LA SANTIDAD ES FÁCIL

P. Eliseo García Rubio

Tiene que ser fácil, porque sino Jesucristo no nos la hubiera pedido. “Sed santos, porque Yo soy santo”. (Lv 9,2). Y todos estamos llamados a formar parte del nuevo pueblo de Dios. (L.G. 13). Escribe Santa Teresa comentando el pasaje de Evangelio. (Jn 7,37). “Si alguno tiene sed, venga a Mi y beba”. «Dice, mirar que convida el Señor a todos, pues es la misma verdad no hay que dudar, si no fuera general este convite no nos llamaría el Señor a todos, y aunque los llamara no dijera, Yo os daré de beber. Pudiera decir: venid todos que , en fin no perdéis nada, y a los que a Mi me pareciere Yo los daré de beber. Mas como dijo sin esta condición, a todos, tengo por cierto que a todos los que no se quedaren en el camino, no les faltara esta agua viva. Denos el Señor que la promete, gracias para buscarla como se ha de buscar por quien su Majestad es». (Camino de perfección. 19. 15).

La santidad no es para unos pocos privilegiados, sino para todos, aunque de diversas maneras. En el Evangelio de S. Mateo, Jesús corrige a los Saduceos, diciéndoles. “Estáis en un error y no conocéis las Escrituras”. “Por que a todos nos eligió para que fuésemos santos e inmaculados”. (Ef 1,4). Y no esta reservado a grupos concretos, ni es tampoco un privilegio de algunos, hay Santos en el calendario de toda clase social, raza, y color. (Papas, obispos, padres y madres de familia, monjas, frailes, reyes, pobres, jóvenes, niños, etc.) “Miré y vi una muchedumbre inmensa que nadie podía contar”. (Ap 7,9).

Así la santidad personal de cada uno hará que brille la Iglesia que ya es santa, pero que necesita estos ejemplos de hombres y mujeres santos. Dice el Concilio Vaticano II: «Es completamente claro que todos los fieles de cualquier estado o condición, están llamados a la plenitud de vida cristiana y a la perfección de la caridad, y esta santidad suscita un nivel de vida mas humano, incluso en la sociedad terrena».

Dice en uno de sus libros Don Justo López Melús, sobre la persona santa: «Dicen de ella en la India, que es como una rosa. Ofrece su fragancia tanto a las personas buenas como a las personas malas. Exhalar perfume pertenece a la naturaleza de la rosa. La persona santa es como una lámpara escondida en un cuarto oscuro. ¿Puede una lámpara decir que va a iluminar solamente a los buenos y esconder su luz a los malos? La persona santa es como un árbol que da su sombra tanto a las personas buenas como a las malas. El árbol da su sombra incluso a las personas que lo están cortando. Es exactamente lo que Jesús nos dice cuando nos manda ser santos, misericordiosos como el Padre celestial, que envía su lluvia sobre buenos y malos, y hace brillar su sol sobre justos e injustos».