Autor: P. Eliseo García Rubio.

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  16 de agosto

 SAN ROQUE

1º SU VIDA: nacido por el año 1300 en la ciudad francesa de Montpellier. San Roque es una de los grandes santos populares que ha suscitado devoción en todo el mundo. Existen muchísimas capillas y se tienen muchas imágenes de él, gracias a los favores que a lo largo de los siglos ha concedido, principalmente en épocas de enfermedades y de peste.

Sus deseos de ser pobre. Quedó huérfano muy pronto y vendió toda la herencia familiar para darles el dinero a los pobres. De alguna manera, nuestro santo habría hecho realidad aquella cita del evangelio de Mateo que dice: "Vende lo que tienes, da el dinero a los pobres y así tendrás un tesoro en el cielo y luego vente conmigo". Con este deseo de seguir en la pobreza a Jesús y también de enseñar la fe cristiana, comenzó su peregrinación a Roma.

Se encontró de camino con la peste. En la zona de la Toscana, se hospedó en la ciudad de Acquapendente y, en el hospital, se puso a servir a todas aquellas personas que estaban infectadas de la peste, logrando, curaciones admirables e inexplicables. En estos momentos morían a montones, y la decisión de Roque, fue pararse mientras allí le necesitaran. Nunca habían visto a un joven tan entregado y caritativo. Iba en busca de los más apestados, de los que todos huían. Les cuidaba, los mimaba, les daba de comer, limpiaba sus llagas asquerosas. Tantas curaciones y tanto contacto con los infectados de la peste, que él mismo quedara contagiado y se viera obligado a retirarse en un bosque de las afueras de la ciudad.

El perro y San Roque. Es la iconografía del santo, con un perro a sus pies. Preciosa narración del perro de San Roque. Se cuenta, que cuando el santo se trasladó al bosque para no infectar de esta manera a los vecinos de Piacenza, recibía cada día la visita de un perro que le llevaba un panecillo. El animalito lo tomaba cada día de la mesa de su amo, después de ver la escena repetidamente, decidió un día seguir a su perro. De esta forma, entró en el bosque donde encontró al pobre moribundo., se lo llevó a casa, y le curó.

Arrestado, y prisionero. Una vez curado, Roque decidió volver definitivamente a Montpellier, pero en el norte de Italia, en el pueblo Angera, unos soldados, que le confundieron, pero siguieron en su equivocación, le acusándolo de espía, y lo arrestaron. Fue encerrado y permaneció así cinco años y murió en la cárcel a mediados del siglo XIV entre los años 1376 y 1379. Algunos cuentan que tenía 32 años de edad, pero no es precisa la edad. Había pertenecido a la Tercera Orden de los franciscanos, porque, así lo reconoció el Papa Pío IV en 1547.

2º SU MENSAJE: Pasó por la vida haciendo obras de misericordia con los que le necesitaban. La Sagrada Escritura nos dice; que Dios quiere que el hombre tenga sentimientos de misericordia para con los demás, y dice; “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzaran misericordia”. (Mt 5). Son aquellas en las que ejercitamos la caridad.

No basta tener caridad en los afectos, en los sentimientos, en los juicios y en las palabras; es necesario que también la tengamos en las obras. Así dice san Juan: “Hijitos míos, no amemos solo con la palabras y la lengua, sino con obras de verdad”. Todos decimos, en lenguaje familiar, que “Obras son amores y no buenas razones”. Pero, el amor más ha de consistir en las obras que en otras cosas.

De ellas se nos va a examinar. Por otra parte, el haber practicado con espíritu cristiano las obras de misericordia, nos servirá de gran consuelo algún día, ya que ellas, según el mismo Jesucristo, decidirán nuestra suerte. “Venid, benditos de mi Padre, porque tuve hambre y sed, etc. y me distéis de comer”. Al contrario, dirá a los condenados: “Id, malditos, al fuego eterno, porque no me disteis de comer ni de beber”, esto es, porque no quisisteis practicar las obras de misericordia. Es, por lo mismo, un deber, una obligación que Cristo nos impone, de compadecernos y socorrer a nuestros hermanos.

Obras corporales. Visitar a los enfermos. Dar de comer al hambriento. Dar de beber al sediento. Vestir al desnudo. Dar posada al peregrino. Redimir al cautivo. Enterrar a los muertos. La caridad es ingeniosa y activa, por lo mismo ella buscará miles de medios y ocasiones a diario, para ejercitar las obras de misericordia corporales. La caridad no entiende de disimulos y busca y aprovecha cualquier oportunidad.

Obras espirituales.Enseñar al que no sabe. Dar buen consejo al que lo necesita. Corregir al que yerra. Perdonar las injurias. Consolar al triste. Sufrir con paciencia los defectos del prójimo. Rogar a Dios por los vivos y difuntos. Estas son, sin duda, las más importantes y las más excelentes, pues tienen relación directa con el alma, con la salvación de la misma y, naturalmente, todo esto es mucho más estimable que el cuerpo y la felicidad temporal, que es de lo que tratan las obras de misericordia corporales. ¿Hay algo más divino? Cuando no puedas hacer otra cosa, ora, sacrifícate, mortifícate por ellos, por los pecadores, por los justos e inocentes, etc.

3º SU ORACIÓN: Señor, Dios todo poderoso, tú nos has revelado que toda ley se resume en el amor a ti y al prójimo. Concédenos que, imitando la caridad de San Roque, podamos ser un día contados entre los elegidos de tu Reino. Por nuestro Señor Jesucristo.

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17 de agosto

SANTA BEATRIZ de SILVA

1º SU VIDA: nació en Ceuta, en aquella época se encontraba bajo el dominio de la corona de Portugal. Tuvo lugar en 1426. Su padre, don Ruy Gomes de Silva, aún joven, combatió en la conquista de Ceuta, en 1415; y se portó con tanto valor, que el capitán de la plaza, de nombre don Pedro de Meneses, le premió concediéndole en matrimonio a su propia hija Isabel. Nacieron once hijos, criados y educados cristianamente. Dos de los hijos son santos. Beatriz y  el beato Amadeo de Silva, de la Orden de Frailes Menores.

Desde Ceuta a Portugal. Hacia 1433, el padre de Beatriz, fue nombrado alcaide principal de la villa de Campo Mayor, en Portugal, a donde se trasladó con toda su familia. En el año 1447, al casarse Isabel, hija de Juan príncipe de Portugal, con Juan II rey de Castilla, llevó consigo a tierras de Castilla a Beatriz, la cual había cumplido los veinte años.

Su belleza para Dios. Sin embargo, debido a que su belleza provocaba la admiración de los nobles o, quizás, porque la misma reina temía ver en ella una peligrosa rival, Beatriz abandonó la corte real que estaba en Tordesillas (Valladolid) para ingresar en el monasterio cisterciense de Santo Domingo de Silos, en Toledo, en el que durante treinta años se dedicó únicamente a Dios. Después de casi treinta años de dedicación a Dios, decidió fundar un nuevo monasterio u Orden de la Inmaculada Concepción, en honor del Misterio de la Inmaculada Concepción y para la propagación de su culto.

La Orden de la Inmaculada Concepción. Así, el año 1484 abandonó el monasterio de Santo Domingo y pasó, con algunas compañeras, a una casa llamada Palacio de Galiana, que le había donado la reina Isabel la Católica. El día treinta de abril de 1489, a petición de Beatriz y de la misma reina Isabel, el Papa Inocencio VIII autorizó la fundación del nuevo monasterio y aprobó las principales reglas que, entre tanto, habrían de observarse en el mismo.

La Virgen Inmaculada se la llevo al cielo. Puesta en oración en el coro, se le apareció la Virgen, la cual le dijo: “Hija, de hoy en diez días has de ir conmigo, que no es nuestra voluntad que goces acá en la tierra de esto que deseas”». El mismo día 16 de agosto, que se había acordado para la toma de hábitos, tuvo lugar la tranquila muerte de Beatriz. El mismo padre confesor le impuso el hábito y velo concepcionistas y recibió su profesión religiosa. No obstante, su Instituto no desapareció y, a pesar de algunas dificultades, se convirtió en una verdadera Orden religiosa y obtuvo su propia regla el año 1511. El año 1924 el papa Pío XI la proclamo Beata. El 3 de octubre de 1976, Pablo VI la canonizó solemnemente.

2º SU MENSAJE: La Virgen fue el ideal de su vida; De esta forma, no pocos siglos antes de la proclamación del dogma, y mientras todavía hervían las discusiones teológicas, la Inmaculada Concepción se manifestaba como fuerza viva en la historia de la salvación y en la vida de la Iglesia, suscitando una Orden contemplativa. Amor y deseos de que otros la amen también

Razones fáciles, de que María tuvo que ser Inmaculada. Es muy dulce y consolador meditar las razones que a nuestro entendimiento se le hacen fáciles, para convencernos de que María tuvo que ser Inmaculada.   

            1. Reina de los ángeles. María tenía que reinar sobre los mismos ángeles y ellos se alegrasen con tal Reina. Pero, ¿cómo habían de tener por tal a una criatura menos pura y perfecta que ellos? Luego no hay más que sostener que María tuvo que ser pura, santa e inmaculada.

            2. Hija del Padre. Es la Hija predilecta de Dios y por lo mismo la destinó a una grandeza que, fuera de la suya, no hubiera otra igual. Quiso juntarla todo lo más posible con la divinidad, de suerte que sin llegar a ser Dios, porque esto no es posible, fuera la que más se acercara a Dios. Ahora bien, si Dios y el pecado son las cosas más opuestas, ¿cómo María había de acercarse tanto a Dios y a la vez tener en su corazón mancha de pecado?

3. Madre del Hijo. De María, Jesús había de tomar la carne y sangre que ofreciera en la Cruz por la humanidad, pues. Nadie ha podido elegir madre, todos hemos tenido la que Dios nos dio. Pero en Cristo no fue así. Él se eligió y formó su Madre como quiso. ¿La iba a preferir manchada y esclavizada al pecado? Luego, no tuvo más remedio que hacerla Inmaculada.

            4. Esposa del Espíritu Santo. La vida del Espíritu Santo es la gracia santificante y tanto quiso a María, que se desposó con Ella, y la dio su gracia en toda su plenitud. “La llena de gracia”. Él mismo fue el que formó en el seno de María la habitación para el Hijo de Dios. ¿Es posible que una unión tan perfecta e íntima entre María y el Espíritu Santo, como la encarnación del Verbo, todo eso fuera a hacerse en una carne manchada de pecado?

            5. Nosotros mismos. Si amamos a María, ¿no nos gozamos en verla Inmaculada y en ese misterio no vemos como resumida toda la belleza de María? ¿Nos hubiera gustado verla sucia y manchada por el pecado?

3º SU ORACIÓN: Señor, te proclamamos admirable en tu virgen santa Beatriz de Silva, y humildemente rogamos a tu Divina Majestad que, así como te complaces en los méritos de esta virgen, aceptes igualmente complacido el culto que tu pueblo te tributa. Por Jesucristo nuestro Señor.

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18 de agosto

SANTA ELENA

1º SU VIDA: Nació en Nicomedia, en el 248 ó 249, aquélla niña, escasa de bienes de fortuna, sobre la que Dios tenía planes estupendos. Su padre era mesonero. Era pagana, pero sentía en su corazón el vacío de falsos dioses.

Las grandes persecuciones contra los crsitianos. Hacía unos años que había unas persecuciones horribles contra los cristianos, por los propios emperadores de Roma, que los mandaban apresar y les sometían a tormentos y terminaban por llevarlos al anfiteatro para echárselos a las fieras. También a muchos los quemaban vivos.

Matrimonio con el general Constancio. Tenía alrededor de veintitrés años. Ignoramos dónde y cómo se conocieron Elena y Constancio. Un general de noble familia, prefecto del gobierno de Maximiano. La espléndida hermosura de aquella muchacha le entró por los ojos robándole el corazón. Y la hizo su esposa. Fruto de él fue su hijo Constantino, futuro emperador de Roma, que nació en Naïssus el 27 de febrero del 274.

Repudiada por su esposo. Diocleciano y Maximiano, compartían el título de Augustos, decidieron tener cada uno un César que colaborara en el gobierno y administración de sus Estados. Diocleciano eligió a Galerio, y Maximiano a Constancio Cloro. Una condición se le impuso al marido de Elena: había de repudiar a su mujer y casarse con la hijastra de Maximiano. Se separó, de Elena y se unió en matrimonio con Teodora. Esto llevo a santa Elena a practicar una vida de santidad. Se convierte en madre del emperador. Muere Constancio, y su hijo, no desea más que llevarse a su madre con él.

Aparece la cruz de Cristo. Durante la batalla de Saxa Rubra. Sucedió que Constantino vio en el cielo, un trofeo de cruz y una escritura que decía: "Con este signo vencerás". Mientras duerme, se le aparece Cristo, con el signo visto en el cielo, y le manda que haga una imitación del signo y se sirva de él como defensa de los enemigos. Era el 28 de octubre del 312. Desde entonces, en sus ideas y en su corazón, puede decirse que es cristiano. El sol de la cruz iluminó y caldeó el corazón de Elena que abrazo la religión cristiana. Visita tierra Santa y hace construir templos.

Al cielo la emperatriz. Cumplidos ya los deseos más ardientes de su corazón, siente en su cuerpo el peso de los años y en su alma ansias de eternidad. Junto a su hijo, y al poco tiempo muere en sus brazos el año 329. Existe una capilla en Roma dedicada a Santa Elena. En ella se venera la cabeza y algunos huesos de la santa emperatriz.

2º SU MENSAJE: A ella, a Santa Elena, se atribuye la historia o leyenda de la Invención de la Santa Cruz. Tanto era el amor que sentía hacia Jesucristo que no podía sufrir que este instrumento de nuestra salvación permaneciera todavía después de cuatro siglos enterrado y no dignamente venerado por los cristianos. Y a sus cerca de setenta años se dirigió a Jerusalén para descubrir el paradero de la Santa Cruz. Y su fe dio con ella al realizarse por medio de la cruz, el milagro de curar repentinamente a una mujer moribunda. Todos debemos hallar la cruz en nosotros

Todos tenemos que llevar cruz, no la rechacemos. Lo refleja muy bien esta anécdota: <<Un joven ya no podía con sus problemas. Cayó de rodillas, rezando: Señor, no puedo seguir. Mi cruz es demasiado pesada. El Señor, como siempre, acudió y le contesto: Hijo mío, si no puedes llevar el peso de tu cruz, guárdala dentro de esa habitación. Después, abre esa otra puerta y escoge la cruz que tú quieras. El joven suspiro aliviado. Gracias Señor, dijo. El hizo lo que le había dicho. Al entrar vio muchas cruces; algunas tan grandes que no les podía ver la parte de arriba. Después vio una pequeña cruz apoyada en un extremo de la pared. Señor, quisiera esa que está allá. Y el Señor contesto: Hijo mío, esa es la cruz que acabas de dejar>>. 

            Un cristiano no se concibe sin cruz. Nuestro nombre y vocación de crsitianos, va unido estrechamente a la cruz. No es de extrañar, que la encontremos también plantada en los corazones de los discípulos, y crecerá durante la viada. Todos llevamos en el corazón una cruz, tan hundida, que;

Muchas veces, que no parece nada a la vista de los hombres, y se juzga equivocadamente muy feliz al que de verdad es un mártir. Otras veces, aparece en el exterior solo un poco, es lo poco que ven los hombres, y por eso juzgan. Nunca aparece todo lo que sufre el corazón. Esta es la explicación de un hecho muy corriente, que los hombres piensan, que solo su cruz es la más pesada. Y es una equivocación, porque, la de los demás no la vemos, y la nuestra es la que si que sentimos. La nuestra la vemos toda, la ajena, solo la vemos en parte, lo que sale al exterior, lo que se hunde en el corazón, que es la más doloroso, eso lo desconocemos. Pero, lo ha dicho el Señor, “Si alguno quiere ser discípulo mió, que cargue con su cruz y me siga”.

            En una ocasión, santa Teresa se lamentaba con el Señor de las penalidades (las cruces) de las almas santas, el Señor le dijo: Teresa así trato yo a mis amigos, a lo que con su gracejo, la santa le contesto: Ah Señor, con razón tienes tan pocos. Pero los amigos del Señor, siempre llevan cruz.                                                                                                                                                     

 

3º SU ORACIÓN: Señor Dios, que cada año nos alegras con la fiesta de santa Elena, concede a los que celebramos su memoria imitar también los ejemplos de su vida santa. Por nuestro Señor Jesucristo.

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19 de agosto

SAN JUAN EUDES

1º SU VIDA: Nació en un pueblo de Francia, llamado Ri (en Normandía) en el año 1601. Sus padres no tenían hijos pero hicieron una peregrinación a un santuario de la Virgen y Dios les bendice con siete hijos. El mayor de ellos será Juan. A los 14 años ingresó en el colegio de los padres Jesuitas, donde con los estudios vino a completar la formación cristiana que recibió en su casa.

Se sintió atraído hacia la vida sacerdotal. Se lo comunicó a sus padres. Estos recibieron la noticia con gran alegría. El año 1620 recibía la tonsura clerical. El 1622 se funda en Caen el Oratorio de Berulle. Juan descubrió las maravillas de aquellos sacerdotes que "no respiraban más que cosas santas, dejando las profanas a los profanos y llevaban profundamente grabado en sí mismos la autoridad de Dios, la santidad y la luz de Dios". En la noche de Navidad de 1625 ante el altar de la Virgen María del Oratorio de París celebraba su Primera Misa y aquel mismo día hizo el voto de perpetua servidumbre a Jesús y a María. Las gentes decían de él: "En la predicación es un león, y en la confesión un cordero".

Una vida de martirio continúo. La vida que le esperaba a este sacerdote no va a ser fácil. Le espera un martirio continuado. Pero como la gracia de Dios no le va a fallar y su colaboración a ella tampoco, la obra saldrá perfecta como propia de Dios. El año 1636 hizo voto al Señor de ofrecerse como hostia y víctima para sufrir en su cuerpo y en su alma, toda clase de penas y tormentos, incluso el derramamiento de su sangre y sacrificio de su vida con cualquier género de muerte.

Formador del clero. Es lo que más le preocupa, porque dice, aquí esta el porvenir de la Iglesia tanto en Francia como en todo el mundo. y se entrega a la formación del clero. Escribe unas Constituciones, forma un grupo de clérigos que le siguen a todas partes y a pesar de las enormes dificultades. Su apostolado entre los sacerdotes se intensifica. A ellos dedica retiros especiales en sus misiones; para ellos escribe diversos libros que los ayuden en su vida espiritual o pastoral.

Apóstol de los Corazones de Jesus y de María. Para este apostolado funda el Instituto de Jesús y María, y empieza a extenderse por todas partes. Uno de sus Libros es: "La devoción al Corazón de Jesús". Es el primero en celebrar sus fiestas, y el primero en hacer su oficio de rezos. Por eso el Papa San Pío X llamaba a San Juan Eudes: "El apóstol de la devoción a los Sagrados Corazones". El 19 de agosto entregó su alma a Dios. A las tres de la tarde. Fue canonizado en 1925

2º SU MENSAJE: Llamado por el Papa (Padre, Doctor y Apóstol del culto litúrgico a los Sagrados Corazones). Así decía; “Vivan la vida de ese adorable Corazón, tengan sus mismos sentimientos; dense sin cesar al espíritu que lo anima, a fin que Él os conduzca en todo, que su caridad os inflame y sobre todo que su celo por la salvación de las almas os devore

Devoción a la persona, cuando decimos corazón, decimos la persona entera. Conocer a una persona no es conocer su nombre, sino, conocer su corazón, dice la Sagrada Escritura que del corazón sale los buenos y malos sentimientos. La devoción al Corazón de Jesús no es una devoción más, como puede ser la de un santo, e incluso la Virgen. Sino, que es la devoción al amor de Jesús, amor no correspondido, que reclama el amor de los hombres. Esta debe de ser nuestra actitud hacia su Corazón. Una respuesta a su amor.

El Corazón de Jesús vive en la Eucaristía, supuesto que su cuerpo está allí vivo, (la Persona entera de Jesús).

            Jesucristo presente en la Eucaristía, es el mismo que se Encarno en el seno de la Virgen María. Y que empezó a palpitar su corazón.

Que nació en Belén y fue reclinado en un pesebre, y allí palpitaba su pequeño corazón.

Que vivió oculto treinta años en el hogar de Nazaret, y allí palpitaba su joven corazón.

Que trabajo con José, como carpintero en el taller para ganarse el pan, y allí se fatigaba su corazón.

Que predico el Evangelio a pobres y a ricos, sacando muchos sentimientos de su corazón.

Que hizo milagros de curaciones, y resucito a muertos, porque se lo pedía su buen corazón.

Que dio de comer a más de cinco mil con cinco panes y dos peces.

Que perdono los grandes pecados de la Magdalena, el buen ladrón etc. les perdono de corazón.

Que sufrió la amarga Pasión para nuestra salvación, y allí se le rasgo el corazón con la lanza.

Que antes de morir en la Cruz, nos regalo a su Madre en la persona del discípulo amado, Juan, a la que amaba tanto con su corazón de Hijo.

Que instituyo este sacramento para no estar con nosotros siempre, para que nos alimentemos con Él, en el camino de la vida. “Yo estaré con vosotros todos los días hasta el final del mundo”. (Mt 28,20).

3º SU ORACIÓN: Oh Dios, que elegiste a san Juan Eudes para anunciar al mundo las insondables riquezas del misterio de Cristo, concédenos, te rogamos, que, por su palabra y su ejemplo, crezcamos en el conocimiento de tu verdad y vivamos según el Evangelio. Por nuestro Señor Jesucristo.

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20 de agosto

SAN BERNARDO de CLARAVAL

1º SU VIDA: Nació el año 1090 cerca de Dijon (Francia) al final del siglo XI. Recibió una piado­sa educación. En una familia de gran fortuna y poder. Su padre, Tecelin, gran señor, era bueno y piadoso; y su madre, Alicia, sería venerada como bienaventurada por la Iglesia en Francia. El tercero de siete hijos, además de ofrecerlo a Dios, como lo hacía con toda su prole, ella lo consagró al servicio de la Iglesia.

Un niño de grandes cualidades humanas. Buena apariencia física, una inteligencia viva, suavidad de carácter, rectitud natural de alma, bondad de corazón, una conversación atrayente y llena de encanto. Con tantas cualidades naturales, fácilmente podía haberse desviado de la fe y la virtud.  Pero su inclinación a la meditación, ayudado por la acción de la gracia, lo llevaba a escoger siempre la virtud, las cosas de Dios y no las del mundo.

En la Abadía del Císter entre santos. El año 1098 San Roberto había fundado, una rama reformada de la abadía de Cluny, ya entonces en decadencia. La severidad de su regla se fue relajando. San Esteban Harding, sucesor de San Roberto, Pensaba cerrar definitivamente el convento. El año 1111 se unió a los monjes del Císter. Un día treinta nobles caballeros aparecieron, pidiendo ingresar en la Orden. Eran Bernardo con sus hermanos, su tío y amigos, a quienes había convencido que lo acompañaran. Más tarde los seguían su hermano menor, su padre, y su única hermana se hacia monja.

Fundador de Claraval. San Esteban, apenas dos años después de entrar en el Cister, lo envía como superior de un grupo de monjes para fundar la abadía de Claraval. Solo tenía 25 años. Fue elegido abad del monasterio de Claraval; cargo que desempeñó con gran provecho para sus monjes. Se extendiendo su fama por toda Francia y, por Europa. Muchos eran los nobles que iban a visitarlo y terminaban quedando como discípulos suyos. Creció tanto, que su número era de 600 a 700 monjes. Con el tiempo y el número creciente de vocaciones, pudo fundar 160 casas de la Orden.

“Dejadme ir hacia Dios” A causa de las divisiones que aquejaban por entonces a la Iglesia, se vio obligado a viajar por Europa, con el objeto de restable­cer la paz y la unidad. Estando próximo a morir, sus hijos espirituales pedían al Dios del cielo que lo conservara en la Tierra. Él se lamento y con dulzura les dijo: “¿Por qué deseáis retener aquí a un hombre tan miserable? Usad de la misericordia para conmigo, yo os lo pido, dejadme ir hacia Dios”; era el día 20 de agosto de1153. Habiendo escrito mucho sobre teología y ascética, y es Cantor de la Virgen. Doctor de la Iglesia, por Pío VIII.

2º SU MENSAJE: De tiempo en tiempo la Providencia hace surgir hombres providenciales que marcan todo su siglo, como San Bernardo, cantor de la Virgen, gran predicador de cruzadas, y uno de los mayores místicos de la Iglesia. Y el que hizo que su familia alcanzara a Cristo. Nos deja varios mensajes. Son importantes los amores de san Bernardo.

1º Amor a Jesucristo. Es un hermano de Jesucristo, que toda la vida la oriento a darle gloria, a complacerle. Predico el desprecio del mundo, que, hizo que cientos de jóvenes, de novios, llegaran a abrazar la vida religiosa, para mejor servir y seguir a Jesucristo. Tuvo siempre presente, para unirse a ella, la pasión de Cristo. "El hombre que se enamoró de Dios". "Alcanzar a Cristo". Una vez que abandonó el mundo ya nada le importaba más que esto: Ser todo de Cristo, y sólo para Él. "Absortos en Cristo" Era un alma profundamente contemplativa. Pasaba horas y horas ensimimado en Dios y en las obras de la naturaleza que le llevaban a Dios. "Pendientes de Cristo". "Conscientes de Cristo".

2º Amor a la Virgen. Cantor de la Virgen. La devoción de san Bernardo hacia la Virgen María era incomparable. Lo aprendió de su buena madre. Puede ser llamado hijo de Maria, por el afecto filial que la profesó, y que tanto trabajo por propagar el culto, la devoción, y el amor entrañable a la Virgen. No tenía dicha mayor, que hablar de María. Decía, “de María, nunca es bastante”. Escribió la preciosa oración; “El Acordaos”. Cierto día, cuando entraba en la catedral de Spira, en Alemania, en medio del Clero y del pueblo, se arrodilló tres veces, diciendo a la primera: “¡Oh clemente!”; a la segunda: “¡Oh piadosa!”; y a la tercera: “¡Oh dulce Virgen María!”. La Iglesia añadió después estas invocaciones al final de la Salve que rezamos hoy.Los que quieren progresar en su amor a la Virgen, tienen que leer los escritos de San Bernardo. “En los peligros, en las angustias, en las dudas, piensa en María, invoca a María. No se aparte María de tu boca, no se aparte de tu corazón”.

            3º Amor a su familia. El bien que puede hacer la influencia y las relaciones, tanto para bien como para mal. Se ha llamado a su familia; “La familia que alcanzo a Cristo”. Muchos aman tanto a su familia, que no quieren que se compliquen la vida, y menos aun, con la vida religiosa. Es lo contrario de lo que hizo san Bernardo con su familla, tanto les amaba, que quiera para ellos lo mejor, que llegasen a alcanzar a Cristo. Y así fue, todos son santos o beatos.

3º SU ORACIÓN: Señor, Dios nuestro, tú hiciste del abad san Bernardo, inflamado en el celo de tu casa, una lámpara ardiente y luminosa en medio de tu Iglesia; concédenos, por su intercesión, participar de su ferviente espíritu y caminar siempre como hijos de la luz. Por nuestro Señor Jesucristo.

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21 de agosto

SAN PÍO X

1º SU VIDA: Nació en la aldea de Riese, situada en la región véneta, el 2 de junio de 1835. El nombre de bautismo era José Melchor Sarto. Sus padres se llamaban Juan Bautista y Margarita. Tuvieron diez hijos, de los cuales vivieron ocho. Sus padres eran pobres, pero muy piadosos. Sobre todo, su madre. A los once años hizo la primera comunión.

       Seminarista, cura, obispo y cardenal. Fue desde el principio un estudiante excepcional. Junto a las notas de los archivos del seminario de Padua se ha conservado este juicio: "Discípulo irreprochable; inteligencia superior; memoria excelente; ofrece toda esperanza". Fue ordenado sacerdote el 18 de septiembre de 1858 en la catedral de Castelfranco. Al día siguiente canta su primera misa en Riese, estando presentes su madre buena y sus hermanas. Empieza como coadjutor de Tómbola nueve. Nueve años párroco de Salzano, y otros nueve, canónigo de Treviso. Es nombrado Obispo de Mantua por el periodo también de nueve años. Después seria nombrado patriarca en Venecia otros nueve años.

Al conclave de Roma. Ha muerto León XIII. Los cardenales de todo el mundo se han reunido en Roma para elegir al nuevo Papa. Convencido de que no era papable, fue elegido Papa. Acepto, como una cruz, fue su respuesta. El 4 de octubre de 1903 publica Pío X su primera encíclica que va a ser el programa de todo su pontificado: Restaurar todas las cosas en Cristo. Consigna por la que trabajó intensamente con sencillez de espíritu, pobreza y fortaleza, dando así un nuevo incremento a la vida de la Iglesia.

Muy fecundo pontificado. Pío X, intrépido y manso, va a dar a la Iglesia uno de los pontificados más fecundos de la historia de la Iglesia. Es el papa de la Eucaristía, del Derecho canónico, de la condenación del modernismo y restaurador de la música sacra. Cada una de estas empresas es suficiente para hacer glorioso a un pontificado. Señaló los siete años como edad para la primera comunión. Basta que los niños conozcan las verdades fundamentales de la fe y sepan distinguir este pan divino del otro pan. Uno de los mayores problemas y más difíciles fue la condenación del modernismo.

Nací pobre y quiero morir pobre. Poco antes de morir estalló la primera guerra mundial, a pesar de este santo Papa trabajó cuanto pudo para evitarla. Con gusto daría mi vida para salvar a mis pobres hijos de esta terrible calamidad". Pocos días más tarde sufrió una bronquitis; al día siguiente murió el día 20 de agosto del año 1914. El 29 de mayo de 1954 es elevado al honor de los altares por Su Santidad Pío XII.

2º SU MENSAJE: Este Pontífice, que entre muchas luces que dio a la Iglesia, una de ellas es su elogio de los Salmos bíblicos. Merece la pena ver como nos hace un poco más atractivos y prácticos en nuestra vida diaria, Los Salmos que debemos meditar. De la constitución apostólica Divino afflantu.

<<Los salmos, compuestos por inspiración divina, cuya colección forma parte de las sagradas Escrituras, ya desde los orígenes de la Iglesia sirvieron admirablemente para fomentar la piedad de los fieles. De ahí nació lo que san Basilio llama «la voz de la Iglesia. San Atanasio, enseña, sobre todo a las personas dedicadas al culto divino, «cómo hay que alabar a Dios y cuáles son las palabras más adecuadas» para ensal­zarlo.

Los salmos tienen, además, una eficacia especial para suscitar en las almas el deseo de todas las virtudes. En efecto, «si bien es verdad que toda Escritura, tanto del antiguo como del nuevo Testamento, inspirada por Dios es útil para enseñar, según está escrito, sin embargo, el libro de los salmos, como el paraíso en el que se hallan (los frutos) de todos los demás (libros sagrados), prorrumpe en cánticos y, al salmodiar, pone de manifiesto sus propios frutos junto con aquellos otros».

San Atanasio, añade asimismo: «A mi modo de ver, los salmos vienen a ser como un espejo, en el que quienes salmodian se contemplan a sí mismos y sus diversos sentimientos, y con esta sensación los recitan».

San Agustín dice en el libro de sus Confesiones: ¡Cuánto lloré con tus himnos y cánticos, conmovido por las voces de tu Iglesia que resonaba dulc­emente! A medida que aquellas voces se infiltraban en mis oídos, la verdad se iba haciendo más clara en mi interior y me sentía inflamado en sentimientos de piedad, y corrían las lágrimas, que me hacían mucho bien».

¿Quién dejará de conmoverse ante las expresiones de los salmos en las que se ensalza de un modo elevado la majestad de Dios, su omnipotencia, su justicia, su bondad y todos sus atributos, dignos de alabanza?

¿En quién no encontrarán eco los sentimientos de acción de gracias por los beneficios recibidos, o aquellas humildes y confiadas súplicas por los que se espera recibir, o aquellos lamentos del alma que llora sus pecados?

¿Quién no se sentirá inflamado de amor al descubrir la imagen esbozada de Cristo redentor, de quien san Agustín «oía la voz en todos los salmos, ora salmodiando, ora gimiendo, ora alegre por la esperanza, ora suspirando por la realidad?>>

3º SU ORACIÓN: Señor, Dios nuestro, que, para defender la fe católica e instaurar todas las cosas en Cristo, colmaste al  papa san Pío décimo de sabiduría divina y fortaleza apostólica, concédenos que, siguiendo su ejemplo y su doctrina, podamos alcanzar la recompensa eterna. Por nuestro Señor Jesucristo.

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22 de agosto

SANTA MARIA VIRGEN, REINA

1º EL HECHO: El Concilio, después de recordar la Asunción de la Virgen “en cuerpo y alma a la gloria del cielo”, explica que fue “elevada por el Señor como Reina del universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los señores (Ap 19,16) y vencedor del pecado y de la muerte”.

La devoción popular invoca a María como Reina. En efecto, a partir del siglo V, casi en el mismo período en que el Concilio de Éfeso la proclama “Madre de Dios”, se empieza a atribuir a María el título de Reina. El pueblo cristiano, con este reconocimiento de su excelsa dignidad, quiere ponerla por encima de todas las criaturas, exaltando su función y su importancia en la vida de cada persona y de todo el mundo.

Pío XII, en la encíclica “Ad coeli Reginam”; indica como fundamento de la realeza de María, además de su maternidad, su cooperación en la obra de la redención. Recuerda el texto litúrgico: “Santa María, Reina del cielo y Soberana del mundo, sufría junto a la Cruz de nuestro Señor Jesucristo”. Establece, además, una analogía entre María y Cristo, que nos ayuda a comprender el significado de la realeza de la Virgen. “Cristo es Rey no sólo porque es Hijo de Dios, sino también porque es Redentor. María es Reina no sólo porque es Madre de Dios, sino también porque, asociada como nueva Eva al nuevo Adán, cooperó en la obra de la redención del género humano.

El título de Reina no sustituye el de Madre: su realeza es una dimensión de su peculiar misión materna, y expresa simplemente el poder que le fue conferido para cumplir dicha misión. Pío XII pone de relieve esta dimensión materna de la realeza de la Virgen: “Teniendo hacia nosotros un afecto materno e interesándose por nuestra salvación, Ella extiende a todo el género humano su solicitud. Establecida por el Señor como Reina del cielo y de la tierra, elevada por encima de todos los coros de los ángeles y de toda la jerarquía celestial de los santos, sentada a la diestra de su Hijo único, nuestro Señor Jesucristo, obtiene con gran certeza lo que pide con sus súplicas maternas; lo que busca, lo encuentra, y no le puede faltar”.

Los cristianos miran con confianza a María Reina, y esto no sólo no disminuye, sino que, exalta su abandono filial en aquella que es madre en el orden de la gracia. La solicitud de María Reina por los hombres puede ser eficaz en virtud del estado glorioso posterior a la Asunción. Elevada a la gloria celestial, María se dedica totalmente a la obra de la salvación, para comunicar a todo hombre la felicidad que le fue concedida. Es una Reina que da todo lo que posee, compartiendo, sobre todo, la vida y el amor de Cristo.

2º SU MENSAJE: En la octava de la Asunción de la Virgen al Cielo, se celebra como Reina, a la que en la Anunciación se definió Ella misma con esclava. La Sagrada Escritura nos enseña que los que son de Cristo reinarán con El. (2ªTim 2.12) "si nos mantenemos firmes, también reinaremos con él; si le negamos, también él nos negará" y la Virgen es toda de Cristo.

            El pueblo siempre ha manifestado este sentimiento coronando las imágenes de la Virgen. Es costumbre desde la antigüedad, los artistas han representado a la Virgen con corona de Reina. Más tarde, vinieron las coronaciones canónicas de las imágenes famosas de la Virgen. Y estas coronaciones canónicas, se han multiplicado con el paso de los siglos.        

María es reina de los cielos y de la tierra. Súbditos suyos son los bienaventurados del cielo, y súbditos suyos somos los que vivimos en la tierra. En ese esplendor de su gloria en el cielo coronada como Reina y señora del cielo y de la tierra, la Virgen no se olvida de sus hijos que luchan en el campo de combate. Así se lo expresamos en el rezo de La Salve; <<Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!>>

El pueblo cristiano ha sentido siempre que tenía una Madre que es Reina. Conoce nuestras tentaciones y peligros; y con solicitud de madre Reina, procura continuamente ayudarnos. La Virgen Madre y Reina, arranca incesantemente de las manos de su Hijo Rey Celestial, centenares y de sentencias de condenación; porque Ella, envía continuamente inspiraciones a la inteligencia, deseos de pensar de otra manera más cristiana, impulsos a la voluntad, deseos de hacer el bien. Es decir, que la Virgen encamina a las almas por el camino de la salvación.

Así gobierna a sus hijos la Virgen Reina. No debemos apartar de ella nuestros ojos mientras caminamos por el mundo, que Ella tampoco los aparta de nosotros. Ejerce su realeza en la tierra a manos llenas, a Ella acudimos todos los días, o bien en el rezo, o bien visitando sus imágenes en santuarios, la necesitamos, “vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos”

3º SU ORACIÓN: Dios todopoderoso, que nos has dado como Madre y como Reina a la Madre de tu Unigénito, concédenos que, protegidos por su intercesión, alcancemos la gloria de tus hijos en el Reino de los Cielos. Por nuestro Señor Jesucristo.

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23 de agosto

SANTA ROSA de LIMA

1º SU VIDA: Nació en Lima, Perú, en 1586 y fue la primera mujer americana declarada santa por la Iglesia Católica. En el bautizo le pusieron el nombre de Isabel, pero mas adelante, se le empezó a llamarla con el nombre de Rosa. Y, el Sr. Arzobispo en la confirmación le puso definitivamente ese nombre.

Desde pequeña esposa del Señor. Se propuso vivir siempre para amar a Jesucristo. Quería dedicarse únicamente a amar a Jesucristo. Un joven de alta clase social se enamoró de Rosa y quería casarse con ella. Sus padres también lo querían, porque eran pobres y esto daría a la joven un brillante porvenir, que ellos no la podían dar. Se había propuesto que su amor sería totalmente para Dios y que renunciaba por completo a todo matrimonio.

Vocación para ser monja en casa. Quiso irse de monja agustina, pero, por circunstancias especiales, se dio cuenta de que la voluntad de Dios era otra. Y acabo descubriendo que la quería como terciaria dominica, unas mujeres que se vestían con túnica blanca y manto negro y llevaban vida como religiosas, pero en sus propias casas. Pidió ser admitida y pronto la aceptaron.

Empezó la fama de santa. La gente se admiraba de su comportamiento y empezaron a llamarla "la santa". Entonces ella que sabía que nada es tan peligroso como la vanidad y el orgullo y el deseo de aparecer, se encerro en casa, con muchas penitencias y muchas oraciones. Allí pasará el resto de su vida y solamente saldrá para ir a misa ó a socorrer a algún enfermo que la pudiera necesitar.

El demonio no dejaba de atacarla. Sobre todo, con tentaciones impuras. Además tuvo épocas de terribles sequedades espirituales en las cuales todo lo que fuera oración, meditación ó penitencias le producía horror. Los mismos de su familia la consideraban como una equivocada en su modo de vivir. Alguna vez le protestó amorosamente a Jesucristo diciéndole: "Señor, ¿y a dónde te vas cuando me dejas sola en estas terribles tempestades?". Y oyó que Jesús le decía: "Yo no me he ido lejos. Estaba en tu espíritu dirigiendo todo para que la barquilla de tu alma no sucumbiera en  la tempestad".

Dios le anuncio  cuando iba a morir. Desde 1614 esperaba la fiesta de San Bartolomé, el 24 de agosto, con gran alegría. Y explica: "Es que en una fiesta de San Bartolomé iré para siempre a estar cerca de mi redentor Jesucristo". Y así sucedió. El 24 de agosto del año 1617, después de terrible y dolorosa agonía, expiró con la alegría de irse a estar para siempre junto al amadísimo Salvador. Tenía 31 años.

2º SU MENSAJE: Fue santa en su casa, no quiso Dios que fuera a un convento. Es, nada menos, que la misma vida que vivió 30 años Jesus, María y José, santos en su casa, en el hogar de Nazaret, sin llamar la atención.

Treinta años de vida oculta: Ciertamente nos da una lección muy importante con su largo tiempo de vida oculta en ese pequeño pueblo, en el que dedico treinta años a santificar aquel hogar, su casa, su familia. Nos hace ver que la vida más santa, la que más agrada a Dios, y la más perfecta entre los hombres, no es la más llamativa, no consiste en hacer cosas grandes e importantes que sobresalgan entre los demás. No es lo que produce frutos inmediatos, sino aquello que se realiza en fidelidad a Dios. “Cuando des limosna, no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha, y el Padre que ve en lo escondido, te lo premiara”. (Mt 6,3).

No esta en tener puestos altos, o de responsabilidad, con relieve y ganado mucho dinero. Ni esta en retirarse de la vida ordinaria y corriente de la familia, del pueblo o de la ciudad, para retirarse al silencio, a la soledad, allá donde Jesús nos necesita. Sino en cumplir la voluntad de Dios donde tengamos que estar. Además, Jesús no necesitaba estar en el pueblo y en el hogar familiar, pero todos nosotros si que lo necesitábamos para ver que se puede ser feliz y ser santos en casa, algo que todos recordamos cuando estamos lejos, en otras ocupaciones, lejos de casa (el hogar familiar).

La vida de esta Familia de Nazaret durante treinta años, es una dimensión muy importante de nuestra vida cristiana, nos hace ver que la vida no es un tiempo breve con éxitos o fracasos, unos meses o algún año, sino todo el tiempo que vivimos, y la gran mayoría de ello es oculto sin brillo, como la de Jesús.

Si Jesús nos mostrara su vida para ejemplo nuestro como un tiempo breve, le podríamos reprochar que eso no es la vida. Pero no fue así, porque nos dio ejemplo de este tiempo, el mas largo de su estancia entre nosotros en la tierra, treinta años, un tiempo exageradamente sencillo y corriente, pero santificante. En ese pueblo pequeño de Nazaret se santificaron, y nos dejaron ejemplo de ello, Jesús, María y José. Allí vivió la familia más feliz del mundo, el modelo de todas las familias. El valor que el mundo da a las cosas y a las personas es muy distinto que el que lo da Dios.

 

3º SU ORACIÓN: Señor, Dios nuestro, tú has querido que santa Rosa de Lima encendida en tu amor, se apartara del mundo y se consagrara a ti en la penitencia; concédenos, por su intercesión, que, siguiendo en la tierra el camino de la verdadera vida, lleguemos a gozar en el cielo de la abundancia ­de los gozos eternos. Por nuestro Señor Jesucristo.

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24 de agosto

SAN BARTOLOME APOSTOL

1º SU VIDA: En la serie de los apóstoles llamados por Jesús durante su vida uno de ellos es el apóstol Bartolomé. En las antiguas listas de los doce siempre aparece antes de Mateo, mientras que cambia el nombre de quien le precede: en algunos casos es Felipe Su nombre hace referencia explícita al nombre del padre. Se trata de un nombre de características probablemente arameas, «bar Talmay», que significa «hijo de Talmay».

No tenemos noticias importantes de Bartolomé. De hecho, su nombre aparece siempre y sólo dentro de las listas de los doce y, por tanto, no es el protagonista de ninguna narración. Tradicionalmente, sin embargo, es identificado con Natanael: que significa «Dios ha dado». Este Natanael era de Caná (Jn 21,2) y, por tanto, es posible que haya sido testigo de algún signo realizado por Jesús en aquel lugar (Jn 2,1-11). A este Natanael, Felipe le había dicho que había encontrado a «ese del que escribió Moisés en la Ley, y también los profetas: Jesús el hijo de José, el de Nazaret» (Jn 1,45).

“¿De Nazaret puede haber cosa buena?” (Jn 1,46). Esta expresión es importante para nosotros. Nos permite ver que, según las expectativas judías, el Mesías no podía proceder de un pueblo tan oscuro, como era el caso de Nazaret. Al mismo tiempo, sin embargo, muestra la libertad de Dios, que sorprende nuestras expectativas, manifestándose precisamente allí donde no nos lo esperamos. Por otra parte, sabemos que, en realidad, Jesús no era exclusivamente «de Nazaret», sino que había nacido en Belén (Lc 2,4). La objeción de Natanael, por tanto, no tenía valor, pues se fundamentaba, como sucede con frecuencia, en una información incompleta.

Un elogio de Jesus. Volviendo a la escena de la vocación, el evangelista nos dice que, cuando Jesús ve que Natanael se acerca, exclama: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño» (Jn 1,47). Se trata de un elogio que recuerda al texto de un Salmo: “Dichoso el hombre en cuyo espíritu no hay fraude” (Sal 32,2).

Muere despellejado. No tenemos noticias precisas sobre la actividad apostólica de Bartolomé-Natanael. Según el historiador Eusebio en el siglo IV, un cierto Panteno habría encontrado en la India los signos de la presencia de Bartolomé. En la tradición posterior, a partir de la Edad Media, se impuso la narración de su muerte por despellejamiento, que se hizo después sumamente popular. Sus reliquias son veneradas aquí, en Roma, en la Iglesia que se le ha dedicado en la Isla del Tíber, adonde habrían sido traídas por el emperador alemán Otón III en el año 983.

2º SU MENSAJE: Todos los apóstoles, con su vida nos dan testimonio de la predicación de la cruz de Cristo, aunque parecen débiles, pero como es de Dios, es fuerza. San Juan Crisóstomo, en una carta a los corintios, lo explica así; Lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.

<<El mensaje de la cruz, anunciado por unos hombres sin cultura, tuvo una virtud persuasiva que alcanzó a todo el orbe de la tierra; y se trataba de un mensaje que no se refería a cosas sin importancia, sino a Dios y a la verdadera religión, a una vida conforme al Evangelio y al futuro juicio, un mensaje que convirtió en sabios a unos hombres rudos e ignorantes. Ello nos demuestra que lo necio de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.

¿En qué sentido es más fuerte? En cuanto que invadió el orbe entero y sometió a todos los hombres, produciendo un efecto contrario al que pretendían todos aquellos que se esforzaban en extinguir el nombre del Crucificado, ya que hizo, en efecto, que este nombre obtuviera un mayor lustre y difusión. Porque ni los filósofos, ni los maestros, podían imaginar todo lo que eran capaces de hacer unos simples publícanos y pescadores.

Decía Pablo: Lo débil de Dios es más fuerte que los hombres. Esta fuerza de la predicación la demuestran los hechos. ¿De dónde les vino a aquellos doce hombres, ignorantes, que vivían junto a lagos, ríos y desiertos, el acometer una obra de tan grandes proporciones y el enfrentarse con todo el mundo, ellos, que no habían ido nunca a la ciudad ni se habían presentado en público? Y más, si tenemos en cuenta que eran miedosos, lo cual constituye la mayor garantía de su veracidad. ¿Qué nos dice de ellos? Que, cuando Cristo fue apresado, unos huyeron otro lo negó, a pesar de los milagros presenciado.

¿Cómo se explica, pues, que aquellos que, mientras Cristo vivía, sucumbieron al ataque de los judíos, después una vez muerto y sepultado, se enfrentaran contra el mundo entero, si no es por el hecho de su resurrección, y porque les habló y les infundió ánimos? De lo contrario, se hubieran dicho: <<¿Qué es esto? No pudo salvarse a sí mismo, y ¿nos va a proteger a nosotros? Cuando estaba vivo, no se ayudó a sí mismo, y ¿ahora, que está muerto, nos tenderá una mano? El, mientras vivía, no convenció a nadie, y ¿nosotros, con sólo pronunciar su nombre, persuadiremos a todo el mundo? No sólo hacer, sino pensar algo semejante sería una cosa irracional>>.

3º SU ORACIÓN: Afianza, Señor, en nosotros aquella fe con la que san Bartolomé, tu apóstol, se entregó sinceramente a Cristo, y haz que, por sus ruegos, tu Iglesia se presente ante el mundo como sacramento de salvación para todos los hombres. Por nuestro Señor Jesucristo.

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25 de agosto

SAN LUIS de FRANCIA

1º SU VIDA: Nace el 25 de Abril de 1214, en Polssy, cerca de Paris. Sus padres son el rey Luís VIII y Blanca de Castilla. Siendo niño, con solo 12 años, fue proclamado como Luís IX en 1227 al morir su padre. En 1235 se casó con Margarita de Provenza y tuvieron 11 hijos. Fue un esposo y padre ejemplar.

No se le subió la corona a la cabeza. San Luís se distinguió por espíritu de penitencia y oración. No se dejó engreír por su poder. Se preocupó por la paz entre las naciones, fue un rey energético que supo defender a la Iglesia y buscar la justicia. Era considerado, especialmente con los pobres. Supo guiar a sus ejércitos para defender a Francia. Venció al Rey Enrique III de Inglaterra en Tailebourg en 1242. Dirigió dos cruzadas con el propósito de arrestar la invasión de los musulmanes y liberar el sepulcro de Cristo.

Amigo de la Iglesia y de la religión. Perteneció a la Orden Tercera Franciscana. Fundó muchos monasterios y construyó la famosa Saint-Chapelle en Paris, cerca de la catedral, para albergar una gran colección de reliquias. No se avergonzaba de ser cristiano de palabra y de obra. Cada día sentaba a su mesa doce pobres, y daba muchas limosnas. Trabajó mucho en componer discordias entre el Papa y Federico II, ya que en aquellos tiempos eran muy frecuentes las coaliciones entre los derechos reales y los del Pontificado. Rescató la Corona de Espinas del Señor que Balduino II Emperador de Constantinopla había entregado en sacrílega venta a los venecianos, hizo construir en su propio Palacio lo que llamó “La Santa Capilla”, la cual enriqueció con otras muchas reliquias del Señor, entre ellas una buena porción de la Cruz.

Impulsor de la cultura. La labor de san Luís como promotor de la cultura también se manifiesta en el desarrollo que alcanzó la Universidad de París durante este tiempo -en 1257 colabora económicamente en la creación de la Sorbonne, gracias a varios santos, san Alberto Magno, santo Tomás de Aquino y san Buenaventura, con los que mantuvo una estrecha relación.

Al cielo con el Rey de reyes. Bien sabia san Luís, que servir es reinar. Supo cuidar del bien espiritual y temporal de sus súbditos. Bien comprendió que todas las cosas de este mundo le pertenecen al rey del cielo. Murió después de recibir los últimos sacramentos en Túnez. Tenia 55 años, de los cuales reinó 44. Su cuerpo fue trasladado primero a Sicilia y después a Francia, y sepultado en el Panteón Real de San Dionisio de París, fue canonizado Santo por Bonifacio VIII en 1297, recordando su memoria el 25 de Agosto, el día de su muerte.

2º SU MENSAJE: Lo mejor que podemos aprender del santo, es lo que dejo escrito como testamento espiritual a su hijo, que él mismo puso en practica, y que es un buen compendio de vida cristiana.

<<Hijo amadísimo, lo primero que quiero enseñarte es que ames al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con todas tus fuerzas; sin ello no hay salvación posible. Hijo, debes guardarte de todo aquello que sabes que desagrada a Dios, esto es, de todo pecado mortal, de tal manera que has de estar dispuesto a sufrir toda clase de martirios antes que cometer un pecado mortal.

Además, si el Señor permite que te aflija alguna tribulación, debes soportarla generosamente y con acción de gracias, pensando que es para tu bien y que es posible que la hayas merecido. Y, si el Señor te concede prosperidad, debes darle gracias con humildad y vigilar que sea en detrimento tuyo, por vanagloria o por cualquier otro motivo, porque los dones de Dios no han de ser causa de que le ofendas. Asiste, de buena gana y con devoción, al culto divino y, mientras estés en el templo, guarda recogida la mirada y no hables sin necesidad, sino ruega devotamente al Señor, con oración vocal o mental.

Ten piedad para con los pobres, desgraciados y afligidos, y ayúdalos y consuélalos según tus posibilidades. Da gracias a Dios por todos sus beneficios, y así te harás digno de recibir otros mayores. Para con tus súbditos, obra con toda rectitud y justicia, sin desviarte a la derecha ni a la izquierda; ponte siempre más del lado del pobre que del rico, hasta que averigües de qué lado está la razón. Pon la mayor diligencia en que todos tus súbditos vivan en paz y con justicia, sobre todo las personas eclesiásticas y religiosas.

Sé devoto y obediente a nuestra madre, la Iglesia romana, y al sumo pontífice, nuestro padre espiritual. Esfuérzate en alejar de tu territorio toda clase de pecado, principalmente la blasfemia y la herejía. Hijo amadísimo, llegado al final, te doy toda la bendición que un padre amante puede dar a su hijo; que la santísima Trinidad y todos los santos te guarden de todo mal. Y que el Señor te dé la gracia de cumplir su voluntad, de tal manera que reciba de ti servicio y honor, y así, después de esta vida, los dos lleguemos a verlo, amarlo y alabarlo sin fin. Amén>>.

3º SU ORACIÓN: Oh Dios, que has trasladado a san Luís de Francia desde los afanes del gobierno temporal al reino de tu gloria, concédenos, por su intercesión, buscar ante todo tu reino en medio de nuestras ocupaciones temporales. Por nuestro Señor Jesucristo.

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26 de agosto

SANTA TERESA de JESÚS JORNET

1º SU VIDA: Nació en Aytona en Lérida el 9 de enero del año 1843 en familia reciamente cristianos. Creció en un clima de trabajo honrado. Estudia en Lérida para maestra y ejerció en Argensola (Barcelona).

Sobrina de un santo. El P. Francisco Palau, tío abuelo suyo, está en tramites de fundación a las carmelitas Misioneras, y la invita a Teresa para que le ayude en la fundación; pero ella ha pensado más en la vida religiosa en silencio y oración; por eso se hace clarisa en un convento de Briviesca, en Burgos, y una hermana suya Josefa ingresa en Lérida en las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl. Pero, no permite el gobierno la profesión de votos. Se hace entonces Terciaria Franciscana y vuelve a tener algo de la actividad anterior, maestra.

Los ancianos aparecen en su camino. En Huesca y Barbastro, un grupo de sacerdotes con D. Saturnino López Novoa a la cabeza piensa en una institución femenina que se dedicara a la atención de ancianos solos y abandonados. Se da cuneta Teresa que este podía ser su campo de apostolado y, arrastrando con ella a su hermana María y a otra paisana, y empiezan en Pueyo con una docena de mujeres. Surgió el Instituto de las Hermanitas de los Desamparados.

Ve la imagen de Cristo en los ancianos. Practico la caridad en todas las formas posibles, veía en los ancianitos esa imagen que había que aliviar, ya tan necesario en su tiempo, los ancianos abandonados.

Siempre fue Madre General. Por unanimidad de las Hermanitas tuvo que dirigir toda su vida el Instituto. Enferma y anciana pide la Madre Teresa ser relevada de su cargo de Superiora General, pero no lo consigue, y no tiene más remedio que cargar nuevamente con la cruz que el Señor la mandaba y continuar al calvario.            

A la casa del Padre. Cuando muere la Madre Teresa en Liria, el 26 de agosto del año 1897, a los 54 años. Llegan a 103 casa fundadas por ella misma, con unas preciosas instrucciones del modo de cómo tratar a los ancianitos, con delicadeza y dulzura cristiana, reconociendo en ellos al señor que nos dice. “Lo que hagáis con uno de estos, a mi me lo hicisteis” (Mt 25.40). Y deja a más de 1000 Hermanitas para continuar su labor. Fue canonizada por Pablo VI en 1974 y proclamada Patrona de la ancianidad en 1977. Todos los ancianos ya tienen una patrona para siempre, porque siempre habrá ancianos y algunos de ellos quedarán desamparados.

2º SU MENSAJE: ¡Qué mensaje el de Santa Teresa para nuestro mundo moderno! El amor y respeto a los ancianos. Que no es lo mismo que atender a los ancianos, que puede hacerse sin amor ni respeto, solo por obligación. No lo hizo así Ella, ni lo hacen hoy las Hermanitas.

            Estaba convencida de ello. Les escribe una carta a sus Hijas diciéndoles con mucha claridad. “Tened mucho cuidado de los ancianos, porque si faltamos en esto, no cumpliremos el objetivo principal de nuestra misión”. Y esto lo dice también por ella, que está convencida de que, solo será fiel a su vocación, si ama a los ancianos como Dios lo quiere. Y solo así demuestra su amor al Señor. “quien no ama su hermano a quien ve, no es posible que ama a Dios a quien no ve”. (1ªJn 4.20).

            La ancianidad con los criterios del mundo. Se suele advertir en ella la falta de fuerzas; se sufren muchas molestias; se debilitan los sentidos corporales y no responden, etc. Muchos suelen considerar como una desgracia. Y mucho más si la vejez va unida a la soledad, y peor, si va unida a la pobreza. Y están deseando morir para terminar de todo esto.

            Debemos verlo con los ojos de la fe. Es Dios el que da la vida y la muerte, la salud y enfermedad y la vejez. Y todo nos lo da para nuestro bien y de todo podemos sacar bienes; también de la ancianidad. Dios a veces prolonga la ancianidad de personas, que en la vida estuvieron apartados de Él, para que se arrepientan y puedan purificar sus culpas con los sufrimientos y el tiempo que les regala para dedicarlo solo a Dios y al cuidado de su alma. También alarga la vida de los que le fueron fieles y los da posibilidades para que tengan más tiempo de rezar por el mundo tan apartado de Dios, lleno de ruidos, y así se santifiquen ellos más.

Nuestros deberes con los ancianos. Respeto y cariño, lo dice el (Levítico, 19.32). “Ante la cabeza de canas ponte en pie y honra la persona del anciano”. Los ancianos tienen un rico patrimonio, que es la experiencia de vida. El anciano es un tesoro. ¿Por qué el mundo lo abandona? Es cuando mas cariño se necesita, por sus achaques, por el trise estado en queviven. Escribía San Pablo. “No reprendas con aspereza al anciano, sino ruégale como a padre y a las ancianas como a madres”. (1ªTim 5.1). Otro pasaje de la Escritura ordena a los jóvenes que busquen la compañía del anciano, que escuchen sus palabras. Y nosotros, o morimos jóvenes, o un día seremos ancianos.Lo que hagáis con uno de estos, a mi me lo hicisteis” (Mt 25.40).

3º SU ORACIÓN: Oh Dios, que has guiado a la Virgen Santa Teresa de Jesús  Jornet a la perfecta caridad en el cuidado de los ancianos! Concédenos a ejemplo suyo, servir a Cristo en el prójimo para ser testimonio de tu amor.

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27 de agosto

SANTA MÓNICA

1º SU VIDA:Nació en una ciudad de África el año de 332, de pa­dres cristianos. Dieron a su hija una educación en la que visiblemente se reconocía que iba creciendo con la edad la devoción de la niña; porque tenía una inclinación natural á la virtud.

Casada para convertir a su esposo. Sus padres, la dieron por marido a un rico ciudadano de Tagaste, en la provincia de Numidia, llamado Patricio, porque, aunque era toda­vía gentil, esperaban que la virtud de su hija le convirtiera a la religión cristiana. Tenia un terrible genio, se dedicó Mónica á templar con su modestia, con su amor, y paciencia. Cuando Patricio estaba más colérico y más arrebatado en aquel ím­petu, jamás le resistía su mujer ni le respondía la menor palabra; prevenía sus gustos y se adelantaba á todo cuanto podía compla­cerle.Ella le des­armaba con su pa­ciencia y su dulzura.

Consiguió la conversión de su marido. Hacia incesantes ruegos por la conversión de su marido. La consiguió al fin; porque Patricio reflexionó a la dulzura, a la apacibilidad, al sufrimiento, y á todas las demás virtudes que reco­nocía y admiraba en su mujer, como era hombre capaz, se convenció que no podía dejar de ser verdadera la religión que las enseñaba; cono­ció sus errores, se instruyo bien en la religión cristiana y recibió el bautismo.

Otra más difícil conversión. El Señor la tenía reservada otra mucho más ventajosa para toda la Iglesia, que era la de su hijo Agustín. Le costó a santa Mónica muchas lágrimas.Era Agustín de poca edad cuando murió su padre; Tuvo el dolor de verle en los errores de los maniqueos. Pero no por eso desistió ni desconfió de su enmienda;  doblando las oraciones, los ayunos, las lágrimas, para conseguir de Dios la salvación de su hijo, no dejaba de reprenderle y de exhortarle a que se apartase del camino de la perdición. Pero Agus­tín no daba oídos más que a sus pasiones; aunque  le tenia un tierno y filial amor á su madre, hacía poco caso de su llanto.

Ya puedo morir tranquila. Mas tarde supo la conversión de su hijo. Fue inexplicable su alegría cuando vio que ya no era maniqueo; aunque la faltabapara ser total el verle buen católico. Cuando logró esto, exclamó sin poderse contener, llena del más gozoso y profundo reconocimiento: Ahora sí, Señor, que moriré en paz, pues os habéis dignado oír las oraciones de vuestra indigna sierva Seáis por siempre ben­dito, Dios de misericordia, y dignaos de perfeccionar vuestra obra en la conversión de mi hijo. Moría el año 387 a los 55 años, en manos de su hijo obispo, después de haber cumplido santamente su misión como esposa y como madre cristiana.

2ª SU MENSAJE: Dice san Agustín de su madre, que gobernaba la casa con gran piedad, ejercitándose continuamente en las loables obras, que criaba a sus hijos en el temor de Dios, regenerándoles tantas veces cuantas ellos se apartaban del camino de la virtud. Prototipo de una madre preocupada por la salvación de su hijo, por su acercamiento a Dios.

            Consiguió la conversión de su marido y de su suegra, pero la principal es la de su hijo Agustín, que, gracias al empeño de su madre, es Santo y Doctor de la Iglesia. Algunos han dicho, que cuando se canoniza a un santo, habría que canonizar, en la mayoría de los casos, a su madre. Esta es la experiencia de muchas madres, el haber salvado a su hijo de su mala vida.

            ¿Qué hacer hoy con los hijos? Nunca fue fácil ser buenos padres, (cada hijo es distinto), y los padres son los mismos para todos sus hijos. Pero hoy, además de las dificultades de siempre, se unen las del ambiente, en el que solo se valora el placer, la libertad, el derroche, hacer cada uno lo que le venga en ganas. Santa Mónica, ante su hijo tan descarriado, oraba, mucho a Dios. Sufría, muchas lágrimas que merecieron que “no se perdiera hijo de tantas lágrimas”. Y trabajaba mucho para encauzarlo al buen camino.

            Hoy hay padres que dejan la educación religiosa de sus hijos para cuando ellos la quieran elegir. Y muchos padres de los que hoy lloran, se preocuparon más de sus cosas materiales que espirituales. Y es un error, porque si no se educa y se busca para sus hijos la vida de la gracia, se les quiere muy poco, es decir; se les quiere que vivan unos años aquí en la tierra, pero se les priva de la vida eterna, de que vivan siempre en el cielo. Por esto se dice que santa Mónica fue madre de san Agustín dos veces. Porque no solo le dio la vida natural, sino, que también la vida de la gracia, la vida espiritual. Por lo que tendrá doble premio del Señor, y doble alegría al morirse en paz, por ver a su hijo vivo y en el camino de la salvación.

Cuando los hijos se han escapado de las manos. A veces se puede hacer muy largo a la madre el tiempo para que vuelvan sus hijos a Dios, (santa Mónica tardo muchos años en ver convertido a su hijo), y no se perdió. Otras veces, algunos hijos han vuelto a Dios en la muerte, en el entierro de su madre, por la intensa oración toda su vida con este fin, y el ejemplo que les han dado. (Aunque no le vean en la tierra, pero lo verán desde el cielo). ¡Si hubiera más madres Mónicas, habría más hijos santos Agustines!

3º SU ORACIÓN: Oh Dios, consuelo de los que lloran, que acogiste piadosamente las lagrimas de santa Mónica impetrando la conversión de su hijo Agustín, concédenos, por intercesión de madre e hijo, la gracia de llorar nuestros pecados y alcanzar tu misericordia y tu perdón. Por nuestro Señor…

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28 de agosto

SAN AGUSTIN de HIPONA

1º SU VIDA: nació el 13 de noviembre del año 354. Sus padres eran de buena posición, aunque no muy ricos. Patricio, hombre de genio violento, y pagano, el cual, bajo la influencia de su santa esposa, aprendió la paciencia y la humildad y fue bautizado antes de morir. De esta unión nacieron tres hijos: Agustín, otro hijo Navigio y una hija, Perpetua, que había de ser abadesa.

Una juventud borrascosa. Su vida están ampliamente descritas en su autobiografía "Confesiones". Joven de una inteligencia excepcional. A los doce años fue enviado a una escuela para hacer estudios. A los 16 años, regresa a Tagaste, en donde cayó en malas compañías. Marcho a Cartago donde vivió con una mujer durante más de treinta años. Antes de tener veinte años ya era padre de un niño, Adeodato. 

En la ciudad de Roma. En el año 383 se marchó a Roma, abrió una escuela de retórica, pero, acabo marchándose a Milán como maestro de retórica. Mónica viajó hasta Milán, todavía no había abandonado las esperanzas de ver a su hijo convertido en cristiano. Quería verlo casarlo debidamente con una mujer de su edad.

Llamada de Dios por san Pablo. Mientras un día descansaba, oyó de repente una voz infantil que repetía: ¡Toma, lee! ¡Toma, lee! Agustín, abrió las Epístolas de San Pablo, y fijó los ojos sobre estas palabras: "No en embriaguez ni borrachera, no en libertinaje ni en lascivia, no en disputa ni en envidias. Sino puesto en el Señor Jesucristo y, en cuanto a la carne, no toméis en cuenta su concupiscencia." Agustín fue a contar lo sucedido a su madre, la cual se lleno de alegría y alabó a Dios. Se dedicó a la oración, y estudio. Luchó por lograr el control de sus pasiones y prepararse para una vida nueva.

Bautizado por otro santo. De vuelta a Milán, Agustín fue bautizado por el obispo san Ambrosio. Viajó hasta el puerto de Ostia, acompañado de su madre, Mónica enfermó en Ostia y pronto murió.

        En el año 395, Agustín fue consagrado obispo. Fundó una comunidad de mujeres religiosas. Durante sus 35 años como obispo de Hipona, Agustín defendió constantemente la fe contra las herejías o el paganismo.              

Muere el santo obispo y Doctor de la Iglesia. Cayó enfermo con fiebre y supo que aquella enfermedad sería la última. y el 28 de agosto del año 430, a los 76 años, San Agustín muere, después de 40 años en servicio de la iglesia, habiéndonos dejado un gran numero de obras suyas de plena actualidad, Siendo la mas leída su <<Libro de las Confesiones>>

2º SU MENSAJE: En este gran santo, lo más significativo, su mensaje, es lo que nos dice en su inmortal libro de las “Confesiones”. <<Señor, nos has hecho par a Ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti>>. La vuelta a Dios. Es posible “dar la vuelta”: Esta es la lección que nos deja San Agustín con su conversión. Nunca es tarde para volver a empezar. Nunca es tarde para replantearse los motivos del propio comportamiento anterior, las causas que nos hacer actuar así, las razones que damos a nuestra vida, a nuestros problemas y a nuestras esperanzas, etc. 

San Agustín dio un vuelco total a su vida. Pasó de perseguir en con los maniqueos a la Iglesia, a ser un enamorado de Jesús y un apóstol incansable de la Iglesia. Aquella transformación de san Agustín ha pasado a ser un ejemplo de la conversión cristiana, de aquellos que están metidos hasta el cuello en el pecado. ¡Siempre sale el caso de san Agustín! Nos quiere enseñar la vida del santo, que se puede volver a Dios. Porque en un estado de error como el que vivía san Agustín, encontró la gracia de Dios. Dios niega la gracia a los soberbios y se la concede a los humildes. A san Agustín le rindió la gracia de dos maneras; gano su entendimiento por la fuerza de la verdad, y gano su corazón por el amor.

¿Se puede hoy volver a Dios estando lejos? lo que está hoy en juego, lo que nos planteamos, no es tanto la forma de convertirse, sino, si es posible la conversión. En el ambiente social en el que vivimos, es fácil escuchar expresiones absurdas de que “le han convencido” a una persona, que ha experimentado una conversión religiosa, o bien, a través de un Cursillo de Cristiandad, unos ejercicios espirituales, un sermón, una convivencia, una confesión, etc. nadie se plantea que antes de su conversión pudiera haber estado equivocado de la forma en que vivía. Y, sin embargo, el Evangelio, no engaña a nadie, se presenta siempre con toda claridad y transparencia, mientras que Satanás, nos seducen desde el engaño y el error.

            ¿Qué cusas influyeron en la conversión de san Agustín? Primero, el rescoldo de virtud que había dejado en su alma la buena y cristiana educación de su madre. Leía las obras de los literatos y no le satisfacían, porque allí no encontraba el nombre de Jesus. Segundo, en medio de los extravíos, había conservado cierta nobleza de espíritu y un deseo inquietante por la verdad. Tercero, la gracia la consiguieron las lágrimas y oraciones de su madre. Cuarto, las lecciones y conversaciones con san Ambrosio.

3º SU ORACIÓN: Renueva, Señor, en tu Iglesia el espíritu que infundiste en tu obispo san Agustín, para que, penetrados de ese mismo espíritu, tengamos sed de ti, fuente de la sabiduría, y te busquemos como único amor verdadero. Por nuestro Señor Jesucristo.

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29 de agosto

EL MARTIRIO de SAN JUAN BAUTISTA

 

1º EL HECHO: El evangelio de San Marcos nos narra de la siguiente manera la muerte del gran precursor, lo hace con toda clase de detalles. San Juan Bautista: (S. Marcos 6,17). Su sangre no será inútil. La cabeza de Juan Bautista predica mejor desde la bandeja que sobre sus hombros.

Mártir por decir la verdad. “Herodes había mandado poner preso a Juan Bautista, y lo había llevado encadenado a la prisión, por causa de Herodías, esposa de su hermano Filipos, con la cual Herodes se había ido a vivir en unión libre. Porque Juan le decía a Herodes: "No le está permitido irse a vivir con la mujer de su hermano". Herodías le tenía un gran odio por esto a Juan Bautista y quería hacerlo matar, pero no podía porque Herodes le tenía un profundo respeto a Juan y lo consideraba un hombre santo, y lo protegía y al oírlo hablar se quedaba pensativo y temeroso, y lo escuchaba con gusto”.

Salome, la hija de Herodías “Pero llegó el día oportuno, cuando Herodes en su cumpleaños dio un gran banquete a todos los principales de la ciudad. Entró a la fiesta la hija de Herodías y bailó, el baile le gustó mucho a Herodes, y le prometió con juramento: "Pídeme lo que quieras y te lo daré, aunque sea la mitad de mi reino". La muchacha fue donde su madre y le preguntó: "¿Qué debo pedir?". Ella le dijo: "Pida la cabeza de Juan Bautista". Ella entró corriendo a donde estaba el rey y le dijo: "Quiero que ahora mismo me des en una bandeja, la cabeza de Juan Bautista”.

El respeto humano. “El rey se llenó de tristeza, pero para no contrariar a la muchacha y porque se imaginaba que debía cumplir ese vano juramento, mandó a uno de su guardia a que fuera a la cárcel y le trajera la cabeza de Juan. El otro fue a la prisión, le cortó la cabeza y la trajo en una bandeja y se la dio a la muchacha y la muchacha se la dio a su madre. Al enterarse los discípulos de Juan vinieron y le dieron sepultura”.

Veneración  de sus restos. A mediados del siglo IV el sepulcro de San Juan Bautista era venerado junto con los de los profetas Elíseo y Abdías en Sebaste, cerca de Naplusa en Samaría. Fue profanado en tiempos del emperador juliano (361), pero San Jerónimo atestigua la persistencia del culto del Precursor en aquel lugar, siendo erigida allí mismo una basílica en el siglo VI. La fiesta del martirio de San Juan Bautista conmemora probablemente la dedicación de tal iglesia. Juan Bautista, asceta y mártir, padre de los monjes y de cuantos luchan hasta verter su sangre por Cristo, realizó en su persona los dos estilos de santidad a los que la tradición cristiana se ha mostrado siempre más sensible; Virgen y Mártir.

2º SU MENSAJE:El martirio puede darse por varios motivos. El de san Juan Bautista, fue, sencillamente por denunciar y decir la verdad. Por defender la ley de Dios contra los pecados y las injusticias de los poderosos.

Puede darse por la caridad: Cuidando leprosos como el P. Damián, por ayudar a los apestados como san Roque, santa Micaela del Santísimo Sacramento, san Luís Gonzaga, etc. Son infectados, y mueren poco a poco.

            Puede darse por la castidad: “antes morir que pecar” Santa Maria Goretti. etc. Pero en definitiva, el martirio tiene siempre como causa principal la fe. Mártir = Testigo por la verdad hasta morir por ello.

Jesucristo no murió por curar enfermos, o por calmar tempestades, y tormentas en el mar, etc. Cristo murió por dar testimonio de la verdad. Bien sabia Jesús las consecuencias terribles que se le podían venir encima, si decía la verdad al pueblo romano. (Decir la verdad, va a ser causa de su muerte). “La verdad os hará libres”.

Juan el Bautista sabe que nada hay tan peligroso en el mundo como decir la verdad. El mundo esta bajo el influjo del maligno, el padre de la mentira. Nada le provoca más odio al diablo que decir la verdad. Y hoy celebramos su fiesta, por este motivo. Fue también mártir de la verdad: reprochó intrépidamente a Herodes sus escandalosos desórdenes, y prefirió morir antes que traicionar la verdad. San Juan Bautista había dejado el desierto para amonestar a Herodes que no le era lícito tener como esposa a Herodías, la mujer de su hermano. Esta verdad le costo la vida.

Los Apóstoles fueron mártires por decir la verdad de Cristo. (Obedecieron a Dios antes que a los hombres).

San Pablo en su experiencia como mártir, de tanto como sufrió por el Evangelio, dice; “Os predicamos el Evangelio en medio de muchos combates, y lo predicamos procurando agradar no a los hombres, sino a Dios”. (1Tes 2).

Todos los demás  Mártires murieron por lo mismo, por defender la fe.

Bien dice el Apóstol: “A vosotros se os ha concedido la gracia de estar del lado de Cristo, no sólo creyendo en él, sino sufriendo por él. El mismo Apóstol explica, en otro lugar, por qué sea un don el hecho de sufrir por Cristo: Los su­frimientos de ahora no pesan lo que la gloria que un día se nos descubrirá”.

3º SU ORACIÓN: Señor, Dios nuestro, tú has querido que san Juan Bau­tista fuese el precursor del nacimiento y de la muerte de tu Hijo; concédenos, por su intercesión, que, así como él murió mártir de la verdad y la justicia, luchemos nosotros valerosamente por la confesión de nuestra fe. Por nuestro Señor Jesucristo.

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30 de agosto

BEATA MARIA RAFOLS

1º SU VIDA: Nació en Vilafranca del Penedés, Barcelona, el 5 de noviembre de 1781. Su padre era molinero, tras la muerte de su padre ingresa en el monasterio femenino de San Gervasio, de la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, en 1794. En 1803 tiene ocasión de ejercitar duras tareas benéficas con motivo de la peste que se produce en torno a Barcelona.

En director de su alma y de su obra. Conoce al P. Juan Bonal, quien será durante muchos años su director espiritual e inspirador de la fundación de un instituto religioso que, a la manera de las Hijas de San Vicente de Paúl en Francia, se ocupe ante todo de la atención a los enfermos. El 28-XII-1804 llega a Zaragoza un grupo de doce hermanos y doce hermanas reunidos por el Padre Bonal para hacerse cargo de los servicios del Hospital de Nuestra Señora de Gracia, fundado en 1425, cuya Junta les había solicitado.

 

Las primeras hijas junto a la madre. Esa primera comunidad se prolongará a Huesca (1807). Al comenzar la guerra de la Independencia, el papel de las hermanas va a ser muy destacado; tras el primer Sitio de Zaragoza queda destruido el edificio del Hospital y la Madre Rafols se ocupa de colocar a los enfermos, que pronto se multiplicarán hasta 6.000. En edificios oficiales y privados, rescata objetos religiosos y artísticos y consigue ayudas, solicitándolas insistentemente no sólo al general Palafox sino incluso al sitiador, Lannes, y a Madrid, escribiendo a la escritora aragonesa Josefa Amar y Borbón Atienden las hermanas a la redención de cautivos.

En la prisión y el destierro. En 1834, oscuros acontecimientos aún no del todo esclarecidos la llevan durante dos meses a la cárcel de Predicadores. Se le acusaba de complicidad en una conspiración contra la reina. Dos meses después fue puesta en libertad, y al año siguiente obtuvo sentencia eximiéndola de culpabilidad; pero fue desterrada a su pueblo natal, que pudo cambiar por Huesca, donde desde 1807 existía casa de la misma Hermandad. Seis años duró el confinamiento. En 1841 es autorizada a regresar a Zaragoza y vuelve al Hospital destinada a la Inclusa. Se retira en 1845, resentida su salud, y pasa una temporada en Belver; durante sus últimos años redacta escritos espirituales. Muere en Zaragoza, 30-VIII-1853.

Tras su muerte, comienza su fama. En 1908, centenario de los Sitios de Zaragoza, la ciudad de Zaragoza la proclaman «Heroína de la Caridad». Fama de santidad, hasta que en 1944, Pío XII, suspendió la causa de beatificación. La reanuda Juan Pablo II, el 4-XII-1980. Retomado el proceso de canonización, fue beatificado por el Papa Juan Pablo II el 1-X-1994.

2º SU MENSAJE: Esta santa mujer, fue elegida por Dios para el cuidado de los enfermos, debe de ser para nosotros una referencia continua. Porque será algo muy frecuente en nuestra vida, el cuidado de quien hacen presente al Señor. “Lo que hagáis con uno de estos, lo hacéis conmigo”.

            1º A semejanza de Jesucristo. Vino desde el cielo a la tierra, para curar nuestras enfermedades y dolencias, y se represento así mismo en la parábola del Buen Samaritano, que atendió y curo a aquel pobrecito, que encontró cubierto de heridas, por haber caído en manos de ladrones. Es la forma de asemejarnos al mismo Dios; es hacer sus veces en la tierra en el cuidado de los enfermos; es la providencia de Dios personificada en quien con cariño hace esta función. De estas personas se sirve Dios para cuidar del cuerpo y de la salvación del alma de los enfermos.

            2º Por la dignidad del enfermo que cuidamos. Son miembros del cuerpo místico de Cristo; y cuanto mas se les ve sufrir, y padecer, con más interés debemos atenderles, aliviarles. Los santos que claro que tenían esta dignidad de los enfermos. A ellos, con más interés encomendaban a sus oraciones los negocios más importantes, porque comprendían, que aquellos que más sufrían, eran entonces más eficaces sus oraciones. No son unos pobrecitos inútiles, sino, unos hijos de Dios con mucha dignidad para Él y lo deben de ser para nosotros cuando les tenemos que atender.

            3º Por el beneficio que podemos sacar quienes les cuidamos. Es una de las más bellas funciones de la caridad cristiana. Es el medio más seguro para distinguir si es caridad verdadera o fingida. Esto lleva a levantar el corazón de los enfermos, lleva a alentar a las almas más abatidas, lleva aliento y alivio en ese momento y esperanza para el futuro. Donde el que cuida se sienta al lado del enfermo, el sufrimiento pierde mucho de su amargura, la miseria de su desesperación.

Hay mucho que aprender a la cabecera de la cama del enfermo. Allí se medita muy bien sobre la vanidad de las riquezas de los honores y placeres de los hombres del mundo. Como se acaba todo. Allí se aprende a aprovechar bien el tiempo presente; que poco valen las cosas de la vida; que pequeño es el hombre y qué grande es Dios. Allí se recuerdan las palabras de Jesús, “Venid benditos de mi Padre, porqué estuve enfermo y me visitasteis”. Esta promesa de Cristo no puede dejar de cumplirse.

3º SU ORACIÓN: Señor, Dios todopoderoso, tú nos has revelado que toda la ley se compendia en el amor a ti y al prójimo, concédenos que, imitando la caridad de la beata Maria Rafols, podamos, ser un día contados entre los elegidos de tu reino. Por nuestro Señor Jesucristo.

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31 de agosto

SAN RAMÓN NONATO

1º SU VIDA: En la provincia de Lérida, en una casita de campo, cerca del pueblo del Portell, y descendientes de las nobles familias de los Fox y Cárdenas, vino al mundo este niño de modo milagroso ya que fue extraído del vientre de su madre cuando ella ya estaba muerta, de aquí el sobrenombre con que es conocido, No-Nato, no nacido.

Los planes de Dios no son nuestros planes. El padre de Ramón le envío a Barcelona para que hiciera amistad con gente rica, hiciera carrera, y el día de mañana fuera su orgullo. Al poco tiempo de llegar se entregó a una vida de estudio pero no menos se dedicó a la vida de piedad. Para ello en lugar de hacer amistad con ricos, se preocupaba de los libros y de los necesitados. Al enterarse su padre le mandó volver a Portell a cuidar ovejas. Hizo amistad con otros pastores pero, algún envidioso le acusó de que abandonaba el ganado. El amo le creyó, le siguió de lejos para ver si era verdad. Y así era: Ramón se retiraba a un lugar solitario, y, puesto de rodillas, se entregaba a la oración.

Al servicio de la Virgen, bajo su amparo. Por este tiempo es cuando se puso al servicio total de la Virgen María y bajo su amparo. Un día, mientras cuidaba de sus ovejas, le habló así: "Madre mía, tú sabes que yo no he tenido la dicha de conocer a mi madre en la tierra, pero te conozco a Ti y te amo ¿no querrás suplir a mi madre de la tierra?" Y la Virgen María le contestó: "Sí, sí, hijo mío, acepto con gusto ser tu madre.".

De la orden de otro santo. Hasta los oídos de Ramón llegaron los prodigios que obraba en Barcelona un joven sacerdote llamado Pedro Nolasco que trataba de fundar una Orden para redención de los pobres cautivos, que, caídos en manos de los sarracenos, eran llevados a las mazmorras de África. Marchó a Barcelona y se encontró con él y se puso a su servicio y bajo su dirección espiritual.

Su caridad le lleva al cielo. En Barcelona se entregó a hacer obras de caridad por las calles y en los domicilios particulares. Sobre todo dejó huellas de su gran caridad para con toda clase de enfermos en el Hospital de Santa Eulalia. Por fin iba a llegar al heroísmo su caridad: Se entregó a cambio de un cautivo y estuvo en las cárceles de Argel. Grandes sufrimientos padeció allí por amor a Jesucristo y a sus hermanos los hombres. Era por el 1237. Predicaba tanto y con tanto enardecimiento de Cristo que, para evitarlo, los moros le pusieron un candado en su boca. Como premio el Papa le hizo cardenal de la Iglesia pero no se enorgulleció por ello. Enamorado de Jesús Eucaristía y de María, subía al cielo a descansar el año 1240.

2º SU MENSAJE: Un buen ejemplo para las madres de hoy que tratan de limitar la descendencia y algunas, lo que es peor, tratan quitar la vida a los indefensos. Los cristianos, porque así Dios lo quiere con el 5º mandamiento, “No mataras y aquel que mate será reo ante el tribunal”. (Mt 5, 21).

            La vida humana es sagrada, porque desde su inicio es fruto de la acción creadora de Dios y permanece siempre en una especial relación con el Creador, su único fin. Sólo Dios es Señor de la vida desde su comienzo hasta su término; nadie, en ninguna circunstancia, puede atribuirse el derecho de matar de modo directo a un ser humano inocente.

            La Escritura precisa lo que el quinto mandamiento prohíbe: “No quites la vida del inocente y justo” (Ex 23,7). El homicidio voluntario de un inocente es gravemente contrario a la dignidad del ser humano, a la regla de oro y a la santidad del Creador. La ley que lo proscribe posee una validez universal: obliga a todos y a cada uno, siempre y en todas partes.

            La vida humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el momento de la concepción. Desde el primer momento de su existencia, el ser humano debe ver reconocidos sus derechos de persona, entre los cuales está el derecho inviolable de todo ser inocente a la vida. “Antes de haberte formado yo en el seno materno, te conocía, y antes que nacieses te tenía consagrado” (Jr 1,5).

            Desde el siglo primero, la Iglesia ha afirmado la malicia moral de todo aborto provocado. Esta enseñanza no ha cambiado. El aborto directo, es decir, querido como un fin o como un medio, es gravemente contrario a la ley moral. “No matarás el embrión mediante el aborto, no darás muerte al recién nacido”. (Epístola a Diogneto 5,5). “Dios, Señor de la vida, ha confiado a los hombres la misión de conservar la vida, misión que deben cumplir de modo digno. Por consiguiente, se ha de proteger la vida con el máximo cuidado desde la concepción; el aborto es un crimen abominable” (GS 51, 3).

            La cooperación formal a un aborto constituye una falta grave. La Iglesia sanciona con la excomunión. Con esto la Iglesia no pretende restringir el ámbito de la misericordia; lo que hace es manifestar la gravedad del crimen cometido, el daño irreparable al inocente, a sus padres y a la sociedad.

3º SU ORACIÓN: Señor, tú que otorgaste a san Ramón Nonato la gracia de imitar con fidelidad a Cristo pobre y humilde, concédenos también a nosotros, por intercesión de este santo, la gracia de vivir fielmente nuestra vocación, para que así tendamos a la perfección que tú nos has propuesto en la persona de tu Hijo. Él, que vive y reina contigo.