1. Armonía entre contemplación y laboriosidad
…Sin la oración diaria vivida con fidelidad, nuestra actividad se vacía, pierde el alma profunda, se reduce a un simple activismo que, al final, nos deja insatisfechos. Hay una hermosa invocación de la tradición cristiana que se reza antes de cualquier actividad y dice así: «Actiones nostras, quæsumus, Domine, aspirando præveni et adiuvando prosequere, ut cuncta nostra oratio et operatio a te semper incipiat, et per te coepta finiatur», «Inspira nuestras acciones, Señor, y acompáñalas con tu ayuda, para que todo nuestro hablar y actuar tenga en ti su inicio y su fin». Cada paso de nuestra vida, cada acción, también de la Iglesia, se debe hacer ante Dios, a la luz de su Palabra…
Ciudad del Vaticano, Audiencia, miércoles 25 abril 2012.
http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/audiences/2012/documents/hf_ben-xvi_aud_20120425_sp.html

2. Arrojar flores
No son riquezas ni gloria (ni siquiera la gloria del cielo) lo que pide el corazón del niñito... El entiende muy bien que la gloria pertenece a sus hermanos, los ángeles y los santos... La suya será un reflejo de la que irradia de la frente de su madre.
Lo que él pide es el amor... No sabe más que una cosa: amarte, Jesús... Las obras deslumbrantes le están vedadas: no puede predicar el Evangelio, ni derramar su sangre... Pero ¿qué importa?, sus hermanos trabajan en su lugar, y él, como un niño pequeño, se queda muy cerquita del trono del Rey y de la Reina y ama por sus hermanos que luchan...
¿Pero cómo podrá demostrar él su amor, si es que el amor se demuestra con obras? Pues bien, el niñito arrojará flores, aromará con sus perfumes el trono real, cantará con su voz argentina el cántico del amor...
Sí, Amado mío, así es como se consumirá mi vida... No tengo otra forma de demostrarte mi amor que arrojando flores, es decir, no dejando escapar ningún pequeño sacrificio, ni una sola mirada, [4vº] ni una sola palabra, aprovechando hasta las más pequeñas cosas y haciéndolas por amor...
Quiero sufrir por amor, y hasta gozar por amor. Así arrojaré flores delante de tu trono. No encontraré ni una sola en mi camino que no deshoje para ti. Y además, al arrojar mis flores, cantaré (¿puede alguien llorar mientras realiza una acción tan alegre?), cantaré aun cuando tenga que coger las flores entre las espinas, y tanto más melodioso será mi canto, cuanto más largas y punzantes sean las espinas.
¿Y de qué te servirán, Jesús, mis flores y mis cantos...? Sí, lo sé muy bien: esa lluvia perfumada, esos pétalos frágiles y sin valor alguno, esos cánticos de amor del más pequeño de los corazones te fascinarán.
Sí, esas naderías te gustarán y harán sonreír a la Iglesia triunfante, que recogerá mis flores deshojadas por amor y las pasará por tus divinas manos, Jesús. Y luego esa Iglesia del cielo, queriendo jugar con su hijito, arrojará también ella esas flores -que habrán adquirido a tu toque divino un valor infinito- arrojará esas flores sobre la Iglesia sufriente para apagar sus llamas, y las arrojará también sobre la Iglesia militante para hacerla alcanzar la victoria13...
¡Jesús mío, te amo! Amo a la Iglesia, mi Madre. Recuerdo que "el más pequeño movimiento de puro amor es más útil a la Iglesia que todas las demás obras juntas"14.
¿Pero hay de verdad puro amor en mi corazón...? Mis inmensos deseos ¿no serán un sueño, una locura...? ¡Ay!, si así fuera, dame luz tú, Jesús. Tú sabes que busco la verdad15 ... Si mis deseos son temerarios, hazlos tú desaparecer, pues estos deseos son para mí el mayor de los martirios...
Sin embargo, Jesús, siento en mi interior que, si después de haber ansiado con toda el alma llegar a las más elevadas regiones del amor, no llegase un día a alcanzarlas, habré saboreado una mayor dulzura en medio de mi martirio, en medio de mi locura, que la que gozaría en el seno de los gozos de la patria; a no ser que, por un milagro, me dejes conservar allí el recuerdo de las esperanzas que he tenido en la tierra. Así pues, déjame gozar durante mi destierro las delicias del amor. Déjame saborear las dulces amarguras de mi martirio...
Jesús, Jesús, si tan delicioso es el deseo de amarte, ¿qué será poseer al Amor, gozar del Amor...?
¿Cómo puede aspirar un alma tan imperfecta como la mía a poseer la plenitud del Amor...?
13 Descripción sumamente florida de la comunión de los santos.
14 SAN JUAN DE LA CRUZ, Cántico Espiritual, canc 29, 2.
15 Una constante en Teresa; cf CA 21.7.4; UC p. 410s. Ella desconfía de las ilusiones (Ms A 78rº), pero a la vez es consciente de las luces que ha recibido (Ms A 32º). Y establece un vínculo muy estrecho entre verdad y humildad, hasta en su propio lecho de muerte: Sí, me parece que nunca he buscado más que la verdad. Sí, he comprendido la humildad del corazón (CA 30.9.1897).
Fuente:
http://www.abandono.com/Abandono/Teresita/Alma00.htm
MANUSCRITO "B": DEDICADO A SOR MARÍA DEL SAGRADO CORAZÓN
Capítulo IX: MI VOCACIÓN: EL AMOR (1896)

3. Cambio interior
…todos juntos sabían que el tiempo antes de la Pascua era un tiempo de metanoia, es decir, de cambio interior, de arrepentimiento; tiempo que identifica nuestra vida humana y toda nuestra historia como un proceso de conversión que se pone en marcha ahora para encontrar al Señor al final de los tiempos...
Ciudad del Vaticano, Audiencia, miércoles 22 febrero 2012.
http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/audiences/2012/documents/hf_ben-xvi_aud_20120222_sp.html

4. COMUNIÓN ESPIRITUAL
La Comunión Espiritual consiste en ponerse en presencia de Jesús Sacramentado y en darle un amoroso abrazo, como si ya lo hubiéramos recibido. Cuán agradable sea a Dios esta espiritual Comunión, y cuántas las gracias que por ella se nos conceden.
Acto para la comunión espiritual
Creo, Jesús mío, que estáis en el Santísimo Sacramento; os amo sobre todas las cosas y deseo recibiros en mi alma. Ya que ahora no puedo hacerlo sacramentalmente, venid a lo menos espiritualmente a mi corazón. Como si ya os hubiese recibido, os abrazo y me uno todo a Vos. No permitáis, Señor, que vuelva jamás a abandonaros.
Fórmula breve
Creo, Jesús mío, que estáis en el Santísimo Sacramento: Os amo y deseo. Venid a mi corazón. Os abrazo; no os apartéis nunca de mí.
Se ganan 3 años de Indulgencia cada vez. Plenaria al mes haciéndola todos los días. (Penit. 25 febrero 1933. Enchir. 164.)

5. Conocer el nombre de Dios
…«Les he dado a conocer y les daré a conocer tu nombre» (Jn 17, 26). La autoentrega de Dios en Cristo no es algo del pasado: «les daré a conocer». En Cristo, Dios sale continuamente al encuentro de los hombres para que ellos puedan ir hacia Él. Dar a conocer a Cristo significa dar a conocer a Dios. Mediante el encuentro con Cristo, Dios viene hacia nosotros, nos atrae dentro de sí -«y cuando yo sea levantado en alto sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí» (Jn 12,32)-, para llevarnos, por decirlo así, más allá de nosotros mismos hacia la inmensidad infinita de su grandeza y su amor.
Jesús de Nazaret
Desde la Entrada en Jerusalén hasta la Resurección
Capítulo 4; apartado 2; subapartado, «Les he dado a conocer tu nombre».

6. De la oración en las Cartas de san Pablo
…Sin la oración que alimenta cada día nuestro ser en Cristo, en una intimidad que crece progresivamente, nos encontramos en la situación descrita por san Pablo en la Carta a los Romanos: no hacemos el bien que queremos, sino el mal que no queremos (cf. Rm 7, 19). Y esta es la expresión de la alienación del ser humano, de la destrucción de nuestra libertad, por las circunstancias de nuestro ser a causa del pecado original: queremos el bien que no hacemos y hacemos lo que no queremos, el mal. El Apóstol quiere darnos a entender que no es en primer lugar nuestra voluntad lo que nos libra de estas condiciones, y tampoco la Ley, sino el Espíritu Santo. Y dado que «donde está el Espíritu del Señor hay libertad» (2 Co 3, 17), con la oración experimentamos la libertad que nos ha dado el Espíritu: una libertad auténtica, que es libertad del mal y del pecado para el bien y para la vida, para Dios…
…Cuando dejamos actuar en nosotros al Espíritu de Cristo, la relación misma con Dios se hace tan profunda que no la altera ninguna realidad o situación. Entonces comprendemos que con la oración no somos liberados de las pruebas o de los sufrimientos, sino que podemos vivirlos en unión con Cristo, con sus sufrimientos, en la perspectiva de participar también de su gloria (cf. Rm 8, 17). Muchas veces, en nuestra oración, pedimos a Dios que nos libre del mal físico y espiritual, y lo hacemos con gran confianza. Sin embargo, a menudo tenemos la impresión de que no nos escucha y entonces corremos el peligro de desalentarnos y de no perseverar. En realidad, no hay grito humano que Dios no escuche, y precisamente en la oración constante y fiel comprendemos con san Pablo que «los sufrimientos de ahora no se pueden comparar con la gloria que un día se nos manifestará» (Rm 8, 18)…
…La oración del creyente se abre también a las dimensiones de la humanidad y de toda la creación, que, «expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios» (Rm 8, 19). Esto significa que la oración, sostenida por el Espíritu de Cristo que habla en lo más íntimo de nosotros mismos, no permanece nunca cerrada en sí misma, nunca es sólo oración por mí, sino que se abre a compartir los sufrimientos de nuestro tiempo, de los demás…
Fuente:
Ciudad del Vaticano, Audiencia, miércoles 16 de mayo de 2012.
http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/audiences/2012/documents/hf_ben-xvi_aud_20120516_sp.html

7. Dejémonos encontrar por Jesús resucitado
…En conclusión, la experiencia de los discípulos nos invita a reflexionar sobre el sentido de la Pascua para nosotros. Dejémonos encontrar por Jesús resucitado. Él, vivo y verdadero, siempre está presente en medio de nosotros; camina con nosotros para guiar nuestra vida, para abrirnos los ojos. Confiemos en el Resucitado, que tiene el poder de dar la vida, de hacernos renacer como hijos de Dios, capaces de creer y de amar. La fe en él transforma nuestra vida: la libra del miedo, le da una firme esperanza, la hace animada por lo que da pleno sentido a la existencia, el amor de Dios. Gracias.
Ciudad del Vaticano, Audiencia, miércoles, 11de abril 2012.
http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/audiences/2012/documents/hf_ben-xvi_aud_20120411_sp.html

8. Dios se encarna y entra en el mundo del hombre
…Jesús proclama que «se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios» (Mc 1, 15), anuncia que en Él sucede algo nuevo: Dios se dirige al hombre de forma insospechada, con una cercanía única y concreta, llena de amor; Dios se encarna y entra en el mundo del hombre para cargar con el pecado, para vencer el mal y volver a llevar al hombre al mundo de Dios. Pero este anuncio se acompaña de la petición de corresponder a un don tan grande. Jesús, en efecto, añade: «convertíos y creed en el Evangelio» (Mc 1, 15); es la invitación a tener fe en Dios y a convertir cada día nuestra vida a su voluntad, orientando hacia el bien cada una de nuestras acciones y pensamientos....
Ciudad del Vaticano, Ángelus, domingo 26 febrero 2012.
http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/angelus/2012/documents/hf_ben-xvi_ang_20120226_sp.html

9. El ascensor divino
Estamos en un siglo de inventos. Ahora no hay que tomarse ya el trabajo de subir los peldaños de una [3rº] escalera: en las casas de los ricos, un ascensor la suple ventajosamente.
Yo quisiera también encontrar un ascensor para elevarme hasta Jesús, pues soy demasiado pequeña para subir la dura escalera de la perfección. Entonces busqué en los Libros Sagrados algún indicio del ascensor, objeto de mi deseo, y leí estas palabras salidas de la boca de la Sabiduría eterna: El que sea pequeñito, que venga a mí.
Y entonces fui, adivinando que había encontrado lo que buscaba. Y queriendo saber, Dios mío, lo que harías con el pequeñito que responda a tu llamada, continué mi búsqueda, y he aquí lo que encontré: Como una madre acaricia a su hijo, así os consolaré yo; os llevaré en mis brazos y sobre mis rodillas os meceré.
¡Ay, nunca palabras más tiernas ni más melodiosas alegraron mi alma! ¡El ascensor que ha de elevarme hasta el cielo son tus brazos, Jesús! Y para eso, no necesito crecer; al contrario, tengo que seguir siendo pequeña, tengo que empequeñecerme más y más.
Tú, Dios mío, has rebasado mi esperanza, y yo quiero cantar tus misericordias: "Me instruiste desde mi juventud, y hasta hoy relato tus maravillas, y las seguiré publicando hasta mi edad más avanzada". Sal. LXX.
¿Cuál será para mí esta edad avanzada? Me parece que podría ser ya ahora, pues dos mil años no son más a los ojos de Dios que veinte años..., que un solo día...
Manuscritos autobiográficos - Capítulo X - El ascensor divino - Santa Teresa de Lisieux
http://www.mercaba.org/FICHAS/Santos/TLisieux/manuscritos_00.htm

10. El Domingo o Día del Señor
…la celebración del Día del Señor es una evidencia muy fuerte de la Resurrección de Cristo, porque sólo un evento extraordinario e inquietante podría inducir a los primeros cristianos a iniciar un culto diferente al sábado judío…
Ciudad del Vaticano, Angelus, domingo 15 abril 2012.
http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/angelus/2012/documents/hf_ben-xvi_reg_20120415_sp.html

11. El martirio de san Esteban
Fructífera relación entre la palabra de Dios y la oración
…Queridos hermanos y hermanas, el testimonio de san Esteban nos da algunas pistas para nuestra oración y nuestra vida. Nos podemos preguntar: ¿De dónde este primer mártir cristiano sacó la fuerza para hacer frente a sus perseguidores y llegar hasta la entrega de sí mismo? La respuesta es simple: de su relación con Dios, de su comunión con Cristo, por la meditación sobre la historia de la salvación, de ver la acción de Dios, que en Jesucristo llegó al culmen. También nuestra oración debe ser alimentada por la escucha de la palabra de Dios, en la comunión con Jesús y con su iglesia.
Un segundo elemento: san Esteban ve prefigurada, en la historia de la relación de amor entre Dios y el hombre, la figura y la misión de Jesús, Él -el Hijo de Dios-, es el templo "no prefabricado por manos humanas" en donde la presencia de Dios Padre se hizo así de cercana, como para entrar en nuestra carne humana y llevarnos a Dios, para abrirnos las puertas del Cielo. Nuestra oración, entonces, debe ser la contemplación de Jesús a la diestra de Dios, de Jesús como Señor de la nuestra, de mi existencia diaria. En él, bajo la guía del Espíritu Santo, nosotros también podemos dirigirnos a Dios, entrar en contacto real con Dios con la confianza y el abandono de los hijos que acuden a un Padre que los ama infinitamente. Gracias.
Ciudad del Vaticano, Audiencia, miércoles 2 mayo 2012.
http://www.fluvium.org/textos/lectura/lectura2473.htm

12. El pajarillo
…El pajarillo quisiera imitar a sus hermanas las águilas, a las que ve elevarse hacia el foco divino de la Santísima Trinidad... Pero, ¡ay,! lo más que puede hacer es alzar sus alitas, ¡pero eso de volar no está en su modesto poder! ¿Qué será de él? ¿Morirá de pena al verse tan impotente...? No, no, el pajarillo ni siquiera se desconsolará. Con audaz abandono, quiere seguir con la mirada fija en su divino Sol. Nada podrá asustarlo, ni el viento ni la lluvia. Y si oscuras nubes llegaran a ocultarle el Astro del amor, el pajarito no cambiará de lugar: sabe que más allá de las nubes su Sol sigue brillando y que su resplandor no puede eclipsarse ni un instante.
Es cierto que, a veces, el corazón del pajarito se ve embestido por la tormenta, y no le parece que pueda existir otra cosa que las nubes que lo rodean. Esa es la hora de la alegría perfecta para ese pobre y débil ser. ¡Qué dicha para él seguir allí, a pesar de todo, mirando fijamente a la luz invisible que se oculta a su fe...!
Jesús, hasta aquí puedo entender tu amor al pajarito, ya que éste no se aleja de ti... Pero yo sé, y tú también lo sabes, que muchas veces la imperfecta criaturita, aun siguiendo en su lugar (es decir, bajo los rayos del Sol), acaba distrayéndose un poco de su único quehacer: coge un granito acá y allá, corre tras un gusanito...; luego, encontrando un charquito de agua, moja en él sus plumas apenas formadas; ve una flor que le gusta, y su espíritu débil se entretiene con la flor... En una palabra, el pobre pajarito, al no poder cernerse como las águilas, se sigue entreteniendo con las bagatelas de la tierra.
Sin embargo, después de todas sus travesuras, el pajarillo, en vez de ir a esconderse en un rincón para llorar su miseria y morirse de arrepentimiento, se vuelve hacia su amado Sol, expone a sus rayos bienhechores sus alitas mojadas, gime como la golondrina; y, en su dulce canto, confía y cuenta detalladamente sus infidelidades, pensando, en su temerario abandono, adquirir así un mayor dominio, atraer con mayor plenitud el amor de Aquel que no vino a buscar a los justos sino a los pecadores...
MANUSCRITOS AUTOBIOGRÁFICOS (HISTORIA DE UN ALMA)
CARTA A SOR MARÍA DEL SAGRADO CORAZÓN
Manuscrito «B»
CAPÍTULO IX
MI VOCACION: EL AMOR (1896)
El pajarillo
Santa Teresa de Lisieux
http://es.catholic.net/catholic_db/archivosWord_db/historiadeunalma.pdf
http://www.abandono.com/Abandono/Teresita/Alma00.htm

13. El perdón de Dios
…Cada uno, para poder ser curado, debe reconocer que está enfermo; cada uno debe confesar su propio pecado, para que el perdón de Dios, ya dado en la cruz, pueda tener efecto en su corazón y en su vida. Escribe también san Agustín: «Dios condena tus pecados; y si también tú los condenas, te unes a Dios... Cuando comienzas a detestar lo que has hecho, entonces comienzan tus buenas obras, porque condenas tus malas obras. Las buenas obras comienzan con el reconocimiento de las malas obras» (ib., 13: PL 35, 1191). A veces el hombre ama más las tinieblas que la luz, porque está apegado a sus pecados. Sin embargo, la verdadera paz y la verdadera alegría sólo se encuentran abriéndose a la luz y confesando con sinceridad las propias culpas a Dios...
Ciudad del Vaticano, Angelus, domingo 18 marzo 2012.
http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/angelus/2012/documents/hf_ben-xvi_ang_20120318_sp.html

14. El Señor es mi pastor
…en el Evangelio de este domingo se dice que, «habiendo bajado de la barca, vio una gran multitud; tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas» (Mc 6, 34). Jesús encarna a Dios Pastor con su modo de predicar y con sus obras, atendiendo a los enfermos y a los pecadores, a quienes están «perdidos» (cf. Lc 19, 10), para conducirlos a lugar seguro, a la misericordia del Padre.
Entre las «ovejas perdidas» que Jesús llevó a salvo hay también una mujer de nombre María, originaria de la aldea de Magdala, en el lago de Galilea, y llamada por ello Magdalena. Hoy es su memoria litúrgica en el calendario de la Iglesia. Dice el evangelista Lucas que Jesús expulsó de ella siete demonios (cf. Lc 8, 2), o sea, la salvó de un total sometimiento al maligno. ¿En qué consiste esta curación profunda que Dios obra mediante Jesús? Consiste en una paz verdadera, completa, fruto de la reconciliación de la persona en ella misma y en todas sus relaciones: con Dios, con los demás, con el mundo. En efecto, el maligno intenta siempre arruinar la obra de Dios, sembrando división en el corazón humano, entre cuerpo y alma, entre el hombre y Dios, en las relaciones interpersonales, sociales, internacionales, y también entre el hombre y la creación…
Benedicto XVI, Angelus, domingo 22 de julio de 2012.
http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/angelus/2012/documents/hf_ben-xvi_ang_20120722_sp.html

15. Fe, oración y confianza
A Dios le pedimos muchas curaciones de problemas, de necesidades concretas, y está bien hacerlo, pero lo que debemos pedir con insistencia es una fe cada vez más sólida, para que el Señor renueve nuestra vida, y una firme confianza en su amor, en su providencia que no nos abandona.
Benedicto XVI, Angelus, domingo 1 de julio de 2012.
http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/angelus/2012/documents/hf_ben-xvi_ang_20120701_sp.html

16. Getsemaní
...El evangelista Marcos narra: «Tomó consigo a Pedro, Santiago y Juan, y empezó a sentir miedo y ansiedad. Les dijo: "Mi alma está triste hasta la muerte; quedaos aquí y velad" » (14,33-34).
…Jesús, en el monte de los Olivos, reconduce la voluntad humana al «sí» pleno a Dios; en él la voluntad natural está plenamente integrada en la orientación que le da la Persona divina. Jesús vive su existencia según el centro de su Persona: su ser Hijo de Dios. Su voluntad humana es atraída por el yo del Hijo, que se abandona totalmente al Padre. De este modo, Jesús nos dice que el ser humano sólo alcanza su verdadera altura, sólo llega a ser «divino» conformando su propia voluntad a la voluntad divina; sólo saliendo de sí, sólo en el «sí» a Dios, se realiza el deseo de Adán, de todos nosotros, el deseo de ser completamente libres. Es lo que realiza Jesús en Getsemaní: conformando la voluntad humana a la voluntad divina nace el hombre auténtico, y nosotros somos redimidos.
…Queridos hermanos y hermanas, cada día en la oración del Padrenuestro pedimos al Señor: «hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo» (Mt 6, 10). Es decir, reconocemos que existe una voluntad de Dios con respecto a nosotros y para nosotros, una voluntad de Dios para nuestra vida, que se ha de convertir cada día más en la referencia de nuestro querer y de nuestro ser; reconocemos, además, que es en el «cielo» donde se hace la voluntad de Dios y que la «tierra» solamente se convierte en «cielo», lugar de la presencia del amor, de la bondad, de la verdad, de la belleza divina, si en ella se cumple la voluntad de Dios. En la oración de Jesús al Padre, en aquella noche terrible y estupenda de Getsemaní, la «tierra» se convirtió en «cielo»; la «tierra» de su voluntad humana, sacudida por el miedo y la angustia, fue asumida por su voluntad divina, de forma que la voluntad de Dios se cumplió en la tierra. Esto es importante también en nuestra oración: debemos aprender a abandonarnos más a la Providencia divina, pedir a Dios la fuerza de salir de nosotros mismos para renovarle nuestro «sí», para repetirle que «se haga tu voluntad», para conformar nuestra voluntad a la suya…
Ciudad del Vaticano, Audiencia, miércoles 1 febrero 2012.
http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/audiences/2012/documents/hf_ben-xvi_aud_20120201_sp.html

17. Jesús de Nazaret y la fe del hombre
De hecho, los milagros de Cristo no son una exhibición de poder, sino signos del amor de Dios, que se actúa allí donde encuentra la fe del hombre, es una reciprocidad. Orígenes escribe: «Así como para los cuerpos hay una atracción natural de unos hacia otros, como el imán al hierro, así esa fe ejerce una atracción sobre el poder divino» (Comentario al Evangelio de Mateo 10, 19).
El hombre Jesús de Nazaret es la transparencia de Dios, en él Dios habita plenamente. Y mientras nosotros siempre buscamos otros signos, otros prodigios, no nos damos cuenta de que el verdadero Signo es él, Dios hecho carne; él es el milagro más grande del universo: todo el amor de Dios contenido en un corazón humano, en el rostro de un hombre.
Benedicto XVI, Angelus, domingo 8 de julio de 2012.
http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/angelus/2012/documents/hf_ben-xvi_ang_20120708_sp.html

18. Jesús en la cruz nos invita a perdonar y a confiar en Dios
…Queridos hermanos y hermanas, las palabras de Jesús en la cruz en los últimos momentos de su vida terrena ofrecen indicaciones exigentes a nuestra oración, pero abren también a una confianza serena y a una esperanza firme. Jesús que pide al Padre que perdone a aquellos que lo están crucificando, nos invita al difícil gesto de orar también por aquellos que nos hacen mal, que nos han dañado, sabiendo perdonar siempre, a fin de que la luz de Dios ilumine sus corazones; y nos invita a tener, en nuestra oración, la misma actitud de misericordia y de amor que Dios tiene hacia nosotros: “perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”, decimos todos los días en el Padre Nuestro. Al mismo tiempo, Jesús, que en el momento extremo de la muerte se entrega totalmente en las manos de Dios Padre, nos da la certeza de que, mientras más duras sean las pruebas, difíciles los problemas y pesado el sufrimiento, no caeremos nunca fuera de las manos de Dios, esas manos que nos crearon, nos sostienen y nos acompañan en el camino de la vida, porque están conducidas por un amor infinito y fiel. Gracias.
Ciudad del Vaticano, Audiencia, miércoles 15 febrero 2012.
http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/audiences/2012/documents/hf_ben-xvi_aud_20120215_sp.html

19. Jesús ha resucitado
…si Jesús ha resucitado, entonces –y sólo entonces– ha ocurrido algo realmente nuevo, que cambia la condición del hombre y del mundo. Entonces Él, Jesús, es alguien del que podemos fiarnos de modo absoluto, y no solamente confiar en su mensaje, sino precisamente en Él, porque el resucitado no pertenece al pasado, sino que está presente hoy, vivo…Y está presente como fuerza de esperanza a través de su Iglesia, cercano a cada situación humana de sufrimiento e injusticia…
MENSAJE URBI ET ORBI DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI
Domingo de Pascua, 8 de abril de 2012
http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/messages/urbi/documents/hf_ben-xvi_mes_20120408_urbi-easter_sp.html

20. Jesús y la Samaritana
Jesús le respondió: «El que beba de esta agua tendrá nuevamente sed, pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más volverá a tener sed. El agua que yo le daré se convertirá en él en manantial que brotará hasta la Vida eterna».(Jn 4 , 13.14).

21. La alegría de quien ha encontrado a Cristo
Quien ha encontrado a Cristo en la propia vida, experimenta en el corazón una serenidad y una alegría que nadie ni ninguna situación pueden quitar. San Agustín lo había entendido muy bien; en su búsqueda de la verdad, de la paz, de la alegría, tras haber buscado en vano en múltiples cosas, concluye con la célebre frase de que el corazón del hombre está inquieto, no encuentra serenidad y paz hasta que no reposa en Dios (cfr Confesiones, I,1,1).
Ciudad del Vaticano, Ángelus, domingo, 11 de diciembre de 2011.
http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/angelus/2011/documents/hf_ben-xvi_ang_20111211_sp.html

22. La centralidad de Cristo
El célebre himno de la carta de san Pablo a los Efesios, comienza así: «Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bienes espirituales en el cielo». El apóstol muestra entonces cómo se ha realizado este proyecto de bendición en cuatro pasajes que empiezan todos con la misma expresión «en Él», referida a Jesucristo. «En Él» el Padre nos ha elegido antes de la creación del mundo; «en Él» hemos sido redimidos por su sangre; «en Él» hemos sido constituidos herederos, predestinados a ser «alabanza de su gloria»; «en Él» cuantos creen en el Evangelio reciben el sello del Espíritu Santo.
Fuentes:
Benedicto XVI, Angelus, domingo 15 de julio de 2012,
http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/angelus/2012/documents/hf_ben-xvi_ang_20120715_sp.html
Carta a los Efesios del apóstol san Pablo,
http://www.vatican.va/archive/ESL0506/__PYZ.HTM

23. La Fe
…La fe purifica el corazón. Y la fe se debe a que Dios sale al encuentro del hombre. No es simplemente una decisión autónoma de los hombres. Nace porque las personas son tocadas interiormente por el Espíritu de Dios, que abre su corazón y lo purifica... «Vosotros ya estáis limpios por las palabras que os he hablado», dice Jesús a sus discípulos en el discurso sobre la vid (Jn 15,3). Su palabra es lo que penetra en ellos, transforma su pensamiento y su voluntad, su «corazón», y lo abre de tal modo que se convierte en un corazón que ve... El hombre debe estar inmerso en la verdad para que sea liberado de la suciedad que lo separa de Dios... La palabra de Jesús no es solamente palabra, sino Él mismo. Y su palabra es la verdad y es el amor... Él, que es Dios y Hombre al mismo tiempo, nos hace capaces de Dios. Lo esencial es estar en su Cuerpo, el estar penetrados por su presencia...
Jesús de Nazaret: Desde la Entrada en Jerusalén hasta la Resurección.
Capítulo 3, apartado "Vosotros estáis limpios".

24. La lámpara encendida
Mantener encendida la lámpara del amor
Verdadera sabiduría es aprovechar la vida mortal para realizar obras de misericordia, porque, tras la muerte, eso ya no será posible. Cuando nos despierten para el juicio final, este se basará en el amor practicado en la vida terrena (cfr Mt 25,31-46). Y este amor es don de Cristo, infundido en nosotros por el Espíritu Santo. Quien cree en Dios-Amor lleva en sí una esperanza invencible, como una lámpara con la que atravesar la noche más allá de la muerte, y llegar a la gran fiesta de la vida.
Benedicto XVI, Angelus, domingo 6 noviembre 2011.
http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/angelus/2011/documents/hf_ben-xvi_ang_20111106_sp.html

25. La oración de Jesús
…Las dos oraciones de Jesús meditadas ahora y que acompañan la curación del sordomudo y la resurrección de Lázaro, revelan que el profundo vínculo entre el amor a Dios y el amor al prójimo debe entrar también en nuestra oración. En Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, la atención hacia el otro, especialmente si está necesitado o sufre, el conmoverse ante el dolor de una familia amiga, lo llevan a dirigirse al Padre, en esa relación que dirige toda su vida. Pero también al revés: la comunión con el Padre, el diálogo constante con Él, empuja a Jesús a estar atento de un modo único a las situaciones concretas del hombre para llevarle el consuelo y el amor de Dios. La relación con el hombre nos guía hacia la relación con Dios, y la relación con Dios nos guía de nuevo hacia el prójimo....
Benedicto XVI, Audiencia, miércoles 14 de diciembre de 2011.
http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/audiences/2011/documents/hf_ben-xvi_aud_20111214_sp.html

26. La oración es una valiosa herramienta para superar las pruebas
…Con la oración constante y confiada, el Señor nos libera de las cadenas, nos guía para atravesar cualquier noche de prisión que pueda atenazar nuestro corazón, nos da la paz del corazón para hacer frente a las dificultades de la vida, incluso el rechazo, la oposición, la persecución… La oración unánime y constante es una valiosa herramienta para superar las pruebas que puedan surgir en el camino de la vida, porque es el estar profundamente unidos con Dios, lo que nos permite también estar profundamente unidos a los demás.
Ciudad del Vaticano, Audiencia, miércoles 9 mayo 2012.
http://www.fluvium.org/textos/lectura/lectura2475.htm

27. La realeza de Cristo
Comentarios al Salmo 110 (109)
…El acontecimiento pascual de Cristo se convierte de este modo en la realidad a la que nos invita a mirar el Salmo: mirar a Cristo para comprender el sentido de la verdadera realeza, para vivir en el servicio y en la donación de uno mismo, en un camino de obediencia y de amor llevado «hasta el extremo» (cf. Jn 13, 1 y 19, 30). Rezando con este Salmo, por tanto, pedimos al Señor poder caminar también nosotros por sus sendas, en el seguimiento de Cristo, el rey Mesías, dispuestos a subir con él al monte de la cruz para alcanzar con él la gloria, y contemplarlo sentado a la derecha del Padre, rey victorioso y sacerdote misericordioso que dona perdón y salvación a todos los hombres. Y también nosotros, por gracia de Dios convertidos en «linaje elegido, sacerdocio real, nación santa» (cf. 1 P 2, 9), podremos beber con alegría en las fuentes de la salvación (cf. Is 12, 3) y proclamar a todo el mundo las maravillas de aquel que nos «llamó de las tinieblas a su luz maravillosa» (cf. 1 P 2, 9)…
Salmo 110 (109)
EL MESÍAS, REY Y SACERDOTE
1 De David. Salmo.
La realeza del Mesías
Dijo el Señor a mi Señor:
"Siéntate a mi derecha,
mientras yo pongo a tus enemigos
como estrado de tus pies".
2 El Señor extenderá el poder de tu cetro:
"¡Domina desde Sión, en medio de tus enemigos!".
3 "Tú eres príncipe desde tu nacimiento,
con esplendor de santidad;
yo mismo te engendré como rocío,
desde el seno de la aurora".
El sacerdocio del Mesías
4 El Señor lo ha jurado y no se retractará:
"Tú eres sacerdote para siempre,
a la manera de Melquisedec".
Las victorias del Mesías
5 A tu derecha, Señor, él derrotará a los reyes,
en el día de su enojo;
6 juzgará a las naciones, amontonará cadáveres
y aplastará cabezas por toda la tierra.
7 En el camino beberá del torrente,
por eso erguirá su cabeza.
Comentarios:
http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/audiences/2011/documents/hf_ben-xvi_aud_20111116_sp.html
Salmo:
http://es.catholic.net/biblioteca/libro.phtml?consecutivo=255&capitulo=3653

28. La soberbia es la verdadera esencia del pecado
…La actitud de Adán había sido: No lo que tú has querido, Dios; quiero ser dios yo mismo. Esta soberbia es la verdadera esencia del pecado. Pensamos ser libres y verdaderamente nosotros mismos sólo si seguimos exclusivamente nuestra voluntad. Dios aparece como el antagonista de nuestra libertad. Debemos liberarnos de él, pensamos nosotros; sólo así seremos libres. Esta es la rebelión fundamental que atraviesa la historia, y la mentira de fondo que desnaturaliza la vida. Cuando el hombre se pone contra Dios, se pone contra la propia verdad y, por tanto, no llega a ser libre, sino alienado de sí mismo. Únicamente somos libres si estamos en nuestra verdad, si estamos unidos a Dios. Entonces nos hacemos verdaderamente «como Dios», no oponiéndonos a Dios, no desentendiéndonos de él o negándolo. En el forcejeo de la oración en el Monte de los Olivos, Jesús ha deshecho la falsa contradicción entre obediencia y libertad, y abierto el camino hacia la libertad. Oremos al Señor para que nos adentre en este «sí» a la voluntad de Dios, haciéndonos verdaderamente libres. Amén.
Homilía, 5 de abril de 2012: Santa Misa "in cena Domini"
http://www.fluvium.org/textos/lectura/lectura2460.htm

29. La Vigilancia
Jesús ha desarrollado ulteriormente en algunas parábolas, particularmente en la de las vírgenes sabias y necias (Mt 25,1-13), así como en las palabras sobre el portero vigilante (cf. Mc 13,33-36), una invitación a la sobriedad y a la vigilancia. Estas palabras muestran precisamente cómo ha de entenderse el término «vigilancia». No es un salir del presente, un especular sobre el futuro, un olvidar el cometido actual; muy al contrario, vigilancia significa hacer aquí y ahora lo que es justo, tal como se debería obrar ante los ojos de Dios... Ser vigilante significa saberse ante la mirada de Dios y obrar como suele hacerse ante sus ojos.
Jesús de Nazaret. Desde la Entrada en Jerusalén hasta la Resurección.
Capítulo 2, apartado 3.

30. Liberación
Si hoy estoy en la noche oscura, mañana Él me libera
“tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca sino que tenga vida eterna” (Jn 3,16).
“¡Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos!” (1Jn 3,1).
Benedicto XVI, Audiencia, 19 de octubre de 2011
http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/audiences/2011/documents/hf_ben-xvi_aud_20111019_sp.html

31. Queda limpio
La voluntad de Dios de sanarnos y purificarnos del mal
…Mientras Jesús estaba predicando en las aldeas de Galilea, un leproso se le acercó y le dijo: "Si quieres, puedes limpiarme". Jesús no evade el contacto con este hombre, sino, impulsado por una íntima participación de su condición, extiende su mano y le toca --superando la prohibición legal--, y le dice: "Quiero, queda limpio." En ese gesto y en esas palabras de Cristo está toda la historia de la salvación, donde está incorporada la voluntad de Dios de sanarnos y purificarnos del mal que nos desfigura y que arruina nuestras relaciones...
Ciudad del Vaticano, Ángelus, domingo 12 febrero 2012.
http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/angelus/2012/documents/hf_ben-xvi_ang_20120212_sp.html

32. San Agustín - Armonía entre fe y razón
…En la conclusión de la carta apostólica Augustinum Hipponensem, Juan Pablo II pregunta al mismo santo qué quería decir a los hombres de hoy y responde, ante todo, con las palabras que san Agustín escribió en una carta dictada poco después de su conversión: "A mí me parece que hay que conducir de nuevo a los hombres... a la esperanza de encontrar la verdad" (Ep., 1, 1), la verdad que es Cristo mismo, Dios verdadero, a quien se dirige una de las oraciones más hermosas y famosas de las Confesiones (X, 27, 38): "Tarde te amé, hermosura tan antigua, y tan nueva, tarde te amé. Y he aquí que tú estabas dentro de mí, y yo fuera, y fuera te buscaba yo, y me arrojaba sobre esas hermosuras que tú creaste. Tú estabas conmigo, mas yo no estaba contigo. Me mantenían lejos de ti aquellas cosas que, si no estuviesen en ti, no existirían. Llamaste y gritaste, y rompiste mi sordera; brillaste y resplandeciste, y ahuyentaste mi ceguera; exhalaste tu fragancia, la respiré y suspiro por ti; te gusté y tengo hambre y sed de ti; me tocaste y me abrasé en tu paz"…
Ciudad del Vaticano, Audiencia, 30 enero 2008.
http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/audiences/2008/documents/hf_ben-xvi_aud_20080130_sp.html
Dentro de Secciones → Santoral de la web en español de
Catholic.net, http://es.catholic.net/, se accede a una página sobre san Agustin:
http://es.catholic.net/santoral/articulo.php?id=687
Al final de esta página se encuentra el vínculo, Lee sus Obras en español , a través del cual se accede a sus obras.

33. San Cirilo de Jerusalén
San Cirilo de Jerusalén comenta: «La cruz victoriosa ha iluminado a quien estaba cegado por la ignorancia, ha liberado a quien era prisionero del pecado, ha traído la redención a toda la humanidad» (Catechesis Illuminandorum XIII, 1: de Christo crucifixo et sepulto: PG 33, 772 b).
Benedicto XVI, Ángelus, 28 de agosto de 2011.
http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/angelus/2011/documents/hf_ben-xvi_ang_20110828_sp.html

34 Santificación
Todos los miembros del Pueblo de Dios están llamados a ser santos
Todos los estados de vida, de hecho, se pueden convertir, con la acción de la gracia y con el compromiso y la perseverancia de cada uno, en vías de santificación.
Benedicto XVI, Angelus, martes 1 de noviembre de 2011.
http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/angelus/2011/documents/hf_ben-xvi_ang_20111101_all-saints_sp.html

35. Unidos a Jesús, la vid, producimos mucho fruto
…En una carta escrita a Juan el profeta, que vivió en el desierto de Gaza en el siglo V, un creyente hacía la pregunta: ¿Cómo es posible tener el hombre la libertad, y a la vez no poder hacer nada sin Dios? Y el monje responde: Si el hombre inclina su corazón hacia el bien y pide ayuda de Dios, recibe la fuerza necesaria para llevar a cabo su trabajo. Por eso es que la libertad humana y el poder de Dios van juntos. Esto es posible porque el bien viene del Señor, pero se realiza gracias a sus fieles (cf. Ef. 763, SC 468, París 2002, 206). El verdadero "permanecer" en Cristo garantiza la eficacia de la oración, como dice el beato cisterciense Guerrico de Igny: «Oh Señor Jesús, ... sin ti no podemos hacer nada. Porque tú eres el verdadero jardinero, creador, cultivador y custodio de tu jardín, que plantas con tu palabra, riegas con tu espíritu y haces crecer con tu fuerza» (Sermo ad excitandam devotionem in psalmodia, SC 202, 1973, 522)…
Ciudad del Vaticano, Angelus, domingo 6 mayo 2012.
http://www.fluvium.org/textos/lectura/lectura2472.htm

36. Yo Soy
Veamos ahora las expresiones en las que el contenido del «Yo soy» se especifica con una imagen; en Juan hay siete de estas imágenes; y el que sean precisamente siete no puede considerarse una simple casualidad:
Yo soy el pan de vida,
Yo soy la luz del mundo,
Yo soy la puerta,
Yo soy el buen pastor,
Yo soy la resurrección y la vida,
Yo soy el camino y la verdad y la vida,
Yo soy la vid verdadera.
Jesús de Nazaret I
Capítulo X, Apartado «SOY»
Benedicto XVI

ORACIONES

1 La fe es un acto con el que me confío libremente a un Dios que es Padre y me ama.
2 Nosotros podemos creer en Dios porque Él se acerca a nosotros y nos toca.
3 En Cristo, Dios sale continuamente al encuentro de los hombres para que ellos puedan ir hacia Él. Benedicto XVI.
4 Comunión Espiritual: Ponerse en presencia de Jesús Sacramentado y darle un amoroso abrazo, como si ya lo hubiéramos recibido.
5 Veamos nuestra vida humana y toda nuestra historia como un proceso de conversión para encontrar al Señor al final de los tiempos.
6 Flores de Teresa de Lisieux: No dejar escapar ningún pequeño sacrificio, aprovechar hasta las más pequeñas cosas y hacerlas por amor...
7 Sin la oración diaria vivida con fidelidad nuestra actividad se vacía, se reduce a un simple activismo que, al final, nos deja insatisfechos.
8 Tengamos fe en un Dios que es amor, y que se ha hecho cercano al hombre encarnándose y donándose Él mismo en la cruz para salvarnos.
9 Aprendamos a vivir, en las elecciones y en las acciones cotidianas, la vida buena y bella del Evangelio.
10 Nuestro Señor Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre por nosotros, a fin de enriquecernos con su pobreza. Apóstol Pablo, (2Co, 8, 9).
11 El cristianismo en esencia consiste en la fe en Dios y en el encuentro personal y comunitario con Cristo que orienta y guía la vida.
12 Cuando falta la fe en Dios se derrumba lo que es esencial, porque el hombre pierde su dignidad profunda y lo que hace grande su humanidad.
13 El hombre, cuando se esfuerza por fijar la mente y el corazón en Dios, realiza el acto más elevado y más pleno de su alma.
14 Yo te alabo, Padre, porque has mantenido ocultas estas cosas a los sabios y entendidos y las has revelado a la gente sencilla (Mt 11, 25).
15 Madre querida, yo soy un pincelito que Jesús ha escogido para pintar su imagen en las almas que usted me ha confiado. Santa Teresa de Lisieux.
16 “El que sea pequeño que venga a mí" (Pr 9, 4).
17 Caminando hacia la santidad llevamos el "sello" de Jesús (Ap 7, 3), es decir, la huella de su amor, testimoniado a través de la cruz.
18 El mundo es como un "jardín", donde el Espíritu de Dios ha suscitado con admirable fantasía una diversa multitud de santos y santas.
19 Dice un célebre canto espiritual: "Cuando venga la multitud de tus santos, oh Señor, ¡cómo quisiera estar entre ellos!".
20 El cristianismo en su esencia consiste en la fe en Dios y en el encuentro con Cristo, que orienta y guía la vida.
21 La liturgia es el acto en el cual entramos en contacto con Dios: él viene a nosotros, y nosotros somos iluminados por él.
22 La liturgia es el acto en el cual creemos que Dios entra en nuestra realidad y nosotros lo podemos encontrar, lo podemos tocar.
23 La relación con el Señor es la que dona luz al resto de todas nuestras relaciones.
24 Gran exigencia para una buena celebración litúrgica es que sea oración, coloquio con Dios, ante todo escucha y, por tanto, respuesta.
25 El pueblo de Dios no existe por vínculos de sangre, de territorio, de nación, sino que nace siempre de la obra del Hijo de Dios.
26 Sólo en Cristo el hombre es capaz de unirse a Dios con la profundidad y la intimidad de un hijo con respecto a un padre que lo ama.
27 Seguir al Señor requiere siempre al hombre abrir el corazón a la escucha para dejarse iluminar y transformar interiormente.
28 Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos (Mc 10, 14).
29 Jesús vino a «abrir» nuestra cerrazón interior, para hacernos capaces de vivir en plenitud la relación con Dios y con los demás.
30 Y el humo de los perfumes, junto con las oraciones de los santos, subió desde la mano del Angel hasta la presencia de Dios (Ap 8, 4).
31 La oración nos educa a ver los signos de Dios, a ser nosotros mismos luces de bien que difundan esperanza e indiquen que la victoria es de Dios.
32 Las oraciones encuentran respuesta, aunque a veces misteriosa, porque Dios es Amor y Misericordia infinita.
33 Las sugestivas formas de oración que encontramos en el Apocalipsis hacen brillar la belleza única e indecible de Jesucristo.
34 «Amén. ¡Ven, Señor Jesús!» (Ap 22, 20). Jesús viene, pone su morada en quien cree en él y lo acoge.
35 La oración es como una ventana abierta que nos permite mantener la mirada dirigida hacia Dios.
36 Cristo muerto y resucitado progresivamente abre los sellos y revela el plan de Dios, el sentido profundo de la historia. Apocalipsis.
37 Quiero ser del «sistema de Cristo», y no del «sistema terrestre anti-Reino y anti-alianza puesto en práctica por influjo del Maligno».
38 La oración, con frecuencia sólo de petición, en cambio debe ser ante todo de alabanza a Dios por su amor, por el don de Jesucristo.
39 La oración nunca es estéril; es la savia vital para alimentar una vida cristiana cada vez más comprometida y coherente.
40 Cuanto más y mejor oramos con constancia, con intensidad, tanto más nos asemejamos a Jesús, y él entra verdaderamente en nuestra vida.
41 Tus decretos son mi delicia, no olvidaré tus palabras... Guíame por la senda de tus mandatos, porque ella es mi gozo (Sal 119, 16. 35).
42 Si hubiéramos querido conocer antes de creer, no hubiéramos sido capaces ni de conocer ni de creer. De san Agustín.
43 Yo soy el pan vivo bajado del cielo, el que coma mi carne y beba mi sangre vivirá para siempre (Jn 6, 51. 54).
44 En el sacramento de la Eucaristía, Dios se hace pequeño, fragmento del universo para reconciliar a todos en su amor.
45 Asunción de María, es decir, momento en que María salió del escenario de este mundo glorificada en alma y cuerpo en el cielo, en Dios.
46 Jesús es el verdadero pan bajado del cielo, capaz de mantener en vida no por un momento o por un tramo de camino, sino para siempre.
47 Jesús no da algo, se da a sí mismo: él es el «pan verdadero, bajado del cielo», él la Palabra viva del Padre.
48 Jesús invita a no quedarse en el horizonte puramente humano y a abrirse al horizonte de Dios, al horizonte de la fe.
49 La Eucaristía es el gran encuentro permanente del hombre con Dios, en el que el Señor se da a sí mismo para transformarnos en él mismo.
50 Inspira nuestras acciones, Señor, y acompáñalas con tu ayuda, para que todo nuestro hablar y actuar tenga en ti su inicio y su fin.
51 Con la oración no somos liberados de las pruebas o de los sufrimientos, sino que podemos vivirlos en unión con Cristo… (Rm 8, 17).
52 San Pablo nos dice que «los sufrimientos de ahora no se pueden comparar con la gloria que un día se nos manifestará» (Rm 8, 18).
53 La Eucaristía es fundamentalmente un encuentro con el Señor resucitado, que vive en la dimensión de Dios, más allá del tiempo y del espacio.
54 Si Jesús ha resucitado, entonces –y sólo entonces– ha ocurrido algo realmente nuevo, que cambia la condición del hombre y del mundo.
55 Todos los estados de vida, se pueden convertir, con la acción de la gracia y con el compromiso de cada uno, en vías de santificación.
56 "Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto, hasta que descanse en ti" Confesiones (I, 1, 1) san Agustín.
57 La presencia de Dios en el hombre es profunda y misteriosa, pero puede reconocerse y descubrirse en la propia intimidad.
58 La armonía entre fe y razón significa que Dios está cerca de nuestro corazón y de nuestra razón, si realmente nos ponemos en camino.
59 Cree para comprender, pero también y de manera inseparable, comprende para creer (Sermón 43), san Agustín.
60 Con la oración constante y confiada, el Señor nos da la paz del corazón para hacer frente a las dificultades de la vida.
61 Jesús carga sobre sí todo el pecado de la humanidad para llevarlo al amor de Dios y "quemarlo" con ese amor.
62 San Pablo escribe: «Alegraos siempre en el Señor; os lo repito, alegraos» (Flp 4, 4).
63 Inspira nuestras acciones, Señor, y acompáñalas con tu ayuda, para que todo nuestro hablar y actuar tenga en ti su inicio y su fin.
64 Es indispensable permanecer siempre unidos a Jesús, depender de Él, porque sin Él no podemos hacer nada (Jn. 15,5).
65 El elemento más característico de la imagen de Jesús en los evangelios es su relación con Dios. Él está siempre en comunión con Dios.
66 Nadie ha visto jamás a Dios; el que lo ha revelado es el Hijo único, que está en el seno del Padre (Jn 1,18).
67 Cuando el hombre se pone contra Dios, se pone contra la propia verdad y, por tanto, no llega a ser libre, sino alienado de sí mismo.
68 Con el don del Espíritu Santo que proviene de Cristo resucitado comienza de hecho un mundo nuevo.
69 Dos mil años no son más a los ojos de Dios que veinte años..., que un solo día... Manuscritos de Santa Teresa de Lisieux.
70 Cuando comienzas a detestar lo que has hecho, entonces comienzan tus buenas obras, porque condenas tus malas obras. San Agustín.
71 En Cristo, Dios sale continuamente al encuentro de los hombres para que ellos puedan ir hacia Él.
72 El Señor quiso sufrir el ataque del tentador para defendernos con su ayuda y para instruirnos con su ejemplo. San León Magno.
73 Jesús busca siempre momentos de soledad para orar a su Padre y permanecer en íntima soledad con él, en exclusiva comunión con él.
74 Por más duras que sean las pruebas, difíciles los problemas y pesado el sufrimiento, nunca caeremos fuera de las manos de Dios.
75 La oración sincera, aun después de una vida equivocada, encuentra los brazos abiertos del Padre bueno que espera el regreso del hijo.
76 El amor de Dios es más fuerte que cualquier mal, incluso más que el más contagioso y horrible.
77 Debemos pedir a Dios la fuerza de salir de nosotros mismos para renovarle nuestro «sí», para repetirle que «se haga tu voluntad».
78 Sólo saliendo de sí, sólo en el «sí» a Dios, se realiza el deseo de Adán, de todos nosotros, el deseo de ser completamente libres.
79 Abandonarse al amor de Dios, que nos precede y nos acompaña siempre, es una de las actitudes de fondo de nuestro diálogo con él.
80 La familiaridad en el plano humano hace difícil ir más allá y abrirse a la dimensión divina.
81 Quien ha encontrado a Cristo experimenta en el corazón una serenidad y una alegría que nadie ni ninguna situación le pueden quitar.
82 Afirma san Agustín, a la luz de su experiencia: el Señor está más cerca de nosotros que nosotros mismos (Confesiones, III, 6, 11).
83 Jesús dice a la mujer: «Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda curada de tu enfermedad» (Mc 5, 34).
84 Dios nos eligió en Cristo antes de la creación del mundo para que fuésemos santos e intachables ante él por la caridad (Ef 1, 4).
85 ¡Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! (1Jn 3, 1).
86 Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca sino que tenga vida eterna (Jn 3, 16).
87 Jesucristo es el milagro más grande del universo: todo el amor de Dios contenido en un corazón humano, en el rostro de un hombre.
88 En la oración crecemos en el amor de Dios, abriendo la puerta para que la Santísima Trinidad venga a poner su morada en nosotros.
89 En su vida los santos muestran de modo luminoso lo que puede hacer el poder de Dios en la debilidad del hombre.
90 Nosotros estamos todavía en el camino de la redención, cuya realidad esencial la da la muerte y la resurrección de Jesús.
91 Como Dios es la bondad, es comunicación de bondad, quiere comunicarse. Nos elige no porque seamos buenos, sino porque él es bueno.
92 Dios nos ama, y nos ama desde el comienzo, desde la eternidad.
93 En la oración, no sólo debemos pedir, sino también alabar y dar gracias: sólo de este modo nuestra oración es completa.
94 Con el «Padre nuestro», el Señor nos enseña las prioridades de nuestra oración, y limpia y purifica nuestros deseos.
95 El reino de Dios, aunque requiere nuestra colaboración, es ante todo don del Señor, gracia que precede al hombre y a sus obras.
96 Escribe san Ignacio de Loyola: «Actúa como si todo dependiera de ti, sabiendo que en realidad todo depende de Dios»
97 "Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él" (Jn. 14,23),
98 Nosotros no podríamos orar si no estuviera inscrito en la profundidad de nuestro corazón el deseo de Dios, el ser hijos de Dios.
99 Creo, Jesús mío, que estáis en el Santísimo Sacramento; os amo sobre todas las cosas y deseo recibiros en mi alma.
100 San J. Crisóstomo dice: Dios mismo nos ha hecho santos, por lo que estamos llamados a ser santos. Santo es aquel que vive en la fe.
101 La oración es la respiración del alma y de la vida.
102 Solo Cristo puede «derribar las piedras sepulcrales» que el hombre pone a su propio corazón.

Fuentes de las Oraciones:
Ciudad del Vaticano, Audiencias y Ángelus de Benedicto XVI.
Manuscritos autobiográficos - Santa Teresa de Lisieux.
Oraciones 4 y 99, http://www.corazones.org/oraciones/oraciones_jesus/comunion_espiritual.htm