LO BUENO DE LA ORACIÓN ES SU NECESIDAD.

 “Mi alma esta sedienta de ti, como tierra reseca agostada sin agua” (Sal 63,2). En ejercicios espirituales es muy necesario hacer oración, y hacerla bien, porque sin oración no hay ejercicio espiritual. La oración es uno de los medios más necesarios para entrar en contacto con Dios. Necesitamos liberarnos, por lo menos durante algunos minutos, y levantar los ojos hacia arriba. A ciertas horas, sentimos la necesidad de levantar los ojos y nuestra alma hacia las alturas, hacía las cosas divinas, hacia Dios. “Así pues, si habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas dearriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios”. (Col 3,1).

La Beata Isabel de la Trinidad lo decía: <<Dios ha infundido en mi corazón una sed del infinito y un anhelo tan grande de amor que sólo Él puede saciarlo. Me dirijo a Él como el niño a su madre para que invada y llene plenamente mi ser, para que se posesione de mí y me lleve en sus brazos. Tenemos que ser sencillos en nuestro trato con el Señor>> (Carta 147).

Aconseja también la Santa a disponerse en los comienzos. <<Toda la pretensiónde quien comienza oración (y no se os olvide esto, que importa mucho) ha de ser trabajar y determinarse y disponerse con cuantas diligencias pueda a hacer su voluntad conformar con la de Dios; y como diré después estad muy cierta que en esto consiste toda la mayor perfección que se puede alcanzar en el camino espiritual: quien más perfectamente tuviere esto, más recibirá del Señor y más adelante está en este camino. No penséis que hay aquí más algarabías ni cosas no sabidas y entendidas, que en esto consiste todo nuestro bien. Pues si erramos en el principio, queriendo luego que el Señor haga la nuestra y que nos lleve como imaginamos, ¿qué firmeza puede llevar este edificio?>>. (2 Moradas. 1,8)

Santa Teresa nos ha dejado la definición más hermosa de la oración. Ella que
había leído sobre la oración todos los libros que estuvieron a su alcance, y cuando escribe esta definición, había hecho ya mucha oración, por lo que sabía por experiencia lo que decía.

<<No es otra cosa oración…, a mi parecer, sino tratar de amistad, estando
muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama>>. (Vida. 8,5)

Tratar y tratando, es decir relacionándonos con Dios. Quita la Santa toda complicación a la oración, haciéndola sencilla, y al alcance de todos, porque consiste, sobre todo en trato de amistad, de amor, con quien nos ama.

<<No todos son hábiles para pensar, pero todos los son para amar>> (Fundaciones. 5,2)