescente muy bella con muchos encantos. Esto fue su desgracia, porque empezó a vivir con un hombre en pecado, durante nueve años.

Remordimientos de conciencia. Dios no quería perderla para siempre. En medio de las fiestas, su conciencia como un aguijón la torturaba. Ella misma dijo: “En Montepulciano perdí la honra, la dignidad, la paz; perdí todo, menos la fe”. Y era esa fe que afloraba, la que le hacía soñar con otra vida muy diferente de la que entonces llevaba. Pero nuevas joyas, nuevas fiestas, nuevas promesas ahogaban esos buenos deseos de su corazón.

            La muerte le trajo la vida. Un día su concubino no regresó a casa, y llego sola una perra que tenia, como avisándola de algo. Margarita, ansiosa, siguió al animal hasta un bosque, donde encontró el cadáver de su concubino apuñalado. Ante esta tremenda situación, cayó desmayada. Fue el golpe de misericordia de la Providencia. Al volver en sí, pensó en el destino eterno del pecador. Se llenó de tal horror por su vida pecaminosa que, en aquel momento, hizo el propósito de cambiar de vida.

             Confesión general de sus pecados. Vendió todo lo que tenía, se lo dió a los pobres y, regresó a la casa de su padre. Su padre la recibio, pero la madrastra no. El demonio la volvió a tentar: “Tienes 26 años y eres hermosa, comienza de nuevo la vida de alegría!”. Ya ofendí mucho al Señor, más vale la pena mendigar el pan que volver al pecado. En ese momento oyó: “En Cortona los hijos de San Francisco se compadecerán de ti y te dirán qué hacer”. Allá fue, y encontró a Fray Bevegnati, varón venerable que después escribiría la vida de Margarita. Entre lágrimas, hizo una confesión general. Y entró en la Tercera Orden Franciscana, también llamada de la Penitencia.

“Tus pecados te son perdonados”. Con la penitencia obtiene el perdón de Dios. Preocupada en evitar una recaída en el pecado, pasó a dormir en el suelo y a alimentarse apenas de hierbas. Pasaba horas de rodillas delante del Crucifijo, llorando por sus pecados. Su arrepentimiento fue tan profundo y sincero, que un día el Crucificado le dijo: “Tus pecados te son perdonados”. Fallecía a los 48 años, el día 22 de febrero de 1297. Muchos milagros han sido probados por intercesión de la penitente de Cortona. Su cuerpo, transcurridos más de 700 años de su muerte, continúa incorrupto.

2º SU MENSAJE: Todos necesitamos este mensaje de la Santa, reconocer los pecados y hacer penitencia por todas las ofensas hechas a Dios. Y sobre todo, para evitar las recaídas, que es funesto en la vida espiritual. “Dios no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y que viva”. (Ez 18,21)   

            La santidad del bautismo se puede aumentar o perder. Se pierde cuando nosotros voluntariamente cometemos pecados mortales, porque, desaparece del alma la gracia santificante. Se rompe la unión del hombre con Dios. Se pierde la santidad.

            ¿Cómo podemos recuperarla? Se puede recuperar con la penitencia. Dios esta dispuesto siempre a reanudar la amistad con el hombre, que tiene que poner algo de su parte. La penitencia es una disposición interna del alma, un arrepentimiento de lo mal hecho y el propósito de vivir conforme a la voluntad de Dios. Esta disposición interna del hombre suele ir acompañada con actos de mortificación corporal. Se mortifica el hombre a si mismo, para hacerle ver a Dios la sinceridad de su arrepentimiento.

            Son grandes los deseos de Dios de que el pecador cambie. Dios ha buscado siempre a los hombres alejados de Él por el pecado, y los ha invitado al retorno, a la penitencia. Cuando los pecados de Israel eran grandes, enviaba Dios a los Profetas, mensajeros suyos, que exhortaban a la conversión, a la penitencia. Esta era la predicación de Juan el Bautista: haced penitencia, arrepentíos de vuestros pecados, para que recibáis los dones del reino de Dios; la gracia, la caridad, que solo se dará a los arrepentidos.          

            A eso vino el Hijo de Dios a la tierra: a buscar las ovejas perdidas que se habían alejado del redil de su Padre; a merecerles la reconciliación con Dios, que ellas no podían conseguir; a ofrecer a todas el perdón, y la unión con Dios, si se arrepentían de su pecados. Recibe con los brazos abiertos y con el corazón rebosante de júbilo a los pecadores que se refugian en su regazo, que es el de Dios: Zaqueo, Maria Magdalena, Pedro, el buen ladrón, etc. Instituye el sacramento de la reconciliación para devolver su amistad a los que la habían perdido, para incorporar de nuevo a sí mismo a los que había roto la comunicación con Él.

            Ha dejado a su Iglesia el mandato de que perdonen los pecados a los pecadores arrepentidos. Para que los bautizados, como santa Margarita, después de una mala vida, recuperen la gracia y hagan penitencia por sus pecados. Para recibir de nuevo la gracia que desgraciadamente han perdido.

3º SU ORACIÓN: Señor Dios, que cada año nos alegras con la fiesta de santa Margarita de Cortona, concede a los que celebramos su memoria imitar también los ejemplos de su vida santa. Por nuestro Señor Jesucristo.

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23 de febrero

SAN POLICARPO

1º SU VIDA: Policarpo, discípulo de los apóstoles y directamente instruido por ellos. Fue discípulo de San Juan. Los fieles le tenían una gran veneración. Entre sus discípulos y seguidores se encontraban San Ireneo y Papías. San Policarpo besó las cadenas de San Ignacio, cuando pasó por Esmirna, camino del martirio, e Ignacio a su vez, le recomendó que velara por su Iglesia de Antioquía y le pidió que escribiera en su nombre a las Iglesias de Asia, a las que él no había podido escribir. Muy poco sabemos antes de su martirio.

Marco Aurelio hizo una grave persecución en Asia. En la que los cristianos dieron pruebas de un valor heroico. La multitud no se saciaba de la sangre derramada y gritaba: "¡Mueran los enemigos de los dioses! ¡Muera Policarpo!" Los amigos del santo le habían persuadido que se escondiera, durante la persecución, en un pueblo vecino. Tres días antes de su martirio tuvo una visión en la que aparecía su almohada envuelta en llamas; esto fue para él una señal de que moriría quemado vivo.

 Policarpo se ha confesado cristiano”. El maestro de Asia, el padre de los cristianos, el enemigo de nuestros dioses que enseña al pueblo a no sacrificarles ni adorarles. Estas eran las acusaciones. Como la multitud pedía al procónsul que condenara a Policarpo a los leones, aquél respondió que no podía hacerlo, porque los juegos habían sido ya clausurados. Entonces gentiles y judíos pidieron que Policarpo fuera quemado vivo. El procónsul accedió y todos se precipitaron a traer leña de los hornos.

Temían la adoración a Policarpo. Nicetas aconsejó al procónsul que no entregara el cuerpo a los cristianos, no fuera que estos, abandonando al Crucificado, adorasen a Policarpo. Los judíos habían sugerido esto a Nicetas, "sin saber que nosotros no podemos abandonar a Jesucristo ni adorar a nadie porque a Él le adoramos como Hijo de Dios, y a los mártires les amamos simplemente como discípulos e imitadores suyos, por el amor que muestran a su Rey y Maestro". Esto lo dice en la carta

Redujeron su cuerpo a cenizas. Viendo la discusión provocada por los judíos, el centurión redujo a cenizas el cuerpo del mártir. "Más tarde, explican los autores de la carta, recogimos nosotros los huesos, más preciosos que las más ricas joyas de oro, y los depositamos en un sitio dónde Dios nos concedió reunirnos, gozosamente, para celebrar el nacimiento de este mártir". Esto escribieron los discípulos y testigos. Policarpo recibió el premio de sus trabajos, a las dos de la tarde del 23 de febrero, se cree que sería del año 155, o 156.

2º SU MENSAJE: En la vida del Santo, el mensaje, lo encontramos en su diálogo con el procónsul. Cuando ya lo llevan a sacrificar le ordena el procónsul que aplauda al César y maldiga a Jesucristo. "¿Cómo, contesta el valiente anciano Policarpo, quiere que maldiga a Jesucristo? Ochenta y seis años hace que le sirvo y ningún daño he recibido de Él. ¿Cómo puedo maldecir a mi Rey que es quien me ha dado la vida y me ha liberado de todos mis enemigos? ignorar quién soy, óyelo con toda claridad: “Yo soy cristiano”. Es necesario en nosotros que se note que somos cristianos.

            Se nos debe notar en las obras que hacemos. Jesús en un pasaje del evangelio, anuncia que aparecerán falsos profetas, y les dice, “no hagáis caso, son lobos con piel de cordero”. Y dice, os daré una señal, esta señal son las obras, porque son la señal más segura de conocer a una persona. Como a los buenos arboles, se les conoce por los buenos frutos. Un espino no produce higos, y el mal cristiano no produce buenas obras. ¿Quieres un buen amigo? Examina sus obras, sus virtudes, sus actitudes, etc. Pasar haciendo el bien como hacia Jesucristo. Seguro que a san Policarpo se le notaba bien que era cristiano, por sus obras buenas.

            Se nos debe notar en las palabras que decimos. Las palabras dicen lo que es el hombre interiormente. En las palabras de los malos cristianos, hay mucha hipocresía, se finge. Cuando el hombre es sincero, sus palabras son como el olor que despide su corazón. Palabras de crítica, burla, de desprecio, deshonestas, calumnias, indican un corazón corrompido. Palabras que alaban a Dios, palabras que solo dicen lo buenos de las personas, que nunca hieren, son palabras que indican un alma noble, un alma de buen cristiano. Seguro que a san Policarpo, también se le notaba que era cristiano por sus palabras.

            Se nos debe notar en la piedad y cumplir la voluntad de Dios. “No todo el que dice Señor, Señor, entrara en el reino de los cielos,sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en los cielos”. (Mt 7,21). Hay cristianos que ni rezan ni cumplen la voluntad de Dios. Nos lo dice para que nosotros seamos cristianos de los que sí que recemos y cumplamos los mandamientos. Oremos, pero no pongamos en ello la santidad, sino, oremos para tener la fortaleza que necesitamos para cumplir la voluntad de Dios y poder entrar en el reino de los cielos. En esto, seguro que también se le notaba a san Policarpo, en su vida muy intensa de oración y en su preocupación constante por cumplir en todo la voluntad de Dios.

3º SU ORACIÓN: Dios de todas las criaturas, que te has dignado agregar a san Policarpo, tu obispo, al número de los mártires concédenos, por su intercesión, participar con él en la pasión de Cristo, y resucitar a la vida eterna. Por nuestro S­eñor Jesucristo.

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24 de febrero

BEATA JOSEFA NAVAL GIRBÉS

1º SU VIDA:Nació en Algemesí, a 32 Km. de Valencia, el 11 de diciembre de 1820. Fue la primera de cinco hermanos, sus padres fueron Francisco Naval y Josefa María Girbés. La bautizaron en la iglesia parroquial de San Jaime, el mismo día de su nacimiento. Se le impuso el nombre de María Josefa, aunque siempre la conocieron con el nombre de Josefa, Pepa, o Señora Pepa. El 10 de noviembre de 1828 recibe la Confirmación y después hace la Primera Comunión.A la muerte de su madre, tenía 13 años, asumió los trabajos de su casa, que compaginó con confección de bordados, con especiales habilidades.

Desde joven consagrada al Señor. Asistió a la escuela de La Enseñanza, patrocinada por el Cabildo Catedral. Desde su adolescencia se consagró al Señor con voto perpetuo de castidad. Recorrió el camino de la oración y de la perfección evangélica en una vida de sencillez y de mucha caridad. En su compromiso de vida, se dedicó con generosidad a las obras de apostolado de la comunidad parroquial. Atendía a la confección, conservación y limpieza de los ornamentos litúrgicos y al adorno de los altares; todos los días acudía a la iglesia parroquial para participar de la Misa.

Admiraba mucho el bien que hacia. Enseñaba a los pobres, aconsejaba a cuantos acudían a ella, restauraba la paz en las familias desunidas, para las madres organizaba en su casa reuniones con el fin de ayudarlas en su formación cristiana, encaminaba de nuevo a la virtud a las mujeres que se habían apartado y aconsejaba con prudencia a los pecadores.

Maestra de vida espiritual. Pero la obra en la que centraba, sobre todo, sus cuidados y energías fueron la educación humana y religiosa de las jóvenes, para quienes abrió en su casa una escuela gratuita de bordado. Aquel taller se convirtió en un centro de convivencia fraterna, oración, alabanza a Dios y explicación de la Sagrada Escritura. Fue para sus discípulas una verdadera maestra de la vida, modelo de fervoroso amor a Dios, lámpara que daba luz y calor. Les dio ejemplos de fe viva y comunicativa, de caridad diligente y alegre sumisión a la voluntad de Dios, y, así máxima solicitud por la salvación de las almas, práctica constante de la humildad, pobreza, silencio y paciencia en las contrariedades y dificultades.

Miembro de la Orden Tercera de la Virgen del Carmen y de Santa Teresa de Jesús, y profesaba gran devoción a San Juan de la Cruz. Entregó su alma a Dios con fama de santa en Algemesí el 24 de febrero de 1893. Su cuerpo se conserva en la iglesia parroquial de San Jaime, de su ciudad natal. El 25 de septiembre de 1988 fue beatificada por el Papa Juan Pablo II.

2º SU MENSAJE: El mejor mensaje de la Beata es lo que les iba orientando a sus alumnas. Algunos de estos testimonios de sus discípulas, son las enseñanzas espirituales de su muy querida maestra la Señora Pepa. Que nos describe María de la Encarnación González. 

            <<El día de la Primera Comunión concede Dios muchas gracias. El Espíritu Santo me dio mucha luz para entender las cosas de Dios y yo siempre lo tengo presente.

El deber es la voluntad de Dios, y el amor es el grado de virtud con que se cumple. Todo lo que hagáis, hacedlo con la recta y pura intención de agradar a Dios. ¡Que lastima: la mayor parte de las almas salen de este mundo sin haber cumplido el plan de Dios! ¡Quien pudiera remediarlo!

Correspondamos al amor sacrificado de Jesús en su pasión. Habéis de llevar vuestra cruz, cumpliendo el deber como Dios manda: las solteras como solteras y las casadas como casadas. Sufre con amor, aprovechando todas las ocasiones de pequeñas molestias. Amar, amar y sufrir en silencio; el amor se prueba en el sacrificio. Sacrificad vuestros gustos.

            Oración; haced cada día un rato de oración y todo os resultara llevadero y suave. Aprended a hablar con Dios sin palabras y haced de este modo un rato de oración meditativa. Ante el sagrario hemos de estar con grandísima fe y reverencia.  

            Proceded siempre con pureza de intención y humildad de corazón. Para ser mejor, ama, obedece, sufre, calla. Cumple lo que debes hacer con esfuerzo y perseverancia. En vuestras casas sed Ángeles de paz. No huyáis de las molestias, adelantaos a tomar el trabajo de Dios y no hagáis pecados. Procurad la perfección con sencillez.  

            Hijas mías, imaginémonos que estamos aquí como el Señor rodeado de sus apóstoles. Yo en su nombre os digo: sed buenas, hacedlo todo por amor, tened mucha caridad una con otras; vivid con espíritus de abnegación y sacrificio. Amemos a la Iglesia a la que pertenecemos y aprovechémonos de sus medios de santificación. Tengamos respeto a los ministros de Dios>>.

3º SU ORACIÓN: Oh Dios, que pusiste en el mundo la fuerza del Evangelio como fermento de renovación, concede a los fieles dedicados a las cosas seculares para cumplir tu voluntad, que, por la intercesión y con el ejemplo de la Beata Josefa Naval, instauren sin descanso tu reino mediante el ejercicio de sus deberes temporales, con fervoroso espíritu cristiano. Por nuestro Señor Jesucristo que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

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25 de febrero

SANTO TORIBIO ROMO

1º SU VIDA: Nació en Santa Ana de Guadalupe el 16 de abril de 1900. Fue hijo de Patricio Romo Pérez y de Juana González Romo, quienes lo llevaron a bautizar al día siguiente de su nacimiento a la parroquia de la Virgen de la Asunción. Acudió a la escuela parroquial de su pueblo y a la edad de doce años, ingresó al Seminario auxiliar de San Juan de los Lagos.

Sacerdote de Jesucristo. A los 21 años debió solicitar dispensa de edad. El arzobispo le ordenó de diacono el 22 de septiembre de 1922, y el 23 de diciembre del mismo año de sacerdote. Realizo su ministerio como cura en Sayula, Tuxpan, Yahualica y Cuquío. La persecución callista contra la Iglesia Católica enardeció los ánimos de los habitantes de Cuquío y el 9 de noviembre de 1926 se levantaron en armas más de trescientos hombres contra la opresión del Gobierno, que perseguía a muerte al párroco y a los sacerdotes.

Lloró afligido porque tenía que dejar el pueblo. En septiembre de 1927, el padre Toribio tuvo que retirarse y desde el cerro de Cristo Rey lloró por tener que dejar el pueblo; porque los superiores le ordenaban que se hiciera cargo de la parroquia de Tequila, Jalisco, que no era un lugar seguro ya que era entonces uno de los lugares donde las autoridades civiles y militares más perseguían a los sacerdotes. No podía vivir en la casa parroquial de Tequila, y se hospedó en la barranca de Agua Caliente en la casa del señor León Aguirre. Su hermano tambien se ordeno de sacerdote.

Ofreció su vida y el Señor se la acepto. Había ofrecido su sangre por la paz de la Iglesia y pronto el Señor aceptó el ofrecimiento. El Miércoles de Ceniza, 22 de febrero, pidió confesión a su hermano sacerdote y que le diera una larga bendición. De pronto una tropa compuesta por soldados, avisados por un delator, dispararon contra él y con pasos vacilantes y chorreando sangre se dirigió hacia la habitación, pero otra descarga lo derribó.

Le dirigió una mirada con sus ojos claros y murió. El padre Toribio murió como mártir de la fe cristiana el 25 de febrero de 1928. Su hermana María lo tomó en sus brazos y le gritó al oído: "Valor, padre Toribio... ¡Jesús misericordioso, recíbelo! y ¡Viva Cristo Rey!" El padre Toribio le dirigió una mirada con sus ojos claros y expiro. La familia Plascencia consiguió permiso de velarlo en su casa y al día siguiente, domingo 26 de febrero, con mucha gente que rezaba y lloraba, lo sepultaron en el panteón municipal. Veinte años después de su muerte, los restos del mártir regresaron a su lugar de origen. El 22 de noviembre de 1992 fue beatificado, y el 21 de mayo de 2000 fue canonizado junto con 24 compañeros.

2º SU MENSAJE: Cuando se llevó a cabo el proceso de canonización, fieles de su iglesia rindieron testimonio ante la Comisión para las Causas de los Santos. "Aquí han llegado enfermos de peritonitis, gente desahuciada, con tumores malignos. Todos se han curado por la intercesión de Santo Toribio”. Hay recogidos algunos escritos del Santo de su diario, y tambien una carta testamento que dejo a su hermano sacerdote, llena de cuidados para con sus padres y hermana.  El padre Toribio escribió en su diario:

<<Pido a Dios verdadero mande que cambie este tiempo de persecución. Mira que ni la Misa podemos celebrar tus Cristos; sácanos de esta dura prueba, vivir los sacerdotes sin celebrar la Santa Misa. Sin embargo, qué dulce es ser perseguido por la justicia. Tormenta de duras persecuciones ha dejado Dios venir sobre mi alma pecadora. Bendito sea El.

A la fecha, 24 de junio, diez veces he tenido que huir escondiéndome de los perseguidores, unas salidas han durado quince días otras ocho. Unas me han tenido sepultado hasta cuatro largos días en estrecha y hedionda cueva; otras me han hecho pasar ocho días en la cumbre de los montes a toda la voluntad de la intemperie; a sol, agua y sereno. La tormenta que nos ha mojado, ha tenido el gusto de ver otra que viene a no dejarnos secar, y así hasta pasar mojados los diez días.

Su gran amor a la Eucaristía le hacía repetir con frecuencia esta oración: “Señor, perdóname si soy atrevido, pero te ruego me concedas este favor: no me dejes ni un día de mi vida sin decir la Misa, sin abrazarte en la Comunión. Dame mucha hambre de Ti, una sed de recibirte que me atormente todo el día hasta que no haya bebido de esa agua que brota hasta la Vida Eterna, de la roca bendita de tu costado herido. ¡Mi Buen Jesús!, yo te ruego me concedas morir sin dejar de decir Misa ni un solo día”.

Pasados algunos días de su muerte, su hermano el Padre Román, abrió una carta que le dejo antes de morir, que era el testamento del Padre Toribio y leyó: "Padre Román, te encargo mucho a nuestros ancianitos padres, haz cuanto puedas por evitarles sufrimientos. También te encargo a nuestra hermana Quica que ha sido para nosotros una verdadera madre. A todos, a todos, te los encargo. Aplica dos misas que debo por las Almas del Purgatorio, y pagas tres pesos que le quedé debiendo al señor cura de Yahualica>>.

3º SU ORACIÓN: Dios todopoderoso y eterno, que concediste a Santo Toribio Romo luchar por la fe hasta derramar su sangre, haz que, ayudados por su intercesión, soportemos por tu amor nuestras dificultades y con valentía caminemos hacia ti que eres la fuente de toda vida. Por Jesucristo nuestro Señor. Amen.

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26 de febrero

                                      SAN ALEJANDRO

1º SU VIDA: Nació hacia el año 250 y se distinguió pronto por muchas cualidades que adornaban su persona, sobre todo su alma. Los historiadores de la época nos lo pintan como un hombre de carácter dulce y afable, lleno siempre de enorme caridad para con todos los hermanos, especialmente más para los más pobres. Era conciliador. Ante él no podía haber riñas y corazones encontrados. Era otra cualidad en el trato con los demás.  

Un enamorado de la fe y persona de Jesucristo. Era un grande y profundo conocedor de la ortodoxia cristiana y un enamorado de la fe y de persona y vida de Jesucristo y de su Iglesia, cuando veía atacar a Jesucristo o a su Iglesia se levantaba con fuerza contra todo lo que pudiera empañar su blancura, la de su Señor y la de su Madre. Por ello en sus luchas durísimas contra Arrio y sus secuaces será más bien duro, mordaz e incansable luchador. Que parece contradecir su dulce carácter, pero no lo contradice en nada, porque lo contrario seria colaborar con este mal de la herejía.

Patriarca de Alejandría. El año 313 moría Aquillas, el Patriarca de Alejandría y era elegido para esta Sede Alejandro. Parece que eran dos los candidatos para ocuparla: Alejandro y Arrio. Los primeros años del patriarcado de Alejandro, Arrio estuvo sumiso y reinaron buenas relaciones entre ambos. Parece que el nuevo Patriarca se entregó de lleno a defender y propagar a las multitudes que en aquel entonces se retiraban del mundo a la soledad para mejor servir al Señor.

Descubridor de san Atanasio. Será siempre recordado también por la historia como el gran descubridor y profundo formador del futuro Padre de la Iglesia San Atanasio. Supo descubrir la gran obra a que este hombre singular estaba llamado por la Divina Providencia y no escatimó sacrificios para formarle según el espíritu del Evangelio.

Lucha hasta su muerte contra el hereje Arrio. La máxima gloria le viene al Santo por su ejemplar valentía que le descubrió sus muchos errores contra la fe cristiana. Arrio empezó a separar y distinguir tanto a las Tres Divinas Personas que prácticamente para él tan sólo el Padre era verdadero Dios. El Verbo y el Espíritu Santo eran de inferior categoría subordinados al Padre. Pronto se dio cuenta que con Arrio no había nada que hacer. Convoco un Concilio Universal el 325, el primero, celebrado en Nicea. San Alejandro a pesar de su avanzada edad y muchos achaques por su dura lucha contra la herejía, asistió y desempeñó un importantísimo influjo en la condenación del arrianismo que hizo el Concilio. Murió el 26 de febrero del 326.

2º SU MENSAJE: El Santo Patriarca dio su vida entera por defender a Jesucristo y a su Iglesia, es decir; por defender la fe que nos es dada por Dios para conocerle, amarle y vivir como hijos suyos en la tierra aceptándola. Es un buen mensaje que debemos poner en práctica en nuestros tiempos.

La fe se funda en la persona y en la palabra de Dios. Esta fundada en la confianza que tenemos en aquel que nos lo dice, en Jesucristo. Esta es la fe cristiana que ahora nos interesa tratar en este momento, aceptar con nuestra inteligencia humana a Dios, fiarse de Él y de su palabra, que es Palabra de Dios que no engaña, y no de la de los hombres como en la fe humana que nos puede fallar. Hay que poner toda nuestra confianza en Dios. “Él dijo: Ven, bajando de la barca, anduvo Pedro sobre las aguas y vino hacia Jesús. Pero viendo el viento fuerte, temió, y comenzó a hundiese, grito: Señor, sálvame. Al instante Jesús le tendió  la mano, le agarro, diciéndole: Hombre de poca fe, ¿por qué has dudado?”. (Mt 14,29-31). La fe es más cierta que todo conocimiento humano, porque se funda en la Palabra misma de Dios, que no puede mentir. Ciertamente las verdades reveladas pueden parecer oscuras a la razón y a la experiencia humana, pero la certeza que da la luz divina es mayor que la que da la luz de la razón natural.

De la Palabra de Dios, lo principal que debemos creer es que Jesús es el Hijo de Dios enviado por el Padre para salvarnos y para que seamos santos. “Porque tanto amó, Dios al mundo, que le dio a su Hijo unigénito, para que todo el que crea en El no perezca, sino que tenga vida eterna; Pues Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para que juzgue al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él. El que cree en el no es juzgado; el que no cree ya, esta juzgado porqué no creyó en el nombre del unigénito Hijo de Dios”. (Jn 3,16-18).

Debemos cuidar nuestra fe para aumentarla: Si la fe es el mayor tesoro que tenemos, tenemos que cuidarla y defenderla de lo que pueda dañarla. San Pablo dice: “Portamos este tesoro en frágiles vasijas de barro”. (2Cort 4,7). Hay que cuidar la fe si es débil, y recuperarla si esta casi perdida. Nos suele pasar con la fe como la salud, y los sentidos, vista, oído, etc. Hasta que no se debilita mucho, o casi esta perdida, no acabamos de valorarla. Sin la colaboración nuestra puede debilitarse o perderse, como una semilla plantada en la tierra, necesita agua, sol, preservarla del hielo, abonos. También la semilla de la fe recibida en nuestro Bautismo necesita cuidados.     

3º SU ORACIÓN: Señor, Dios nuestro, que en la figura de san Alejandro de Alejandría has querido dar a tu Iglesia un modelo de buen pastor, concédenos, por su intercesión, ser apacentados un día con la grey de tus santos en la abundancia de los gozos eternos. Por nuestro Señor Jesucristo.

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27 de febrero

SAN GABRIEL de la DOLOROSA

1º SU VIDA: Nació en Asís (Italia) en 1838. Su nombre en el mundo era Francisco Possenti. Era el décimo entre 13 hermanos. Su padre trabajaba como juez de la ciudad. A los 4 años se quedo huérfano de madre. Su padre que era un buen católico, se preocupó por darle una educación esmerada, mediante la cual logró ir dominando su carácter fuerte que era muy propenso a la ira y al mal genio.

Una enfermedad le lleva a Dios. Al terminar su bachillerato, Dios lo llamó a la conversión por medio de una grave enfermedad. Lleno de susto prometió que si se curaba de aquel mal, se iría de religioso. Pero se olvido de la promesa.  Un año después enferma mucho más gravemente. Al recuperarse se vuelve a olvidar de su promesa. Se desata la peste del cólera en Italia. Miles de personas mueren. Y también muere la hermana que él más quiere. Considera que esto es una llamada muy seria de Dios para que se vaya de religioso. Habla con su padre, pero le parece demasiado en un convento y que la vocación le va a durar muy poco.

Intercede por él la Virgen María. Un día asiste a una procesión con la imagen de la Virgen Santísima. Francisco siempre le ha tenido una gran devoción a la Madre de Dios y en la procesión levanta sus ojos hacia la imagen de la Virgen y ve que Ella lo mira fijamente con una mirada que jamás había sentido en su vida. Ante esto ya no puede resistir más. Se va a donde su padre a rogarle que lo deje irse de religioso.

Los Padres Pasionistas. Al entrar de religioso se cambia el nombre y se llamará Gabriel de la Dolorosa. Desde entonces será un hombre totalmente transformado. Había gozado de muchas comodidades en la vida y le había dado gusto a sus sentidos y ahora entra a una comunidad donde se ayuna y donde la alimentación es tosca y nada variada. Los primeros meses sufre un verdadero martirio con este cambio, pero nadie le oye jamás una queja, ni lo ve triste o disgustado. Porque lo que hacía, lo hacía con toda el alma.

Pronto al cielo. Su vida religiosa fue breve, unos seis años. Cuando está bastante cerca de llegar al sacerdocio le llega la terrible enfermedad de la tuberculosis. Tiene que recluirse en la enfermería, y allí acepta con toda alegría y gran paciencia lo que Dios ha permitido que le suceda. Y el 27 de febrero de 1862, después de recibir los santos sacramentos y de haber pedido perdón a todos por cualquier mal ejemplo. Su alma volaba al cielo a los 25 años. En 1926 es canonizado y nombrado Patrono de los Jóvenes laicos que se dedican al apostolado.

2º SU MENSAJE: Hay una recopilación de escritos del Santo, de entre los que destaca el Credo o Símbolo mariano se ha dicho que es “una colección de alabanzas a María”. Se ha notado que es el testimonio más hermoso de la devoción de san Gabriel a la Virgen.

<<Creo que la dignidad de ser Madre de Dios es, en su género, infinita. Y que tu estado fue el sumo que puede darse en una pura criatura. Y confieso con San Buenaventura que ser Madre de Dios es la máxima gracia concebible a una pura criatura: es la más grande (gracia) que Dios puede otorgar. Dios puede hacer un mundo mayor, un cielo más espacioso; pero no puede hacer nada mayor que (ser) la Madre de Dios.

Creo que lo próximo a ser Dios, es ser la Madre de Dios. Y, por consiguiente: no podrías estar más unida a Dios, a no ser que te hicieras Dios, y tan excelsa es tu perfección que sólo a Dios está reservado conocerla.

Creo que tu grandeza es superior a la de todos los Santos y Ángeles. Creo que por ti ha sido hecho todo el universo; y que por tu disposición se mantiene el mundo, al que también tú fundaste, desde el principio, con Dios. Y que por tu amor no destruyó Dios al hombre después del pecado. Creo que eres la Madre de la Santa Esperanza; y el modelo de la confianza en Dios. Donde se detiene con mayor interés es en el amor de María a Dios y al prójimo:

Creo que, mientras vivías en la tierra, permanecías constantemente amando a Dios; y que jamás hiciste cosa alguna que no fuera de su gusto. Y que estabas tan llena de una caridad tal y tan grande como pueda percibir una criatura en la tierra, de forma que heriste y robaste el divino Corazón.

Creo que amaste tanto al prójimo que no ha habido ni habrá nadie que lo haya amado tanto; por lo que no hay en el mundo criatura que se te pueda igualar. Y que si se unieran el amor que todas las madres tienen a sus hijos, todos los esposos a sus esposas y todos los santos y ángeles a sus devotos, no alcanzan al amor que tu tienes a una sola alma; y que el amor que todas las madres han sentido por sus hijos es una sombra comparado con el amor que nos tienes a cada uno de nosotros>>.

3º SU ORACIÓN: Oh Dios, que por tu admirable designio de amor llamaste a san Gabriel de la Dolorosa a vivir el misterio de la cruz unido a María, la madre de Jesús; guíanos hacia tu Hijo Crucificado para que participando en su pasión y muerte alcancemos la gloria de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

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28 de Febrero

SAN ROMÁN

 1º SU VIDA: Son escasas las noticias que han llegado hasta nosotros de este ermitaño, sobre todo de su juventud y formación intelectual. Parece que apenas tenía estudios pero sí gozaba de una sabiduría e inteligencia nada comunes y que en su hogar familiar había recibido una esmerada educación cristiana que, a pesar de las no pocas dificultades por las que el trajín de la vida le arrastró, jamás llegó a olvidar.

La caída del Imperio Romano. Su vida se desarrolla por aquellos años difíciles cuando el Imperio Romano de Occidente se desmorona y cuando los pueblos bárbaros venidos del norte de Europa amenazan avasallarlo todo. De hecho reina la barbarie y la desolación. El cristianismo que hace poco ha conocido los aires de la libertad con el Emperador Constantino, y al poder celebrar sus cultos fuera de las catacumbas, encuentra ahora este enemigo al que tan sólo le interesa el materialismo y la barbarie, lo contrario a la dulzura y a los valores eternos que predica la fe de Jesucristo.

Sacerdote y contemplativo. La Providencia de Dios iba dirigiendo los pasos de Román y poco a poco le hacía ver que aquella vida que llevaba no podía satisfacer ni llenar las ansias de su corazón. Le atraía mucho la soledad y la entrega a Dios en el silencio y la oración. Es ordenado sacerdote en Besancón por Hilario de Arlés en tiempos tan difíciles para la Iglesia. No por cobardía, sino por necesidad interior, renuncia a todas las prebendas que podía ofrecerle su Ordenación sacerdotal y se retira a la soledad para vivir la vida eremítica. Allí pasa unos años en soledad. Toda su jornada la pasa entregado a la oración, a la mortificación y algunos trabajos manuales.

Fundador de Monasterios. Pronto se enteran algunos hombres, y le piden los acepte en su compañía. Así van echándose los cimientos de aquel género de vida que llamará la atención por aquellos alrededores y que será foco de virtudes cristianas. Deseaba llevar el mismo género de vida que los Padres del Desierto. De aquí surgió el convento de Condat que será después la semilla de otros muchos Monasterios.

Defensor de la Iglesia hasta el cielo. El Abad también era duro e intransigente con los príncipes y nobles cuando veía que los derechos humanos y de la Iglesia eran pisoteados por ellos. Condat se había convertido en una de las escuelas más famosas de su tiempo y de allí salían fervorosos misioneros para todo los campos en la viña del Señor. Famosos se hicieron aquellos monasterios por su sabiduría, composición de tratados de vida espiritual y obrando muchos prodigios. Lleno de méritos expiraba el año 460.

2º SU MENSAJE: Gracias al buen hacer de san Román en el Monasterio todos vivían como verdaderos hermanos, teniendo, como dice el libro de los Hechos "un mismo sentir y siendo todo común entre ellos". (Hech 4) Que dulzura de vida en el monasterio y que dulzura de vida a la que debemos aspirar todos los cristianos.

 La multitud de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma. (Hech. 4.32). Los recién convertidos vivían como en una familia, la presencia de Jesús en medio de ellos resultaba cada vez mas evidente, precisamente porque en su nombre se veía un hecho absolutamente milagroso: la unidad, la comunión.

Todos sabían que la comunión entre hombres es imposible, que hasta entre el hombre y la mujer, a la larga, es imposible. Y en aquel lugar, en la comunidad de los primeros cristianos, en cambio, resultaba que había unidad: un solo corazón y una sola alma. Ya no hay griegos y judíos, circunciso e incircunciso, bárbaros o excitas, esclavo o libre, sino que Cristo es todo en todos(Col. 3,11). Una comunión imperfecta con muchos fallos, rupturas, reconciliaciones, nuevas heridas, nuevas reconciliaciones. La unidad era algo que existía, porque era obra de Jesús, no de ellos, por lo que resultaba palpable. Si actúa Jesús, quiere decir que está presente.

Para conservar esa unión entre ellos, el Espíritu Santo les inspiro que tuviesen todas las cosas en común, guardando la pobreza evangélica. “Todos los que creían estaban juntos y tenían todas las cosas en común; vendían sus posesiones y haciendas y las distribuían entre todos según la necesidad de cada uno. (Hech. 2.44-45). Desterraban de sus conversaciones aquellas palabras, “mío” y “tuyo”, que suele ser ocasión de discordias. Con el corazón, con la palabra y con las obras, renunciaron a todo cuanto poseían, para ser discípulos de Cristo. Siendo todos pobres, ninguno pasaba necesidad, porque lo que uno tenia era de todos, y lo de todos de cada uno.

El pueblo los amaba y los veneraba por la santidad y caridad que en ellos resplandecía, en sus vidas. La comunión de los primeros cristianos fue la mejor experiencia de Iglesia misionera, eran queridos por todo el pueblo. Cada día el Señor acrecentaba la comunidad con aquellos que debían salvarse.” (Hech. 2.47).

3º SU ORACIÓN: Señor, tú que otorgaste a san Román la gracia de imitar con fidelidad a Cristo pobre y humilde, concédenos también a nosotros, por intercesión de este santo, la gracia de vivir fielmente nuestra vocación, para que así tendamos a la perfección que tú nos has propuesto en la persona de tu Hijo. Él, que vive y reina contigo.

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29 de febrero

                                                     SAN DOSITEO

1º SU VIDA: Era cristiano del siglo IV. Cuenta una antigua biografía suya que en su juventud fue soldado. Entre guerra y guerra tuvo la oportunidad de visitar los Santos Lugares; peregrino piadoso, fue rememorando los acontecimientos de la Salvación que allí se realizaron;su amor a Jesucristo fue creciendo entre las piedras que ahora podía tocar y besar, en Getsemaní le impresionó un cuadro que representaba los tormentos del Infierno.

          La ocasión para que diera un vuelco su vida. Aquello que le impresiono fue por lo que se decidió abandonar sus bien estudiados planes de futuro y los cambió por hacerse monje en Gaza (Palestina); desde entonces, intentó poner en juego todas sus energías con el fin de lograr la más perfecta imitación de Jesucristo, bajo la dirección del abad san Doroteo. Así se convirtió a los grandes ideales de perfección religiosa, donde transcurriría toda su vida.

          Libre de todo lo terreno para entregarse a Dios. La historia le recuerda como un contemplativo que renuncia a la propia voluntad para ponerse en manos de Dios y que tiene un desprendimiento ejemplar respecto a las cosas de este mundo, sin sentir apego por nada, porque cualquier afición a personas u objetos era para él una atadura que le impedía estar completamente disponible en su espera del Cielo. Comprendió con claridad que cualquier persona, cosa y situación de la tierra podría servirle de enredo y estorbo para el anhelo del Cielo.

           Desprendimiento es la palabra clave desde entonces. Se nos dice también que ni siquiera estaba apegado manifestado incluso en el desprendimiento de los libros para los rezos, y a las herramientas con las que trabajaba, y eso nos sugiere un grado último de renuncia, porque el afán de posesión suele atrincherarse en la excusa de la necesidad de los útiles imprescindibles: todo es necesario, solemos decir y no dejamos nada, y tal vez a un santo le cueste más que despreciar las riquezas, no amar la pobre azada con la que trabaja el huerto.         

            Hasta en el calendario ocupa un lugar humildísimo. De comodín, donde termina el mes de febrero, negándose incluso una fecha inamovible de su fiesta; porque él es quien rellena las veinticuatro horas de los años bisiestos, como aceptando privarse del retorno anual de la fiesta de todos los demás. Sin tener siquiera un sitio en el tiempo, porque ni eso quiere. No es extraño que con esa desnudez heroica de afectos a lo que la mayoría de los mortales aprecian, haya dado una prueba más al acertar a morirse en el día del año que sólo es cada cuatro. Así, ni siquiera está apegado a su recuerdo.

2º SU MENSAJE: El Santo nos da ejemplo, y es necesario tomarlo porque tenemos un gran peligro ¡tantas veces se oculta el apego detrás de la razonable excusa de poseer las cosas como imprescindibles para nuestra profesión, o de las que son un medio para vivir! Se presenta san Dositeo como un hombre cuya voluntad está llena de anhelos de vivir en exclusiva para el Señor, con la decisión de entrar en el cielo sin cariño a las cosas terrena.

Los bienes materiales hacen olvidar los bienes sobrenaturales. Muchos no admiten más vida que la terrena, y lógicamente buscan el modo de hacerla lo más cómoda y placentera, acumulando dinero sea como sea. La codicia, el apego desordenado a lo terreno, justifica el vicio, y es más, se ríe de la virtud de los que viven desapegados de tantos bienes terrenos.

La codicia del dinero ha sido siempre pasión universal. Los hombres empujados por ella han cometido crímenes horrendos. Todas las esclavitudes humanas, las guerras, muchos homicidios, etc., tiene la raíz en la codicia de los bienes terrenos. El Hijo de Dios fue entregado a la muerte por la codicia de Judas. Hoy el ansia de enriquecerse es enfermedad. Los que más tiene más quieren, y los que menos, quieren también.

El Concilio Vaticano II:En el decurso de la historia el uso de los bienes temporales ha sido desfigurado con graves defectos, porque los hombres, afectados por el pecado original, cayeron frecuentemente en muchos errores acerca del verdadero Dios, de la naturaleza del hombre y de los principios de la ley moral, de donde se siguió la corrupción de las costumbres humanas y la conculcación de la persona del hombre. Incluso en nuestros días, no pocos, confiando más de lo debido en los progresos de las ciencias y de la técnica, caen como en una idolatría de los bienes materiales, haciéndose siervos más que señores de ellos”. (A. A. Nº 7)

            "Y vio Dios todo lo que había hecho y era muy bueno" (Gén. 1,31). De las manos de Dios no salio, no podía salir nada malo. Pero el paso del hombre por la tierra es pasajero, para que consiga su destino definitivo, los bienes eternos. Dios ha creado en abundancia para que el paso del hombre por la tierra sea placentero, alimentos, vestidos, viviendas, etc. pero todo se ha de quedar en la tierra cuando nosotros la tengamos que dejar, cuando Dios nos llame. De lo que se deduce, que es necesario como hizo san Dositeo, de estar libres, desapegados de lo terreno para conseguir lo eterno.

3º SU ORACIÓN: Proclamamos, Señor, que sólo tú eres santo, sólo tú eres bueno y nadie puede serlo sin tu gracia; por eso te pedimos que, mediante la intercesión de san Dositeo, nos ayudes a vivir de tal forma en el mundo, que nunca nos veamos privados de tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo.