Autor: P. Eliseo García Rubio

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16 de enero

SAN MARCELO I

1º SU VIDA: Era uno de los más valientes sacerdotes de Roma en la terrible persecución de Diocleciano en los años 303 al 305. En la serie de los Pontífices, el Papa Marcelo ocupa el puesto número 30. Fue Pontífice por un año, del 308 al 309.Animaba a todos a permanecer fieles al cristianismo aunque los martirizaran.

Elegido Papa el presbítero romano Marcelo. Él que había sido en los días de la persecución, uno de aquellos héroes tan frecuentes en la Iglesia de entonces, firmes puntales de la comunidad combativa, a la que, superando dificultades sin cuento, había tratado de sostener con su intrépida caridad y arrojado celo. Se dedicó a reorganizar la Iglesia muy desorganizada porque ya hacía 4 años que había muerto el último Pontífice, San Marcelino.

Valiente ante la persecución. Era un hombre de carácter enérgico, aunque moderado, y se dedicó a volver a edificar los templos destruidos en la anterior persecución. Dividió Roma en 25 sectores y al frente de cada uno nombró a un presbítero o párroco. Muchos cristianos habían renegado de la fe, por miedo en la última persecución, pero deseaban volver otra vez a pertenecer a la Iglesia.

Decreto para volver a la Iglesia los apóstatas. El Papa Marcelo, apoyado por los mejores sabios de la Iglesia, decretó que aquellos que deseaban volver a la Iglesia tenían que hacer algunas penitencias por haber renegado de la fe durante la persecución. Muchos aceptaron la decisión del Pontífice, pero algunos promovieron tumultos contra él, e incluso lo acusaron ante el Emperador Majencio quien abusando de su poder, que no le permitía inmiscuirse en los asuntos internos de la religión, expulsó al Pontífice de Roma. Hizo responsable de todo al Papa Marcelo.

Condenado a trabajos forzados. En el destierro se hospedó en la casa de una mujer muy piadosa de nombre Marcela, y desde ahí, siguió dirigiendo a los cristianos. Al enterarse el Emperador, obligó al Pontífice a realizar trabajos forzosos en las caballerizas y pesebres imperiales que fueron trasladados a esa zona. Su pontificado es de muy escasa duración, un año nada más, por el odio manifiesto a la firme actitud que el Pontífice mantenía en defensa de la pureza de la fe y la moral cristiana, y como restaurador de la jerarquía y sus derechos. Poco tiempo después, en enero del 309, según el citado, catálogo, o del 308 según otros, moría el santo Pontífice en su destierro, consumido de dolor y privaciones. Su cuerpo fue sepultado en el cementerio de Priscila.

2º SU MENSAJE: Según la etimología del vocablo, mártir equivale á testigo. Y en realidad, llamamos mártires, no precisamente aquellos que mueren por una idea ó por una opinión, sino a los que, llenos de valor, dieron testimonio, con el derramamiento de su sangre, de la verdad de los hechos evangélicos. Lo que cuenta es el testimonio que dieron, más que la forma de su muerte.

 

Entre los mártires, unos, como los apóstoles y los primeros discípulos, conocieron al mismo Jesucristo por quien morían; asistieron a su vida, a su muerte, a su resurrección y, como dice san Juan. Vieron, oyeron, tocaron al Verbo de la vida. (1Jn 1,1)

Otros, más numerosos, conocieron los hechos evangélicos por la tradición, viva y segura, más ó menos aproximada al tiempo en que se verificaron. Muchos de ellos oyeron aún de los labios de los apóstoles y discípulos inmediatos de Cristo lo que ellos presenciaron, y admiraron los prodigios obrados por los primeros cristianos en nombre del Salvador resucitado. De estas conversaciones y de las indagaciones hechas por ellos mismos sobre acontecimientos de tanta importancia, sacaron una convicción tan fuerte, que por ella no dudaron en sacrificar sus vidas.

Jesucristo nunca oculto á sus discípulos lo que les esperaba. Les dijo en cierta ocasión “Vosotros seréis mis testigos, en Jerusalén y en toda la Judea, y en la Samaria y hasta en los confines de la tierra”. (Hech 1). Les dijo también; “Os llevarán a los tribunales, seréis azo­tados en las sinagogas, y os harán com­parecer ante los jueces y los reyes por causa mía, para que sirváis de testigos delante de ellos. El her­mano entregará a la muerte a su hermano, y el padre a su hijo; y los hijos se levantarán contra sus padres y los harán morir, y vosotros seréis aborrecibles a todos por causa de mí; pero el que perseverare hasta el fin, se salvara”. (Mc 13,12).

Las consecuencias del martirio de los cristianos.El número de conversiones provocadas por estas muertes triunfantes debió ser muy grande, cuando Tertuliano pudo escribir sobre ello: “cuanto más nos segáis, más nos multiplicamos” A la vista de la paz imperturbable y de la alegre serenidad que irradiaba la frente de los mártires hasta en me­dio de los más atroces suplicios, se vio más de una vez a los verdugos y a los tiranos abrazar la fe de sus víctimas. Todo lo que Dios permite, tiene un fin apostólico, de causa de conversión para otros.

 

3º SU ORACIÓN: Padre todopoderoso, que concediste al mártir san Marcelo pelear el combate de la fe hasta derramar su sangre, te rogamos que su intercesión nos ayude a soportar por tu amor la adversidad, y a caminar con valentía hacia ti, fuente de toda vida. Por nuestro Señor Jesucristo.

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17 de enero

SAN ANTONIO ABAD

1º SU VIDA: Nació en Egipto hacia el año 250. Cuando murieron sus padres, Antonio tenía unos veinte años, y quedó él solo con su única hermana pequeña, teniendo que encargarse de la casa y del cuidado de su hermana.

Vende lo que tiene y da el dinero a los pobres. Habían transcurrido seis meses de la muerte de sus padres, cuando un día en que se dirigía a la iglesia, iba pensando en su interior, los apóstoles lo habían dejado todo para seguir al Señor, y cómo, narran los Hechos de los apóstoles, muchos vendían sus posesiones y ponían el precio de venta a los pies de los apóstoles para que lo repartieran entre los pobres; pensaba también en la esperanza que para éstos estaba reservada en el cielo; imbuido de estos pensamientos, entró en la iglesia, y dio la casualidad de que en aquel momento estaban leyendo aquellas palabras del Señor: “Vende lo que tienes, da el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego vente conmigo”. (Mateo, 11, 21).

No os agobiéis por el mañana. Entonces, como si Dios le hubiese infundido el recuerdo de lo que habían hecho los santos y con aquellas palabras hubiesen sido leídas especialmente para él, salió de la iglesia e hizo donación de las, con el fin de evitar toda inquietud para sí y para su hermana. Reservando una parte para su hermana. Volvió a entrar en la iglesia, y oyó aquellas pa­labras: “No os agobiéis por el mañana”. Encomendó su hermana a unas vírgenes de confianza, cuidando que recibiese una educación buena.

Padre de todos y amigo de Dios. A partir de entonces, libre ya, emprendió una vida de intensa mortificación. Trabajaba con sus propias manos, lo que ganaba lo destinaba parte a su propio sustento, parte a los pobres. Oraba con mucha frecuencia. Todos los habitantes del lugar, al ver su conducta, lo llamaban amigo de Dios; lo amaban como un hijo o hermano.

Amigo de los animales. En las estampas siempre se le representa acompañado de animales domésticos, y su imagen al lado de un cerdito. Y es que fue un gran admirador de los animales, luchó por su protección.

Muy pronto encontró imitadores. Tuvo muchos discípulos, trabajó en favor de la Iglesia, confortando a los confesores de la fe durante la persecución de Diocleciano, y apoyando a san Atanasio en sus luchas contra los arrianos. Cargado de años, se dice que alcanzó los 105 años de edad, lleno de méritos, famoso por sus milagros y acompañado del cariño de las multitudes, subió al cielo el Santo Abad el 17 de enero del año de gracia 356. En Egipto, cerca del mar Rojo.

2º SU MENSAJE: Se retiro al desierto, y esto hace de su vida un ejemplo para todos los cristianos, para poder hacer nosotros también en algunos momentos, en algunos periodos, tiempo solo para Dios, el único fin del Santo al marcharse allí a vivir. Retirarse al desierto, para estar a solas con Dios.

          El desierto es solo cielo y arena, Dios y el hombre, y así es muy fácil el encuentro. Los Apóstoles cayeron en la cuenta de que necesitaban la oración, al ver que el Señor se marchaba de entre la gente, y se marchaba a la montaña, o al desierto a orar siempre antes de tomar decisiones de mucha importancia para Él ó para los demás. En el desierto Dios nos querrá dar esa luz que necesitamos para ver con claridad nuestra conciencia, lo bueno y lo malo, y que es un fuego especial que quema y purifica lo enfermo y la suciedad que podemos tener.        

En la sagrada Escritura aparece el desierto en varias formas, y todas nos sirven a nosotros para ponerlo en práctica. Son tiempos en los que estamos necesitados de retiros con el Señor.

1º Como lugar del primer amor o noviazgo: En nuestras vidas, seguro que ha habido muchos encuentros con el Señor, pero el tiempo puede ir apagando estos momentos de fervor como en los noviazgos humanos, y por esto, debemos dejarnos llevar al desierto para el encuentro. “Así, la atraeré y la llevaré al desierto y le hablaré al corazón”. (Os 2,14). Jesús busca oportunidades para venir a nosotros, y tantas tareas que tenemos a diario nos lo hacen difícil. “Estoy a la puerta y llamó”. (Ap 3,20). En el desierto, en los periodos que lo hagamos, tenemos que preparar el corazón para el encuentro. “Como podréis decir vosotros cosas buenas siendo malos, porque de lo que rebosa el corazón habla la boca”. (Mt 12,34).

2º Como lugar de prueba o de tentación: Israel, en los cuarenta años de desierto fue muy probado. (Dt 8). En el desierto se rompe el afán de superioridad hacia otras personas, es tiempo de dejarse probar, y esto duele. Aunque es una tierra segura hay que entrar descalzos, y nosotros tenemos una vida muy acomodada. Pero en el desierto todo queda atrás, y aquí, puede surgir la tentación de lo que hemos dejado. Es lugar de prueba y de tentación. También se goza, pero son momentos en los que nos encontramos con lo que somos de verdad, con nuestra vida de apariencias, de pecado, y esto duele. La rebeldía y la suplica, son actitudes del pueblo de Israel en el desierto.

3º SU ORACIÓN: Señor y Dios nuestro, que llamaste al desierto a san Antonio, abad, para que te sirviera con una vida santa, concédenos, por su intercesión, que sepamos negarnos a nosotros mismos para amarte a ti siempre sobre todas las cosas. Por nuestro Señor Jesucristo.

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18 de enero

SANTA MARGARITA de HUNGRIA

1º SU VIDA: Nacida de una estirpe de santos. Hija de Bela IV, rey de Hungría y de María Láscaris, hija del emperador de Constantinopla, antes de nacer, en 1242, fue ofrecida a Dios para la liberación de Hungría de los tártaros.

Entre las monjas dominicas. A los tres años fue confiada a las monjas dominicas de Veszprém. A los doce años se traslada al nuevo monasterio edificado por su padre el rey en una isla del Denubio junto a la ciudad llamada Buda, y allí hizo la profesión en manos de fray Humberto de Romans. Tomando conciencia de su extraordinaria misión la joven princesa se dedicó con fervor heroico a recorrer el camino de la perfección. La ascesis conventual del silencio, soledad, oración y penitencia se armonizaron con un celo ardoroso por la paz, un gran valor para denunciar las injusticias y una gran cordialidad con sus compañeras, a las que servía con gozo en los más humildes servicios. Sus devociones al Espíritu Santo, a Jesús crucificado, a la Eucaristía y a María.

Especialista en servicio y caridad. La mayoría de las religiosas en aquel convento del Danubio pertenecían a la nobleza, y trataban a la princesa Margarita con especial consideración. Ella, al advertirlo, reaccionó en forma exagerada, en toda ocasión escogía los trabajos más humildes, repugnantes y fatigosos. Su caridad y ternura con los enfermos que padecían los males más repulsivos, eran extraordinarias. Margarita tenía una profunda simpatía por los pobres, en los que veía con mucha facilidad y muy bien a quien representan, al Señor.

Esposa para el Esposo. Además de su caridad era grande su pureza. Por costumbres cortesanas, la pretendieron por esposa el Duque de Polonia, y los reyes de Bohemia y de Sicilia, haciéndole ver que obtendría la dispensa de los votos y que su enlace con dichos príncipes sería como un pacto de paz y de alianza entre los reinos. De negarse, sobrevendrían discordias y guerras. Ella se negó rotundamente. Se había consagrado al Señor como esposa y con nueva consagración y bendición se había velado en manos del Arzobispo de Estrogenia un día de Pascua del Espíritu Santo.

Voló al cielo a los 30 años. Estando presentes religiosos de la Orden. Recibió los sacramentos y, murió con solo 28 años, en este monasterio, el 18 de enero de 1270 y allí permaneció sepultado su cuerpo hasta 1526. Después de diversas vicisitudes sus reliquias fueron colocadas en la iglesia de las clarisas de Bratislava (1618), desaparecieron con la supresión del monasterio en 1782. Pío XII la canonizó el 19 de noviembre de 1943.

2º SU MENSAJE: Pío XII la invocaba en su canonización el 19 de noviembre de 1943 como mediadora “de tranquilidad y de paz fundadas en la justicia y la caridad en Cristo, no solo para su patria, sino para todo el mundo”. Es decir; de una caridad social, no solo a los de su familia y a los de su casa.

            La caridad social, no se distingue de la caridad teologal. Es la misma la que nos inclina a mar a Dios y la sociedad humana, de la que formamos parte nosotros mismos.

            Dios ama a toda sociedad buena y honesta, en cuanto que constituye para el hombre un medio de glorificación acá en la tierra y eternamente en el cielo. Debemos, pues, amar a todas las sociedades buenas, por esos mismos motivos, es decir, como medios para amar mejor a Dios, sobre todo a las sociedades a las que nosotros mismos pertenecemos como miembros, ya que son para nosotros medios de poder dar gloria a Dios.

            La caridad social es obligatoria. Se desprende con toda claridad del gran mandamiento del Señor: “amaos los unos a los otros como yo os he amado”. (Jn 13,34). El Señor, nos ha amado individualmente y ha amado también las sociedades formadas por nosotros: la familia, la nación, la Iglesia, la humanidad entera, por la que ha derramado su sangre: Con relación a la sociedad civil, se desprende también de aquellas palabras de Jesús. “Dad al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios”. (Mt 22,21).

            Necesidades sociales de orden material. La caridad social se impone a los ciudadanos, cuando se encuentra amenazada por una necesidad material grave, de dar incluso la vida por el bien común de la sociedad.

Necesidades en el orden espiritual. No puede quedar solamente de la ayuda en el orden material, sino, también en la necesidad de las cosas de Dios. En la formación, y en el acercamiento a ellas. (El apostolado).

            Pecados que se oponen a esta caridad social. A semejanza, de lo que ocurre con la caridad al prójimo, se pueden aplicar, a la caridad social.

            La envidia social. Consiste entristecerse del bien o de la prosperidad de una sociedad, de un pueblo o nación en cuanto que rebaja la gloria y excelencia de nuestra propia sociedad. Tiene su origen en el orgullo. Y es muy grave, cuando la tristeza recae sobre el bien espiritual ajeno.

            La cooperación al mal social. Consiste en prestarse voluntariamente a ayudar a perturbar a la sociedad, algo muy frecuente en nuestros días. Por ejemplo, cooperar a extender un libro de mala lectura, una película, etc.

3º SU ORACIÓN: Señor, Dios todopoderoso, tú nos has revelado que toda la ley se compendia en el amor a ti y al prójimo, concédenos que, imitando la caridad de santa Margarita de Hungría, podamos, ser un día contados entre los elegidos de tu reino. Por nuestro Señor Jesucristo.

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19 de enero

BEATO MARCELO SPINOLA

1º SU VIDA: Nació en San Fernando (Cádiz) el 14 de enero de 1835, hijo de un oficial de la Armada española y marqués de la corona. Se licenció en Derecho en la Universidad de Sevilla a los 21 años. Abrió un bufete de abogados en Huelva, donde defendería las causas de los obreros, por eso le llamaron “el abogado de los pobres”.

Se sintió llamado al sacerdocio. En 1864 fue ordenado sacerdote y fue capellán de la Iglesia de la Merced en Sanlúcar de Barrameda, párroco de San Lorenzo de Sevilla, director espiritual y Mayordomo del Gran Poder. Y allí mismo con Celia Méndez, una señora viuda dará los primeros paso la fundación de la Congregación de Esclavas del Divino Corazón, el 26 de Julio de 1885. Una obra para la educación cristiana.

Trabajador en la acción social cristiana. Spínola participó en la acción social cristiana, en aquel tiempo difícil; escribió en este sentido cartas pastorales, creó círculos obreros, mantenía orfelinatos. Fundó un periódico para defender la verdad y la justicia, creó la facultad de teología de Sevilla, predicó, confesó, etc. su vida estuvo marcada por su voluntad de servicio a los demás. En sus pastorales, sus homilías denunciaron los horarios y las malas condiciones en las que desempeñan su trabajo lo sobreros y reclamó el descanso dominical. También acudía a la cárcel y los hospitales a consolar.

Obispo y Cardenal. En 1896, es nombrado obispo de Cáceres, y de Málaga y Arzobispo de Sevilla. En su nuevo destino volvió a dar ejemplo de su visión de futuro, aunque se planteara en ocasiones la posibilidad de renunciar al episcopado, considerándose indigno e incapaz de este ministerio. Y si no se retiró fue, entre otras cosas, por consejo de Della Chiesa, futuro Benedicto XV.

«Todo lo puedo en Él». Este fue su lema. Arzobispo mendigo sin acobardarse jamás, sin complejos sin alardes de arrogancias, con la humilde mansedumbre aprendida en la escuela eucarística del Corazón de Cristo. El buen obispo sólo aspiró a ser sacerdote de cuerpo entero. El increíble y ardoroso amor a Jesucristo, a la Iglesia y a las almas, que trasmiten todos los hechos y escritos de Don Marcelo, se manifiesta en todo momento desde su gozosa vida sacerdotal.

Solo hay descanso en el cielo. En enero de 1906, tras volver de la boda de Alfonso XIII moría en Sevilla. Juan Pablo II, en su visita a Sevilla el 5 de noviembre de 1982, oró ante su sepulcro, que visitó expresamente. En 1987, en Roma lo proclamó beato.

2º SU MENSAJE: Un hecho ha inmortalizado el amor de Marcelo Spínola para con los pobres, pedir limosna por las calles de Sevilla durante la sequía de 1905. La figura de Spínola mendigando por las calles de Sevilla bajo el calor de agosto causó un impacto tremendo en la sociedad sevillana. Lo llamarán “el arzobispo mendigo”. En Diciembre fue creado cardenal. Escribió en el Boletín: “quienes se hallan al tanto de nuestros secretos saben que nuestros bolsillos están exhaustos y algo más que exhaustos”. A su muerte, había en palacio 50 duros y bastantes deudas. Para su entierro hubo que vender su biblioteca ¡Cuanto vale la virtud de la pobreza! 

            ¿En que consiste la verdadera virtud de la pobreza? Hay que tener claro que los bienes de la tierra son de Dios. “Del Señor es la tierra y todo lo que en ella se contiene”. (Sal 23.1). Ante Dios no pedemos alegar ningún derecho de propiedad, tenemos tan solo el usufructo de los bienes, por tanto, los tenemos que mirar, no como nuestros, sino, como cosa de Dios. Dice equivocadamente el hombre mundano, “esto es mió”, como el rico avariento del evangelio, muchos bienes acumulados, pero esta noche te van a pedir la vida. (Lc 12.16-19).

            Se nota en el desprendimiento. El verdadero pobre de espíritu no consiente que se le peguen al corazón los bienes de este mundo, sino, que por el contrario, ha de saber perderlo, desprenderse de ellos sin tristeza alguna. Muchos cristianos, e incluidos sacerdotes y religiosos, se detiene en al destierro de este mundo aficionados con las cosas terrenas, y Dios quiere que no nos detengamos, “no tenemos aquí ciudad permanente, antes buscamos la ciudad futura”. (Heb 13,14). Gran ejemplo el del Beato Marcelo Spínola.

            Se nota en la generosidad. Para un avaro, pedirle limosna es injuriarle; lo quiere todo para él. El verdadero pobre de espíritu no quiere tener nada como propio. Goza mas dando limosnas que recibiendo regalos. A su lado no habrá nunca pobres, en la medida que pueda socorrerles. Y aun, sabrá privarse de lo necesario para remediar las miserias de los más pobres.

            Jesucristo y sus apóstoles se alimentaban muchas veces de espigas y pan de cebada, y sin embargo no les faltaba la bolsa para dar limosna a los pobres. Esto se ha repetido frecuentemente en la vida de los santos. Por eso, que es más fácil encontrar generosidad entre los pobres, que entre los ricos. Decía Spínola; “nuestros bolsillos están exhaustos y algo más que exhaustos”

3º SU ORACIÓN: Señor, Dios nuestro, que en la figura del Beato Marcelo Spínola, has querido dar a tu Iglesia un modelo de buen pastor, concédenos, por su intercesión, ser apacentados un día con la grey de tus santos en la abundancia de los gozos eternos. Por nuestro Señor Jesucristo.

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20 de enero

SAN SEBASTIÁN

1º SU VIDA: Nació en Narbona(Francia) en el año 256, pero se educó en Milán. Hijo de padres ricos y nobles, que muy pronto recibió el Bautismo. Fue soldado del ejército romano y el emperador Diocleciano, quien desconocía que el soldado era cristiano, y llegó a nombrarlo jefe de la primera corte de la guardia pretoriana imperial.

Ya dejaban vivir un poco a los cristianos. Hacía algunos años que los cristianos de Roma estaban algo tranquilos. Parecía que no habían de volverse a ver unas persecuciones tan duras como las del tiempo de Nerón y de otros emperadores. Y aunque había que andar con mucho cuidado para no excitar nuevamente los odios de los paganos, nadie molestaba a los seguidores de la doctrina de Cristo.

No participaba de los sacrificios a dioses falsos. Sebastián cumplía con la disciplina militar, pero no participaba en los sacrificios idolátricos. Como buen cristiano, ejercitaba el apostolado entre sus compañeros, visitaba y alentaba a los cristianos encarcelados por causa de Cristo. Esta situación no podía durar mucho, y fue denunciado al emperador Maximiano, quien lo obligó a escoger entre ser su soldado o seguir a Jesucristo.

El santo escogió la milicia de Cristo; desairado el emperador, le amenazó de muerte, pero Sebastián, convertido en soldado de Cristo, se mantuvo firme en su fe. Enfurecido Maximiano, le condenó a morir asaeteado. Los soldados del emperador lo llevaron al estadio, lo desnudaron, ataron a un poste y lanzaron sobre él una lluvia de saetas, dándolo por muerto. Sin embargo, sus amigos, que estaban al acecho, se acercaron, y al verlo todavía con vida, lo llevaron a casa de una cristiana romana llamada Irene, que lo mantuvo escondido allí y le curó las heridas hasta que quedó restablecido.

Se enfrento al Emperador en defensa de los crsitianos. Sus amigos le aconsejaron que se ausentara de Roma, pero el santo se negó rotundamente pues su corazón ardoroso del amor de Cristo, impedía que él no continuase anunciando a su Señor. Se presentó con valentía ante el emperador, desconcertado porque lo daba por muerto, y el santo le reprochó con energía su conducta por perseguir a los cristianos. Maximiano mandó que lo azotaran hasta morir, y los soldados cumplieron esta vez sin errores la misión y tiraron su cuerpo en un lodazal. Sufrió el martirio en Roma en el comienzo de la persecución de Diocleciano (284-305). Los cristianos lo recogieron y lo enterraron en la Vía Apia, en la célebre catacumba que lleva el nombre de San Sebastián.

2º SU MENSAJE: Lo que destaca en la vida del Santo, fue su preferencia por Dios, Dios sobre todas las cosas, antes que los honores de la tierra, que no quiso tener. Que precioso mensaje, el primer mandamiento de la ley de Dios. Amaras a Dios sobre todas las cosas.

Amarás a Dios sobre todas las cosas: Obras son amores y no buenas razones. No todos los mandamientos tiene la misma importancia, aunque todos son necesarios para la salvación de cada uno de los hombres, fieles e infieles, sabios e ignorantes, pero los tres primeros por referirse directamente a Dios, tiene una importancia especial.         

Jesucristo valora este mandamiento. Él mismo, en una ocasión cuando le preguntaron sobre el mayor y principal de los mandamientos respondió: “Se acercó uno de los escribas que les había oído y, le preguntó: “¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?” Jesús le contestó: “El primero es: Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas”. (Mc 12.29-30)

No hay más que un Dios verdadero. La mayor parte de los símbolos de nuestra fe expresan que no hay más que un solo Dios. “Creo en un solo Dios”, decimos en el credo. Para Israel debía de ser algo lógico que los dioses paganos fueran falsos, y sin embargo fueron una tentación constante, y frecuente motivo de su alejamiento de Dios. (Monte Sinaí).

Es necesario este primer mandamiento, porque regula todo lo referente a Dios. Este primer mandamiento es una necesidad del hombre; necesidad de creer, esperar y amar.

El primer mandamiento está escrito en el corazón del hombre desde siempre. Dios puso esta necesidad en el hombre al crearlo a su imagen y semejanza y sabe que Él es la única respuesta. Por eso le da un mandato al hombre: “Amarás a Dios sobre todas las cosas”, no porque Dios necesite ser amado, sino porque el hombre necesita amar a Dios. Y propone la tarea mas hermosa que puede realizar la persona humana: Reconocer a su Creador y Padre, adorarle y entablar con Él conversación, que será de amor, de acción de gracias, y continuos ruegos, porque nosotros no somos nada y Él lo es todo; de Él recibimos todos los bienes y esta dispuesto a perdonarnos siempre. Conocer y amar, adorar, porque ¡Solo Dios basta

3º SU ORACIÓN: Te rogamos, Señor, nos concedas el espíritu de forta­leza para que, alentados por el ejemplo glorioso de tu mártir san Sebastián, aprendamos a someternos a ti antes que a los hombres. Por nuestro Señor Jesucristo.

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21 de enero

SANTA INES

1º SU VIDA: Nació hacia el año 290, pertenecía a una noble familia romana, tal vez la Clodia. Recibió, después del bautismo, una educación sólidamente piadosa y se consagro a Jesucristo con voto de virginidad.

Rehusó la mano del hijo del Prefecto de Roma. El hijo del prefecto de Roma la vio y se enamoró de ella, ofreciéndole a cambio de su promesa matrimonial, magníficos regalos. Por este motivo es por lo que fue acusada de cristiana y juzgada. Resistía firmemente las seducciones de los impíos para que abandonase la fe, y ofrecía de grado su cuerpo a la tortura. Murió mártir en Roma en la segunda mitad del siglo III o, más probablemente, a principios del IV. Tan solo con 13 años de edad.

San Ambrosio en una de sus homilías habló de Santa Inés como un personaje muy conocido de aquel tiempo. Recuerda el santo: “Se refiere que ella tenía sólo trece años cuando fue martirizada. Y notemos el poder de la fe que consigue hacer mártires valientes en tan tierna edad. Casi no había sitio en tan pequeño cuerpo para tantas heridas. Se mostró valientísima ante las más ensangrentadas manos de los verdugos y no se desanimó cuando oyó arrastrar con estrépito las pesadas cadenas. Ofreció su cuello a la espada del soldado furioso. Llevada contra su voluntad ante el altar de los ídolos, levantó sus manos puras hacia Jesucristo orando, y desde el fondo de la hoguera hizo el signo de la cruz, señal de la victoria de Jesucristo. Presentó sus manos y su cuello ante las argollas, pero aquellos hierros no lograban atarla”.

Todos lloraban menos ella. Las gentes admiraban la generosidad con la cual brindaba al Señor una vida que apenas estaba empezando a vivir. Estaban todos asombrados de que a tan corta edad pudiera ser ya tan valerosa mártir en honor de la Divinidad. Cuántas amenazas empleó el tirano para persuadirla. Cuántos halagos para alejarla de su religión. Pero ella respondía, la esposa injuria a su esposo si acepta el amor de otros pretendientes. Solo será mi esposo el que primero me eligió, Jesucristo.

Lo cuenta el Papa Dámaso. Basado en una tradición griega, el Papa Dámaso (+384) habla del martirio ¿Por qué tardas tanto verdugo? Perezca este cuerpo que no quiero sea de ojos que no deseo complacer. Llegado el momento del martirio. Reza. Inclina la cabeza. Hubierais visto temblar el verdugo lleno de miedo, como si fuera él quien estuviera condenado a muerte. Su mano tiembla. Palidece ante el horror que va a ejecutar, en tanto que la jovencita mira sin temor la llegada de su propia muerte. He aquí dos triunfos a un mismo tiempo para una misma niña: la pureza y el martirio”.

2º SU MENSAJE: es ejemplar sin duda el ejemplo de paciencia que nos dejo la Santa, siendo tan niña en su cruel martirio. Es una virtud muy necesaria, porque sin paciencia, se sufren mucho más las contrariedades.

            ¿Qué es la paciencia? Es una virtud que nos ayuda a soportar tranquilamente nuestras tribulaciones y preservar la serenidad en medio de los sufrimientos de la vida, todo por amor a Dios. La paciencia suaviza las penas y evita el enojo y las quejas excesivas. Es guardiana de todas las virtudes, pues hay obstáculos en cualquier obra buena, y solo se vencen por la paciencia.

           Dios tiene paciencia con el hombre. Cuantos beneficios nos hace y cuantos desagradecimientos recibe de nosotros. Aguanta con su mucha paciencia, para ver si el pecador se convierte. ¡Como no vamos a tener paciencia nosotros con los demás!

            Jesus en los sufrimientos tuvo paciencia. Le hicieron sufrir los hombres, a quien venia a salvar, y con sus ingratitudes y pecados, pero, por si era poco con persecuciones, con el martirio en la cruz. Y calla, y se deja llevar por las manos malvadas de los hombres.            

Bienes que nos proporciona la paciencia. Para sufrir con paciencia hay que conocer los bienes que podemos ganar.

El sufrimiento llevado con paciencia tiene valor expiatorio. Si unimos nuestros sufrimientos a los de Cristo, le damos un valor expiatorio, un medio de santificación. Si en la tierra sufriéramos con paciencia los males de este mundo, nos libraríamos fácilmente del purgatorio.

            También podemos ayudar a los demás, expiando los pecados de nuestros familiares o de otras personas, o del mundo entero. Es el caso de las almas consagradas que ofrecen su vida por la salvación del mundo.

            El sufrimiento llevado con paciencia nos merece el cielo. La corona más o menos brillante que tengamos en el cielo dependerá de nuestras buenas obras y sobre todo de cómo hemos soportado los sufrimientos. Buena es la oración, pero cuando se le une el sacrificio llevado con paciencia, el corazón de Dios no se puede resistir.

            Los sufrimientos llevados con paciencia son un gran apostolado. Como suelen edificar a todos los ejemplos de personas atribuladas por el dolor y el sufrimiento de cualquier clase, cuando lo llevan con paciencia heroica, convencen más alma que muchos bonitos sermones.

3º SU ORACIÓN: Dios todopoderoso y eterno, que eliges a los débiles para confundir a los fuertes de este mundo, concédenos a cuantos celebramos el triunfo de tu mártir santa Inés imitar la firmeza de su fe. Por nuestro Señor Jesucristo.

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22 de enero

SAN VICENTE

1º SU VIDA: Nació en Huesca a finales del siglo III, de padres cristianos. Estudió y desarrolló su actividad apostólica en Zaragoza. Comenzando como arcediano de San Valero de Zaragoza. El año 303 por orden del gobernador Daciano, fue llevado a Valencia, con el obispo Valerio. Es uno de los tres diáconos que dieron su vida por Cristo. Junto con san Lorenzo y san Esteban.

La Gran persecución de Diocleciano. La más cruel persecución contra la Iglesia, decretada por Diocleciano y aplicada en España por Daciano. Las cárceles, que estaban reservadas antes para los delincuentes comunes, pronto se llenaron de obispos, presbíteros y diáconos, escribe Eusebio de Cesarea. Era la táctica seguida fielmente por Daciano. Cuando llega a Zaragoza, manda detener al obispo y a su diácono, a Valero y Vicente, y trasladarlos a Valencia. Vicente responde por los dos, intrépido y con palabra ardiente. Daciano se irrita, manda al destierro a Valero, y Vicente es torturado.

“Te engañas hombre cruel”. Mientras lo torturaban, el juez intimaba al mártir a la abjuración. Vicente rechazaba indignado tales ofrecimientos. El poeta de "Las Coronas" pone en boca del mártir palabras de sublime ánimo cristiano: "Te engañas, hombre cruel, si crees afligirme al destrozar mi cuerpo. Hay alguien dentro de mí que nadie puede violar: un ser libre, sereno. Tú intentas destruir un vaso de arcilla, destinado a romperse, pero en vano te esforzarás por tocar lo que está dentro, que sólo está sujeto a Dios".

Le ofrecen el perdón por la traición. Daciano, desconcertado y humillado ante aquella actitud, le ofrece perdonarle si le entrega los libros sagrados. Pero la valentía del mártir es inexpugnable. Exasperado de nuevo el Prefecto, mandó aplicarle el supremo tormento, colocarlo sobre un lecho de hierro incandescente. Sufre el tormento sin quejarse entre las llamas.

Unos Ángeles le consuelan como al Señor. Lo arrojan entonces a un calabozo siniestro, oscuro y fétido. Luego presenta el poeta un coro de ángeles que vienen a consolar al mártir. Iluminan el antro horrible, cubren el suelo de flores, y alegran las tinieblas con sus armonías. Hasta el carcelero, conmovido, se convierte y confiesa a Cristo. Daciano manda curar al mártir para someterlo de nuevo a los tormentos.

Del mar a la tierra y al cielo. Era el mes de enero del 304. Ordena Daciano mutilar el cuerpo y arrojarlo al mar. Pero más piadosas las olas, lo devuelven a tierra para proclamar ante el mundo el triunfo de Vicente el Invicto. Su culto se extendió mucho por toda la cristiandad.

2º SU MENSAJE: Como hemos visto en el martirio del Santo, destaca, la virtud de la fortaleza, que se da por gracia de Dios en todos los mártires. Virtud que necesitamos todos para poder vencer las tribulaciones de la vida.

¿Qué es la fortaleza? Es la capacidad de vivir en la presencia de Dios y servirlo sin temor; sin tenerle miedo a Dios o a lo que los demás puedan decir o hacer. La fortaleza, nos enseña el Catecismo, es la virtud moral que nos permite conquistar nuestros temores, enfrentar tentaciones y problemas, incluso la persecución, mientras tratamos de llevar una vida cristiana, haciendo lo que Dios quiere de nosotros. (CEC nº. 1808)

“Campos de batalla”. Antes de la cristiandad, los antiguos filósofos enseñaban que la valentía era una virtud encontrada sólo en los campos de batalla. Pero como cristianos, sabemos que hay muchos “campos de batalla”, muchos lugares donde nuestra fe es desafiada y probada, incluso por crsitianos amigos nuestros. Quizás sean nuestros lugares de trabajo, o nuestras casas. Tampoco es raro que encontremos que nuestras luchas más fuertes están en nuestro propio corazón.

Se necesita mucha valentía para vivir la fe católica. Por eso Dios nos da esta virtud, infundiéndola en nosotros en nuestro bautismo, con las demás virtudes cardinales y teologales. Dios entiende la debilidad humana. A veces podemos olvidarnos de esto. Es parte de la naturaleza humana tanto el tener miedo de cosas que nos pueden herir, así como del esfuerzo por evitarlas.  Pero el miedo puede quitar nuestro empeño por seguir a Jesucristo. ¿Por qué? Porque muchas de las cosas que Cristo nos pide son “contra el mundo de hoy”. Él nos pide que vivamos de una manera muy distinta al estilo de vida que promueve nuestro mundo. Y, vivir según lo que Jesús nos pide nos puede llevar a tener conflicto con nuestro prójimo, incluso con las leyes.

Ejemplos de valentía. Valiente es la mujer que, a pesar de las presiones de la sociedad y quizá incluso de su familia, se niega a abortar a su niño. Valiente es el empresario que se niega a ir en contra de sus principios o a actuar mal aun cuando esto le podría traer muchas ganancias. Valiente es el político católico que vota por defender la vida, aunque esto le cueste no volver a ser elegido. San Pablo nos recuerda que las tribulaciones nos ayudan a crecer: “La tribulación engendra la paciencia; la paciencia, virtud probada; la virtud probada, esperanza, y la esperanza no falla, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo”. (Rom 5:3-5)

3º SU ORACIÓN: Dios todopoderoso y eterno, derrama sobre nosotros tu Espíritu, para que nuestros corazones se abrasen en el amor intenso que ayudó a san Vicente a superar los tormentos. Por nuestro Señor Jesucristo.

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23 de enero

SAN ILDEFONSO

1º SU VIDA: Nació en Toledo de noble familia, sobre el año 606, profesó muy joven en el monasterio de Agalí, en las afueras de su ciudad natal, uno de los más insignes de la España visigoda. San Julián nos dice que ya desde entonces simpatizaba con la vida de los monjes. Joven, todavía, partió hacia Sevilla, atraído por la fama San Isidoro. Perfeccionó sus estudios y creció en el amor a la Madre de Dios, que tan ardientemente defendería en sus escritos.

Abad por su ciencia y por su fe. Volvió a Toledo para ordenarse de diácono. Su amor a la oración y perfección cristiana le hizo abandonar el bullicio del mundo y recogerse en el monasterio. Renunció a todos sus bienes de los cuales dotó un monasterio femenino, en una finca de su propiedad. Su ciencia, su fe y mansedumbre ganaron las simpatías de todos los monjes, quienes le eligieron por Abad, hacia el 650.

Arzobispo de la Imperial Toledo. Contra su voluntad, y haciéndose verdadera violencia, fue escogido el año 657 para suceder a San Eugenio II en la sede de Toledo, que acepta urgido por el mismo rey Recesvinto. Fue consagrado Obispo en diciembre del 657. San Julián hace de él este relato: "Era temeroso de Dios, lleno de piedad y de religión, grave en su andar, venerable en la honestidad de su vida; de presencia singular, fiel en guardar el secreto, sumo en sabiduría; de ingenio penetrante en sus razonamientos, notable por su elocuencia y extraordinario por su oratoria".

Defensor de la Virginidad de María, uno de sus libros más conocidos es: "De la perpetua virginidad de Santa María". El libro habla del amor incomparable del Santo a la Madre de Dios en su lucha contra los infieles. La tradición popular cuenta que el cielo correspondió a ese amor con diversas apariciones de la Virgen. Una de ellas, la más conocida, cuenta que mientras celebraba la Eucaristía, en la fiesta de la Expectación del parto, que había instituido el mismo San Ildefonso, se le apareció María. La Virgen estaba sentada en su sillón episcopal. "Sois mi capellán y mi fiel notario. Recibid esta Casulla que mi Hijo os envía de los tesoros del cielo". Para conmemorar esta aparición, un Concilio de Toledo, mandó que se celebrase todos los años, el día 21 de enero: "el descendimiento de la Virgen y aparición a San Ildefonso".

Al cielo vestido de sacerdote por la Virgen. Su trabajo pastoral fue acompañado de una intensa tarea catequética, plasmada en sus obras, de entre las que destacamos: "Instrucción pastoral sobre el Bautismo", "Marcha por el desierto del Espíritu", y una colección de sermones. Murió el 23 de enero del año 667. Su cuerpo fue trasladado a Zamora.

2º SU MENSAJE:En lo que más destaco el Santo, y que le fue agradecido desde el cielo, fue en la defensa de la Virginidad de Maria. Y lo que nos dice la tradición, es que, le premio con la imposición de la casulla. Hay una leyenda sobre San Ildefonso, amante y fiel devoto de la Virgen en el que se relata la visita y el celestial regalo de una casulla que le entregó la Virgen al Santo como premio y recompensa por el tratado que escribió en defensa suya sobre la “Perpetua Virginidad de María Santísima” en contra de las blasfemias que apareció en un libro escrito por herejes. La leyenda escrita por Santos Díaz Santillana en la parte que nos interesa textualmente dice:

         <<Todo Toledo acudió a la fiesta de la Virgen. El santo arzobispo levantóse a maitines y entró en la iglesia seguido de su clero. Pero, al penetrar en el templo la comitiva, todos quedáronse atónitos y asombrados. Una luz vivísima los deslumbró de tal suerte que, dejando caer las antorchas, retrocedieron despavoridos.

         Quedó San Ildefonso rodeado de ángeles y resplandores. Una dulce armonía se escuchaba y un perfume suavísimo, de gloria, embalsamaba el ambiente. Y allí, sobre la misma ebúrnea cátedra desde donde el santo prelado solía predicar al pueblo las glorias de María, apareció la Señora, radiante, hermosísima, sonriente. Traía en sus divinas manos un presente prodigioso: una maravillosa casulla de seda y oro, refulgente de perlas y finas pedrerías, hecha por manos angélicas en los talleres del cielo.

         Bien has escrito de mí, Ildefonso, dijo la celestial Señora con voz incomparable. Acércate, carísimo siervo de Dios; recibe de mis manos este don que traigo para ti del Tesoro de mi Hijo; úsale solo en el día de mi festividad. Y como siempre tuviste los ojos fijos en mí y el ánimo dispuesto a mi servicio, y ceñiste tus lomos con el cíngulo de la virginidad, y con la dulce elocuencia de tu labio, derramaste en los corazones de los fieles, mis glorias y loores; adórnate ya en esta vida de la túnica de la gloria para alegrarte después en mi morada con los demás siervos.

         Cayó extático San Ildefonso al recibir la sagrada casulla, sonó de nuevo la dulce armonía de las legiones angélicas y esparcióse por los ámbitos de la basílica suave humo de incienso, mientras los ojos de Ildefonso permanecían clavados en el ábside, como queriendo retener la visión que desaparecía>>.         

3º SU ORACIÓN: Dios todopoderoso, que hiciste a san Ildefonso insigne defensor de la virginidad de María, concede a los que creemos en este privilegio de la Madre de tu Hijo sentirnos ­amparados por su poderosa y materna intercesión. Por nuestro Señor Jesucristo.

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24 de enero

SAN FRANCISCO de SALES

1º SU VIDA: Nacido en 1567 en Thorens cerca de Annecy, de una familia de nobles, era el hijo mayor de trece hermanos. Comenzó su educación en la escuela capuchina de Annecy, y a la edad de 15 años marchó a la ciudad de París para estudiar en la escuela de los Jesuitas de Clermont.

A completar estudios para ser sacerdote. Al terminar sus estudios en París, fue a la Universidad de Padua, siguiendo la voluntad de su padre, para convertirse en abogado. Sin embargo, no solo estudió leyes, sino que también hizo el Doctorado en Teología, y pensando siempre en convertirse en sacerdote y en 1593 fue ordenado.

Convertir a los protestantes. Sus cualidades mentales y espirituales lo llevaron a una de las misiones más difíciles; a trabajar en la región de Chablais cerca del lago de Ginebra. El obispo lo envía de misionero a esta región después de 60 años en manos de calvinistas. Y es tal su oración, su sacrificio y su constancia y sabiduría para enseñar, que a los pocos años logra convertir a los 72.000 protestantes de esa región al catolicismo. Tuvo gran influencia en santa Juan Francisca de Chantal, con la que fundo las monjas de la Visitación, Las Salesas.

Nombrado obispo de Ginebra. Como consecuencia de esto, fue nombrado Obispo el 8 de Diciembre de 1602. La visión de su papel como Obispo estaba marcada por los decretos reformistas emanados del Concilio de Trento. Fijó su misión en guiar a las personas a una vida espiritual dentro de una relación íntima con Dios. Muchas de sus sermones y escritos están guiados a este propósito, a trabajar en la dirección espiritual. Dio origen a la publicación del gran clásico "Introducción a la Vida Devota". También publicó otro libro llamado "Tratado del amor de Dios". También había escrito más de mil cartas espirituales. Es un director espiritual de almas, oralmente y por escrito.

El santo de la amabilidad. Su sensibilidad ecuménica y su personal gentileza unidos a su sentido común para rechazar las posiciones extremas de la vida espiritual de los laicos, lo han llevado a ser descrito como el santo de la Amabilidad. En su lecho de muerte el resplandor de su rostro, que ya era visible en sus últimos años de vida, aumentaba a veces mucho más, arrebatando de admiración a los que lo contemplaban. Muere a los 56 años en la ciudad de Lyon el 28 de Diciembre de 1622. Fue declarado santo en 1675 y Doctor de la Iglesia en 1877. Posteriormente en el año 1923 se le nombró patrono de los periodistas y escritores católicos.

2º SU MENSAJE: Es un modelo en la doctrina que establece que la vida espiritual no es solamente para los religiosos y para el clero, sino para todo el mundo. Es por esta razón que San Francisco es visto como el primer gran escritor desde el tiempo de los apóstoles al preocuparse de la espiritualidad de los laicos. Consideraba una herejía el decir que una persona no pudiera conseguir la santidad y la vida santa mediante la gracia de Dios. Es por esta razón que San Francisco de Sales es no sólo el patrono de los escritores y periodistas sino también el patrono de la espiritualidad y el apostolado de los laicos. Anticipándose varios siglos al Concilio Vaticano II afirma el llamamiento universal a la santidad con estas palabras.

<<Es un error, mejor dicho, una herejía querer suprimir la vida devota (santidad) de los cuarteles de los soldados, del taller del artesano, de la corte de los príncipes o de la sociedad conyugal.

Cierto que la devoción puramente contemplativa, monástica y religiosa no puede desarrollarse en los ambientes citados, pero, además de estas tres clases de devoción, existen otras muchas, aptas para procurar la perfección a los que viven en el estado secular. Abrahán, Isaac y Jacob; Tobías, David y Job; Sara, Rebeca y Judit nos dan testimonio de ello en el Antiguo Testamento, y en el Nuevo, San José, Lidia y San Crispín fueron perfectamente devotos en sus talleres; Santa Ana, Marta, Mónica, Aquila y Priscila en sus hogares; Cornelio y los santos Sebastián y Mauricio, bajo las armas; Constantino, Elena y San Eduardo, en el trono.

Y es cosa muy cierta que muchos perdieron la perfección en la soledad, siendo ésta tan indicada para adquirirla, y otros la conservaron en medio de la multitud, circunstancia tan poco favorable para ello. Dondequiera que nos encontremos podemos y debemos aspirar a la vida perfecta>>.

Cada uno tiene la obligación de tender a la santidad, donde Dios le ha puesto. Las amas de casa se santifican en sus obligaciones caseras, los obreros se santifican en las fabricas, el soldado en el ejercito, el enfermo en el hospital, el anciano con sus achaques de la vejez, el estudiante en clase, el campesino en el campo, el sacerdote en su actividad pastoral, el funcionario en su despacho, etc. Cada paso hacia la santidad, es un paso más en el sacrificio de cumplir con el propio deber de cada día. De no ser así, es perder el tiempo que Dios nos da, en algo que no es esencial.

3º SU ORACIÓN: Señor, Dios nuestro, tú has querido que el santo obispo Francisco de Sales se entregara a todos generosamente para la salvación de los hombres; concédenos, a ejemplo suyo, manifestar la dulzura de tu amor en el servicio a nuestros hermanos. Por nuestro Señor Jesucristo.

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25 de Enero

LA CONVERSIÓN de SAN PABLO

1º EL HECHO: En el capítulo 9 de los Hechos de los Apóstoles, narra la Conversión de San Pablo. Es uno de los mayores acontecimientos del primer siglo de la Iglesia. Saulo, nacido en Tarso, hebreo, fariseo rigorista, bien formado a los pies de Gamaliel, muy apasionado, ya había tomado parte en la lapidación del diácono Esteban, guardando los vestidos de los verdugos. De espíritu violento. Con mucho ardor perseguía a los discípulos de Jesús.

El perseguidor se encuentra con el perseguido. Mientras Saulo iba a Damasco en persecución a los cristianos, una voz le envolvió, cayó en tierra y oyó la voz de Jesús: “Saulo, Saulo ¿por qué me persigues?” Saulo preguntó: “¿Quién eres tú, Señor?” Jesús le respondió: “Yo soy Jesús a quien tú persigues. ¿Y qué debo hacer, Señor?”

Ciego para ver la luz. Pablo se levantó, y comprobó que no veía nada. Entonces con la ayuda de sus compañeros pudo ingresar en la ciudad. Así, aquél que había querido entrar en Damasco hecho una furia, arrasando y acabando con cuantos cristianos encontrara, por el contrario, entro llevado de la mano, ciego e impotente como un niño. En Damasco se alojó en la casa de un tal Judas, y permaneció allí tres días ciego, sin comer ni beber, hasta que se presentó en la casa un hombre llamado Ananías y le dijo: "Saulo, hermano, el Señor Jesús que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recuperes la vista y quedes lleno del Espíritu Santo". Entonces le impuso las manos, y al instante cayeron de sus ojos una especie de escamas y recuperó la vista.

            De perseguidor a apóstol. Saulo se cambió el nombre por el de Pablo. Y en la carta a los Gálatas dice: “Cuando Aquél que me llamó por su gracia me envió a que lo anunciara entre los que no conocían la verdadera religión, me fui a Arabia, luego volví a Damasco y después de tres años subí a Jerusalén para conocer a Pedro y a Santiago. Las Iglesias de Judea no me conocían pero decían: El que antes nos perseguía, ahora anuncia la buena noticia de la fe, que antes quería destruir. Y glorificaban a Dios a causa de mí”.

Ahora ya todo por Cristo y su Iglesia. Vio al resucitado; y lo dirá muchas veces en sus carta. Por ello fue capaz de sufrir naufragios en el mar y persecuciones en la tierra, y azotes, y hambre y cárcel y humillaciones y críticas, y juicios y muerte de espada; por ello hizo viajes por todo el imperio. No se lamentaba; le ilusionaba hacerlo porque sabía que era mandato del Señor. "Todo lo que para mí era ganancia, lo tengo por pérdida comparado con Cristo, todo lo considero por basura con tal de ganar a Cristo”. (Fil 3, 8).

2º SU MENSAJE: Normalmente los llamamientos del Señor son mucho más sencillos, menos espectaculares. No suelen llegar en medio del huracán y la tormenta, sino sostenidos por la suave brisa, por los acontecimientos más ordinarios de la vida. Todos tenemos nuestro camino de Damasco.

1º San Pablo antes de su conversión. Cree que con perseguir a los cristianos agrada a Dios, según la ley judía. ¿Por qué permitió esto el Señor?  Porque pretendía levantar de él una torre inmensa de alta perfección sobre cimientos hondos, de profunda humildad, y esto se saca con el conocimiento de las culpas pasadas. Ejemplo para aprender a sacar provecho de pecados cometidos. Porque, las almas fervorosas, sacan de sus pecados motivos para crecer en humildad para consigo, y en caridad para Dios que nos perdona.

Fue para que Cristo mostrase a san Pablo las inestimables riquezas de su gracia. Su caridad en amar al que tanto le aborrecía. Su bondad de llamar al que huía de Él. Su poder en ablandar un corazón endurecido Su paciencia, en esperar al que tanto le perseguía. Su misericordia en admitirlo a penitencia y por la eficacia de su gracia llenarlo de virtudes, al que estaba lleno de vicios. Ante un encuentro con el Señor, debemos sentirnos humillados de las ofensas, y propósito de no volverlo a ofender.

2º San Pablo en su conversión. Desde lo alto del cielo, lo llama el Señor, y no conoció san Pablo, no ha visto a Cristo en su vida mortal, y solo Cristo puede hacer un apóstol, “¿porque me persigues?”. Y él le respondió rápidamente “Señor, quien eres tu” y Él contesto “Yo soy Jesús, a quien tu persigues”. (Hech 22,10). Pocos diálogos tan breves han trasformado tanto la vida de una persona. “¿Señor que quieres que haga”. (Hech 22,10).

La conversión de san Pablo es una llamada a la esperanza, pues, podemos decir; (yo no puedo superarme, llevo a mis espaldas mucho peso de pecados). Cuando el perseguidor de los creyentes se trasforma en propagador de la fe, esta misma eficacia sigue operando hoy en los corazones.

3º San Pablo después de su conversión. Se de quien me he fiado”. (2Tim 1,12). Palabras que explican la vida posterior de san Pablo, ha conocido a Cristo, y nada ya tiene valor, sino, Cristo. La única cosa que temía, era de ofender a Dios. El centro de su vida es el Señor. Su felicidad, y la nuestra, no estuvo en la ausencia de dificultades, sino, habernos encontrado con Jesús.

3º SU ORACIÓN: Señor, que has instruido al mundo entero con la predicación del apóstol san Pablo, concede a los que hoy celebramos su conversión que, acercándonos a ti, a ejemplo suyo, seamos para el mundo testigos de tu verdad. Por nuestro Señor Jesucristo.

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                                                       26 de enero

SANTOS TIMOTEO y TITO

1º SU VIDA: Dos de los colaboradores más cercanos de san Pablo: a ellos están dirigidas tres cartas tradicionalmente atribuidas a Pablo, de las que dos están destinadas a Timoteo y una a Tito.

            Timoteo, es un nombre griego y significa (que honra a Dios). Mientras Lucas en los Hechos de los Apóstoles, le menciona seis veces, Pablo en sus cartas le nombra en 17 ocasiones. Podemos deducir que para Pablo gozaba de gran consideración, aunque Lucas no nos cuenta todo lo que tiene que ver con él. El apóstol, de hecho, le encargó misiones importantes.

Timoteo había nacido en Listra. De una madre judía y de un padre pagano (Hech 16,1). El hecho de que la madre hubiera contraído un matrimonio mixto y que no hubiera circuncidado a su hijo hace pensar que Timoteo se crió en una familia que no era estrictamente observante, aunque se dice que conocía las Escrituras desde la infancia (2Tim 3,15). Nos ha dado el nombre de su madre, Eunice, y su abuela Loida (2Tim 1,5). Cuando Pablo pasó por Listra, escogió a Timoteo como compañero, pues “los hermanos de Listra e Iconio daban de él un buen testimonio” (Hech 16,2). Junto a Pablo y Silas, Timoteo atravesó Asia Menor hasta Tróade, desde donde pasó a Macedonia.

Por lo que se refiere a la figura de Tito. Su nombre es de origen latino, sabemos que era griego de nacimiento, es decir, pagano (Gál 2,3). Pablo se lo llevó a Jerusalén con motivo del así llamado Concilio Apostólico, en el que se aceptó solemnemente la predicación a los paganos del Evangelio sin los condicionamientos de la ley de Moisés. En la Carta que le dirige, el apóstol le elogia definiéndole “verdadero hijo según la fe común” (Tito 1,4). Esto sucedió después de que Timoteo se fuera de Corinto.

San Pablo llama a Titocompañero y colaborador”. Enviado a una comunidad rebelde. Pablo envió a Tito con la tarea de hacerles un llamamiento a la obediencia. Tito llevó la paz a la Iglesia de Corinto, y el apóstol escribió estas palabras: “el Dios que consuela a los humillados, nos consoló con la llegada de Tito, y no sólo con su llegada, sino también con el consuelo que le habíais proporcionado, comunicándonos vuestra añoranza, vuestro pesar, vuestro celo por mí hasta el punto de colmarme de alegría. Eso es lo que nos ha consolado. Y mucho más que por este consuelo, nos hemos alegrado por el gozo de Tito, cuyo espíritu fue tranquilizado por todos vosotros”. (2 Cort 7,13). No tenemos más información sobre los viajes sucesivos de Tito ni sobre su muerte.

2º SU MENSAJE: Si consideramos juntas las dos figuras de Timoteo y de Tito, nos damos cuenta de algunos datos muy significativos. El más importante es que Pablo se sirvió de colaboradores en el desarrollo de sus misiones.

            Colaboradores suyos en Jesucristo. Así llama san Pablo a algunos hombres y mujeres que le ayudaron en la evangelización. ¿Qué habrían hecho los doce apóstoles perdidos en la inmensidad del mundo, sino hubieran tenido en torno suyo a gente, hombres y mujeres, jóvenes, ancianos y niños, etc. colaboradores suyos en Cristo Jesús?

            ¡Tengo necesidad de vosotros! Napoleón, antes de una batalla histórica, comenzó diciendo estas palabras. ¡Soldados tengo necesidad de vosotros! En el apostolado, valen estas palabras, aunque el fin sea muy diferente. No para matar a los hermanos, en el campo de batalla, sino, para salvarlos; no para sembrar la muerte en el campo enemigo, sino para dar la vida, y vida eterna.

            Hemos de ser colaboradores, porque Dios ha prometido premios. Aunque no hubiera hecho estas promesas, deberíamos querer colaborar a hacer el bien a nuestros hermanos, cuanto más, con lo que se nos promete.

            1. Jesucristo dijo: Quien me proclame delante de los hombres. Yo le proclamare delante de los ángeles y delante de mi Padre Celestial”. (Mt 10).

            2. San Pablo, hablando de quienes ayudan a los que hacen conocer el evangelio dice;Sus nombres están inscritos en el Libro de la vida”. (Fil 4).

            3. Cristo prometió que el día del juicio final dirá a los que se esmeran por ayudar a otros: “Todo el bien que habéis hecho a los demás, aunque sea el más humilde, a Mi me lo habéis hecho. Venid benditos de mi Padre a gozar el reino que os tiene preparados desde el principio de los siglos”. (Mt 25,40).  

            4. El Profeta Daniel hizo esta maravillosa promesa; “Los que enseñan a otros a ser buenos, brillaran como estrellas por toda la eternidad”. (Dan 13).

            Estamos obligados.Dice el Concilio Vaticano II: <Todos los fieles cristianos, dondequiera que vivan, están obligados a manifestar con el ejemplo de su vida y el testimonio de su palabra al hombre nuevo de que se revistieron por el bautismo y la fuerza del Espíritu Santo que les han fortalecido con la confirmación>. (A. G. 11). Este deber de hacer apostolado, no solo obliga a los cristianos perfectos, por que la primera escogida por Jesús fue una mujer de mala vida, María Magdalena, también la samaritana, etc.

3º SU ORACIÓN: Oh Dios, que hiciste brillar con virtudes apostólicas a los santos Timoteo y Tito, concédenos, por su intercesión, que, después de vivir en este mundo en justicia y santidad, merezcamos llegar al reino de los cielos. Por nuestro Señor Jesucristo.

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27 de enero

SANTA ÁNGELA de MÉRICI

1º SU VIDA: Nació el 21 de marzo de 1474, en Desenzano, puerto de pesca a orillas del lago de Garda. Su padre, Juan de Mérici, y su madre, Biancosi. Ángela era la última de cinco hijos. La casa paterna era un verdadero santuario; se vivía y trabajaba con el pensamiento de que Dios me ve; se rezaba en común; por la tarde, la lectura de la Vida de los Santos. Tenía trece años cuando recibio la primera comunión.

Huérfanos en seguida. El año 1487, Juan de Mérici, que contaba sólo unos cuarenta años, fue atacado por una fiebre maligna que en contados días le quitó la vida. Dos años más tarde su mujer le seguía a la tumba. Con motivo de esta repetida desgracia, las dos huérfanas buscaron quien pudiese cuidarlas, el hermano de su madre, las llevó consigo a casa. Era un rico comerciante y, sobre todo, un cristiano ejemplar muy respetado por sus conciudadanos. Donde todo favorecía sus deseos de perfección.

De la Orden Terciaria Franciscana. Hacía ya unos seis años que Ángela y su hermana vivían en casa de su tío, cuando su hermana muerte repentina, sin que el sacerdote tuviese tiempo de administrarle los últimos sacramentos. Ángela quedó muy apenada por esta nueva desgracia. Entra en la Orden Tercera de San Francisco, cuyo espíritu y Regla abrazó en toda su plenitud. Tuvo una visión en el campo en la que oyó: «Ángela, has de saber que Dios te ha enviado esta visión para indicarte que, antes de morir, fundarás en Brescia una Sociedad de vírgenes muy semejantes a éstas».

Fundación de las Ursulinas. Cinco años más tarde, la Providencia interviene, y el Señor en persona ordena a Ángela que ponga manos a la obra sin perder más tiempo. Escoge doce jóvenes de Brescia, y les propone, llevar una vida retirada en sus respectivas casas; luego, en sucesivas reuniones las instruye en el amor y práctica de la pureza, mortificación, obediencia, pobreza y en la perfecta caridad. Ángela no quiso que se diera su nombre al Instituto: lo puso bajo la protección de Santa Úrsula, que se le había aparecido tres veces para guiarla y animarla. La Regla recibió la aprobación del obispo de Brescia, el 8 de agosto de 1536. Las Constituciones aprobadas por Paulo III, en 1544.

Ángela, al cielo con los Ángeles.Cayó enferma al principio de enero de 1540, y, habiendo reunido a sus hijas y, les dio sus últimas instrucciones. Recibió los santos sacramentos, con devoción, y entregó suavemente su alma a Dios, el 28 de enero de 1540. Ángela iba a cumplir sesenta y siete años. En 1790, el papa Pío VI iba a proceder a su canonización, pero la Revolución francesa se lo impidió, y Pío VII la canonizó el 24 de mayo de 1807.

2º SU MENSAJE: Al final de su vida, la Santa nos ha dejado, que merece la pena leerlo, un buen testamento espiritual. Lo dispuso todo con suavidad.

<<Queridísimas madres y hermanas en Cristo Jesús: En primer lugar, poned todo vuestro empeño, con la ayuda de Dios, en concebir el propósito de no aceptar el cuidado ­y dirección de los demás, si no es movidas única­mente por el amor de Dios y el celo de las almas. Sólo si se apoya en esta doble caridad, podrá producir buenos y saludables frutos vuestro cuidado y dirección, ya que, como afirma nuestro Salvador: Un árbol sano no puede dar frutos malos. El árbol sano, es, el corazón bueno y el ánimo encendido en caridad, no puede sino producir obras buenas y santas; por esto, decía san Agustín: “Ama, y haz lo que quieras”; con tal de que tengas amor y caridad, haz lo que quieras, que es como si dijera: «La caridad no puede pecar».

Os ruego también que tengáis un conocimiento personal de cada una de vuestras hijas, y que llevéis gra­bado en vuestros corazones no sólo el nombre de cada una, sino también su peculiar estado y condición. Ello no os será difícil si las amáis de verdad. Las madres en el orden natural, aunque tuvieran mil hijos, llevarían siempre grabados en el corazón a cada uno de ellos, y jamás se olvidarían de ninguno, porque su amor es sobremanera auténtico. Incluso parece que cuantos más hijos tienen, más aumenta su amor y el cuidado de cada uno de ellos. Con más motivo, las madres espirituales pueden y deben comportarse de este modo, ya que el amor espiritual es más poderoso que el amor que procede del parentesco de sangre.

Por lo cual, queridísimas madres, si amáis a estas vuestras hijas con una caridad viva y sincera, por fuerza las llevaréis a todas y cada una de ellas grabadas en vuestra memoria y en vuestro corazón. También os ruego que procuréis atraerlas con amor, mesura y caridad, no con soberbia ni aspereza, y teniendo con ellas la amabilidad conveniente, según las palabras del Señor: “Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón”, imitando a Dios, del cual leemos: “Lo dispuso todo con suavidad”. Y también dice Jesús: “Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera”. Del mismo modo, vosotras tratadlas a todas con suavidad, evitando principalmente el imponer con violencia vuestra autoridad: Dios, nos ha dado a todos la libertad y, por esto, no obliga a nadie, sino que se limita a señalar, llamar. Algunas veces, no obstante, será necesario actuar con autoridad y severidad, pero, aun en este caso, lo único que debe movernos es la caridad y el celo por las almas>>.

3º SU ORACIÓN: Señor, que no deje de encomendarnos a tu misericordia la santa virgen Ángela de Mérici, para que, siguiendo sus ejemplos de caridad y prudencia, sepamos guardar tu doctrina y llevarla a la práctica en la vida. Por nuestro Señor Jesucristo.

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28 de enero

SANTO TOMAS de AQUINO

1º SU VIDA: Nació alrededor del año 1225, de la familia de los condes de Aquino. Estando emparentado con emperadores y reyes, inclusive el de Francia, San Luís IX. Era un niño que pasaba largo tiempo pensando. Estudió primero en el monasterio de Montecasino. A los 10 años fue enviado para estudiar en la Universidad de Nápoles.

La Orden de Predicadores. Fue en Nápoles, donde tuvo relaciones con la Orden Dominica, fundada hacia veinte años, y quiso ingresar en ella, pero como era menor de edad, sólo fue recibido entre los hijos de Santo Domingo más tarde, tras el fallecimiento de su padre, en diciembre de 1243. Su madre, tenía otros planes para él, y por eso mandó a dos de sus hijos, soldados del Emperador, en busca de Tomás, que iba en dirección a Roma.   

El demonio le tienta de impureza. Su madre y hermanos lo prepararon para retenerle de la idea de irse al convento. Una mujer entró en el cuarto, Tomás, dando muestras de una virtud heroica, tomó de la chimenea un trozo de leña en brasa y corrió atrás de ella, que huyó como pudo. El confesó después que, a partir de ese momento, nunca más sintió los impulsos de la concupiscencia de la carne. Era la recompensa que recibía por su acto heroico de virtud que había llevado a cabo.

El encuentro de dos santos. Cuando hizo su profesión religiosa y fue enviado a París. En ese famoso centro universitario brillaba entonces, por su conocimiento, el dominico Alberto Magno. Era tal la afluencia de los que iban a oírlo, que era necesario transportar su cátedra a una plaza pública. Allí se encontraron el maestro y el discípulo. De París, Tomás acompaña al maestro, que iba a organizar un centro de estudios teológicos de la Orden en Colonia, Alemania. Allí recibió la ordenación sacerdotal y fue nombrado asistente de San Alberto Magno. En 1252 fue enviado a París para el doctorado, a pesar de no haber alcanzado aún los 30 años y que la edad prescrita era 35. Escribió muchas obras llenas de erudición y ejerció también bien el profesorado, contribuyendo en gran manera al incremento de la filosofía y de la teología.

No volvió más a escribir. Sin embargo, después de una visión que tuvo mientras celebraba la Santa Misa en la capilla de San Nicolás, en diciembre de 1273, no volvió más a escribir. Y a aquellos que le insistieron para que terminase su obra, respondió: “No puedo. Todo cuanto escribí me parece únicamente paja”. Es que, en aquella visión, le fueron revelados misterios y verdades tan altas, que todo lo demás le pareció sin valor. Murió cerca de Terracina el día 7 de marzo de 1274, con menos de 50 años de edad.

2º SU MENSAJE:En una las Conferencias del Santo, nos ha dejado un resumen sencillo de que contemplando la cruz, en ella hallaremos el ejemplo de todas las virtudes.

<<¿Era necesario que el Hijo de Dios padeciera por nosotros? Lo era, ciertamente, y por dos razones fáciles de deducir:

La una, para remediar nuestros pecados; la otra, para darnos ejemplo de cómo hemos de obrar. Para remediar nuestros pecados, en efecto, porque en la pasión de Cristo encontramos el remedio contra todos los males que nos sobrevienen a causa del pecado.

La segunda razón tiene también su importancia, ya que la pasión de Cristo basta para servir de guía y modelo a toda nuestra vida. Pues todo aquel que quiera llevar una vida perfecta no necesita hacer otra cosa que despreciar lo que Cristo despreció en la cruz y apetecer lo que Cristo apeteció. En la cruz hallamos el ejemplo de todas las virtudes.

Si buscas un ejemplo de amor: Nadie tiene más amor que el que da la vida por sus amigos. Esto es lo hizo Cristo en la cruz. Y, por esto, si él entregó su vida por nosotros, no debemos considerar gravoso cualquier mal que tengamos que sufrir por él.

Si buscas un ejemplo de paciencia, encontrarás el mejor de ellos en la cruz. Dos cosas son las que nos dan la medida de la paciencia: sufrir pacientemente grandes males, o sufrir, sin rehuirlos, unos males que podrían evitarse. Ahora bien, Cristo, en la cruz, sufrió grandes males y los soportó pacientemente; como cordero llevado al matadero, enmudecía y no abría la boca. Grande fue su paciencia en la cruz: Corramos en la carrera que nos toca, sin retirarnos, fijos los ojos en el que inició y completa nuestra fe: Jesús, que, renunciando al gozo, soportó la cruz, despreciando la ignominia.

Si buscas un ejemplo de humildad, mira al crucificado: él, que era Dios, quiso ser juzgado bajo el poder de Poncio Pilato y morir.

Si buscas un ejemplo de obediencia, imita a aquel se hizo obediente al Padre hasta la muerte: Si por la desobediencia de uno, es decir, de Adán todos se convirtieron en pecadores, así por la obediencia de uno todos se convertirán en justos.

Si buscas un ejemplo de desprecio de las cosas terrenales, imita a aquel que es Rey de reyes y Señor de señores, en quien están encerrados todos los tesoros del saber y el conocer, desnudo en la cruz, burlado, escupido, flagelado, coronado de espinas, a quien finalmente, dieron a beber hiel y vinagre>>.

3ª SU ORACIÓN: Oh Dios, que hiciste de santo Tomás de Aquino un varón preclaro por su anhelo de santidad y por su dedica­ción a las ciencias sagradas, concédenos entender lo que él enseñó e imitar el ejemplo que nos dejó en su vida. Por nuestro Señor Jesucristo.

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29 de enero

BEATO MANUEL DOMINGO Y SOL

1º SU VIDA: Nació en Tortosa el día 1 de abril del año 1836. A la edad de 15 años ingresó en el seminario diocesano. Fue ordenado sacerdote en Tortosa el día 2 de Junio de 1860 a la edad de 24 años. Celebró su primera Misa en Iglesia de San Blas, el día 9 de Junio de 1860. Su primer destino fue a La Aldea (Tortosa), el 7 de Marzo 1862 y un año más tarde se hace cargo de la parroquia de Santiago de Tortosa. Fue párroco, confesor de Religiosas y profesor del Instituto. Se dedicó, sobre todo, al apostolado con la juventud. Construyó un Centro para jóvenes.

La situación de los seminarios era lamentable. No había sacerdotes preparados para dirigirlos. No había rigor en la selección. Muy bajo nivel cultural, escasa formación religiosa, etc. Don Manuel veía la urgencia de poner remedio a tan triste situación. Había que seleccionar, apartar "los lobos del santuario" y formar santos. Y decidió fundar una Unión de sacerdotes. El 29 de enero de 1983, mientras daba gracias después de la Misa, sintió la inspiración de fundar la Hermandad de Sacerdotes Operarios, con el objetivo principal de trabajar en el campo de las vocaciones. Desde entonces vivió convencido de que la formación del Clero es lo que podríamos decir la llave de la cosecha en todos los campos de la gloria de Dios. Nosotros, decía a sus operarios “más que apóstoles, hemos de ser moldeadores y formadores de apóstoles”.

Los Colegios de San José. Un colegio de vocaciones. Puesto que, la situación de los Seminarios españoles era bastante precaria. Don Manuel supo elevar el nivel espiritual, disciplinar e intelectual de tal manera que resaltaba la formación dada en estos Colegios y comenzaron a llover sobre él peticiones de los Obispos para que los Sacerdotes Operarios fueran a sus diócesis. Valencia, Murcia, Orihuela, Plasencia, Burgos, Almería, y Toledo.

Dirección de los seminarios diocesanos. El nuevo estilo de los Colegios de San José se iba imponiendo poco a poco. Y por ello muchos obispos se empeñaron en confiar Don Manuel y a su Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos la dirección de sus Seminarios. Se hizo cargo de muchos, de entre ellos, durante más de 100 años el de Toledo.

Dice su última misa el 18 de Enero de 1909. Muere el día 25 de Enero de 1909, dejando a los 75 operarios que componían la Hermandad 10 colegios de vocaciones, 17 seminarios, 2 templos de reparación y el Colegio Español de Roma. Es declarado venerable por el Papa Pablo VI, el 4 de Mayo de 1970, con la denominación de "Santo Apóstol de las Vocaciones". El 29 de marzo de 1987 es beatificado por el Papa Juan Pablo II.

2º SU MENSAJE: El “alma” de la obra de Mosén Sol era, en palabras suyas; “Mucho clero y bueno” era una de sus frases favoritas y más repetidas. La primacía de la Eucaristía, la devoción y culto al Sagrado Corazón de Jesús,  la devoción a la Virgen María eran los pilares sobre los que Mosén Sol buscaba apuntalar la formación espiritual e integral de los futuros sacerdotes, que necesitaba también ser basada sobre un estudio o dimensión intelectual serio, completo, exigente y sobre una vida de comunidad disciplinada, alegre, fraterna y ordenada. Algunos textos suyos.

<<Dios ha confiado a cada uno el cuidado de su prójimo. No sabemos si estamos destinados a ser un río rápido que haga florecer a sus orillas jardines amenos, o si hemos de parecernos a la gota de rocío que envía Dios en el desierto a la planta desconocida; pero, más brillante o más humilde, nuestra vocación es cierta: no estamos destinados a salvarnos solos. No debemos estar sin posteridad en el cielo.

Entre todas las obras de celo, no hay ninguna tan grande y de tanta gloria de Dios, como contribuir a dar muchos y buenos sacerdotes a la Iglesia. Está en la convicción de todos que si hubiera bueno y numeroso clero, la sociedad sería remediable y el mundo se salvaría. La historia nos lo enseña en cuantos períodos críticos ha pasado la sociedad. Más aún, cuando el vendaval del infierno se ha cernido sobre una nación o una parte del mundo, si el clero se ha mantenido en su puesto –aunque hayan ido a la guillotina- la gloria de Dios ha brotado en medio del martirio, y ha venido a triunfar de la misma impiedad triunfante. Es la llave de la cosecha el tener clero mucho y bueno. Con esto, todo puede esperarse. Sin esto, casi son inútiles los esfuerzos.

De que recursos podría­mos echar mano para conservar nuestra juventud cristiana. Dos, verdaderamente inagotables, si los fecundiza la oración, tenemos para salvar la juventud, y por medio de ella, la sociedad.

El primero es la índole de la propia juventud. En la educación, el adolescente, el joven, sobre todo cuando el bautismo le ha hecho hijo de Dios, se abre espontáneamente a lo ver­dadero, a lo bello, al bien moral.

Otro recurso nos ofrece el sentimiento natural de los mismos padres. Pocos hombres, gracias a Dios, están dispuestos a convertirse en monstruos; no omitirían esfuerzo a fin de sustraer a sus hijos queridos, a los miserables que, a sangre fría y de intento, los puedan tiranizar y perder>>.

3º SU ORACIÓN: Oh Dios, que descubriste al beato Manuel Domingo y Sol el profundo sentido de tu llamada, y en especial de la vocación sacerdotal; suscita, por su intercesión, decididos apóstoles de las vocaciones y generosas respuestas a tus llamadas. Por nuestro Señor Jesucristo.

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30 de enero

SAN FULGENCIO de RUSPE

1º SU VIDA: Nació en Thelepte, Túnez el 462, de una familia del senado romano, su madre Gordiani, era cristiana. La familia se estableció en Cartago. Allí Fulgencio se dedico con éxito a la administración del patrimonio paterno. Muy joven comenzó a ejercer el cargo de procurador en su pueblo natal, cargo que implicaba la gestión pública entre los vándalos de la recaudación de impuestos. La convivencia difícil, con los arrianos, que eran los dominadores, y los católicos los súbditos. Siendo el rey Trasamundo (496-523).

Atraído por la vida religiosa. Por fin se decidió definitivamente por ella, después de haber leído el Comentario de San Agustín al salmo 36. Tras algún tiempo, hacia el 499, decidió unirse a los solitarios de Egipto, en la Tebaida, orientando decididamente su vida hacia la austeridad y hacia la búsqueda de la soledad.

En la lista de los candidatos al episcopado. Fue ordenado sacerdote. Visitó Roma el año 500, poco después le llegó la noticia de que estaba en la lista de los candidatos al episcopado. Eso no lo podía permitir y se escondió en un lugar apartado, hasta que supo que todos los nuevos obispos habían sido ya consagrados. Cuando reapareció, hacia el 502, quedaba todavía una sede vacante, la ciudad de Ruspe, los obispos no perdieron la ocasión de consagrar obispo al monje Fulgencio.

Sufrió dos veces destierro. Fue en Cerdeña, por el rey Trasamundo, que desterró junto con Fulgencio a otros 59 obispos católicos. Muerto el Rey en el 523, los obispos desterrados pudieron regresar a sus sedes. Durante nueve años, Fulgencio gobernó su pequeña diócesis de Ruspe según el estilo monástico. Dedicando gran parte de su tiempo a la oración y a la composición de obras doctrinales y pastorales que nos ha dejado.

Tenía unas grandes cualidades para la predicación. Se cuenta que el obispo de Cartago, al escuchar un sermón suyo en la basílica de Furnos, lloró de conmoción. La oración, la lectura y su labor de escritor llenaban su jornada. En su obra, expone con nítida precisión la doctrina trinitaria y cristológica, trata los problemas de la gracia y de la predestinación, etc.

Vivió y murió como agustino. Cultivó la doctrina agustiniana, como lo denotan sus obras. Su vida monástica se ajusta en líneas generales a la mentalidad y al estilo de vida de San Agustín. No acertaba a vivir sin monjes. Por eso fundó varios monasterios, lo mismo en su patria que en el destierro. Murió en Ruspe el l de enero del 532. Se celebra su culto desde 1581.

2º SU MENSAJE: El Santo en uno de sus muchos sermones, explica como todos los cristianos debemos de ser, como habla el evangelio, “Criado fiel y solícito”, a quien el amo ha puesto a su servicio. Lo que él fue toda su vida.

<<El Señor, queriendo explicar el ministerio de aquellos siervos que ha puesto al frente de su pueblo, dice: ¿Quién es el criado fiel y solícito a quien el Señor ha puesto al frente de su familia para que les reparta la medida de trigo a sus horas? Dichoso ese criado, si el Señor, al llegar, lo encuentra portándose así. ¿Quién es este Señor, hermanos? Cristo, sin duda, quien dice a sus discípulos: Vosotros me llamáis «el Maestro» y «el Señor», y decís bien, porque lo soy.

¿Y cuál es la familia de este Señor? Sin duda, aquella que el mismo Señor ha liberado de la mano del enemigo para hacerla pueblo suyo. Esta familia santa es la Iglesia católica, esparcida por todo el mundo y se gloría de haber sido redimida por la preciosa sangre de su Señor. El Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos. Es también el buen pastor que entrega su vida por sus ovejas. La familia del Redentor es la grey del buen pastor.

Quién es el criado que debe ser al mismo tiempo fiel y solícito nos lo enseña el apóstol Pablo cuando, hablando de sí mismo y de sus compañeros, afirma: Que la gente sólo vea en nosotros servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Ahora, en un administrador, lo que se busca es que sea fiel. Somos siervos del padre de familias, somos administradores de Dios, y recibiremos la misma medida de trigo que os servimos. Si queremos saber cuál deba ser esta medida de trigo, nos lo enseña también el mismo apóstol Pablo, cuando afirma: Estimaos moderadamente, según la medida de la fe que Dios otorgó a cada uno.

Lo que Cristo designa como medida de trigo, Pablo lo llama medida de la fe, para que sepamos que el trigo espiritual no es otra cosa sino el misterio venerable de la fe cristiana. Nosotros os repartimos esta medida de trigo, en nombre del Señor, todas las veces que, iluminados por el don de la gracia, hablamos de acuerdo con la regla de la verdadera fe. Vosotros mismos recibís la medida de trigo, por medio de administradores del Señor, todas las veces que escucháis la palabra de verdad por medio de los siervos de Dios>>.

3º SU ORACIÓN: Señor, tú que otorgaste a san Fulgencio de Ruspe, la gracia de imitar con fidelidad a Cristo pobre y humilde, concédenos también a nosotros, por intercesión de este santo, la gracia de vivir fielmente nuestra vocación, para que así tendamos a la perfección que tú nos has propuesto en la persona de tu Hijo. Él, que vive y reina contigo.

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31 de enero

SAN JUAN BOSCO

1º SU VIDA: Nació junto a Castelnuovo, en la diócesis de Turín, el año 1815. Su niñez fue dura. A los dos años de edad falleció su padre, Francisco Bosco. Pero felizmente tenía como madre a Margarita, ella consiguió mantener la familia, en una época difícil para Europa, por las guerras de Napoleón.

Una madre, llena de virtudes. La influencia de la madre sobre el hijo fue muy benéfica. Aprendió mucho de ella, que luego se le notaria bastante, y que toda una parte de su amenidad, de sus métodos afables, debe de ser atribuida a los modos de su madre, a su manera de prescribir, sin gritos. Juan Bosco es un gran devoto de la Virgen. Mamá Margarita le reveló, por su ejemplo, la bondad, la ternura, de María. Las dos madres se confunden en su corazón. Don Bosco, la atribuirá todos sus logros a Maria Auxiliadora.

Muy pobre para poder estudia y ser sacerdote. Huérfano de padre, tuvo que trabajar por la región, sirviendo de mozo en un café, de aprendiz de sastre, de zapatero, de carpintero, de herrero, de preceptor, todo con un empeño grande que lo llevará después a enseñar esos oficios a los chicos, en las escuelas profesionales que fundará. Con una memoria prodigiosa, siempre fue de los primeros de la clase hasta llegar al sacerdocio.

Encuentro entre santos. Recién ordenado, Don Bosco encontró un guía seguro en su confesor, san José Cafasso. Éste lo llevó a las prisiones, a los hospitales iba principalmente a la Piccola Casa de la Divina Providencia, fundado y dirigido por san José Benito Cottolengo. Qué época feliz, en la misma ciudad conviven tres grandes santos. Y también santo Domingo Sabio.

Las grandes obras de Don Bosco. Comenzaba a trabajar con chicos venidos a la ciudad, sin trabajo, y maleados por la calle. Los reunía en sus Oratorios y dándoles asistencia religiosa y moral; después, un albergue para muchos de ellos; y, por fin, proporcionándoles la enseñanza de letras y el aprendizaje de profesiones en las Escuelas Profesionales que fundó. Entre los muchachos, escogió algunos para iniciar una sociedad religiosa, y obtuvo la aprobación de Roma para su congregación de los Salesianos. Poco después las Hijas de María Auxiliadora. Dedicó su vida a la difundir buenas lecturas.        

Su muerte santa. Dos años antes, los médicos habían declarado que el santo estaba completamente agotado y que la única solución era el descanso; pero el reposo era desconocido para Don Bosco. Murió en Turín el 31 de enero de 1888, siendo canonizado por Pío XI en 1934. Venerado por todo el mundo por su santidad y sus milagros.

2º SU MENSAJE:Hay una anécdota en la vida del Santo, que nos da su principal mensaje. Uno se hace santo a base de alegría.

<<El 24 de junio era el día onomástica de don Bosco. Como todos los años, una gran fiesta en el oratorio. Don Bosco les dijo: (Escriba cada uno en un papel el regalo que desea recibir de mí. Os aseguro que haré lo posible por contentaros). Cuando los leyó, encontró algunas peticiones serias y sensatas. También la hubo que le hicieron sonreír. Uno le pedía cien kilos de turrón. En el papel de Domingo Sabio había estas palabras: (Ayúdame a ser santo).        

Don Bosco tomó en serio aquellas palabras. Llamó a Domingo y le dijo: Quiero regalarte la fórmula de la santidad. Hela aquí: primero, alegría: lo que conturba y roba la paz no viene de Dios; segundo, cumplir tus deberes de clase y de piedad, y tercero, servicialidad, hacer el bien a los demás; ayuda siempre a tus compañeros, aunque te cueste algún sacrificio. En esto esta toda la santidad. Algún año después, sintiéndose enfermo Domingo Sabio, como previendo su muerte, dijo a don Bosco: (Ayúdame a ser santo deprisa). Ser santo entre nosotros, decía el mismo Domingo Sabio, es problema de alegría. Uno se hace santo a base de alegría>>.

            Cristo pasó por el mundo irradiando alegría. Según estos consejos de dos Bosco, la santidad es cuestión de alegría.

            Alegría por ser hijos de Dios. (Tenemos un Padre).

            Alegría por colaborar con Dios en el trabajo. (No es odioso trabajar, sino, amable el poder colaborar con Dios).

            Alegría por el prójimo. (Tenemos hermanos).

            Alegría por el perdón de los pecados. (Dios siempre nos perdona).

            Alegría por el sufrimiento. (Bienaventurados, dichosos los que sufren).

            Alegría ante la muerte. (Vamos a la casa del Padre).

            Alegría por la Virgen. (Ella es la Causa de nuestra alegría).

            Alegría por Dos Bosco. (Este cura con un corazón lleno de amor a Dios, a la Virgen, y al prójimo).

            La alegría mala que quita la paz, no viene de Dios. No puede ser esta clase de alegría la que hace santos a los que la viven. Sino, la alegría servicial, que cumple todos los deberes, que ayuda a todos, aunque les cueste algún sacrificio. La alegría que Don Bosco aconsejo a Domingo Savio, como formula segura para llegar as ser santos como ellos lo fuero. Santos alegres.

3º SU ORACIÓN: Señor, tú que has suscitado en san Juan Bosco un padre y un maestro para la juventud, danos también a nosotros un celo infatigable y un amor ardiente, que nos impulse a entregarnos al bien de los hermanos y a servirte a ti en ellos con fidelidad. Por nuestro Señor Jesucristo.