LA ORACION: DON DE DIOS y DESEO DEL HOMBRE

Para recorrer este Camino de "Amistad con Dios", necesitamos tener, dice Teresa, una "determinada determinación". No bastará tener un deseo fugaz, sino es menester una decisión bien clara, firme y comprometida de querer estar con el Amigo.

Esta "determinada determinación" será necesaria a lo largo del camino que lleva a la unión total con Dios, porque en él encontraremos obstáculos y resistencia; se hará cada vez más estrecho y más empinado ... más difícil.

Sin embargo, la Oración de Contemplación, de quietud, de unión con Dios, es un don que nos viene de El. Es un don que Dios da a quién quiere, cuándo quiere, cómo quiere y cuánto quiere. "Da de muchas maneras a beber a los que le quieren seguir ... porque de esa fuente caudalosa salen arroyos, unos grandes y otros pequeños, y, algunas veces, charquitos ..."

Esa Fuente de Agua Viva que Jesús prometió a través de la Samaritana, que quien la tome nunca tendrá sed, la dará a todo el que la desee. "Mirad que convida a todos" y nos dice "Yo os daré de beber". Y da a beber a cada uno según conviene para su alma.

Esa Fuente de Agua Viva es precisamente la acción del Espíritu Santo, la luz contemplativa que el Señor infunde en el alma para recorrer este "Camino de Amistad" con "Aquél que sabemos nos ama", hasta hacernos llegar a la unión con El.