Salmo 127


127,1: Si el Señor no construye la casa,
en vano se cansan los albañiles;
si el Señor no guarda la ciudad,
en vano vigilan los centinelas.

127,2: En vano os levantáis temprano
y retrasáis el descanso,
los que coméis un pan de fatigas;
¡si se lo da a sus amigos mientras duermen!

127,3: La herencia que da el Señor son los hijos,
el salario es el fruto del vientre.

127,4: Son saetas en mano de un guerrero
los hijos de la juventud.

127,5: ¡Dichoso el varón que llena
con ellas la aljaba!
Si pleitea con su rival en la plaza,
no será derrotado.