Hora intermedia.Tercia, Sexta, Nona


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SALUDO INICIAL:
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. (T. P. Aleluya.)
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Desde el miércoles de Ceniza hasta la Vigilia pascual se omite el Aleluya.

En la Hora intermedia no se hace nunca mención de las memorias de los santos.

HIMNO

A continuación se dice el himno correspondiente a la Hora.

En el tiempo de Cuaresma hasta el sábado de la semana V y en la Semana Santa, pueden decirse también, respectivamente:

I
Pastor, que con tus silbos amorosos
me despertaste del profundo sueño;
tú, que hiciste cayado de ese leño
en que tiendes los brazos poderosos,

vuelve los ojos a mi fe piadosos,
pues te confieso por mi amor y dueño,
y la palabra de seguir empeño
tus dulces silbos y tus pies hermosos.

Oye, Pastor, que por amores mueres,
no te espante el rigor de mis pecados,
pues tan amigo de rendidos eres.

Espera, pues, y escucha mis cuidados.
Pero ¿cómo te digo que me esperes,
Si estás, para esperar, los pies clavados? Amén.


II
No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido;
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor; muéveme el verte
clavado en esa cruz y escarnecido;
muéveme el ver tu cuerpo tan herido;
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, al fin, tu amor y en tal manera
que, aunque no hubiera cielo yo te amara,
y, aunque no hubiera infierno te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera;
pues, aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

Tercia
himno:

I
El mundo brilla de alegría.
Se renueva la faz de la tierra.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu

Ésta es la hora
en que rompe el Espíritu
el techo de la tierra,
y una lengua de fuego innumerable
purifica, renueva, enciende, alegra
las entrañas del mundo.

Ésta es la fuerza
que pone en pie a la Iglesia
en medio de las plazas
y levanta testigos en el pueblo,
para hablar con palabras como espadas
delante de los jueces.

Llama profunda,
que escrutas e iluminas
el corazón del hombre:
restablece la fe con tu noticia,
y el amor ponga en vela la esperanza,
hasta que el Señor vuelva.

II
Tu poder multiplica
la eficacia del hombre,
y crece cada día, entre sus manos,
la obra de tus manos.

Nos señalaste un trozo de la viña
y nos dijiste: «Venid y trabajad.»
Nos mostraste una mesa vacía
y nos dijiste: «Llenadla de pan.»

Nos presentaste un campo de batalla
y nos dijiste: «Construid la paz.»
Nos sacaste al desierto con el alba
y nos dijiste: «Levantad la ciudad.»

Pusiste una herramienta en nuestras manos
y nos dijiste: «Es tiempo de crear.»
Escucha a mediodía el rumor del trabajo
con que el hombre se afana en tu heredad.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Por los siglos. Amén.

III
El trabajo, Señor, de cada día
nos sea por tu amor santificado,
convierte su dolor en alegría
de amor, que para dar tú nos has dado.

Paciente y larga es nuestra tarea
en la noche oscura del amor que espera;
dulce huésped del alma, al que flaquea
dale tu luz, tu fuerza que aligera.

En el alto gozoso del camino,
demos gracias a Dios, que nos concede
la esperanza sin fin del don divino;
todo lo puede en Él quien nada puede. Amén.

IV
A nuestros corazones
la hora del Espíritu ha llegado,

la hora de los dones
y del apostolado:
lenguas de fuego y viento huracanado.

Oh Espíritu, desciende,
orando está la Iglesia que te espera;
visítanos y enciende,
como la vez primera,
los corazones en la misma hoguera.

La fuerza y el consuelo,
el río de la gracia y de la vida

derrama desde el cielo;
la tierra envejecida
renovará su faz reverdecida.

Gloria a Dios, uno y trino:
al Padre creador, al Hijo amado,
y Espíritu divino
que nos ha regalado;
alabanza y honor le sea dado. Amén.

Otro himno I
Ven, Espíritu Santo, luz y gozo,
Amor, que en tus incendios nos abrasas:
renueva el alma de este pueblo tuyo
que por mis labios canta tu alabanza.

En sus fatigas diarias; sé descanso;
en su lucha tenaz, vigor y gracia:
haz germinar la caridad del Padre,
que engendra flores y que quema zarzas.

Ven, Amor, que iluminas el camino,
compañero divino de las almas:
ven con tu viento a sacudir al mundo
y a abrir nuevos senderos de esperanza. Amén.
Otro himno II
Ven del seno de Dios, oh Santo Espíritu,
a visitar las mentes de tus fieles;
y haz que los corazones que creaste
se llenen con tus dádivas celestes.

Ilumine tu luz nuestros sentidos,
encienda el fuego de tu amor los pechos;
Espíritu de Cristo, fortalece
este barro mortal de nuestros corazones.

Danos, Amor, tu amor y la alegría
de conocer al Padre y a su Hijo,
de poseerte a ti que eres de entreambos
eternamente el inefable Espíritu. Amén.

Antífonas
Tiempo de Adviento: Los profetas anunciaron que el Salvador nacería de la Virgen María.
Tiempo de Navidad hasta la Epifanía: José y María, la madre de Jesús, estaban admirados por lo que se decía de Él.
Tiempo de Navidad desde la Epifanía: El misterio escondido desde siglos y generaciones ahora ha sido revelado.
Tiempo de Cuaresma: Han llegado los días de penitencia, expiemos nuestros pecados y salvaremos nuestras almas.
Semana Santa: Antes de la fiesta de la Pascua,. sabiendo Jesús que había llegado su hora, habiendo amado a los suyos, los amó hasta el extremo.
Tiempo pascual: Aleluya, aleluya, aleluya.


Sexta
Himno

I
Te está cantando el martillo,
y rueda en tu honor la rueda.
Puede que la luz no pueda
librar del humo su brillo.
¡Qué sudoroso y sencillo
te pones a mediodía,
Dios en la dura porfía
de estar sin pausa creando,
y verte necesitando
del hombre más cada día!

Quien diga que Dios ha muerto
que salga a la luz y vea
si el mundo es o no tarea
de un Dios que sigue despierto.
Ya no es su sitio el desierto
ni en la montaña se esconde;
decid, si preguntan dónde,
que Dios está -sin mortaja-
en donde un hombre trabaja
y un corazón le responde. Amén.

II
Alfarero del hombre, mano trabajadora
que, de los hondos limos iniciales,
convocas a los pájaros a la primera aurora,
al pasto, los primeros animales.

De mañana te busco, hecho de luz concreta,
de espacio puro y tierra amanecida.
De mañana te encuentro, Vigor, Origen, Meta
de los sonoros ríos de la vida.

El árbol toma cuerpo, y el agua melodía;
tus manos son recientes en la rosa;
se espesa la abundancia del mundo
a mediodía, y estás de corazón en cada cosa.

No hay brisa, si no alientas,
monte, si no estás dentro,
ni soledad en que no te hagas fuerte.
Todo es presencia y gracia.
Vivir es este encuentro:
Tú, por la luz, el hombre, por la muerte.

¡Que se acabe el pecado! ¡Mira, que es desdecirte
dejar tanta hermosura en tanta guerra!
Que el hombre no te obligue, Señor, a arrepentirte
de haberle dado un día las llaves de la tierra. Amén.

III
Este mundo del hombre, en que él se afana
tras la felicidad que tanto ansía,
tú lo vistes, Señor, de luz temprana
y de radiante sol al mediodía.

Así el poder de tu presencia encierra
el secreto más hondo de esta vida;
un nuevo cielo y una nueva tierra
colmarán nuestro anhelo sin medida.

Poderoso Señor de nuestra historia,
no tardes en venir gloriosamente;
tu luz resplandeciente y tu victoria
inunden nuestra vida eternamente. Amén.

IV
Cuando la luz del día está en su cumbre,
eres, Señor Jesús, luz y alegría
de quienes en la fe y en la esperanza
celebran ya la fiesta de la Vida.

Eres resurrección, palabra y prenda
de ser y de vivir eternamente;
sembradas de esperanzas nuestras vidas,
serán en ti cosecha para siempre.

Ven ya, Señor Jesús, Salvador nuestro,
de tu radiante luz llena este día,
camino de alegría y de esperanza,
real acontecer de nueva vida.

Concédenos, oh Padre omnipotente,
y tú, Hijo amado y Señor nuestro,
por obra del Espíritu enviado,
vivir ya de la fiesta de tu reino. Amén.

V
El trabajo nos urge,
nos concentra y astilla.
Poco a poco, la muerte
nos hiere y purifica.

Señor del universo,
con el hombre te alías.
En nuestra actividad,
tu fuerza cómo vibra.

Señor de los minutos,
intensa compañía.
Gracias por los instantes
que lo eterno nos hilan.

Gracias por esta pausa
contigo en la fatiga.
Contigo hay alegría. Amén.

Otro himno
El pan de cada día
dánoslo hoy, Señor, a manos llenas;
convierte en alegría
nuestras labores buenas
y acaricia el dolor de nuestras penas.

¡Horas de tedio largas
sin la presencia buena de tus manos!
¡Ay, las horas amargas
nos vuelven inhumanos,
si no abrimos el alma a los hermanos!

Santifica el momento
de este ruido tenaz, de esta fatiga.
Busquemos el aliento de tu presencia amiga
que acreciente el esfuerzo y nos bendiga. Amén.

Antífonas
Tiempo de Adviento: El ángel Gabriel dijo a María: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tá entre las mujeres.»
Tiempo de Navidad hasta la Epifanía: Maria conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.
Tiempo de Navidad desde la Epifanía: Vino Cristo y trajo la noticia de la paz; paz a vosotros, los de lejos; paz también a los de cerca.
Tiempo de Cuaresma: «Por mi vida -oráculo del Señor-, no quiero la muerte del pecador, sino que se convierta de su conducta y que viva.»
Semana Santa: Igual que el Padre me conoce, yo conozco al Padre, y doy mi vida por las ovejas.
Tiempo pascual: Aleluya, aleluya, aleluya.

Nona
Himno:

I
Fundamento de todo lo que existe,
de tu pueblo elegido eterna roca,
de los tiempos Señor, que prometiste
dar tu vigor al que con fe te invoca.

Mira al hombre que es fiel y no te olvida,
tu Espíritu, tu paz háganlo fuerte
para amarte y servirte en esta vida
y gozarte después de santa muerte.

Jesús, Hijo del Padre, ven aprisa
en este atardecer que se avecina,
serena claridad y dulce brisa
será tu amor que todo lo domina. Amén

II
Fuerza tenaz, firmeza de las cosas,
inmóvil en ti mismo;
origen de la luz, eje del mundo
y norma de su giro:

Concédenos tu luz en una tarde
sin muerte ni castigo,
la luz que se prolonga tras la muerte
y dura por los siglos. Amén.

III
Se cubrieron de luto los montes
a la hora de nona.

El Señor rasgó el velo del templo
a la hora de nona.

Dieron gritos las piedras en duelo
a la hora de nona.

Y Jesús inclinó la cabeza
a la hora de nona.

Hora de gracia,
en que Dios da su paz a la tierra
por la sangre de Cristo.

Levantaron sus ojos los pueblos
a la hora de nona.

Contemplaron al que traspasaron
a la hora de nona.

Del costado manó sangre y agua
a la hora de nona.

Quien lo vio es el que da testimonio
a la hora de nona.

Hora de gracia,
en que Dios da su paz a la tierra
por la sangre de Cristo. Amén.

IV
Ando por mi camino, pasajero,
y a veces creo que voy sin compañía,
hasta que siento el paso que me guía,
al compás de mi andar, de otro viajero.

No lo veo, pero está. Si voy ligero,
Él apresura el paso; se diría
que quiere ir a mi lado todo el día,
invisible y seguro el compañero.

Al llegar a terreno solitario,
Él me presta valor para que siga,
y, si descanso, junto a mí reposa.

Y, cuando hay que subir monte (Calvario
lo llama Él), siento en su mano amiga,
que me ayuda, una llaga dolorosa.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu,
por los siglos de los siglos. Amén.

Otro himno
Oh Jesús, que en tu cruz has demostrado
tu gran amor, tu gran misericordia,
y tu fuerza nos das para seguirte
por el mismo camino hacia la gloria.

Que fielmente cumplamos en tu Iglesia
nuestra parte en tu obra salvadora,
y, al llegar a la tarde de la vida,
en gozo eterno el Padre nos acoja.

Gracias, Padre, a ti porque nos llamas,
a Jesús, que en su sangre nos redime,
y al Espíritu, luz y guía
de este pueblo que al cielo se dirige. Amén.

Antífonas
Tiempo de Adviento: Dijo María: «¿Qué saludo es este que me turba? ¿Voy a dar a luz al Rey sin romper los sellos de mi virginidad?»
Tiempo de Navidad hasta la Epifanía: Mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos.
Tiempo de Navidad desde la Epifanía: Te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra.
Tiempo de Cuaresma: Empuñando las armas de la justicia, hagámonos recomendables a Dios por muestra paciencia.
Semana Santa: Para mí la vida es Cristo, y una ganancia el morir; yo he de gloriarme en la cruz de mi Jesucristo.
Tiempo pascual: Aleluya, aleluya, aleluya.


Para la Hora intermedia, pueden decirse también los siguientes himnos:

I
Nada te turbe,
nada te espante,
todo se pasa,
Dios no se muda;
la paciencia todo lo alcanza;
quien a Dios tiene nada le falta:
sólo Dios basta.

Gloria a Dios Padre,
gloria a Dios Hijo,
igual siempre
gloria al Espíritu. Amén.

II
No es lo que está roto, no,
el agua que el vaso tiene;
lo que está roto es el vaso,
y el agua al suelo se vierte.

No es lo que está roto, no,
la luz que sujeta el día;
lo que está roto es su tiempo,
y en la sombra se desliza.

No es lo que está roto, no,
la caja del pensamiento;
lo que está roto es la idea
que la lleva a lo soberbio.

No es lo que está roto Dios
ni el campo que Él ha creado;
lo que está roto es el hombre
que no ve a Dios en su campo.

Gloria al Padre, gloria al Hijo,
gloria al Espíritu Santo,
por los siglos de los siglos. Amén.

III
¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras?
¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,
que a mi puerta, cubierto de rocío,
pasas las noches del invierno oscuras?

¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras,
pues no te abrí!; ¡qué extraño desvarío,
si de mi ingratitud el hielo frío
secó las llagas de tus plantas puras!

¡Cuántas veces el ángel me decía:
«Alma, asómate ahora a la ventana,
verás con cuánto amor llamar porfía»!

¡Y cuántas, hermosura soberana:
«Mañana le abriremos», respondía,
para lo mismo responder mañana!

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu,
por los siglos de los siglos. Amén.

IV
A la gloria de Dios se alzan las torres,
a su gloria los álamos,
a su gloria los cielos,
Y las aguas descansan a su gloria.

El tiempo se recoge;
desarrolla lo eterno sus entrañas;
se lavan los cuidados y congojas
en las aguas inmobles,
en los inmobles álamos,
en las torres pintadas en el cielo,
mar de altos mundos.

El reposo reposa en la hermosura
del corazón de Dios, que así nos abre
tesoros de su gloria.

Nada deseo,
mi voluntad descansa,
mi voluntad reclina
de Dios en el regazo su cabeza
y duerme y sueña...
Sueña, en descanso
toda aquesta visión de esta hermosura.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu,
por los siglos de los siglos. Amén.

V
Sólo desde el amor
la libertad germina,
sólo desde la fe
va creciéndole alas.

Desde el cimiento mismo
del corazón despierto,
desde la fuente clara
de las verdades últimas.

Ver al hombre y al mundo
con la mirada limpia
y el corazón cercano,
desde el solar del alma.

Tarea y aventura:
entregarme del todo,
ofrecer lo que llevo,
gozo y misericordia.

Aceite derramado
para que el carro ruede
sin quejas egoístas,
chirriando desajustes.

Soñar, amar, servir,
y esperar que me llames,
tú, Señor, que me miras,
tú que sabes mi nombre.

Gloria al Padre, y al Hijo,
y al Espíritu Santo. Amén.

VI
Otra vez -te conozco- me has llamado.
Y no es la hora, no; pero me avisas.
De nuevo traen tus celestiales brisas
claros mensajes al acantilado

del corazón, que, sordo a tu cuidado,
fortalezas de tierra eleva, en prisas
de la sangre se mueve, en indecisas
torres, arenas, se recrea, alzado.

Y tú llamas y llamas, y me hieres,
y te pregunto aún, Señor, qué quieres,
qué alto vienes a dar a mi jornada.

Perdóname, si no te tengo dentro,
si no sé amar nuestro mortal encuentro,
si no estoy preparado a tu llegada.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu,
por los siglos de los siglos. Amén.

VII
Dame, Señor, la firme voluntad,
compañera y sostén de la virtud;
la que sabe en el golfo hallar quietud
y, en medio de las sombras, claridad;
la que trueca en tesón la veleidad,
y el ocio en perennal solicitud,
y las ásperas fiebres en salud,
y los torpes engaños en verdad.

Y así conseguirá mi corazón
que los favores que a tu amor debí
le ofrezcan algún fruto en galardón...

Y aun tú, Señor, conseguirás así
que no llegue a romper mi confusión
la imagen tuya que pusiste en mi.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu,
por los siglos de los siglos. Amén.


SALMODIA

Terminado el himno, sigue la salmodia.
El Salterio presenta una doble salmodia: la habitual y la complementaria.
La salmodia habitual consta de tres salmos o fragmentos de salmo distribuidos entre los días de las cuatro semanas del Salterio.
La salmodia complementaria consta de tres salmos invariables para cada Hora, seleccionados de entre los salmos llamados graduales.


SALMODIA
COMPLEMENTARIA
PARA TERCIA, SEXTA Y NONA

Después de la invocación inicial Dios mío, ven en mi auxilio y del himno, se dicen los salmos de la serie que corresponda, con sus antífonas correspondientes. En los tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua, las antífonas se encuentran en el Propio del tiempo, en el tiempo ordinario, se dicen las antífonas que figuran a continuación, junto con los salmos.


Serie I (Tercia)

SALUDO INICIAL:
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. (T. P. Aleluya.)

HIMNO*

SALMODIA
Tiempo ordinario: Ant. 1. Llamé al Señor, y Él me respondió.

Salmo 119
Deseo de la paz
Estad firmes en la tribulación,
sed asiduos en la oración (Rm 12, 12)

En mi aflicción llamé al Señor,
y Él me respondió.
Líbrame, Señor, de los labios mentirosos,
de la lengua traidora.

¿Qué te va a dar o a mandarte Dios,
lengua traidora?
Flechas de arquero,
afiladas con ascuas de retama.

¡Ay de mí, desterrado en Masac,
acampado en Cadar!
Demasiado llevo viviendo
con los que odian la paz;
cuando yo digo: «Paz»,
ellos dicen: «Guerra».

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario:
Ant. Llamé al Señor, y Él me respondió.

Ant. 2. El Señor guarde tus entradas y salidas.

Salmo 120
El guardián del pueblo
Ya no pasarán hambre ni sed, no les
hará daño el sol ni el bochorno.(Ap 7, 16)

Levanto mis ojos a los montes:
¿de dónde me vendrá el auxilio?
El auxilio me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.

No permitirá que resbale tu pie,
tu guardián no duerme;
no duerme ni reposa
el guardián de Israel.

El Señor te guarda a su sombra,
está a tu derecha;
de día el sol no te hará daño,
ni la luna de noche.

El Señor te guarda de todo mal,
Él guarda tu alma;
el Señor guarda tus entradas y salidas,
ahora y por siempre.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario:
Ant. El Señor guarde tus entradas y salidas.

Ant. 3. Me he alegrado por lo que me dijeron.

Salmo 121
La ciudad santa de Jerusalén
Os habéis acercado al monte Sión, ciudad
del Dios vivo, Jerusalén del cielo (Hb 12, 22)

¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén.

Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor,

según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia,
en el palacio de David.

Desead la paz a Jerusalén:
«Vivan seguros los que te aman,
haya paz dentro de tus muros,
seguridad en tus palacios.»

Por mis hermanos y compañeros,
voy a decir: «La paz contigo.»
Por la casa del Señor, nuestro Dios,
te deseo todo bien.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario: Ant. Me he alegrado por lo que me dijeron.


Serie II (Sexta)


SALUDO INICIAL:
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. (T. P. Aleluya.)

HIMNO*

SALMODIA
Tiempo ordinario: Ant. 1. Tú que habitas en el cielo, ten misericordia de nosotros.

Salmo 122
El Señor, esperanza del pueblo
Dos ciegos... se pusieron a gritar: «Ten compasión de nosotros, Señor Hijo de David!» (Mt 20, 30)

A ti levanto mis ojos,
a ti que habitas en el cielo.

Como están los ojos de los esclavos
fijos en las manos de sus señores,
como están los ojos de la esclava
fijos en las manos de su señora,
así están nuestros ojos
en el Señor, Dios nuestro,
esperando su misericordia.

Misericordia, Señor, misericordia,
que estamos saciados de desprecios;
nuestra alma está saciada
del sarcasmo de los satisfechos,
del desprecio de los orgullosos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario:
Ant. Tú que habitas en el cielo, ten misericordia de nosotros.


Ant. 2. Nuestro auxilio es el nombre del Señor.

Salmo 123
Nuestro auxilio es el nombre del Señor
Dijo el Señor a Pablo: «No temas...,
que yo estoy contigo» (Hch 18, 9.10)

Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte
-que lo diga Israel-,
si el Señor no hubiera estado de nuestra parte,
cuando nos asaltaban los hombres,
nos habrían tragado vivos:
tanto ardía su ira contra nosotros.

Nos habrían arrollado las aguas,
llegándonos el torrente hasta el cuello;
nos habrían llegado hasta el cuello
las aguas espumantes.

Bendito el Señor, que no nos entregó
en presa a sus dientes;
hemos salvado la vida, como un pájaro
de la trampa del cazador:
la trampa se rompió, y escapamos.

Nuestro auxilio es el nombre del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario:
Ant. Nuestro auxilio es el nombre del Señor.

Ant. 3. El Señor rodea a su pueblo ahora y por siempre.

Salmo 124
El Señor vela por su pueblo
Paz sobre el Israel de Dios (Ga 6, 16)

Los que confían en el Señor son como el monte Sión:
no tiembla, está asentado para siempre.

Jerusalén está rodeada de montañas,
y el Señor rodea a su pueblo
ahora y por siempre.

No pesará el cetro de los malvados
sobre el lote de los justos,
no sea que los justos extiendan
su mano a la maldad.


Señor, concede bienes a los buenos,
a los sinceros de corazón;
Y a los que se desvían por sendas tortuosas,
que los rechace el Señor con los malhechores.
¡Paz a Israel!

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario: Ant. El Señor rodea a su pueblo ahora y por siempre.


Serie III (Nona)

SALUDO INICIAL:
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. (T. P. Aleluya.)

HIMNO*

SALMODIA
Tiempo ordinario: Ant. 1. El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres.

Salmo 125
Dios, alegría y esperanza nuestra
Si sois compañeros en el sufrir
también lo sois en el buen ánimo (2Co 1, 7)

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares.

Hasta los gentiles decían:
«El Señor ha estado grande con ellos.»
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres.

Que el Señor cambie nuestra suerte,
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares.

Al ir, iban llorando,
llevando la semilla;
al volver, vuelven cantando,
trayendo sus gavillas.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario:
Ant. El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres.

Ant. 2. El Señor nos construya la casa y nos guarde la ciudad.

Salmo 126
El esfuerzo humano es inútil sin Dios
Sois edificio de Dios (1Co 3, 9)

Si el Señor no construye la casa,
en vano se cansan los albañiles;
si el Señor no guarda la ciudad,
en vano vigilan los centinelas.

Es inútil que madruguéis,
que veléis hasta muy tarde,
que comáis el pan de vuestros sudores:
¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!

La herencia que da el Señor son los hijos;
su salario, el fruto del vientre:
son saetas en mano de un guerrero
los hijos de la juventud.

Dichoso el hombre que llena
con ellas su aljaba:
no quedará derrotado cuando litigue
con su adversario en la plaza.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario:
Ant. El Señor nos construya la casa y nos guarde la ciudad.

Ant. 3. Dichoso el que teme al Señor. †

Salmo 127
Paz doméstica en el hogar del justo
«Que el Señor te bendiga desde Sión»,
es decir, desde su Iglesia (Arnobio)

Dichoso el que teme al Señor
† y sigue sus caminos.

Comerás del fruto de tu trabajo,
serás dichoso, te irá bien;
tu mujer, como parra fecunda,
en medio de tu casa;

tus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de tu mesa:
ésta es la bendición del hombre
que teme al Señor.

Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida;
que veas a los hijos de tus hijos.
¡Paz a Israel!

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario: Ant. Dichoso el que teme al Señor.

El que reza solamente una Hora debe usar la salmodia habitual, incluso en las fiestas.
El que reza más de una Hora debe usar, en una de ellas, la salmodia habitual y, en las otras, o bien la salmodia complementaria o bien, en una Hora, la salmodia habitual de la semana anterior y, en la otra Hora, la salmodia habitual de la semana siguiente.
En las solemnidades, se toman siempre los salmos de la salmodia complementaria; pero, si caen en domingo, se toman los salmos del domingo de la semana I del Salterio.
El Triduo pascual, los días de la Octava de Pascua y algunas solemnidades del Señor tienen salmos propios.
En las solemnidades y en el Oficio dominical y ferial de los tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua, los salmos se dicen con una sola antífona que se toma del Propio del tiempo o de los santos, o bien del Común.
En los demás casos, las antífonas se toman del Salterio, a no ser que se trate de una celebración que las tenga propias.

LECTURA BREVE
Después de la salmodia, se hace la lectura breve.
En el Oficio dominical y ferial de los tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua, la lectura breve se toma del Propio del tiempo.
En el Oficio dominical y ferial del tiempo ordinario y en las memorias de los santos, la lectura breve se toma del Salterio.
En las solemnidades y en las fiestas, la lectura breve se toma del Propio o del Común.
Después de la lectura breve, si se juzga oportuno, se guarda un breve silencio. También se añade el responsorio brevísimo o versículo que se encuentra siempre después de la lectura breve.

ORACIÓN CONCLUSIVA
Después del versículo se añade la oración conclusiva.
Esta oración en el Oficio dominical y ferial de los tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua, así como en el Oficio dominical del tiempo ordinario, se toma del Propio del tiempo.
En el Oficio ferial del tiempo ordinario y en las memorias de los santos, se toma de la respectiva Hora del Salterio.
En las solemnidades y en las fiestas, se toma del Propio o del Común.
La oración conclusiva de la Hora intermedia siempre va precedida de la invitación Oremos y termina con la conclusión breve correspondiente, es decir:
Si se dirige al Padre:
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Si se dirige al Padre, pero al fin se menciona al Hijo:
Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Si se dirige al Hijo:
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Y se responde:
Amén.

Luego, Por lo menos en la celebración comunitaria, se añade:
V/. Bendigamos al Señor.
R/. Demos gracias a Dios.

SEMANA I
Domingo
Hora intermedia Tercia, Sexta, Nona

SALUDO INICIAL:
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. (T. P. Aleluya.)

HIMNO*

SALMODIA
En los tiempos de Adviento, Navidad y Cuaresma la antífona como en el Propio del tiempo

Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.
Tiempo ordinario: Ant. Mejor es refugiarse en el Señor, porque es eterna su misericordia. Aleluya

Salmo 117
Himno de acción de gracias después de la victoria
Jesús es la piedra que desechasteis vosotros, los arquitectos, y que se ha convertido en la piedra angular. (Hch 4, 11)

I

Dad gracias al Señor porque es bueno,
Porque es eterna su misericordia.

Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia.

Diga la casa de Aarón:
eterna es su misericordia.

Digan los fieles del Señor:
eterna es su misericordia.

En el peligro grité al Señor,
y me escuchó poniéndome a salvo.

El Señor está conmigo: no temo;
¿qué podrá hacerme el hombre?
El Señor está conmigo y me auxilia
veré la derrota de mis adversarios.

Mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los hombres,
mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los jefes

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario:
Ant. Mejor es refugiarse en el Señor, porque es eterna su misericordia. Aleluya

Ant. 2. El Señor es mi fuerza y mi energía. Aleluya.

II

Todos los pueblos me rodeaban,
en el nombre del Señor los rechacé;
me rodeaban cerrando el cerco,
en el nombre del Señor los rechacé;
me rodeaban como avispas,
ardiendo como fuego en las zarzas,
en el nombre del Señor los rechacé.

Empujaban y empujaban para derribarme,
pero el Señor me ayudó;
el Señor es mi fuerza y mi energía,
Él es mi salvación.

Escuchad: hay cantos de victoria
en las tiendas de los justos:
«La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es excelsa,
la diestra del Señor es poderosa.

No he de morir, viviré
para contar las hazañas del Señor.
Me castigó, me castigó el Señor,
pero no me entregó a la muerte.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario:
Ant. 2. El Señor es mi fuerza y mi energía. Aleluya.

Ant. 3. Te doy gracias, Señor, porque me escuchaste. Aleluya.

III

Abridme las puertas del triunfo,
y entraré para dar gracias al Señor.
Esta es la puerta del Señor:
los vencedores entrarán por ella.
Te doy gracias porque me escuchaste
y fuiste mi salvación.


La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente.

Éste es el día en que actuó el Señor:
sea nuestra alegría y nuestro gozo.
Señor, danos la salvación;
Señor, danos prosperidad.

—Bendito el que viene en nombre del Señor,
os bendecirá desde la casa del Señor;
el Señor es Dios, Él nos ilumina.

—Ordenad una procesión con ramos
hasta los ángulos del altar.

Tú eres mi Dios, te doy gracias;
Dios mío, yo te ensalzo.

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario: Ant: Te doy gracias, Señor, porque me escuchaste. Aleluya.

Tiempo pascual: Ant Aleluya, aleluya, aleluya;

En los tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua la lectura breve, el versículo y la oración como en el Propio

Tiempo ordinario:

Tercia
LECTURA BREVE 1Jn 4, 16
Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en Él. Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios; y Dios en él.

V/. Inclina, oh Dios, mi corazón a tus preceptos.
R/. Dame vida con tu palabra.

Sexta
LECTURA BREVE Ga 6,7b8
Lo que uno siembre, eso cosechará. El que siembra para la carne, de ella cosechará corrupción; El que siembra para el espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna.

V/. Tu palabra, Señor, es eterna.
R/. Tu fidelidad de generación en generación.

Nona
LECTURA BREVE Ga 6, 910
No nos cansemos de hacer el bien, que, si no desmayamos, a su tiempo cosecharemos. En una palabra: mientras tenemos ocasión, trabajemos por el bien de todos, especialmente por el de la familia de la fe.

V/. Te invoco de todo corazón, respóndeme, Señor.
R/. Y guardaré tus leyes.


La oración como en el Propio del tiempo.


Conclusión:
V/. Bendigamos al Señor.
R/. Demos gracias a Dios.

LUNES I
Hora intermedia Tercia, Sexta, Nona

SALUDO INICIAL:
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. (T. P. Aleluya.)

HIMNO*

SALMODIA
En los tiempos de Adviento, Navidad y Cuaresma, la antífona como en el Propio del tiempo.

Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.
Tiempo ordinario: Ant. 1. La ley del Señor alegra el corazón y da luz a los ojos.

Salmo 18 B
Himno a Dios, autor de la ley
Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto (Mt 5, 48)

La ley del Señor es perfecta
y es descanso del alma;
el precepto del Señor es fiel
e instruye al ignorante.

Los mandatos del Señor son rectos
y alegran el corazón;
la norma del Señor es límpida
y da luz a los ojos.

La voluntad del Señor es pura
y eternamente estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y enteramente justos.

Más preciosos que el oro,
más que el oro fino;
más dulces que la miel de un panal que destila.

Aunque tu siervo vigila
para guardarlos con cuidado,
¿quién conoce sus faltas?
Absuélveme de lo que se me oculta.

Preserva a tu siervo de la arrogancia,
para que no me domine:
así quedaré libre e inocente
del gran pecado.

Que te agraden las palabras de mi boca,
y llegue a tu presencia el meditar de mi corazón,
Señor, roca mía, redentor mío.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario:
Ant. 1. La ley del Señor alegra el corazón y da luz a los ojos.

Ant. 2. Se levantará el Señor para juzgar a los pueblos con justicia.

Salmo 7
Oración del justo calumniado
Mirad que el juez está ya a la puerta (St 5, 9)

I

Señor, Dios mío, a ti me acojo,
líbrame de mis perseguidores y sálvame,
que no me atrapen como leones
y me desgarren sin remedio.

Señor, Dios mío: si soy culpable;
si hay crímenes en mis manos,
si he causado daño a mi amigo,
si he protegido a un opresor injusto,
que el enemigo me persiga y me alcance
que me pisotee vivo por tierra,
apretando mi vientre contra el polvo.

Levántate, Señor, con tu ira,
álzate con furor contra mis adversarios,
acude, Dios mío, a defenderme
en el juicio que has convocado.
Que te rodee la asamblea de las naciones,
y pon tu asiento en lo más alto de ella.
El Señor es juez de los pueblos.

Júzgame, Señor, según mi justicia,
según la inocencia que hay en mi.
Cese la maldad de los culpables,
y apoya tú al inocente,
tú que sondeas el corazón y las entrañas,
tú, el Dios justo.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario:
Ant. Se levantará el Señor para juzgar a los pueblos con justicia.

Ant. 3 Dios es un juez que salva a los rectos de corazón.

II

Mi escudo es Dios,
que salva a los rectos de corazón.
Dios es un juez justo,
Dios amenaza cada día
si no se convierten afilara su espada,
tensará el arco y apuntará.
Apunta sus armas mortíferas,
prepara sus flechas incendiarias.

Mirad: concibió el crimen, está preñado de maldad,
y da a luz el engaño.
Cavó y ahondó una fosa,
caiga en la fosa que hizo;
recaiga su maldad sobre su cabeza,
baje su violencia sobre su cráneo.

Yo daré gracias al Señor por su justicia,
tañendo para el nombre del Señor Altísimo.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario: Ant Dios es un juez que salva a los rectos de corazón.
Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.

En los Tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua la lectura breve, el versículo y la oración son los que exige la diversidad del Oficio.

Tiempo ordinario:

Tercia
LECTURA BREVE Rm 13, 8-10
A nadie le debáis nada, más que amor; porque el que ama tiene cumplido el resto de la ley. Uno que ama a su prójimo no le hace daño; por eso amar es cumplir la ley entera.

V/. No rechaces a tu siervo, que tú eres mi auxilio.
R/. No me abandones, Dios de mi salvación.

Oración
Oh Dios, Padre lleno de bondad, tú has querido que los hombres trabajáramos de tal forma que, cooperando unos con otros, alcanzáramos éxitos cada vez más logrados; ayúdanos, pues, a vivir en medio de nuestros trabajos sintiéndonos siempre hijos tuyos y hermanos de todos los hombres. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Sexta
LECTURA BREVE St 1, 19-20. 26
Sed todos prontos para escuchar, lentos para hablar y lentos para la ira. Porque la ira del hombre no produce la justicia que Dios quiere. Hay quien se cree religioso y no tiene a raya su lengua; pero se engaña, su religión es vacía.

V/.Bendigo al Señor en todo momento.
R/. Su alabanza está siempre en mi boca.

Oración
Señor, tú eres el dueño de la viña y de los sembrados tú el que repartes las tareas y distribuyes el justo salario a los trabajadores; ayúdanos a soportar el peso del día y el calor de la jornada sin quejarnos nunca de tus planes. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Nona
LECTURA BREVE 1P 1, 17-19
Tomad en serio vuestro proceder en esta vida. Ya sabéis con qué os rescataron: no con bienes efímeros, con oro o plata, sino a precio de la sangre de Cristo, el Cordero sin defecto ni mancha.

V/. Sálvame, Señor, ten misericordia de mí.
R/. En la asamblea bendeciré al Señor.

Oración
Tú nos has convocado, Señor, en tu presencia en aquella misma hora en que los apóstoles subían al templo para la oración de la tarde; concédenos que las súplicas que ahora te dirigimos en nombre de Jesús, tu Hijo, alcancen la salvación a cuantos invocan este nombre. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Conclusión:
V/. Bendigamos al Señor.
R/. Demos gracias a Dios.


MARTES I

Hora intermedia Tercia, Sexta, Nona

SALUDO INICIAL:
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. (T. P. Aleluya.)

HIMNO*

SALMODIA
En los tiempos de Adviento, Navidad y Cuaresma, la antífona como en el Propio del tiempo.

Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.
Tiempo ordinario: Ant. 1. Dichoso el que camina en la voluntad del Señor.

Salmo 118, 1-8
I (Aleph)
Meditación sobre la palabra de Dios revelada en la ley
En esto consiste el amor a Dios en que guardemos sus mandamientos (1 Jn 5,3)

Dichoso el que, con vida intachable,
camina en la voluntad del Señor;
dichoso el que, guardando sus preceptos,
lo busca de todo corazón;
el que, sin cometer iniquidad,
anda por sus senderos.

Tú promulgas tus decretos
para que se observen exactamente.
Ojalá esté firme mi camino,
para cumplir tus consignas;
entonces no sentiré vergüenza
al mirar tus mandatos.

Te alabaré con sincero corazón
cuando aprenda tus justos mandamientos.
Quiero guardar tus leyes exactamente,
tú, no me abandones.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario:
Ant. 1. Dichoso el que camina en la voluntad del Señor.

Ant. 2. Se alegra mi corazón con tu auxilio.

Salmo 12
Suplica del justo que confía en el Señor
Que el Dios de la esperanza
colme vuestra fe de alegría (Rm 15, 13)

¿Hasta cuándo, Señor, seguirás olvidándome?
¿Hasta cuándo me esconderás tu rostro?
¿Hasta cuándo he de estar preocupado,
con el corazón apenado todo el día?
¿Hasta cuándo va a triunfar mi enemigo?

Atiende y respóndeme, Señor, Dios mío,
da luz a mis ojos
para que no me duerma en la muerte,
para que no diga mi enemigo: «Le he podido»,
ni se alegre mi adversario de mi fracaso.

Porque yo confío en tu misericordia:
alegra mi corazón con tu auxilio,
y cantaré al Señor por el bien que me ha hecho.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario:
Ant. 1. Se alegra mi corazón con tu auxilio.

Ant. 3. Dios nos encerró a todos en el pecado para tener misericordia de todos.

Salmo 13
Corrupción y necedad del impío
Si creció el pecado, mas
desbordante fue la gracia (Rm 5, 20)

Dice el necio para sí:
«No hay Dios.»
Se han corrompido cometiendo execraciones,
no hay quien obre bien.

El Señor observa desde el cielo
a los hijos de Adán
para ver si hay alguno sensato
que busque a Dios.

Todos se extravían
igualmente obstinados,
no hay uno que obre bien,
ni uno solo.

Pero ¿no aprenderán los malhechores,
que devoran a mi pueblo como pan
y no invocan al Señor?

Pues temblarán de espanto,
porque Dios está con los justos.
Podéis burlaros de los planes del desvalido,
pero el Señor es su refugio.

¡Ojalá venga desde Sión
la salvación de Israel!
Cuando el Señor cambie la suerte de su pueblo,
se alegrará Jacob y gozará Israel.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario: Ant Dios nos encerró a todos en el pecado para tener misericordia de todos.
Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya

En los Tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua la lectura breve, el versículo y la oración son los que exige la diversidad del Oficio.

Tiempo ordinario:

Tercia
LECTURA BREVE Jr 17, 78
Bendito quien confía en el Señor y pone en el Señor su confianza. Será un árbol plantado junto al agua, que junto a la corriente echa raíces; cuando llegue el estío no lo sentirá, su hoja estará verde; en año de sequía no se inquieta, no deja de dar fruto.

V/. El Señor no niega sus bienes a los de conducta intachable.
R/. ¡Señor de los ejércitos, dichoso el hombre que confía en ti!

Oración
Dios todopoderoso y eterno, que a la hora de tercia enviaste tu Espíritu Defensor a los apóstoles, derrama también sobre nosotros este Espíritu de amor, para que, ante los hombres, demos siempre fiel testimonio de aquel amor que has querido que fuera el distintivo de los discípulos de tu Hijo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Sexta
LECTURA BREVE Pr 3, 1315
Dichoso el que encuentra sabiduría, el que alcanza inteligencia: adquirirla vale más que la plata, y su renta más que el oro; es más valiosa que las perlas, ni se le comparan las joyas.

V/. Te gusta un corazón sincero.
R/. En mi interior me inculcas sabiduría.

Oración
Oh Dios, que revelaste a Pedro tu plan de salvar a todas las naciones, danos tu gracia, para que todas nuestras acciones sean agradables a tus ojos y útiles a tu designio de amor y salvación universal. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Nona
LECTURA BREVE Jb 5, 1718
Dichoso el hombre a quien corrige Dios: no rechaces el escarmiento del Todopoderoso, porque Él hiere y venda la herida, golpea y cura con su mano.

V/.Trata con misericordia a tu siervo, Señor.
R/. Enséñame tus leyes.

Oración
Oh Dios, que enviaste un ángel al centurión Cornelio para que le revelara el camino de la salvación, ayúdanos a trabajar cada día con mayor entrega en la salvación de los hombres para que, junto con todos nuestros hermanos incorporados a tu Iglesia, podamos llegar a ti. Por Jesucristo, nuestro Señor


Conclusión:
V/. Bendigamos al Señor.
R/. Demos gracias a Dios.



MIÉRCOLES
Hora intermedia Tercia, Sexta, Nona

SALUDO INICIAL:
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. (T. P. Aleluya.)

HIMNO*

SALMODIA
En los tiempos de Adviento, Navidad y Cuaresma, la antífona como en el Propio del tiempo.

Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.
Tiempo ordinario: Ant. 1. Bendito eres, Señor, enséñame tus leyes.

Salmo 118, 9-16
II (Beth)

¿Cómo podrá un joven andar honestamente?
Cumpliendo tus palabras.
Te busco de todo corazón,
no consientas que me desvíe de tus mandamientos,
En mi corazón escondo tus consignas,
así no pecaré contra ti.

Bendito eres, Señor,
enséñame tus leyes.
Mis labios van enumerando
los mandamientos de tu boca;
mi alegría es el camino de tus preceptos,
más que todas las riquezas.

Medito tus decretos,
y me fijo en tus sendas;
tu voluntad es mi delicia,
no olvidaré tus palabras.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario: Ant. Bendito eres, Señor, enséñame tus leyes

Ant. 2. Mis pies estuvieron firmes en tus caminos, Señor.

Salmo 16
Dios, esperanza del inocente perseguido
En los días de su vida mortal presentó oraciones y suplicas y fue escuchado (Hb 5, 7)

Señor, escucha mi apelación,
atiende a mis clamores,
presta oído a mi súplica,
que en mis labios no hay engaño
emane de ti la sentencia,
miren tus ojos la rectitud.

Aunque sondees mi corazón,
visitándolo de noche,
aunque me pruebes al fuego,
no encontrarás malicia en mí.

Mi boca no ha faltado
como suelen los hombres;
según tus mandatos,
yo me he mantenido
en la senda establecida.
Mis pies estuvieron firmes en tus caminos,
y no vacilaron mis pasos.

Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío;
inclina el oído y escucha mis palabras.
Muestra las maravillas de tu misericordia,
tú que salvas de los adversarios
a quien se refugia a tu derecha.

Guárdame como a las niñas de tus ojos,
a la sombra de tus alas escóndeme
de los malvados que me asaltan,
del enemigo mortal que me cerca.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario
Ant. Mis pies estuvieron firmes en tus caminos, Señor.
Ant. 3. Levántate, Señor, y líbrame.

II
Han cerrado sus entrañas
y hablan con boca arrogante;
me rodean sus pasos,
se hacen guiños para derribarme,
como un león ávido de presa,
como un cachorro agazapado en su escondrijo.

Levántate, Señor, hazle frente, doblégalo,
que tu espada me libre del malvado,
y tu mano, Señor, de los mortales;
mortales de este mundo:
sea su lote esta vida
de tu despensa les llenarás el vientre,
se saciarán sus hijos
y dejarán a sus pequeños lo que sobra.

Pero yo con mi apelación vengo a tu presencia,
y al despertar me saciaré de tu semblante.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario: Ant. Levántate, Señor, y líbrame
Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.

En los Tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua la lectura breve, el versículo y la oración son los que exige la diversidad del Oficio.

Tiempo ordinario:

Tercia
LECTURA BREVE IP 1, 13-14
Estad interiormente preparados para la acción, controlándoos bien, a la expectativa del don que os va a traer la revelación de Jesucristo. Como hijos obedientes, no os amoldéis más a los deseos que teníais antes, en los días de vuestra ignorancia.

V/.Señor, enséñame tus caminos.
R/.Instrúyeme en tus sendas.

Oración
Señor, Padre santo, Dios fiel, que enviaste el Espíritu Santo prometido, para que congregara a los hombres que el pecado había disgregado, ayúdanos a ser, en medio del mundo, fermento de unidad y de paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Sexta
LECTURA BREVE lP 1, 15-16
El que os llamó es Santo; como Él, sed también vosotros santos en toda vuestra conducta, porque dice la Escritura: «Seréis santos, porque Yo soy Santo.»

V/. Que tus sacerdotes se vistan de gala.
R/. Que tus fieles vitoreen.

Oración
Dios todopoderoso y lleno de amor, que, a la mitad de nuestra jornada, concedes un descanso a nuestra fatiga, contempla complacido el trabajo que hoy hemos empezado, remedia nuestras deficiencias y haz que nuestras obras te sean agradables. Por Jesucristo nuestro Señor.

Nona
LECTURA BREVE St 4, 7-8a. 10
Someteos a Dios y enfrentaos con el diablo que huirá de vosotros. Acercaos a Dios y Dios se acercará a vosotros. Humillaos ante el Señor que Él os levantará.

V/. Los ojos del Señor están puestos en sus fieles.
R/. En los que esperan en su misericordia.

Oración
Señor Jesucristo, que, por la salvación de los hombres, extendiste tus brazos en la cruz, haz que todas nuestras acciones te sean agradables y sirvan para manifestar al mundo tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.


Conclusión:
V/. Bendigamos al Señor.
R/. Demos gracias a Dios.


JUEVES
Hora intermedia Tercia, Sexta, Nona

SALUDO INICIAL:
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. (T. P. Aleluya.)

HIMNO*

SALMODIA
En los tiempos de Adviento, Navidad y Cuaresma, la antífona como en el Propio del tiempo.

Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.
Tiempo ordinario: Ant. 1. Ábreme los ojos, Señor, y contemplaré las maravillas de tu voluntad.

Salmo 118, 17-24
III (Ghimel)

Haz bien a tu siervo: viviré
y cumpliré tus palabras;
ábreme los ojos, y contemplaré
las maravillas de tu voluntad;
soy un forastero en la tierra:
no me ocultes tus promesas.

Mi alma se consume, deseando
continuamente tus mandamientos;
reprendes a los soberbios,
malditos los que se apartan de tus mandatos.

Aleja de mí las afrentas y el desprecio,
porque observo tus preceptos,
aunque los nobles se sienten a murmurar de mí,
tu siervo medita tus leyes;
tus preceptos son mi delicia
tus decretos son mis consejeros.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario
Ant. Ábreme los ojos, Señor, y contemplaré las maravillas de tu voluntad.

Ant. 2. Haz, Señor, que camine con lealtad.
Salmo 24
Oración por toda clase de necesidades
La esperanza no defrauda (Rom 5, 5)

I

A ti, Señor, levanto mi alma;
Dios mío, en ti confío,
no quede yo defraudado,
que no triunfen de mí mis enemigos;
pues los que esperan en ti no quedan defraudados,
mientras que el fracaso malogra a los traidores.

Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
Haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador,
y todo el día te estoy esperando.

Recuerda, Señor, que tu ternura
y tu misericordia son eternas;
no te acuerdes de los pecados
ni de las maldades de mi juventud;
acuérdate de mí con misericordia,
por tu bondad, Señor.

El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes

Las sendas del Señor son misericordia y lealtad
para los que guardan su alianza, y sus mandatos.
Por el honor de tu nombre, Señor,
perdona mis culpas, que son muchas.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario
Ant. Haz, Señor, que camine con lealtad.

Ant. 3. Mírame, oh Dios, y líbrame, que estoy solo y afligido.

II

¿Hay alguien que tema al Señor?
Él le enseñará el camino escogido:
su alma vivirá feliz,
su descendencia poseerá la tierra.

El Señor se confía con sus fieles
y les da a conocer su alianza.
Tengo los ojos puestos en el Señor,
porque Él saca mis pies de la red.

Mírame, oh Dios, y ten piedad de mi,
que estoy solo y afligido.
Ensancha mi Corazón oprimido
y sácame de mis tribulaciones.

Mira mis trabajos y mis penas
y perdona todos mis pecados;
mira cuántos son mis enemigos,
que me detestan con odio cruel

Guarda mi vida y líbrame,
no quede yo defraudado de haber acudido a ti.
La inocencia y la rectitud me protegerán,
porque espero en ti.

Salva, oh Dios, a Israel
de todos sus peligros.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 3. Mírame, oh Dios, y líbrame, que estoy solo y afligido.
Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.

En los Tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua la lectura breve, el versículo y la oración son los que exige la diversidad del Oficio.

Tiempo ordinario:

Tercia
LECTURA BREVE Am 4, 13
El Señor formó las montañas, creó el viento, descubre al hombre su pensamiento, hace la aurora y el crepúsculo y camina sobre el dorso de la tierra; se llama Señor, Dios de los ejércitos.

V/. Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor.
R/..Ensalzadlo con himnos por los siglos.

Oración
Señor, tú que a la hora de tercia enviaste el Espíritu Santo sobre los apóstoles, reunidos en oración, concédenos también a nosotros tener parte en los dones de este Espíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Sexta
LECTURA BREVE Am 5, 8
El Señor creó las Pléyades y Orión, convierte las sombras en aurora, el día en noche oscura; convoca las aguas del mar y las derrama sobre la superficie de la tierra; se llama El Señor.

V/. Honor y majestad lo preceden.
R/.Fuerza y esplendor están en su templo.

Oración
Dios todopoderoso y eterno ante ti no existe ni la oscuridad ni las tinieblas; haz, pues, brillar sobre nosotros la claridad de tu luz, para que, guardando tus preceptos, caminemos fielmente por tus sendas con el corazón ensanchado. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Nona
LECTURA BREVE Am 9, 6
El Señor construye en el cielo su escalinata y cimienta su bóveda sobre la tierra; convoca las aguas del mar, y las derrama sobre la superficie de la tierra; se llama El Señor.

V/. El cielo, proclama la gloria de Dios.
R/. El firmamento pregona la obra de sus manos.

Oración
Contempla, Señor, a tu familia en oración y haz que, imitando los ejemplos de paciencia de tu Hijo, no decaiga nunca ante la adversidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Conclusión:
V/. Bendigamos al Señor.
R/. Demos gracias a Dios.


VIERNES
Hora intermedia Tercia, Sexta, Nona

SALUDO INICIAL:
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. (T. P. Aleluya.)

HIMNO*

SALMODIA
En los tiempos de Adviento, Navidad y Cuaresma, la antífona como en el Propio del tiempo.

Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.
Tiempo ordinario: Ant. 1. Correré por el camino de tus mandatos cuando me ensanches el corazón.

Salmo 118,25-32
IV (Daleth)

Mi alma está pegada al polvo:
reanímame con tus palabras;
te expliqué mi camino, y me escuchaste:
enséñame tus leyes;
instrúyeme en el camino de tus decretos,
y meditaré tus maravillas.

Mi alma llora de tristeza,
consuélame con tus promesas;
apártame del camino falso,
y dame la gracia de tu voluntad;
escogí el camino verdadero,
deseé tus mandamientos.

Me apegué a tus preceptos, Señor,
no me defraudes;
correré por el camino de tus mandatos
cuando me ensanches el corazón.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario
Ant. Correré por el camino de tus mandatos cuando me ensanches el corazón.

Ant. 2. Confiando en el Señor, no me he desviado.

Salmo 25
Oración confiada del inocente
Dios nos eligió en la persona de Cristo para que fuésemos santos e irreprochables ante Él por el amor (Ef 1, 4)

Hazme justicia, Señor,
que camino en la inocencia;
confiando en el Señor,
no me he desviado.

Escrútame, Señor, ponme a prueba,
sondea mis entrañas y mi corazón,
porque tengo ante los ojos tu bondad,
y camino en tu verdad.

No me siento con gente falsa,
no me junto con mentirosos;
detesto las bandas de malhechores,
no tomo asiento con los impíos.

Lavo en la inocencia mis manos,
y rodeo tu altar, Señor,
proclamando tu alabanza
enumerando tus maravillas

Señor, yo amo la belleza de tu casa,
el lugar donde reside tu gloria.

No arrebates mi alma con los pecadores,
ni mi vida con los sanguinarios,
que en su izquierda llevan infamias,
y su derecha está llena de sobornos.

Yo, en cambio, camino en la integridad
sálvame, ten misericordia de mi.
Mi pie se mantiene en el camino llano;
en la asamblea bendeciré al Señor.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario:
Ant. Confiando en el Señor no me he desviado.

Ant. 3: En el Señor confía mi corazón, Él me socorrió.

Salmo 27, 1-3.6-9
Súplica y acción de gracias
Padre, te doy gracias porque me has escuchado
(Jn 11,41)

A ti, Señor, te invoco;
Roca mía, no seas sordo a mi voz;
que, si no me escuchas seré igual
que los que bajan a la fosa

Escucha mi voz suplicante
cuando te pido auxilio
cuando alzo las manos
hacia tu santuario.

No me arrebates con los malvados
ni con los malhechores,
que hablan de paz con el prójimo,
pero llevan la maldad en el corazón.

Bendito el Señor, que escuchó mi voz suplicante;
el Señor es mi fuerza y mi escudo:
en Él confía mi corazón;
me socorrió, y mi corazón se alegra
y le canta agradecido.

El Señor es fuerza para su pueblo,
apoyo y salvación para su Ungido.
Salva a tu pueblo y bendice tu heredad
sé su pastor y llévalos siempre.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario: Ant En el Señor confía mi corazón, Él me socorrió
Tiempo pascual Ant Aleluya, aleluya, aleluya.

En los Tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua la lectura breve, el versículo y la oración son los que exige la diversidad del Oficio.

Tiempo ordinario:

Tercia
LECTURA BREVE Flp 2, 2b-4
Manteneos unánimes y concordes, con un mismo amor y un mismo sentir: No obréis por rivalidad ni por ostentación, dejaos guiar por la humildad y considerad siempre superiores a los demás. No os encerréis en vuestros intereses, sino buscad todos el interés de los demás.

V/. Las sendas del Señor son misericordia y lealtad.
R/.Para los que guardan su alianza y sus mandatos.

Oración
Señor Jesucristo, que a la hora de tercia fuiste llevado al suplicio de la cruz por la salvación del mundo, ayúdanos a llorar los pecados de la vida pasada y a evitar las faltas en el porvenir. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Sexta
LECTURA BREVE 2Co 13, 4
Es verdad que Cristo fue crucificado por su debilidad pero vive ahora por la fuerza de Dios. Nosotros compartimos su debilidad, pero por la fuerza de Dios compartiremos su vida para vuestro bien.

V/. Mi alma está pegada al polvo.
R/. Reanímame, Señor, con tus palabras.

Oración
Señor Jesucristo, que a la hora de sexta subiste a la cruz por nuestra salvación, mientras las tinieblas envolvían al mundo, concédenos que tu luz nos ilumine siempre, para que, guiados por ella, podamos alcanzar la vida eterna. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Nona
LECTURA BREVE Col 3, 12-13
Como elegidos de Dios, santos y amados, vestíos de la misericordia entrañable, bondad, humildad, dulzura, comprensión. Sobrellevaos mutuamente y perdonaos cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo.

V/. El Señor es compasivo y misericordioso.
R/. Lento a la ira y rico en clemencia.

Oración
Señor Jesucristo, que, colgado en la cruz, diste al ladrón arrepentido el reino eterno, míranos a nosotros que, como él, confesamos nuestras culpas, concédenos poder entrar también, como él, después de la muerte, en el paraíso. Tú que vives por los siglos de los siglos.


Conclusión:
V/. Bendigamos al Señor.
R/. Demos gracias a Dios.


SÁBADO
Hora intermedia Tercia, Sexta, Nona

SALUDO INICIAL:
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. (T. P. Aleluya.)

HIMNO*

SALMODIA
En los tiempos de Adviento, Navidad y Cuaresma, la antífona como en el Propio del tiempo.

Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.
Tiempo ordinario: Ant. 1. Guíame, Señor, por las sendas de tus mandatos.

Salmo 118, 33-40
V (He)

Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes,
y lo seguiré puntualmente:
enséñame a cumplir tu voluntad y a guardarla de todo corazón;
guíame por la senda de tus mandatos,
porque ella es mi gozo.

Inclina mi corazón a tus preceptos,
y no al interés;
aparta mis ojos de las vanidades,
dame vida con tu palabra;
cumple a tu siervo la promesa
que hiciste a tus fieles.

Aparta de mí la afrenta que temo,
porque tus mandamientos son amables;
mira cómo ansío tus decretos:
dame vida con tu justicia.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario:
Ant. Guíame, Señor por la senda de tus mandatos.

Ant. 2. Los que buscan al Señor no carecen de nada.

Salmo 33
El Señor, salvación de, los justos
Habéis saboreado lo bueno que es el Señor
(1Pe 2, 3)

Bendigo al Señor en todo momento,
Su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias.

Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor,
Él lo escucha y lo salva de sus angustias.

El ángel del Señor acampa
en torno a sus fieles y los protege.
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a Él.

Todos sus santos, temed al Señor,
porque nada les falta a los que le temen;
los ricos empobrecen y pasan hambre,
los que buscan al Señor no carecen de nada.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario
Ant. Los que buscan al Señor no carecen de nada.

Ant. 3. Busca la paz y corre tras ella.

II

Venid, hijos, escuchadme:
os instruiré en el temor del Señor
¿hay alguien que ame la vida
y desee días de prosperidad?

Guarda tu lengua del mal,
tus labios de la falsedad;
apártate del mal, obra el bien,
busca la Paz y corre tras ella.

Los ojos del Señor miran a los justos,
sus oídos escuchan sus gritos;
pero el Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria.

Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias;
el Señor está cerca de los atribulados;
salva a los abatidos:

Aunque el justo sufra muchos males,
de todos lo libra el Señor;
Él cuida de todos sus huesos,
y ni uno solo se quebrará:

La maldad da muerte al malvado,
y los que odian al justo serán castigados.
El Señor redime a sus siervos,
no será castigado quien se acoge a Él.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario: Ant. Busca la paz y corre tras ella.
Tiempo pascual: Ant. Aleluya; aleluya, aleluya

En los Tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua la lectura breve, el versículo y la oración son los que exige la diversidad del Oficio.

Tiempo ordinario:

Tercia
LECTURA BREVE I R 8, 60-61
Sabrán todas las naciones del mundo que el Señor es el Dios verdadero, y no hay otro; y vuestro corazón será totalmente del Señor, nuestro Dios, siguiendo sus preceptos y guardando sus mandamientos; como hacéis hoy.

V/. Señor, enséñame tus caminos.
R/. Haz que camine con lealtad.

Oración
Señor Dios, Padre todopoderoso, infúndenos la luz del Espíritu Santo, para que, libres de toda adversidad, podamos alegrarnos siempre en tu alabanza. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Sexta
LECTURA BREVE Jr 17, 9-10
Nada más falso y enfermo que el corazón: ¿quién lo entenderá? Yo, el Señor, penetro el corazón, sondeo las entrañas, para dar al hombre según su conducta, según el fruto de sus acciones.

V/. Absuélveme, Señor, de lo que se me oculta.
R/. Preserva a tu siervo de la arrogancia.

Oración
Señor, fuego ardiente de amor eterno, haz que, inflamados en tu amor, te amemos a ti sobre todas las cosas y a nuestro prójimo por amor tuyo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Nona
LECTURA BREVE Sb 7, 27a; 8, 1
La sabiduría de Dios, siendo una sola, todo lo puede; sin cambiar en nada, renueva el universo. Alcanza con vigor de extremo a extremo y gobierna el universo con acierto.

V/.¡Qué magníficas son tus obras, Señor!
R/.¡Qué profundos tus designios!

Oración
Escucha, Señor, nuestra oración y danos la abundancia de tu paz, para que, por intercesión de santa María, la Virgen, después de haberte servido durante toda nuestra vida, podamos presentarnos ante ti sin temor alguno. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Conclusión:
V/. Bendigamos al Señor.
R/. Demos gracias a Dios.


________________________________________
II SEMANA
DOMINGO
Hora intermedia Tercia, Sexta, Nona

SALUDO INICIAL:
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. (T. P. Aleluya.)

HIMNO*

SALMODIA
En los tiempos de Adviento, Navidad y Cuaresma, la antífona como en el Propio del tiempo.

Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.
Tiempo ordinario: Ant. 1. En verdes praderas me hace recostar el Señor. Aleluya.

Salmo 22
El buen pastor
El Cordero será su pastor y los conducirá hacia fuentes de aguas vivas (Ap 7,17)

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;

me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas;
me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.

Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan.

Preparas una mesa ante mi,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario
Ant. En verdes praderas me hace recostar el Señor. Aleluya.

Ant. 2. Grande es en Israel la fama del Señor. Aleluya.

Salmo 75
Acción de gracias por la victoria
Verán al Hijo del hombre venir
sobre las nubes (Mt 24, 30)

Dios se manifiesta en Judá,
su fama es grande en Israel;
su tabernáculo está en Jerusalén,
su morada en Sión:
allí quebró los relámpagos del arco,
el escudo, la espada y la guerra.

Tú eres deslumbrante, magnífico,
con montones de botín conquistados.
Los valientes duermen su sueño,
y a los guerreros no les responden sus brazos.

Con un bramido, oh Dios de Jacob,
inmovilizaste carros y caballos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario
Ant. Grande es en Israel la fama del Señor. Aleluya.

Ant. 3. La tierra teme sobrecogida, cuando Dios se pone en pie para juzgar. Aleluya.

II

Tú eres terrible: ¿quién resiste frente a ti
al ímpetu de tu ira?
Desde el cielo proclamas la sentencia:
la tierra teme sobrecogida,
cuando Dios se pone en pie para juzgar,
para salvar a los humildes de la tierra.

La cólera humana tendrá que alabarte,
los que sobrevivan al castigo te rodearán.
Haced votos al Señor y cumplidlos
y traigan los vasallos tributo al Temible,
Él deja sin aliento a los príncipes,
y es temible para los reyes del orbe.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario: Ant. La tierra teme sobrecogida cuando Dios se pone en pie para juzgar. Aleluya.
Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.

En los Tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua la lectura breve, el versículo y la oración son los que exige la diversidad del Oficio.

Tiempo ordinario:

Tercia
LECTURA BREVE Rm 5,1-2,5
Ya que hemos recibido la justificación por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo. Por Él hemos obtenido con la fe el acceso a esta gracia en que estamos: y nos gloriamos, apoyados en la esperanza de alcanzar la gloria de Dios. Y la esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado.

V/.Cantaré eternamente las misericordias del Señor.
R/.Anunciaré tu fidelidad por todas las edades.

Sexta
LECTURA BREVE Rm 8, 26
El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables.

V/. Que llegue mi clamor a tu presencia, Señor.
R/. Con tus palabras dame inteligencia.

Nona
LECTURA BREVE II Co 1, 21-22
Dios es quien nos confirma en Cristo a nosotros junto con vosotros. Él nos ha ungido, Él nos ha sellado, y ha puesto en nuestros corazones, como prenda suya, el Espíritu.

V/. El Señor es mi luz y mi salvación.
R/. El Señor es la defensa de mi vida.

La oración como en el Propio del tiempo.


Conclusión:
V/. Bendigamos al Señor.
R/. Demos gracias a Dios.


LUNES II
Hora intermedia Tercia, Sexta, Nona

SALUDO INICIAL:
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. (T. P. Aleluya.)

HIMNO*

SALMODIA
En los tiempos de Adviento, Navidad y Cuaresma, la antífona como en el Propio del tiempo.

Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.
Tiempo ordinario: Ant. 1. Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen.

Salmo 118, 41-48
VI (Vau)

Señor, que me alcance tu favor,
tu salvación según tu promesa:
así responderé a los que me injurian,
que confío en tu palabra;
no quites de mi boca las palabras sinceras,
porque yo espero en tus mandamientos.

Cumpliré sin cesar tu voluntad,
por siempre jamás;
andaré por un camino ancho,
buscando tus decretos;
comentaré tus preceptos ante los reyes,
y no me avergonzaré.

Serán mi delicia tus mandatos,
que tanto amo;
levantaré mis manos hacia ti
recitando tus mandatos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario
Ant. Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen.

Ant. 2 Mi alimento es hacer la voluntad del Padre.

Salmo 39, 2-14.17-18
Acción de gracias y petición de auxilio
Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
pero me has preparado un cuerpo (Hb 10, 5)

Yo esperaba con ansia al Señor;
Él se inclinó y escuchó mi grito:

me levantó de la fosa fatal,
de la charca fangosa;
afianzó mis pies sobre roca,
y aseguró mis pasos;

me puso en la boca un cántico nuevo,
un himno a nuestro Dios.
Muchos, al verlo, quedaron sobrecogidos
y confiaron en el Señor.

Dichoso el hombre que ha puesto
su confianza en el Señor,
y no acude a los idólatras,
que se extravían con engaños.

Cuántas maravillas has hecho,
Señor, Dios mío,
cuántos planes en favor nuestro;
nadie se te puede comparar.
Intento proclamarlas, decirlas,
pero superan todo número.

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio,
entonces yo digo: «Aquí estoy
-como está escrito en mi libro-
para hacer tu voluntad.»

Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario
Ant. Mi alimento es hacer la voluntad del Padre.

Ant. 3. Yo soy pobre, pero el Señor se cuida de mí.

II

He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios:
Señor, tú lo sabes.

No me he guardado en el pecho tu defensa,
he contado tu fidelidad y tu salvación,
no he negado tu misericordia y tu lealtad
ante la gran asamblea.

Tú, Señor, no cierres tus entrañas,
que tu misericordia y tu lealtad
me guarden siempre,
porque me cercan desgracias sin cuento.

Se me echan encima mis culpas,
y no puedo huir;
son más que los pelos de mi cabeza,
y me falta el valor.

Señor, dígnate librarme;
Señor, date prisa en socorrerme.

Alégrense y gocen contigo
todos los que te buscan;
digan siempre: «Grande es el Señor»
los que desean tu salvación.

Yo soy pobre y desgraciado,
pero el Señor se cuida de mí;
tú eres mi auxilio y mi liberación:
Dios mío, no tardes.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario: Ant. Yo soy pobre, pero el Señor se cuida de mi.
Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.

En los Tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua la lectura breve, el versículo y la oración son los que exige la diversidad del Oficio.

Tiempo ordinario:

Tercia
LECTURA BREVE Jr 31, 33
Así será la alianza que haré con ellos, después de aquellos días -oráculo del Señor-: Meteré mi ley en su pecho, la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.

V/. Oh Dios, crea en mí un corazón puro.
R/. No me arrojes lejos de tu rostro.

Oración
Oh Dios, Padre lleno de bondad, tú has querido que los hombres trabajáramos de tal forma que, cooperando unos con otros, alcanzáramos éxitos cada vez más logrados; ayúdanos, pues, a vivir en medio de nuestros trabajos sintiéndonos siempre hijos tuyos y hermanos de todos los hombres. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Sexta
LECTURA BREVE Jr32,40
Haré con ellos alianza eterna, y no cesaré de hacerles bien. Pondré en sus corazones mi temor, para que no se aparten de mí.

V/. De Dios viene mi salvación y mi gloria.
R/. Él es mi refugio.

Oración
Señor, tú eres el dueño de la viña y de los sembrados, tú el que repartes las tareas y distribuyes el justo salario a los trabajadores; ayúdanos a soportar el peso del día y el calor de la jornada sin quejarnos nunca de tus planes. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Nona
LECTURA BREVE Ez 34, 31
Vosotros sois mis ovejas, ovejas de mi rebaño, y yo soy vuestro Dios -oráculo del Señor-.

V/. El Señor es mi pastor, nada me falta.
R/. En verdes praderas me hace recostar.

Oración
Tú nos has convocado, Señor, en tu presencia en aquella misma hora en que los apóstoles subían al templo para la oración de la tarde; concédenos que las súplicas que ahora te dirigimos en nombre de Jesús, tu Hijo, alcancen la salvación a cuantos invocan este nombre. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Conclusión:
V/. Bendigamos al Señor.
R/. Demos gracias a Dios.


MARTES II
Hora intermedia Tercia, Sexta, Nona

SALUDO INICIAL:
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. (T. P. Aleluya.)

HIMNO*

SALMODIA
En los tiempos de Adviento, Navidad y Cuaresma, la antífona como en el Propio del tiempo.

Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.
Tiempo ordinario: Ant. 1. En tierra extranjera guardaré tus decretos.

Salmo 118, 49-56
VII (Zain)

Recuerda la palabra que diste a tu siervo,
de la que hiciste mi esperanza;
éste es mi consuelo en la aflicción:
que tu promesa me da vida;
los insolentes me insultan sin parar,
pero yo no me aparto de tus mandatos.

Recordando tus antiguos mandamientos,
Señor, quedé consolado;
sentí indignación ante los malvados,
que abandonan tu voluntad;
tus leyes eran mi canción
en tierra extranjera.

De noche pronuncio tu nombre,
Señor, y, velando, tus preceptos;
esto es lo que a mí me toca:
guardar tus decretos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario
Ant. En tierra extranjera guardé tus decretos.

Ant. 2. El Señor cambiará la suerte de su pueblo, y nosotros gozaremos.

Salmo 52
Necedad de los pecadores
Todos pecaron y todos están
privados de la gloria de Dios (Rm 3, 23)

Dice el necio para sí:
«No hay Dios.»
Se han corrompido cometiendo execraciones,
no hay quien obre bien.

Dios observa desde
el cielo a los hijos de Adán,
para ver si hay alguno sensato
que busque a Dios.

Todos se extravían
igualmente obstinados,
no hay uno que obre bien,
ni uno solo.

Pero ¿no aprenderán los malhechores
que devoran a mi pueblo como pan
y no invocan al Señor?

Pues temblarán de espanto,
porque Dios esparce los huesos del agresor,
y serán derrotados,
porque Dios los rechaza.

¡Ojalá venga desde
Sión la salvación de Israel!
Cuando el Señor cambie la suerte de su pueblo,
se alegrará Jacob y gozará Israel.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario
Ant. El Señor cambiará la suerte de su pueblo, y nosotros gozaremos.

Ant. 3 Dios es mi auxilio, el Señor sostiene mi vida.

Salmo 53, 3-6. 8-9
Petición de auxilio
El profeta pide verse libre de sus enemigos por el nombre del Señor (Casiodoro)

Oh Dios, sálvame por tu nombre,
sal por mí con tu poder.
Oh Dios, escucha mi súplica,
atiende a mis palabras;

porque unos insolentes se alzan contra mí,
y hombres violentos me persiguen a muerte,
sin tener presente a Dios.

Pero Dios es mi auxilio,
el Señor sostiene mi vida.

Te ofreceré un sacrificio voluntario,
dando gracias a tu nombre, que es bueno;
porque me libraste del peligro,
y he visto la derrota de mis enemigos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario: Ant. Dios es mi auxilio, el Señor sostiene mi vida.
Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.

En los Tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua la lectura breve, el versículo y la oración son los que exige la diversidad del Oficio.

Tiempo ordinario:

Tercia
LECTURA BREVE ICo 12, 4-6
Hay diversidad de dones, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de funciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos.

V/. La salvación está ya cerca de los fieles del Señor.
R/. Y la gloria habitará en nuestra tierra.

Oración
Dios todopoderoso y eterno, que a la hora de tercia enviaste tu Espíritu Defensor a los apóstoles, derrama también sobre nosotros este Espíritu de amor, para que, ante los hombres, demos siempre fiel testimonio de aquel amor que has querido que fuera el distintivo de los discípulos de tu Hijo. El, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Sexta
LECTURA BREVE I Co 12, 12-13
Lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo. Todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu.

V/.Padre santo, guárdanos en tu nombre.
R/.Para que seamos completamente uno.

Oración
Oh Dios, que revelaste a Pedro tu plan de salvar a todas las naciones, danos tu gracia, para que todas nuestras acciones sean agradables a tus ojos y útiles a tu designio de amor y salvación universal. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Nona
LECTURA BREVE I Co 12, 24b. 25-26
Dios organizó los miembros del cuerpo de modo que no haya divisiones en el cuerpo, porque todos los miembros por igual se preocupan unos de otros. Cuando un miembro sufre, todos sufren con él; cuando un miembro es honrado, todos se felicitan.

V/.Señor, Dios nuestro, reúnenos de entre los gentiles.
R/.Daremos gracias a tu santo nombre.

Oración
Oh Dios, que enviaste un ángel al centurión Cornelio, para que le revelara el camino de la salvación, ayúdanos a trabajar cada día con mayor entrega en la salvación de los hombres, para que, junto con todos nuestros hermanos, incorporados a tu Iglesia, podamos llegar a ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Conclusión:
V/. Bendigamos al Señor.
R/. Demos gracias a Dios.


MIÉRCOLES II
Hora intermedia Tercia, Sexta, Nona

SALUDO INICIAL:
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. (T. P. Aleluya.)

HIMNO*

SALMODIA
En los tiempos de Adviento, Navidad y Cuaresma, la antífona como en el Propio del tiempo.

Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.
Tiempo ordinario: Ant. 1. He examinado mi camino, para enderezar mis pies a tus preceptos.

Salmo 118, 57-64
VIII (Heth)

Mi porción es el Señor;
he resuelto guardar tus palabras;
de todo corazón busco tu favor:
ten piedad de mí, según tu promesa;
he examinado mi camino,
para enderezar mis pies a tus preceptos.

Con diligencia, sin tardanza,
observo tus mandatos;
los lazos de los malvados me envuelven,
pero no olvido tu voluntad;
a media noche me levanto para darte gracias
por tus justos mandamientos.

Me junto con tus fieles,
que guardan tus decretos;
Señor, de tu bondad está llena la tierra;
enséñame tus leyes.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario
Ant. He examinado mi camino, para enderezar mis pies a tus preceptos.

Ant. 2. Me asalta el temor y el terror; hazme caso y respóndeme, Señor.

Salmo 54, 2-15.17-24
Oración ante la traición de un amigo
Jesús empezó a sentir terror y angustia
(Mc 14, 33)

Dios mío, escucha mi oración,
no te cierres a mi súplica;
hazme caso y respóndeme,
me agitan mis ansiedades.

Me turba la voz del enemigo,
los gritos del malvado:
descargan sobre mi calamidades
y me atacan con furia.

Se me retuercen dentro las entrañas,
me sobrecoge un pavor mortal,
me asalta el temor y el terror,
me cubre el espanto,

y pienso: «¡Quién me diera alas de paloma
para volar y posarme!
Emigraría lejos,
habitaría en el desierto,

me pondría en seguida a salvo de la tormenta,
del huracán que devora, Señor;
del torrente de sus lenguas.»

Violencia y discordia veo en la ciudad:
día y noche hacen la ronda
sobre sus murallas;

en su recinto, crimen e injusticia;
dentro de ella, calamidades;
no se apartan de su plaza
la crueldad y el engaño.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario
Ant. Me asalta el temor y el terror; hazme caso y respóndeme, Señor.

Ant. 3. Yo invoco a Dios, y el Señor me salva.

II

Si mi enemigo me injuriase,
lo aguantaría;
si mi adversario se alzase contra mí,
me escondería de él;

pero eres tú, mi compañero,
mi amigo y confidente,
a quien me unía una dulce intimidad:
juntos íbamos entre el bullicio
por la casa de Dios.

Pero yo invoco a Dios,
y el Señor me salva:
por la tarde, en la mañana, al mediodía,
me quejo gimiendo.

Dios escucha mi voz:
su paz rescata mi alma
de la guerra que me hacen,
porque son muchos contra mi.

Dios me escucha, los humilla
el que reina desde siempre,
porque no quieren enmendarse
ni temen a Dios.

Levantan la mano contra su aliado,
violando los pactos;
su boca es más blanda que la manteca,
pero desean la guerra;
sus palabras son más suaves que el aceite,
pero son puñales.

Encomienda a Dios tus afanes,
que Él te sustentará;
no permitirá jamás
que el justo caiga.

Tú, Dios mío, los harás bajar a ellos
a la fosa profunda.
Los traidores y sanguinarios
no cumplirán ni la mitad de sus años.
Pero yo confío en ti.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario: Ant. Yo invoco a Dios, y el Señor me salva.
Tiempo pascual: Ant. Aleluya, alleuya, aleluya.

En los Tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua la lectura breve, el versículo y la oración son los que exige la diversidad del Oficio.

Tiempo ordinario:

Tercia
LECTURA BREVE Dt 1, 16-17ª
Di a vuestros jueces las siguientes normas: «Escuchad y resolved según justicia los pleitos de vuestros hermanos, entre sí o con emigrantes. No seáis parciales en la sentencia, oíd por igual a pequeños y grandes; no os dejéis intimidar por nadie, que la sentencia es de Dios.»

V/. El Señor es justo y ama la justicia.
R/. Los buenos verán su rostro.

Oración
Señor, Padre santo, Dios fiel, que enviaste el Espíritu Santo prometido, para que congregara a los hombres que el pecado había disgregado, ayúdanos a ser, en medio del mundo, fermento de unidad y de paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Sexta
LECTURA BREVE Is 55, 8-9
Mis planes no son vuestros planes, vuestros caminos no son mis caminos -oráculo del Señor-. Como el cielo es más alto que la tierra, mis caminos son más altos que los vuestros, mis planes, que vuestros planes.

V/.Señor de los ejércitos, ¿quién como tú?
R/. El poder y la fidelidad te rodean.

Oración
Dios todopoderoso y lleno de amor, que, a la mitad de nuestra jornada, concedes un descanso a nuestra fatiga, contempla complacido el trabajo que hoy hemos empezado, remedia nuestras deficiencias y haz que nuestras obras te sean agradables. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Nona
LECTURA BREVE IS 16, 7b
Dios no ve como los hombres, que ven la apariencia; el Señor ve el corazón.

V/.Señor, sondéame y conoce mi corazón.
R/.Guíame por el camino eterno.

Oración
Señor Jesucristo, que, por la salvación de los hombres, extendiste tus brazos en la cruz, haz que todas nuestras acciones te sean agradables y sirvan para manifestar al mundo tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.


Conclusión:
V/. Bendigamos al Señor.
R/. Demos gracias a Dios.


JUEVES II
Hora intermedia Tercia, Sexta, Nona

SALUDO INICIAL:
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. (T. P. Aleluya.)

HIMNO*

SALMODIA
En los tiempos de Adviento, Navidad y Cuaresma, la antífona como en el Propio del tiempo.

Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.
Tiempo ordinario: Ant. 1. Más estimo yo los preceptos de tu boca, Señor, que miles de monedas de oro y plata

Salmo 118, 65-72
IX (Teth)

Has dado bienes a tu siervo,
Señor, con tus palabras;
enséñame a gustar y a comprender,
porque me fío de tus mandatos;
antes de sufrir, yo andaba extraviado,
pero ahora me ajusto a tu promesa.

Tú eres bueno y haces el bien;
instrúyeme en tus leyes;
los insolentes urden engaños contra mí,
pero yo custodio tus leyes;
tienen el corazón espeso como grasa,
pero mi delicia es tu voluntad.

Me estuvo bien el sufrir,
así aprendí tus mandamientos;
más estimo yo los preceptos de tu boca
que miles de monedas de oro y plata.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario
Ant. 1. Más estimo yo los preceptos de tu boca, Señor, que miles de monedas de oro y plata

Ant. 2. En Dios confío y no temo lo que pueda hacerme un mortal.

Salmo 55, 2-7b. 9-14
Confianza en la Palabra de Dios
En este salmo aparece Cristo
en su pasión ( S. Jerónimo)

Misericordia, Dios mío, que me hostigan,
me atacan y me acosan todo el día;
todo el día me hostigan mis enemigos,
me atacan en masa.

Levántame en el día terrible,
yo confío en ti,

En Dios, cuya promesa alabo,
en Dios confío y no temo:
¿qué podrá hacerme un mortal?

Todos los días discuten y planean
pensando sólo en mi daño;
buscan un sitio para espiarme,
acechan mis pasos y atentan contra mi vida.

Anota en tu libro mi vida errante,
recoge mis lágrimas en tu odre, Dios mío.

Que retrocedan mis enemigos cuando te invoco,
y así sabré que eres mi Dios.

En Dios, cuya promesa alabo,
en el Señor, cuya promesa alabo,
en Dios confío y no temo;
¿qué podrá hacerme un hombre?

Te debo, Dios mío, los votos que hice,
los cumpliré con acción de gracias;
porque libraste mi alma de la muerte,
mis pies de la caída;
para que camine en presencia de Dios
a la luz de la vida.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario
Ant. En Dios confío y no temo lo que pueda hacerme un mortal.

Ant. 3 Tu bondad, Señor, es más grande que los cielos,

Salmo 56
Oración matutina de un afligido
Este salmo canta la pasión del Señor
(S. Agustín)

Misericordia, Dios mío, misericordia,
que mi alma se refugia en ti;
me refugio a la sombra de tus alas
mientras pasa la calamidad.

Invoco al Dios altísimo,
al Dios que hace tanto por mi:
desde el cielo me enviará la salvación,
confundirá a los que ansían matarme,
enviará su gracia y su lealtad.

Estoy echado entre leones
devoradores de hombres;
sus dientes son lanzas y flechas,
su lengua es una espada afilada.

Elévate sobre el cielo, Dios mío,
y llene la tierra tu gloria.

Han tendido una red a mis pasos
para que sucumbiera;
me han cavado delante una fosa,
pero han caído en ella.

Mi corazón está firme, Dios mío,
mi corazón está firme.
Voy a cantar y a tocar:
despierta, gloria mía;
despertad, cítara y arpa;
despertaré a la aurora.

Te daré gracias ante los pueblos, Señor;
tocaré para ti ante las naciones:
por tu bondad, que es más grande que los cielos;
por tu fidelidad, que alcanza a las nubes.

Elévate sobre el cielo, Dios mío,
y llene la tierra tu gloria.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario: Ant. Tu bondad, Señor, es más grande que los cielos.
Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.

En los Tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua la lectura breve, el versículo y la oración son los que exige la diversidad del Oficio.

Tiempo ordinario:

Tercia
LECTURA BREVE Ga 5, 13-14
Hermanos, vuestra vocación es la libertad: no una libertad para que se aproveche la carne; al contrario, sed esclavos unos de otros por amor. Porque toda la ley se concentra en esta frase: «Amarás al prójimo como a ti mismo.»

V/.Correré, Señor, por el camino de tus mandatos.
R/. Cuando me ensanches el corazón.

Oración
Señor, tú que a la hora de tercia enviaste el Espíritu Santo sobre los apóstoles, reunidos en oración, concédenos también a nosotros tener parte en los dones de este Espíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Sexta
LECTURA BREVE Ga 5, 16-17
Andad según el Espíritu y no realicéis los deseos de la carne; pues la carne desea contra el espíritu, y el espíritu contra la carne. Hay entre ellos un antagonismo tal que no hacéis lo que quisierais.

V/. Tú eres bueno, Señor, y haces el bien.
R/. Instrúyeme en tus leyes.

Oración
Dios todopoderoso y eterno, ante ti no existe ni la oscuridad ni las tinieblas; haz, pues, brillar sobre nosotros la claridad de tu luz, para que, guardando tus preceptos, caminemos fielmente por tus sendas con el corazón ensanchado. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Nona
LECTURA BREVE Ga 5, 22-23a. 25
El fruto del Espíritu es: amor, alegría, paz, comprensión, servicialidad, bondad, lealtad, amabilidad, dominio de sí. Si vivimos por el Espíritu, marchemos tras el espíritu.

V/.Indícame, Señor, el camino que he de seguir.
R/. Tu espíritu, que es bueno, me guíe por tierra

Oración
Contempla, Señor, a tu familia en oración y haz que, imitando los ejemplos de paciencia de tu Hijo, no decaiga nunca ante la adversidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Conclusión:
V/. Bendigamos al Señor.
R/. Demos gracias a Dios.




VIERNES II
Hora intermedia Tercia, Sexta, Nona

SALUDO INICIAL:
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. (T. P. Aleluya.)

HIMNO*

SALMODIA
En los tiempos de Adviento, Navidad y Cuaresma, la antífona como en el Propio del tiempo.

Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.
Tiempo ordinario: Ant. 1. Que tu bondad me consuele según tu promesa.

Salmo 118, 73-80
X (Iod)

Tus manos me hicieron y me formaron:
instrúyeme para que aprenda tus mandatos;
tus fieles verán con alegría
que he esperado en tu palabra;
reconozco, Señor, que tus mandamientos son justos,
que con razón me hiciste sufrir.

Que tu bondad me consuele,
según la promesa hecha a tu siervo;
cuando me alcance tu compasión, viviré,
y mis delicias serán tu voluntad;
que se avergüencen los insolentes del daño que me hacen;
yo meditaré tus decretos.

Vuelvan a mí tus fieles
que hacen caso de tus preceptos;
sea mi corazón perfecto en tus leyes,
así no quedaré avergonzado.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario
Ant. Que tu bondad me consuele según tu promesa.

Ant. 2. Protégeme de mis agresores, Dios mío.

Salmo 58, 2-5.10~11.17-18
Oración pidiendo la protección de Dios contra los enemigos
Estas súplicas expresan la confianza del
Salvador en su Padre (Eusebio de Cesarea)

Líbrame de mi enemigo, Dios mío;
protégeme de mis agresores,
líbrame de los malhechores,
sálvame de los hombres sanguinarios.

Mira que me están acechando,
y me acosan los poderosos:
sin que yo haya pecado ni faltado, Señor,
sin culpa mía, avanzan para acometerme.

Despierta, ven a mi encuentro, mira:
tú, el Señor de los ejércitos,
el Dios de Israel.

Estoy velando contigo, fuerza mía,
porque tú, oh Dios, eres mi alcázar;
que tu favor se adelante, oh Dios,
y me haga ver la derrota del enemigo.

Pero yo cantaré tu fuerza,
por la mañana aclamaré tu misericordia;
porque has sido mi alcázar
y mi refugio en el peligro.

Y tocaré en tu honor, fuerza mía,
porque tú, oh Dios, eres mi alcázar.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario
Ant. Protégeme de mis agresores, Dios mío.

Ant. 3 Dichoso el hombre a quien corrige Dios; Él hiere y venda la herida.

Salmo 59
Oración después de una calamidad
En el mundo tendréis luchas; pero tened
valor: Yo he vencido al mundo (Jn 16, 33)

Oh Dios, nos rechazaste y rompiste nuestras filas;
estabas airado, pero restáuranos.
Has sacudido y agrietado el país:
repara sus grietas, que se desmorona.

Hiciste sufrir un desastre a tu pueblo,
dándole a beber un vino de vértigo;
diste a tus fieles la señal de desbandada,
haciéndolos huir de los arcos.

Para que se salven tus predilectos,
que tu mano salvadora nos responda.

Dios habló en su santuario:
«Triunfante ocuparé Siquén,
parcelaré el valle de Sucot;

mío es Galaad, mío Manasés,
Efraín es yelmo de mi cabeza,
Judá es mi cetro;

Moab, una jofaina para lavarme;
sobre Edom echo mi sandalia,
sobre Filistea canto victoria.»

Pero ¿quién me guiará a la plaza fuerte,
quién me conducirá a Edom,
si tú, oh Dios, nos has rechazado
y no sales ya con nuestras tropas?

Auxílianos contra el enemigo,
que la ayuda del hombre es inútil.
Con Dios haremos proezas,
Él pisoteará a nuestros enemigos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario: Ant. Dichoso el hombre a quien corrige Dios; Él hiere y venda la herida.
Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.

En los Tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua la lectura breve, el versículo y la oración son los que exige la diversidad del Oficio.

Tiempo ordinario:

Tercia
LECTURA BREVE Dt 1,31b
El Señor, tu Dios, te ha llevado como a un hijo por todo el camino.

V/. Sostenme, Señor, con tu promesa, y viviré.
R/. Que no quede frustrada mi esperanza.

Oración
Señor Jesucristo, que a la hora de tercia fuiste llevado al suplicio de la cruz por la salvación del mundo, ayúdanos a llorar los pecados de la vida pasada y a evitar las faltas en lo porvenir. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Sexta
LECTURA BREVE Ba 4, 28-29
Si un día os empeñasteis en alejaros de Dios, volveos a buscarlo con redoblado empeño. El que os mandó las desgracias os mandará el gozo eterno de vuestra salvación.

V/. Del Señor viene la misericordia.
R/. Y la redención copiosa.

Oración
Señor Jesucristo, que a la hora de sexta subiste a la cruz por nuestra salvación, mientras las tinieblas envolvían al mundo, concédenos que tu luz nos ilumine siempre, para que, guiados por ella, podamos alcanzar la vida eterna. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Nona
LECTURA BREVE Sb 1, 13-45
Dios no hizo la muerte ni goza destruyendo a los vivientes. Todo lo creó para que subsistiera; las criaturas del mundo son saludables: no hay en ellas veneno de muerte, ni el abismo impera en la tierra. Porque la justicia es inmortal.

V/. Arrancó el Señor mi alma de la muerte.
R/. Caminaré en su presencia en el país de la vida.

Oración
Señor Jesucristo, colgado en la cruz, diste al ladrón arrepentido el reino eterno, míranos a nosotros, que, como él, confesamos nuestras culpas, y concédenos poder entrar también, como él, después de la muerte, en el paraíso. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.


Conclusión:
V/. Bendigamos al Señor.
R/. Demos gracias a Dios.


SÁBADO II
Hora intermedia Tercia, Sexta, Nona

SALUDO INICIAL:
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. (T. P. Aleluya.)

HIMNO*

SALMODIA
En los tiempos de Adviento, Navidad y Cuaresma, la antífona como en el Propio del tiempo.

Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.
Tiempo ordinario: Ant. 1. «El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán», dice el Señor.

Salmo 118, 81-88
XI (Caph)

Me consumo ansiando tu salvación,
y espero en tu palabra;
mis ojos se consumen ansiando tus promesas,
mientras digo: «¿Cuándo me consolarás?»
Estoy como un odre puesto al humo,
pero no olvido tus leyes.

¿Cuántos serán los días de tu siervo?
¿Cuándo harás justicia de mis perseguidores?
Me han cavado fosas los insolentes,
ignorando tu voluntad;
todos tus mandatos son leales,
sin razón me persiguen, protégeme.

Casi dieron conmigo en la tumba,
pero yo no abandoné tus decretos;
por tu bondad dame vida,
para que observe los preceptos de tu boca.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario
Ant.«El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán», dice el Señor.

Ant. 2. Tú eres, Señor, mi refugio y mi bastión contra el enemigo.

Salmo 60
Oración de un desterrado
Oración del justo que espera la
vida eterna. (S. Hilario)

Dios mío, escucha mi clamor,
atiende a mi súplica;
te invoco desde el confín de la tierra
con el corazón abatido:

llévame a una roca inaccesible,
porque tú eres mi refugio
y mi bastión contra el enemigo.

Habitaré siempre en tu morada,
refugiado al amparo de tus alas;
porque tú, oh Dios, escucharás mis votos
y me darás la heredad de los que veneran tu nombre.

Añade días a los días del rey,
que sus años alcancen varias generaciones;
que reine siempre en presencia de Dios,
que tu gracia y tu lealtad le hagan guardia.

Yo tañeré siempre en tu honor,
e iré cumpliendo mis votos día tras día.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario
Ant. Tú eres, Señor, mi refugio y mi bastión contra el enemigo.

Ant. 3. Protege mi vida, Señor, del terrible enemigo.

Salmo 63
Súplica contra los enemigos
Este salmo se aplica especialmente
a la pasión del Señor (S. Agustín)

Escucha, oh Dios, la voz de mi lamento,
protege mi vida del terrible enemigo;
escóndeme de la conjura de los perversos
y del motín de los malhechores:

afilan sus lenguas como espadas
Y disparan como flechas palabras venenosas,
para herir a escondidas al inocente,
para herirlo por sorpresa y sin riesgo.

Se animan al delito,
calculan cómo esconder trampas,
Y dicen: «¿Quién lo descubrirá?»
Inventan maldades y ocultan sus invenciones
porque su mente y su corazón no tienen fondo:

Pero Dios los acribilla a flechazos,
por sorpresa los cubre de heridas;
su misma lengua los lleva a la ruina,
y los que lo ven menean la cabeza.

Todo el mundo se atemoriza,
proclama la obra de Dios y medita sus acciones.

El justo se alegra con el Señor,
se refugia en Él,
y se felicitan los rectos de corazón.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario: Ant. Protege mi vida, Señor, del terrible enemigo.
Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.

En los tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua, la lectura breve, el versículo y la oración son los que exigen la diversidad del Oficio

Tiempo ordinario:

Tercia
LECTURA BREVE Dt 8, 5b-6
El Señor, tu Dios, te ha educado, como un padre educa a su hijo, para que guardes los preceptos del Señor, tu Dios, sigas sus caminos y lo temas.

V/. La voluntad del Señor es pura y eternamente estable.
R/. Los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos.

Oración
Señor Dios, Padre todopoderoso, infúndenos la luz del Espíritu Santo, para que, libres de toda adversidad, podamos alegrarnos siempre en tu alabanza. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Sexta
LECTURA BREVE 1R 2, 2b-3
¡Ánimo, sé un hombre! Guarda las consignas del Señor, tu Dios, caminando por sus sendas, guardando sus preceptos, mandatos, decretos y normas, para que tengas éxito en todas tus empresas.

V/.Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos.
R/.Porque ella es mi gozo.

Oración
Señor, fuego ardiente de amor eterno, haz que, inflamados en tu amor, te amemos a ti sobre todas las cosas y a nuestro prójimo por amor tuyo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Nona
LECTURA BREVE Jr 6,16
Paraos en los caminos a mirar, preguntad por la vieja senda: «¿Cuál es el buen camino?»; seguidlo, hallaréis reposo,

V/. Tus preceptos son mi herencia perpetua.
R/. La alegría de mi corazón.

Oración
Escucha, Señor, nuestra oración y danos la abundancia de tu paz, para que, por intercesión de santa María la Virgen, después de haberte servido durante toda nuestra vida, podamos presentarnos ante ti sin temor alguno. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Conclusión:
V/. Bendigamos al Señor.
R/. Demos gracias a Dios.


SEMANA III
DOMINGO
Hora intermedia Tercia, Sexta, Nona

SALUDO INICIAL:
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. (T. P. Aleluya.)

HIMNO*

SALMODIA
En los tiempos de Adviento, Navidad y Cuaresma, la antífona como en el Propio del tiempo.

Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.
Tiempo ordinario: Ant. 1. En el peligro grité al Señor, y me escuchó. Aleluya.

Salmo 117
Himno de acción de gracias después de la victoria
Jesús es la piedra que desechasteis
vosotros, los arquitectos, y que se ha
convertido en piedra angular (Hch 4, 11)

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.

Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia.

Diga la casa de Aarón:
eterna es su misericordia.

Digan los fieles del Señor:
eterna es su misericordia.

En el peligro grité al Señor,
me escuchó, poniéndome a salvo.

El Señor está conmigo: no temo;
¿qué podrá hacerme el hombre?
El Señor está conmigo y me auxilia,
veré la derrota de mis adversarios.

Mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los hombres,
mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los jefes.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario:
Ant. En el peligro grité al Señor, y me escuchó. Aleluya.

Ant. 2 La diestra del Señor es excelsa. Aleluya:

II

Todos los pueblos me rodeaban,
en el nombre del Señor los rechacé;
me rodeaban cerrando el cerco,
en el nombre del Señor los rechacé;
me rodeaban como avispas,
ardiendo como fuego en las zarzas,
en el nombre del Señor los rechacé.

Empujaban y empujaban para derribarme,
pero el Señor me ayudó;
el Señor es mi fuerza y mi energía,
Él es mi salvación.

Escuchad: hay cantos de victoria
en las tiendas de los justos:
«La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es excelsa,
la diestra del Señor es poderosa.»

No he de morir, viviré
para contar las hazañas del Señor.
Me castigó, me castigó el Señor,
pero no me entregó a la muerte.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario
Ant La diestra del Señor es excelsa. Aleluya.

Ant. 3. El Señor es Dios, Él nos ilumina. Aleluya.

III

Abridme las puertas del triunfo,
y entraré para dar gracias al Señor.

— Ésta es la puerta del Señor:
los vencedores entrarán por ella.

— Te doy gracias porque me escuchaste
y fuiste mi salvación.

La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente.

Éste es el día en que actuó el Señor:
sea nuestra alegría y nuestro gozo.
Señor, danos la salvación;
Señor, danos prosperidad.

— Bendito el que viene en nombre del Señor,
os bendecimos desde la casa del Señor;
el Señor es Dios, Él nos ilumina.

— Ordenad una procesión con ramos
hasta los ángulos del altar.

Tú eres mi Dios, te doy gracias;
Dios mío, yo te ensalzo.

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario: Ant. El Señor es Dios, Él nos ilumina. Aleluya.
Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.

En los Tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua la lectura breve, el versículo y la oración son los que exige la diversidad del Oficio.

Tiempo ordinario:

Tercia
LECTURA BREVE Rm 8, 15-16
Habéis recibido, no un espíritu de esclavitud, para recaer en el temor, sino un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace gritar: «¡Abba!» (Padre). Ese Espíritu y nuestro espíritu dan un testimonio concorde: que somos hijos de Dios.

V/. En ti, Señor, está la fuente viva.
R/. Y tu luz nos hace ver la luz.

Sexta
LECTURA BREVE Rm 8, 22-23
Sabemos que hasta hoy la creación entera está gimiendo toda ella con dolores de parto. Y no sólo eso; también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior, aguardando la hora de ser hijos de Dios, la redención de nuestro cuerpo.

V/. Bendice, alma mía, al Señor.
R/. Él rescata tu vida de la fosa.

Nona
LECTURA BREVE 2Tm 1,9
Dios nos salvó y nos llamó a una vida santa, no por nuestros méritos, sino porque, desde tiempo inmemorial dispuso darnos su gracia, por medio de Jesucristo.

V/.El Señor los condujo seguros, sin alarmas..
R/. Los hizo entrar por las santas fronteras.

La Oración como en el Propio del tiempo.


Conclusión:
V/. Bendigamos al Señor.
R/. Demos gracias a Dios.


LUNES III
Hora intermedia Tercia, Sexta, Nona

SALUDO INICIAL:
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. (T. P. Aleluya.)

HIMNO*

SALMODIA
En los tiempos de Adviento, Navidad y Cuaresma, la antífona como en el Propio del tiempo.

Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.
Tiempo ordinario: Ant. 1. Yo consulto, Señor, tus leyes, pues con ellas me diste vida.

Salmo 118, 89-96
XII (Lamed)
Contemplación de la palabra de Dios en la ley
Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros igual que yo os he amado (Jn 13, 34)

Tu palabra, Señor, es eterna,
más estable que el cielo;
tu fidelidad de generación en generación,
igual que fundaste la tierra y permanece;
por tu mandamiento subsisten hasta hoy,
porque todo está a tu servicio.

Si tu voluntad no fuera mi delicia,
ya habría perecido en mi desgracia;
jamás olvidaré tus decretos,
pues con ellos me diste vida;
soy tuyo, sálvame,
que yo consulto tus leyes.

Los malvados me esperaban para perderme,
pero yo meditaba tus preceptos;
he visto el límite de todo lo perfecto:
tu mandato se dilata sin término.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario
Ant. Yo consulto, Señor, tus leyes, pues con ellas me diste vida.

Ant. 2. Tú, Señor, fuiste mi esperanza desde mi juventud.

Salmo 70
Tú, Señor, fuiste mi esperanza desde mi juventud
Que la esperanza os sostenga alegres,
estad firmes en la tribulación
(Rm 12, 12)
A ti, Señor, me acojo:
no quede yo derrotado para siempre;
tú que eres justo, líbrame y ponme a salvo,
inclina a mí tu oído, y sálvame.

Sé tú mi roca de refugio,
el alcázar donde me salve,
porque mi peña y mi alcázar eres tú.

Dios mío, líbrame de la mano perversa,
del puño criminal y violento;
porque tú, Dios mío, fuiste mi esperanza
y mi confianza, Señor, desde mi juventud.

En el vientre materno ya me apoyaba en ti,
en el seno tú me sostenías,
siempre he confiado en ti.

Muchos me miraban como a un milagro,
porque tú eres mi fuerte refugio.
Llena estaba mi boca de tu alabanza
y de tu gloria, todo el día.

No me rechaces ahora en la vejez,
me van faltando las fuerzas, no me abandones;
porque mis enemigos hablan de mí,
los que acechan mi vida celebran consejo;
dicen: «Dios lo ha abandonado;
perseguidlo, agarradlo, que nadie lo defiende.»

Dios mío, no te quedes a distancia;
Dios mío, ven aprisa a socorrerme.
Que fracasen y se pierdan
los que atentan contra mi vida,
queden cubiertos de oprobio y vergüenza
los que buscan mi daño.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario:
Ant. Tú, Señor, fuiste mi esperanza desde mi juventud.

Ant. 3. En la vejez y las canas, no me abandones, Dios mío.

II
Yo, en cambio, seguiré esperando,
redoblaré tus alabanzas;
mi boca contará tu auxilio,
y todo el día tu salvación.
Contaré tus proezas, Señor mío,
narraré tu victoria, tuya entera.

Dios mío, me instruiste desde mi juventud,
y hasta hoy relato tus maravillas,
ahora, en la vejez y las canas,
no me abandones, Dios mío,

hasta que describa tu brazo
a la nueva generación,
tus proezas y tus victorias excelsas,
las hazañas que realizaste:
Dios mío, ¿quién como tú?

Me hiciste pasar por peligros,
muchos y graves:
de nuevo me darás la vida,
me harás subir de lo hondo de la tierra;

acrecerás mi dignidad,
de nuevo me consolarás;
y yo te daré gracias, Dios mío,
con el arpa, por tu lealtad;

tocaré para ti la cítara,
Santo de Israel;
te aclamarán mis labios, Señor,
mi alma, que tú redimiste;

y mi lengua todo el día
recitará tu auxilio,
porque quedaron derrotados y afrentados
los que buscaban mi daño.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario: Ant. En la vejez y las canas, no me abandones, Dios mío.
Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.

En los Tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua la lectura breve, el versículo y la oración son los que exige la diversidad del Oficio.

Tiempo ordinario:

Tercia
LECTURA BREVE 2Co 13, 11
Alegraos, enmendaos, animaos; tened un mismo sentir y vivid en paz. Y el Dios del amor y de la paz estará con vosotros.

V/. Los ojos del Señor miran a los justos.
R/. Sus oídos escuchan sus gritos.

Oración
Oh Dios, Padre lleno de bondad, tú has querido que los hombres trabajáramos de tal forma que, cooperando unos con otros, alcanzáramos éxitos cada vez más logrados; ayúdanos, pues, a vivir en medio de nuestros trabajos sintiéndonos siempre hijos tuyos y hermanos de todos los hombres. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Sexta
LECTURA BREVE Rm 6, 22
Ahora, emancipados del pecado y hechos esclavos de Dios, producís frutos que llevan a la santidad y acaban en vida eterna.

V/. Tú, Señor, vas a devolvernos la vida.
R/. Para que tu pueblo se alegre contigo.

Oración
Señor, tú eres el dueño de la viña y de los sembrados, tú el que repartes las tareas y distribuyes el justo salario a los trabajadores; ayúdanos a soportar el peso del día y el calor de la jornada sin quejarnos nunca de tus planes. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Nona
LECTURA BREVE Col 1, 21-22
Antes estabais vosotros alejados de Dios y erais enemigos suyos por la mentalidad que engendraban vuestras malas acciones; ahora, en cambio, gracias a la muerte que Cristo sufrió en su cuerpo de carne, Dios os ha reconciliado para haceros santos, sin mancha y sin reproche en su presencia.

V/.Tañed para el Señor, fieles suyos.
R/. Dad gracias a su nombre santo.

Oración
Tú nos has convocado, Señor, en tu presencia en aquella misma hora en que los apóstoles subían al templo para la oración de la tarde; concédenos que las súplicas que ahora te dirigimos en nombre de Jesús, tu Hijo, alcancen la salvación a cuantos invocan este nombre. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Conclusión:
V/. Bendigamos al Señor.
R/. Demos gracias a Dios.


MARTES III
Hora intermedia Tercia, Sexta, Nona

SALUDO INICIAL:
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. (T. P. Aleluya.)

HIMNO*

SALMODIA
En los tiempos de Adviento, Navidad y Cuaresma, la antífona como en el Propio del tiempo.

Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.
Tiempo ordinario: Ant. 1. Amar es cumplir la ley entera

Salmo 118, 97-104
XIII (Nem)

¡Cuánto amo tu voluntad!:
todo el día la estoy meditando;
tu mandato me hace más sabio que mis enemigos,
siempre me acompaña;
soy más docto que todos mis maestros,
porque medito tus preceptos.

Soy más sagaz que los ancianos,
porque cumplo tus leyes;
aparto mi pie de toda senda mala,
para guardar tu palabra;
no me aparto de tus mandamientos,
porque tú me has instruido.

¡Qué dulce al paladar tu promesa:
más que miel en la boca!
Considero tus decretos,
y odio el camino de la mentira.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario
Ant. Amar es cumplir la ley entera.

Ant. 2. Acuérdate, Señor, de la comunidad que adquiriste desde antiguo.

Salmo 73
Lamentación ante el templo devastado
No tengáis miedo a los que
matan el cuerpo (Mt 10, 28)

I

¿Por qué, oh Dios, nos tienes siempre abandonados,
y está ardiendo tu cólera contra las ovejas de tu rebaño?

Acuérdate de la comunidad que adquiriste desde antiguo,
de la tribu que rescataste para posesión tuya,
del monte Sión donde pusiste tu morada.

Dirige tus pasos a estas ruinas sin remedio;
el enemigo ha arrasado del todo el santuario.
Rugían los agresores en medio de tu asamblea,
levantaron sus propios estandartes.

En la entrada superior
abatieron a hachazos el entramado;
después, con martillos y mazas,
destrozaron todas las esculturas.

Prendieron fuego a tu santuario,
derribaron y profanaron la morada de tu nombre.
Pensaban: «Acabaremos con ellos»,
e incendiaron todos los templos del país.

Ya no vemos nuestros signos, ni hay profeta:
nadie entre nosotros sabe hasta cuándo.

¿Hasta cuándo, Dios mío, nos va a afrentar el enemigo?
¿No cesará de despreciar tu nombre el adversario?
¿Por qué retraes tu mano izquierda
y tienes tu derecha escondida en el pecho?

Pero tú, Dios mío, eres rey desde siempre,
tú ganaste la victoria en medio de la tierra.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario:
Ant. Acuérdate, Señor, de la comunidad que adquiriste desde antiguo.

Ant. 3. Levántate, Señor, defiende tu causa.

II

Tú hendiste con fuerza el mar,
rompiste la cabeza del dragón marino;
tú aplastaste la cabeza del Leviatán,
se la echaste en pasto a las bestias del mar;
tú alumbraste manantiales y torrentes,
tú secaste ríos inagotables.

Tuyo es el día, tuya la noche,
tú colocaste la luna y el sol;
tú plantaste los linderos del orbe,
tú formaste el verano y el invierno.

Tenlo en cuenta, Señor, que el enemigo te ultraja,
que un pueblo insensato desprecia tu nombre;
no entregues a los buitres la vida de tu tórtola,
ni olvides sin remedio la vida de tus pobres.

Piensa en tu alianza: que los rincones del país
están llenos de violencias.
Que el humilde no se marche defraudado,
que pobres y afligidos alaben tu nombre.

Levántate, oh Dios, defiende tu causa:
recuerda los ultrajes continuos del insensato;
no olvides las voces de tus enemigos,
el tumulto creciente de los rebeldes contra ti.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario: Ant. Levántate, Señor, defiende tu causa.
Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.

En los Tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua la lectura breve, el versículo y la oración son los que exige la diversidad del Oficio.

Tiempo ordinario:

Tercia
LECTURA BREVE Jr 22, 3
Practicad la justicia y el derecho, librad al oprimido del opresor, no explotéis al emigrante, al huérfano y a la viuda, no derraméis sangre inocente.

V/. El Señor juzgará el orbe con justicia.
R/. Y regirá las naciones con rectitud.

Oración
Dios todopoderoso y eterno, que a la hora de tercia enviaste tu Espíritu Defensor a los apóstoles, derrama también sobre nosotros este Espíritu de amor, para que, ante los hombres, demos siempre fiel testimonio de aquel amor que has querido que fuera el distintivo de los discípulos de tu Hijo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Sexta
LECTURA BREVE Dt 15, 7-8
Si hay entre los tuyos un pobre, un hermano tuyo, en una ciudad tuya, en esa tierra tuya que va a darte el Señor, tu Dios, no endurezcas el corazón ni cierres la mano a tu hermano pobre. Ábrele la mano y préstale a la medida de su necesidad.

V/.Señor, tú escuchas los deseos de los humildes.
R/. Les prestas oído y los animas.

Oración
Oh Dios, que revelaste a Pedro tu plan de salvar a todas las naciones, danos tu gracia, para que todas nuestras acciones sean agradables a tus ojos y útiles a tu designio de amor y salvación universal. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Nona
LECTURA BREVE Pr 22, 22-23
No explotes al pobre, porque es pobre, no atropelles al desgraciado en el tribunal; porque el Señor defiende su causa y despojará de la vida a los que lo despojaban.

V/. El Señor librará al pobre que clamaba.
R/. Y salvará la vida de los pobres.

Oración
Oh Dios, que enviaste un ángel al centurión Cornelio para que le revelara el camino de la salvación, ayúdanos a trabajar cada día con mayor entrega en la salvación de los hombres, para que, junto con todos nuestros hermanos, incorporados a tu Iglesia, podamos llegar a ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Conclusión:
V/. Bendigamos al Señor.
R/. Demos gracias a Dios.


MIÉRCOLES III
Hora intermedia Tercia, Sexta, Nona

SALUDO INICIAL:
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. (T. P. Aleluya.)

HIMNO*

SALMODIA
En los tiempos de Adviento, Navidad y Cuaresma, la antífona como en el Propio del tiempo.

Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.
Tiempo ordinario: Ant. 1. «El que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida», dice el Señor.

Salmo 118, 105-112
XIV (Nun)

Lámpara es tu palabra para mis pasos,
luz en mi sendero;
lo juro y lo cumpliré:
guardaré tus justos mandamientos;
¡estoy tan afligido!
Señor, dame vida según tu promesa.

Acepta, Señor, los votos que pronuncio,
enséñame tus mandatos;
mi vida está siempre en peligro,
pero no olvido tu voluntad;
los malvados me tendieron un lazo,
pero no me desvié de tus decretos.

Tus preceptos son mi herencia perpetua,
la alegría de mi corazón;
inclino mi corazón a cumplir tus leyes,
siempre y cabalmente.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario
Ant. «El que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida», dice el Señor.

Ant. 2. Yo soy pobre y desgraciado: Dios mío, socórreme.

Salmo 69
Dios mío, ven en mi auxilio
¡Señor, sálvanos, que nos hundimos!
(Mt 8, 25)

Dios mío, dígnate librarme;
Señor, date prisa en socorrerme.
Sufran una derrota ignominiosa
los que me persiguen a muerte;

vuelvan la espalda afrentados
los que traman mi daño;
que se retiren avergonzados
los que se ríen de mi.

Alégrense y gocen contigo
todos los que te buscan;
y digan siempre: «Dios es grande»,
los que desean tu salvación.

Yo soy pobre y desgraciado:
Dios mío, socórreme,
que tú eres mi auxilio y mi liberación.
¡Señor, no tardes!

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario
Ant. Yo soy pobre y desgraciado: Dios mío, socórreme.

Ant. 3.Dios no juzgará por apariencias, sino con justicia y rectitud.

Salmo 74
El Señor, juez supremo
Derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes (Lc 1, 52)

Te damos gracias, oh Dios, te damos gracias,
invocando tu nombre, contando tus maravillas.

«Cuando elija la ocasión,
yo juzgaré rectamente.
Aunque tiemble la tierra con sus habitantes,
yo he afianzado sus columnas.»

Digo a los jactanciosos: «No jactaros»;
a los malvados: «No alcéis la testuz,
no alcéis la testuz contra el cielo,
no digáis insolencias contra la Roca.»

Ni del oriente ni del occidente,
ni del desierto ni de los montes,
sólo Dios gobierna:
a uno humilla, a otro ensalza.

El Señor tiene una copa en la mano,
un vaso lleno de vino drogado:
lo da a beber hasta las heces
a todos los malvados de la tierra.

Pero yo siempre proclamaré su grandeza,
y tañeré para el Dios de Jacob:
derribaré el poder de los malvados,
y se alzará el poder del justo.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario: Ant. Dios no juzgará por apariencias, sino con justicia y rectitud.
Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.

En los Tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua la lectura breve, el versículo y la oración son los que exige la diversidad del Oficio.

Tiempo ordinario:

Tercia
LECTURA BREVE I Co 13, 4-7
El amor es paciente, afable; no tiene envidia; no presume ni se engríe; no es mal educado ni egoísta; no se irrita, no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad. Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites.

V/. Alégrense y gocen contigo todos los que te buscan, Señor.
R/. Digan siempre: «Grande es el Señor.»

Oración
Señor, Padre santo, Dios fiel, que enviaste el Espíritu Santo prometido, para que congregara a los hombres que el pecado había disgregado, ayúdanos a ser, en medio del mundo, fermento de unidad y de paz. Por Jesucristo Nuestro Señor.

Sexta
LECTURA BREVE I Co 13, 4-7
El amor no pasa nunca. ¿El don de profecía?, se acabará. ¿El don de lenguas?, enmudecerá. ¿El saber?, se acabará. Porque limitado es nuestro saber y limitada es nuestra profecía; en una palabra: quedan la fe, la esperanza, el amor: estas tres. La más grande es el amor.

V/. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros
R/. Como lo esperamos de ti.

Oración
Dios todopoderoso y lleno de amor, que, a la mitad de nuestra jornada, concedes un descanso a nuestra fatiga, contempla complacido el trabajo que hoy hemos empezado, remedia nuestras deficiencias y haz que nuestras obras te sean agradables. Por Jesucristo, nuestro Señor

Nona
LECTURA BREVE Col 3, 14-15
Procurad el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada. Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón; a ella habéis sido convocados, en un solo cuerpo. Y sed agradecidos.

V/. Los sufridos poseen la tierra.
R/. Y disfrutan de paz abundante.

Oración
Señor Jesucristo, que, por la salvación de los hombres, extendiste tus brazos en la cruz, haz que todas nuestras acciones te sean agradables y sirvan para manifestar al mundo tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.


Conclusión:
V/. Bendigamos al Señor.
R/. Demos gracias a Dios.


JUEVES III
Hora intermedia Tercia, Sexta, Nona

SALUDO INICIAL:
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. (T. P. Aleluya.)

HIMNO*

SALMODIA
En los tiempos de Adviento, Navidad y Cuaresma, la antífona como en el Propio del tiempo.

Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.
Tiempo ordinario: Ant. 1. Sostenme, Señor, con tu promesa, y viviré.

Salmo 118, 113-120
XV (Samech)

Detesto a los inconstantes
Y amo (anhelo) tu voluntad;
tú eres mi refugio y mi escudo,
yo espero en tu palabra;
apartaos de mí, los perversos,
y cumpliré tus mandatos, Dios mío.

Sostenme con tu promesa, y viviré,
que no quede frustrada mi esperanza;
dame apoyo, y estaré a salvo,
me fijaré en tus leyes sin cesar;
desprecias a los que se desvían de tus decretos,
sus proyectos son engaño.

Tienes por escoria a los malvados,
por eso amo tus preceptos;
mi carne se estremece con tu temor,
y respeto tus mandamientos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario
Ant. Sostenme, Señor, con tu promesa, y viviré.

Ant. 2. Socórrenos, Dios, salvador nuestro, y perdona nuestros pecados.

Salmo 78, 1-5.8-11.13
Lamentación ante la destrucción de Jerusalén
Si al menos tú comprendieras...
lo que conduce a la paz (Lc 19, 42)

Dios mío, los gentiles han entrado en tu heredad,
han profanado tu santo templo,
han reducido Jerusalén a ruinas.

Echaron los cadáveres de tus siervos
en pasto a las aves del cielo,
y la carne de tus fieles
a las fieras de la tierra.

Derramaron su sangre como agua
en torno a Jerusalén,
y nadie la enterraba.

Fuimos el escarnio de nuestros vecinos,
la irrisión y la burla de los que nos rodean.

¿Hasta cuándo, Señor?
¿Vas a estar siempre enojado?
¿Arderá como fuego tu cólera?

No recuerdes contra nosotros
las culpas de nuestros padres;
que tu compasión nos alcance pronto,
pues estamos agotados.

Socórrenos, Dios, salvador nuestro,
por el honor de tu nombre;
líbranos y perdona nuestros pecados
a causa de tu nombre.

¿Por qué han de decir los gentiles:
«Dónde está su Dios»?
Que a nuestra vista conozcan los gentiles la venganza
de la sangre de tus siervos derramada.

Llegue a tu presencia el gemido del cautivo:
con tu brazo poderoso, salva a los condenados a muerte.

Mientras, nosotros, pueblo tuyo,
ovejas de tu rebaño,
te daremos gracias siempre,
contaremos tus alabanzas
de generación en generación.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario
Ant. Socórrenos, Dios, salvador nuestro, y perdona nuestros pecados.

Ant. 3. Dios de los ejércitos, mira desde el cielo y ven a visitar tu viña.

Salmo 79
Ven, Señor, a visitar tu viña
Ven, Señor Jesús (Ap 22, 20)

Pastor de Israel, escucha,
tú que guías a José como a un rebaño;
tú que te sientas sobre querubines, resplandece ante Efraín, Benjamín y Manasés;
despierta tu poder y ven a salvarnos.

Oh Dios, restáuranos,
que brille tu rostro y nos salve.

Señor, Dios de los ejércitos,
¿hasta cuándo estarás airado
mientras tu pueblo te suplica?

Les diste a comer llanto,
a beber lágrimas a tragos;
nos entregaste a las contiendas de nuestros vecinos,
nuestros enemigos se burlan de nosotros.

Dios de los ejércitos, restáuranos,
que brille tu rostro y nos salve.

Sacaste una vid de Egipto,
expulsaste a los gentiles, y la trasplantaste;
le preparaste el terreno, y echó raíces
hasta llenar el país;

su sombra cubría las montañas,
y sus pámpanos, los cedros altísimos;
extendió sus sarmientos hasta el mar,
y sus brotes hasta el Gran Río.

¿Por qué has derribado su cerca
para que la saqueen los viandantes,
la pisoteen los jabalíes
y se la coman las alimañas?

Dios de los ejércitos, vuélvete:
mira desde el cielo, fíjate,
ven a visitar tu viña,
la cepa que tu diestra plantó,
y que tú hiciste vigorosa.

La han talado y le han prendido fuego;
con un bramido hazlos perecer.
Que tu mano proteja a tu escogido,
al hombre que tú fortaleciste.
No nos alejaremos de ti:
danos vida, para que invoquemos tu nombre.

Señor, Dios de los ejércitos, restáuranos,
que brille tu rostro y nos salve.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario: Ant. Dios de los ejércitos, mira desde el cielo y ven a visitar tu viña.
Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.

En los Tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua la lectura breve, el versículo y la oración son los que exige la diversidad del Oficio.

Tiempo ordinario:

Tercia
LECTURA BREVE Sb 19, 22
En todo, Señor, enalteciste y glorificaste a tu pueblo, y nunca y en ningún lugar dejaste de mirar por él y socorrerlo.

V/. Tú, oh Dios, haciendo maravillas.
R/. Mostraste tu poder a los pueblos.

Oración
Señor, tú que a la hora de tercia enviaste el Espíritu Santo sobre los apóstoles, reunidos en oración, concéde-nos también a nosotros tener parte en los dones de este Espíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Sexta
LECTURA BREVE Dt 4, 7
¿Hay alguna nación tan grande que tenga los dioses tan cerca como lo está el Señor Dios de nosotros, siempre que lo invocamos?

V/.Cerca está el Señor de los que lo invocan.
R/.Escucha sus gritos, y los salva.

Oración
Dios todopoderoso y eterno, ante ti no existe ni la oscuridad ni las tinieblas; haz, pues, brillar sobre nosotros la claridad de tu luz para que, guardando tus Preceptos caminemos fielmente por tus sendas con el corazón ensanchado. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Nona
LECTURA BREVE Est 10,9
Nuestra nación, los que gritaban a Dios y se salvaron, es Israel. El Señor salvó a su pueblo, el Señor nos sacó de todos estos males. Dios ha hecho signos y prodigios portentosos, como no ha hecho entre los gentiles

V/. Te doy gracias, Señor, porque me escuchaste
R/. Y fuiste mi salvación.

Oración
Contempla, Señor, a tu familia en oración y haz que, imitando los ejemplos de paciencia de tu Hijo, no decaiga nunca ante la adversidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Conclusión:
V/. Bendigamos al Señor.
R/. Demos gracias a Dios.


VIERNES III
Hora intermedia Tercia, Sexta, Nona


SALUDO INICIAL:
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. (T. P. Aleluya.)

HIMNO*

SALMODIA
En los tiempos de Adviento, Navidad y Cuaresma, la antífona como en el Propio del tiempo.

Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.
Tiempo ordinario: Ant. 1. Lo vimos despreciado, como un hombre de dolores, acostumbrado a sufrimientos.

Salmo 21
El siervo de Dios sufriente ora, y Dios le responde
A media tarde, Jesús gritó: «Elí,
Elí, lamá sabaktani» (Mt 27, 46)

Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?;
a pesar de mis gritos, mi oración no te alcanza.

Dios mío, de día te grito, y no respondes;
de noche, y no me haces caso;
aunque tú habitas en el santuario,
esperanza de Israel.

En ti confiaban nuestros padres;
confiaban, y los ponías a salvo;
a ti gritaban, y quedaban libres;
en ti confiaban, y no los defraudaste.

Pero yo soy un gusano, no un hombre,
vergüenza de la gente, desprecio del pueblo;
al verme, se burlan de mí,
hacen visajes, menean la cabeza:
«Acudió al Señor, que lo ponga a salvo;
que lo libre, si tanto lo quiere.»

Tú eres quien me sacó del vientre,
me tenías confiado en los pechos de mi madre;
desde el seno pasé a tus manos,
desde el vientre materno tú eres mi Dios.
No te quedes lejos, que el peligro está cerca
y nadie me socorre.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario
Ant. Lo vimos despreciado, como un hombre de dolores, acostumbrado a sufrimientos.

Ant. 2. Se repartieron las ropas de Jesús, echándolas a suerte.

II

Me acorrala un tropel de novillos,
me cercan toros de Basán;
abren contra mí las fauces
leones que descuartizan y rugen.

Estoy como agua derramada,
tengo los huesos descoyuntados;
mi corazón, como cera,
se derrite en mis entrañas;

mi garganta está seca como una teja,
la lengua se me pega al paladar;
me aprietas contra el polvo de la muerte.

Me acorrala una jauría de mastines,
me cerca una banda de malhechores;
me taladran las manos y los pies,
puedo contar mis huesos.

Ellos me miran triunfantes,
se reparten mi ropa,
echan a suerte mi túnica.

Pero tú, Señor, no te quedes lejos;
fuerza mía, ven corriendo a ayudarme.
Líbrame a mí de la espada,
y a mi única vida, de la garra del mastín;
sálvame de las fauces del león;
a este pobre, de los cuernos del búfalo.

Contaré tu fama a mis hermanos,
en medio de la asamblea te alabaré.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario
Ant. Se repartieron las ropas de Jesús, echándolas a suerte.

Ant. 3. En la presencia del Señor se postrarán las familias de los pueblos.

III

Fieles del Señor, alabadlo;
linaje de Jacob, glorificadlo;
temedlo, linaje de Israel.

Porque no ha sentido desprecio ni repugnancia
hacia el pobre desgraciado;
no le ha escondido su rostro:
cuando pidió auxilio, le escuchó.

Él es mi alabanza en la gran asamblea,
cumpliré mis votos delante de sus fieles.
Los desvalidos comerán hasta saciarse,
alabarán al Señor los que lo buscan:
viva su corazón por siempre.

Lo recordarán y volverán al Señor
hasta de los confines del orbe;
en su presencia se postrarán
las familias de los pueblos.

Porque del Señor es el reino,
Él gobierna a los pueblos.
Ante Él se postrarán las cenizas de la tumba,
ante Él se inclinarán los que bajan al polvo

Me hará vivir para Él, mi descendencia le servirá,
hablarán del Señor a la generación futura,
contarán su justicia al pueblo que ha de nacer:
todo lo que hizo el Señor.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario: Ant. En la presencia del Señor se postrarán las familias de los pueblos.
Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya

En los Tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua la lectura breve, el versículo y la oración son los que exige la diversidad del Oficio.

Tiempo ordinario:

Tercia
LECTURA BREVE Rm 1, 16b. 17
El Evangelio es la fuerza de salvación de Dios para todo el que cree. Porque en Él se revela la justicia salvadora de Dios para los que creen, en virtud de su fe, como dice la Escritura: «El justo vivirá por su fe.»

V/. Con Dios se alegra nuestro corazón.
R/. En su santo nombre confiamos.

Oración
Señor Jesucristo, que a la hora de tercia fuiste llevado al suplicio de la cruz por la salvación del mundo, ayúdanos a llorar los pecados de la vida pasada y a evitar las faltas en lo por venir. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Sexta
LECTURA BREVE Rm 3, 21-22ª
Ahora la justicia de Dios, atestiguada por la ley y los profetas, se ha manifestado independientemente de la ley. Por la fe en Jesucristo viene la justicia de Dios a todos los que creen, sin distinción alguna.

V/. Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón.
R/. La norma del Señor es límpida y da luz a los ojos.

Oración
Señor Jesucristo, que a la hora de sexta subiste a la cruz por nuestra salvación, mientras las tinieblas envolvían al mundo, concédenos que tu luz nos ilumine siempre, para que, guiados por ella, podamos alcanzar la Vida eterna. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Nona
LECTURA BREVE Ef 2, 8-9
Estáis salvados por la gracia y mediante la fe. Y no se debe a vosotros, sino que es un don de Dios; y tampoco se debe a las obras, para que nadie pueda presumir.

V/.Conozca la tierra tus caminos, Señor.
R/.Todos los pueblos tu salvación.

Oración
Señor Jesucristo, que, colgado en la cruz, diste al ladrón arrepentido el reino eterno, míranos a nosotros, que, como él, confesamos nuestras culpas, y concédenos poder entrar también, como él, después de la muerte, en el paraíso. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.


Conclusión:
V/. Bendigamos al Señor.
R/. Demos gracias a Dios.


SÁBADO III
Hora intermedia Tercia, Sexta, Nona

SALUDO INICIAL:
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. (T. P. Aleluya.)

HIMNO*

SALMODIA
En los tiempos de Adviento, Navidad y Cuaresma, la antífona como en el Propio del tiempo.

Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.
Tiempo ordinario: Ant. 1. Da fianza, Señor, en favor de tu siervo.

Salmo 118, 121-128
XVI (Ain)

Practico la justicia y el derecho,
no me entregues a mis opresores;
da fianza en favor de tu siervo,
que no me opriman los insolentes;
mis ojos se consumen aguardando
tu salvación y tu promesa de justicia.

Trata con misericordia a tu siervo,
enséñame tus leyes;
yo soy tu siervo: dame inteligencia,
y conoceré tus preceptos;
es hora de que actúes, Señor:
han quebrantado tu voluntad.

Yo amo tus mandatos
más que el oro purísimo;
por eso aprecio tus decretos
y detesto el camino de la mentira.

Tiempo ordinario
Ant. Da fianza, Señor, en favor de tu siervo.
Ant. 2. Contemplad al Señor, y quedaréis radiantes.

Salmo 33
El Señor, salvación de los justos
Habéis saboreado lo
bueno que es el Señor (1P 2, 3)

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes le escuchen y se alegren.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias.

Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor, Él lo escucha
y lo salva de sus angustias.

El ángel del Señor acampa
en torno a sus fieles y los protege.
Gustad y ved qué bueno es el Señor
dichoso el que se acoge a Él.

Todos sus santos, temed al Señor,
porque nada les falta a los que le temen;
los ricos empobrecen y pasan hambre,
los que buscan al Señor no carecen de nada.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario
Ant. Contemplad al Señor, y quedaréis radiantes.
Ant. 3. El Señor está cerca de los atribulados.

II

Venid, hijos, escuchadme:
os instruiré en el temor del Señor;
¿hay alguien que ame la vida
y desee días de prosperidad?

Guarda tu lengua del mal,
tus labios de la falsedad;
apártate del mal, obra el bien,
busca la paz y corre tras ella.

Los ojos del Señor miran a los justos,
sus oídos escuchan sus gritos;
pero el Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria.

Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias;
el Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos.

Aunque el justo sufra muchos males,
de todos lo libra el Señor;
Él cuida de todos sus huesos,
y ni uno solo se quebrará.

La maldad da muerte al malvado,
y los que odian al justo serán castigados.
El Señor redime a sus siervos
no será castigado quien se acoge a Él.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario: Ant. El Señor está cerca de los atribulados.
Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.

En los Tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua la lectura breve, el versículo y la oración son los que exige la diversidad del Oficio.

Tiempo ordinario:

Tercia
LECTURA BREVE 1S 15, 22
¿Quiere el Señor sacrificios y holocaustos, o quiere que obedezcan al Señor? Obedecer vale más que un sacrificio; ser dócil, más que la grasa de carneros.

V/. El que me ofrece acción de gracias, ése me honra.
R/. Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios

Oración
Señor Dios, Padre todopoderoso, infúndenos la luz del Espíritu Santo, para que, libres de toda adversidad, podamos alegrarnos siempre en tu alabanza. Por Jesucristo nuestro Señor.

Sexta
LECTURA BREVE Ga 5, 26; 6,2
No seamos vanidosos, provocándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros. Arrimad todos el hombro a las cargas de los otros, que con eso cumpliréis la ley de Cristo.

V/. Ved qué dulzura, qué delicia, convivir los hermanos unidos.
R/. Allí manda el Señor la bendición.

Oración
Señor, fuego ardiente de amor eterno, haz que, inflamados en tu amor, te amemos a ti sobre todas las cosas y a nuestro prójimo por amor tuyo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Nona
LECTURA BREVE Mi 6, 8
Hombre, ya te han explicado lo que está bien, lo que el Señor desea de ti: que defiendas el derecho y ames la lealtad, y que seas humilde con tu Dios.

V/. Mi alegría es el camino de tus preceptos.
R/. Señor, no olvidaré tus palabras.

Oración
Escucha, Señor, nuestra oración y danos la abundancia de tu paz, para que, por intercesión de santa María, la Virgen, después de haberte servido durante toda nuestra vida, podamos presentarnos ante ti sin temor alguno. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Conclusión:
V/. Bendigamos al Señor.
R/. Demos gracias a Dios.

SEMANA IV
DOMINGO
Hora intermedia Tercia, Sexta, Nona


SALUDO INICIAL:
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. (T. P. Aleluya.)

HIMNO*

SALMODIA
En los tiempos de Adviento, Navidad y Cuaresma, la antífona como en el Propio del tiempo.

Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.
Tiempo ordinario: Ant. 1.. El que come este pan vivirá para siempre. Aleluya.

Salmo 22
El buen pastor
El Cordero será su pastor, y los
conducirá hacia fuentes de aguas vivas
(Ap 7, 17)

El Señor es mi Pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;

me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas;
me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.

Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan.

Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario
Ant. El que come este pan vivirá para siempre Aleluya

Ant. 2. Vendrá el Señor, para que en sus santos se manifiesten su gloria y sus maravillas. Aleluya.

Salmo 75
Acción de gracias por la victoria
Verán al Hijo del hombre
venir sobre las nubes (Mt 24, 30)

I

Dios se manifiesta en Judá,
su fama es grande en Israel;
su tabernáculo está en Jerusalén,
su morada en Sión:
allí quebró los relámpagos del arco,
el escudo, la espada y la guerra.

Tú eres deslumbrante, magnífico,
con montones de botín conquistados.
Los valientes duermen su sueño,
y a los guerreros no les responden sus brazos
Con un bramido, oh Dios de Jacob,
inmovilizaste carros y caballos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario
Ant. Vendrá el Señor, para que en sus santos se manifiesten su gloria y sus maravillas. Aleluya.

Ant. 3. Haced votos y traed tributo al Señor, vuestro Dios. Aleluya.

II

Tú eres terrible: ¿quién resiste frente a ti
al ímpetu de tu ira?
Desde el cielo proclamas la sentencia:
la tierra teme sobrecogida,
cuando Dios se pone en pie para juzgar,
para salvar a los humildes de la tierra.

La cólera humana tendrá que alabarte,
los que sobrevivan al castigo te rodearán.
Haced votos al Señor y cumplidlos,
y traigan los vasallos tributo al Temible:
Él deja sin aliento a los príncipes,
y es temible para los reyes del orbe.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario: Ant. Haced votos y traed tributo al Señor, vuestro Dios. Aleluya.
Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.

En los Tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua la lectura breve, el versículo y la oración son los que exige la diversidad del Oficio.

Tiempo ordinario:

Tercia
LECTURA BREVE I Co 6, 19-20
¿No sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo? Él habita en vosotros porque lo habéis recibido de Dios. No os poseéis en propiedad, porque os han comprado pagando un precio por vosotros. Por tanto, ¡glorificad a Dios con vuestro cuerpo!

V/. Mi alma se consume y anhela los atrios del Señor.
R/. Mi corazón y mi carne retozan por el Dios vivo

Sexta
LECTURA BREVE Dt 10, 12
¿Qué es lo que te exige el Señor, tu Dios? Que temas al Señor, tu Dios, que sigas sus caminos y lo ames, que sirvas al Señor, tu Dios, con todo el corazón y con toda el alma.

V/. Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda?
R/. El que procede honradamente y tiene intenciones leales.

Nona
LECTURA BREVE Ct 8, 6b-7ª
Es fuerte el amor como la muerte, es cruel la pasión como el abismo; es centella de fuego, llamarada divina; las aguas torrenciales no podrán apagar el amor, ni anegarlo los ríos.

V/. Yo te amo, Señor, tú eres mi fortaleza.
R/. Escudo mío, mi fuerza salvadora.


La oración como en el Propio del tiempo.


Conclusión:
V/. Bendigamos al Señor.
R/. Demos gracias a Dios.


LUNES IV
Hora intermedia Tercia, Sexta, Nona


SALUDO INICIAL:
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. (T. P. Aleluya.)

HIMNO*

SALMODIA
En los tiempos de Adviento, Navidad y Cuaresma, la antífona como en el Propio del tiempo.

Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.
Tiempo ordinario: Ant. 1. Asegura, Señor, mis pasos con tu promesa.

Salmo 118, 129-136
XVJI (Phe)
Meditación de la palabra de Dios en su ley
Amar es cumplir la ley entera (Rm 13, 10)

Tus preceptos son admirables,
por eso los guarda mi alma:
la explicación de tus palabras ilumina,
da inteligencia a los ignorantes;
abro la boca y respiro,
ansiando tus mandamientos.

Vuélvete a mí y ten misericordia,
como es tu norma con los que aman tu nombre
asegura mis pasos con tu promesa,
que ninguna maldad me domine;
líbrame de la opresión de los hombres,
y guardaré tus decretos.

Haz brillar tu rostro sobre tu siervo,
enséñame tus leyes;
arroyos de lágrimas bajan de mis ojos
por los que no cumplen tu voluntad.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario
Ant. Asegura, Señor, mis pasos con tu promesa.

Ant. 2.Uno solo es legislador y juez; ¿quién eres tú para juzgar al prójimo?

Salmo 81
Invectivas contra los jueces inicuos
No juzguéis antes de tiempo;
dejad que venga el Señor (I Co 4, 5)

Dios se levanta en la asamblea divina;
rodeado de ángeles, juzga:
«¿Hasta cuándo daréis sentencia injusta,
poniéndoos de parte del culpable?

Proteged al desvalido y al huérfano,
haced justicia al humilde y al necesitado,
defended al pobre y al indigente,
sacándolos de las manos del culpable.»

Ellos, ignorantes e insensatos, caminan a oscuras,
mientras vacilan los cimientos del orbe.

Yo declaro: «Aunque seáis dioses,
e hijos del Altísimo todos,
moriréis como cualquier hombre,
caeréis, príncipes, como uno de tantos.»

Levántate, oh Dios, y juzga la tierra,
porque tú eres el dueño de todos los pueblos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario
Ant. Uno solo es legislador y juez; ¿quién eres tú para juzgar al prójimo?

Ant. 3 Llamé al Señor, y Él me respondió.

Salmo 119
Deseo de la paz
Estad firmes en la tribulación,
sed asiduos en la oración (Rm 12, 12)

En mi aflicción llamé al Señor,
y Él me respondió.
Líbrame, Señor, de los labios mentirosos,
de la lengua traidora.

¿Qué te va a dar o a mandarte Dios,
lengua traidora?
Flechas de arquero,
afiladas con ascuas de retama.

¡Ay de mí, desterrado en Masac,
acampado en Cadar!
Demasiado llevo viviendo
con los que odian la paz;
cuando yo digo: «Paz»,
ellos dicen: «Guerra».

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario: Ant. Llamé al Señor, y Él me respondió.
Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.

En los Tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua la lectura breve, el versículo y la oración son los que exige la diversidad del Oficio.

Tiempo ordinario:

Tercia
LECTURA BREVE Lv 20, 26
Sed para mí santos, porque yo, el Señor, soy santo, y os he separado de entre los pueblos para que seáis míos.

V/. Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor.
R/. El pueblo que Él se escogió como heredad.

Oración
Oh Dios, Padre lleno de bondad, tú has querido que los hombres trabajáramos de tal forma que, cooperando unos con otros, alcanzáramos éxitos cada vez más logrados; ayúdanos, pues, a vivir en medio de nuestros trabajos sintiéndonos siempre hijos tuyos y hermanos de todos los hombres. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Sexta
LECTURA BREVE Sb 15,1.3
Tú, Dios nuestro, eres bueno y fiel, tienes mucha paciencia y gobiernas el universo con misericordia. Conocerte a ti es justicia perfecta, y acatar tu poder es la raíz de la inmortalidad.

V/. Tú, Señor, Dios clemente y misericordioso.
R/. Lento a la cólera, rico en piedad y leal.

Oración
Señor, tú eres el dueño de la viña y de los sembrados, tú el que repartes las tareas y distribuyes el justo salario a los trabajadores; ayúdanos a soportar el peso del día y el calor de la jornada sin quejarnos nunca de tus planes. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Nona
LECTURA BREVE Ba 4, 21-22
¡Ánimo, hijos! Gritad a Dios para que os libre del poder enemigo. Yo espero que el Eterno os salvará, el Santo ya me llena de alegría, porque muy pronto el Eterno, vuestro Salvador, tendrá misericordia de vosotros.

V/.Recuerda, Señor, tu ternura.
R/. Y tu misericordia, que son eternas.

Oración
Tú nos has convocado, Señor, en tu presencia en aquella misma hora en que los apóstoles subían al templo para la oración de la tarde; concédenos que las súplicas que ahora te dirigimos en nombre de Jesús, tu Hijo, alcancen la salvación a cuantos invocan este nombre. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Conclusión:
V/. Bendigamos al Señor.
R/. Demos gracias a Dios.


MARTES IV
Hora intermedia Tercia, Sexta, Nona


SALUDO INICIAL:
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. (T. P. Aleluya.)

HIMNO*

SALMODIA
En los tiempos de Adviento, Navidad y Cuaresma, la antífona como en el Propio del tiempo.

Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.
Tiempo ordinario: Ant. 1. Puesto que sabéis esto , dichosos vosotros si lo ponéis en práctica.

Salmo 118, 137-144
XVIII (Sade)

Señor, tú eres justo,
tus mandamientos son rectos;
has prescrito leyes justas
sumamente estables;
me consume el celo,
porque mis enemigos olvidan tus palabras.

Tu promesa es acrisolada,
y tu siervo la ama;
soy pequeño y despreciable,
pero no olvido tus decretos;
tu justicia es justicia eterna,
tu voluntad es verdadera.

Me asaltan angustias y aprietos,
tus mandatos son mi delicia;
la justicia de tus preceptos es eterna,
dame inteligencia, y tendré vida.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario:
Ant. Puesto que sabéis esto, dichosos vosotros si lo ponéis en práctica.

Ant. 2 Llegue, Señor, hasta ti mi súplica.

Salmo 87
Oración de un hombre gravemente enfermo
Esta es vuestra hora. la del poder de las tinieblas (Lc 22, 53)

I

Señor, Dios mío, de día te pido auxilio,
de noche grito en tu presencia;
llegue hasta ti mi súplica,
inclina tu oído a mi clamor.

Porque mi alma está colmada de desdichas,
y mi vida está al borde del abismo;
ya me cuentan con los que bajan a la fosa,
soy como un inválido.

Tengo mi cama entre los muertos,
como los caídos que yacen en el sepulcro,
de los cuales ya no guardas memoria,
porque fueron arrancados de tu mano.

Me has colocado en lo hondo de la fosa,
en las tinieblas del fondo;
tu cólera pesa sobre mí,
me echas encima todas tus olas.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario:
Ant. Llegue, Señor, hasta ti mi súplica.

Ant. 3.Te pido auxilio, Señor, no me escondas tu rostro.

II

Has alejado de mí a mis conocidos,
me has hecho repugnante para ellos:
encerrado, no puedo salir,
y los ojos se me nublan de pesar.

Todo el día te estoy invocando,
tendiendo las manos hacia ti.
¿Harás tú maravillas por los muertos?
¿Se alzarán las sombras para darte gracias?

¿Se anuncia en el sepulcro tu misericordia,
o tu fidelidad en el reino de la muerte?
¿Se conocen tus maravillas en la tiniebla,
o tu justicia en el país del olvido?

Pero yo te pido auxilio,
por la mañana irá a tu encuentro mi súplica.
¿Por qué, Señor, me rechazas
y me escondes tu rostro?

Desde niño fui desgraciado y enfermo,
me doblo bajo el peso de tus terrores,
pasó sobre mí tu incendio,
tus espantos me han consumido:

me rodean como las aguas todo el día,
me envuelven todos a una;
alejaste de mí amigos y compañeros:
mi compañía son las tinieblas.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario: Ant. Te pido auxilio, Señor, no me escondas tu rostro.
Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.

En los Tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua la lectura breve, el versículo y la oración son los que exige la diversidad del Oficio.

Tiempo ordinario:

Tercia
LECTURA BREVE I Jn3, 17-18
Si uno tiene de qué vivir y, viendo a su hermano en necesidad, le cierra sus entrañas, ¿cómo va a estar en él el amor de Dios? Hijos míos, no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras.

V/.Dichoso el que se apiada y presta.
R/. Su recuerdo será perpetuo.

Oración
Dios todopoderoso y eterno, que a la hora de tercia enviaste tu Espíritu Defensor a los apóstoles, derrama también sobre nosotros este Espíritu de amor, para que, ante los hombres, demos siempre fiel testimonio de aquel amor que has querido que fuera el distintivo de los discípulos de tu Hijo. El, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Sexta
LECTURA BREVE Dt 30, 11.14
El Precepto que yo te mando hoy no es cosa que te exceda, ni inalcanzable; el mandamiento está muy cerca de ti: en tu corazón y en tu boca. Cúmplelo.

V/. Lámpara es tu palabra para mis pasos, Señor.
R/. Luz en mi sendero.

Oración
Oh Dios, que revelaste a Pedro tu plan de salvar a todas las naciones, danos tu gracia, para que todas nuestras acciones sean agradables a tus ojos y útiles a tu designio de amor y salvación universal. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Nona
LECTURA BREVE Is 55, 10-11
Como bajan la lluvia y la nieve del cielo, y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra, que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que hará mi voluntad y cumplirá mi encargo.

V/. El Señor envía su mensaje a la tierra.
R/. Y su palabra corre veloz.

Oración
Oh Dios, que enviaste un ángel al centurión Cornelio, para que le revelara el camino de la salvación, ayúdanos a trabajar cada día con mayor entrega en la salvación de los hombres, para que, junto con todos nuestros hermanos, incorporados a tu Iglesia, podamos llegar a ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Conclusión:
V/. Bendigamos al Señor.
R/. Demos gracias a Dios.


MIÉRCOLES IV
Hora intermedia Tercia, Sexta, Nona

SALUDO INICIAL:
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. (T. P. Aleluya.)

HIMNO*

SALMODIA
En los tiempos de Adviento, Navidad y Cuaresma, la antífona como en el Propio del tiempo.

Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.
Tiempo ordinario: Ant. 1. A ti grito, Señor, esperando tus palabras.

Salmo 118, 145-152
XIX (Coph)

Te invoco de todo corazón:
respóndeme, Señor, y guardaré tus leyes;
a ti grito: sálvame,
y cumpliré tus decretos;
me adelanto a la aurora pidiendo auxilio,
esperando tus palabras.

Mis ojos se adelantan a las vigilias,
meditando tu promesa;
escucha mi voz por tu misericordia,
con tus mandamientos dame vida;
ya se acercan mis inicuos perseguidores,
están lejos de tu voluntad.

Tú, Señor, estás cerca,
y todos tus mandatos son estables;
hace tiempo comprendí que tus preceptos
los fundaste para siempre.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario
Ant. A ti grito, Señor, esperando tus palabras.

Ant. 2. Sabe el Señor que los pensamientos del hombre son insustanciales.

Salmo 93
Invocación a la justicia de Dios contra los opresores
El Señor venga todo esto...Dios no nos ha
llamado a una vida impura, sino sagrada
(cf 1Ts 4,6-7)
I

Dios de la venganza, Señor,
Dios de la venganza, resplandece.
Levántate, juzga la tierra,
paga su merecido a los soberbios.

¿Hasta cuándo, Señor, los culpables,
hasta cuándo triunfarán los culpables?
Discursean profiriendo insolencias,
se jactan los malhechores;

trituran, Señor, a tu pueblo,
oprimen a tu heredad; asesinan a viudas y forasteros,
degüellan a los huérfanos,
y comentan: «Dios no lo ve,
el Dios de Jacob no se entera.»

Enteraos, los más necios del pueblo,
ignorantes, ¿cuándo discurriréis?
El que plantó el oído ¿no va a oír?;
el que formó el ojo ¿no va a ver?;

el que educa a los pueblos ¿no va a castigar?;
el que instruye al hombre ¿no va a saber?
Sabe el Señor que los pensamientos del hombre
son insustanciales.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario:
Ant. Sabe el Señor que los pensamientos del hombre son insustanciales.

Ant. 3. El Señor será mi alcázar y mi roca de refugio.

II

Dichoso el hombre a quien tú educas,
al que enseñas tu ley,
dándole descanso tras los años duros,
mientras al malvado le cavan la fosa.

Porque el Señor no rechaza a su pueblo,
ni abandona su heredad:
el justo obtendrá su derecho,
y un porvenir los rectos de corazón.

¿Quién se pone a mi favor contra los perversos,
quién se coloca a mi lado frente a los malhechores?
Si el Señor no me hubiera auxiliado,
ya estaría yo habitando en el silencio.

Cuando me parece que voy a tropezar,
tu misericordia, Señor, me sostiene;
cuando se multiplican mis preocupaciones,
tus consuelos son mi delicia.

¿Podrá aliarse contigo un tribunal inicuo
que dicta injusticias en nombre de la ley?

Aunque atenten contra la vida del justo
y condenen a muerte al inocente,
el Señor será mi alcázar,
Dios será mi roca de refugio.

Él les pagará su iniquidad,
los destruirá por sus maldades,
los destruirá el Señor, nuestro Dios.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario: Ant. El Señor será mi alcázar y mi roca de refugio.
Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.

En los Tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua la lectura breve, el versículo y la oración son los que exige la diversidad del Oficio.

Tiempo ordinario:

Tercia
LECTURA BREVE I Co 10, 24.35
Que nadie busque su propio interés, sino el ajeno. De todas formas, cuando comáis o bebáis o hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para gloria de Dios.

V/. Es bueno dar gracias al Señor.
R/. Tocar para tu nombre, oh Altísimo.

Oración
Señor, Padre santo, Dios fiel, que enviaste el Espíritu Santo prometido, para que congregara a los hombres que el pecado había disgregado, ayúdanos a ser, en medio del mundo, fermento de unidad y de paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Sexta
LECTURA BREVE Col 3, 17
Todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de Él.

V/. Te ofreceré un sacrificio de alabanza.
R/. Invocando tu nombre, Señor.

Oración
Dios todopoderoso y lleno de amor, que, a la mitad de nuestra jornada, concedes un descanso a nuestra fatiga, contempla complacido el trabajo que hoy hemos empezado, remedia nuestras deficiencias y haz que nuestras obras te sean agradables. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Nona
LECTURA BREVE Col 3, 23-24
Lo que hacéis, hacedlo con toda el alma, como para servir al Señor y no a los hombres: sabiendo que recibiréis del Señor en recompensa la herencia. Servid a Cristo Señor.

V/. El Señor es el lote de mi heredad y mi copa.
R/. Mi suerte está en tu mano.

Oración
Señor Jesucristo, que, por la salvación de los hombres extendiste tus brazos en la cruz, haz que todas nuestra acciones te sean agradables y sirvan para manifestar al mundo tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.


Conclusión:
V/. Bendigamos al Señor.
R/. Demos gracias a Dios.


JUEVES IV
Hora intermedia Tercia, Sexta, Nona

SALUDO INICIAL:
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. (T. P. Aleluya.)

HIMNO*

SALMODIA
En los tiempos de Adviento, Navidad y Cuaresma, la antífona como en el Propio del tiempo.

Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.
Tiempo ordinario: Ant. 1. «Si me amáis, guardareis mis mandatos», dice el Señor.

Salmo 118, 153-160
XX (Res)

Mira mi abatimiento y líbrame,
porque no olvido tu voluntad;
defiende mi causa y rescátame,
con tu promesa dame vida;
la justicia está lejos de los malvados
que no buscan tus leyes.

Grande es tu ternura, Señor,
con tus mandamientos dame vida;
muchos son los enemigos que me persiguen,
pero yo no me aparto de tus preceptos;
viendo a los renegados, sentía asco,
porque no guardan tus mandatos.

Mira cómo amo tus decretos,
Señor, por tu misericordia dame vida;
el compendio de tu palabra es la verdad,
y tus justos juicios son eternos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario:
Ant.«Si me amáis, guardaréis mis mandatos», dice el Señor.

Ant. 2. Que el Señor te bendiga, y veas la paz todos los días de tu vida.

Salmo 127
Paz doméstica en el hogar del justo
«Que el Señor te bendiga desde Sión»,
es decir, desde su Iglesia (Arrobio)

Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos.

Comerás del fruto de tu trabajo,
serás dichoso, te irá bien;
tu mujer, como parra fecunda,
en medio de tu casa;

tus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de tu mesa:
ésta es la bendición del hombre
que teme al Señor.

Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida;
que veas a los hijos de tus hijos.
¡Paz a Israel!

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario:
Ant. Que el Señor te bendiga, y veas la paz todos los días de tu vida.

Ant. 3. El Señor peleará a tu favor.

Salmo 128
Esperanza de un pueblo oprimido
La Iglesia habla de los sufrimientos
que tiene que tolerar (S. Agustín)

¡Cuánta guerra me han hecho desde mi juventud
-que lo diga Israel-,
cuánta guerra me han hecho desde mi juventud,
pero no pudieron conmigo!

En mis espaldas metieron el arado
y alargaron los surcos.
Pero el Señor, que es justo,
rompió las coyundas de los malvados.

Retrocedan avergonzados,
los que odian a Sión;
sean como la hierba del tejado,
que se seca y nadie la siega;

que no llena la mano del segador
ni la brazada del que agavilla;
ni le dicen los que pasan:
«Que el Señor te bendiga.»

Os bendecimos en el nombre del Señor.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario: Ant. El Señor peleará a tu favor.
Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.

En los Tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua la lectura breve, el versículo y la oración son los que exige la diversidad del Oficio.

Tiempo ordinario:

Tercia
LECTURA BREVE I Jn 3, 23-24
Éste es el mandamiento de Dios: que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo, y que nos amemos unos a otros, tal como nos lo mandó. Quien guarda sus mandamientos permanece en Dios y Dios en él; en esto conocemos que permanece en nosotros: por el Espíritu que nos dio.

V/. Apoya tú al inocente, Señor.
R/. Tú que sondeas el corazón y las entrañas.

Oración
Señor, tú que a la hora de tercia enviaste el Espíritu Santo sobre los apóstoles, reunidos en oración, concédenos también a nosotros tener parte en los dones de este Espíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Sexta
LECTURA BREVE Sb 1, 1-2
Amad la justicia, los que regís la tierra, pensad correctamente del Señor y buscadlo con corazón entero. Lo encuentran los que no exigen pruebas, y se revela a los que no desconfían.

V/. Confía en el Señor y haz el bien.
R/. Habita tu tierra y practica la lealtad.

Oración
Dios todopoderoso y eterno, ante ti no existe ni la oscuridad ni las tinieblas; haz, pues, brillar sobre nosotros la claridad de tu luz, para que, guardando tus preceptos, caminemos fielmente por tus sendas con el corazón ensanchado. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Nona
LECTURA BREVE Hb 12, lb-2
Quitémonos lo que nos estorba y el pecado que nos ata, y corramos en la carrera que nos toca, sin retirarnos, fijos los ojos en el que inició y completa nuestra fe: Jesús, que, renunciando al gozo inmediato, soportó la cruz, despreciando la ignominia, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios.

V/. Mi alma espera en el Señor.
R/. Espera en su palabra.

Oración
Contempla, Señor, a tu familia en oración y haz que, imitando los ejemplos de paciencia de tu Hijo, no decaiga nunca ante la adversidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Conclusión:
V/. Bendigamos al Señor.
R/. Demos gracias a Dios.


VIERNES IV
Hora intermedia Tercia, Sexta, Nona

SALUDO INICIAL:
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. (T. P. Aleluya.)

HIMNO*

SALMODIA
En los tiempos de Adviento, Navidad y Cuaresma, la antífona como en el Propio del tiempo.

Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.
Tiempo ordinario: Ant. 1. Mucha paz tienen, Señor, los que aman tus leyes.

Salmo 118, 161-168
XXI (Sin)

Los nobles me perseguían sin motivo,
pero mi corazón respetaba tus palabras;
yo me alegraba con tu promesa,
como el que encuentra un rico botín;
detesto y aborrezco la mentira,
y amo tu voluntad.

Siete veces al día te alabo
por tus justos mandamientos;
mucha paz tienen los que aman tus leyes,
y nada los hace tropezar;
aguardo tu salvación, Señor,
y cumplo tus mandatos.

Mi alma guarda tus preceptos
y los ama intensamente;
guardo tus decretos,
y tú tienes presente mis caminos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario:
Ant. Mucha paz tienen, Señor, los que aman tus leyes.

Ant. 2. En el grupo de los creyentes todos pensaban y sentían lo mismo.

Salmo 132
Felicidad de la concordia fraterna
Amémonos unos a otros,
ya que el amor es de Dios (I Jn 4, 7)

Ved qué dulzura, qué delicia,
convivir los hermanos unidos.

Es ungüento precioso en la cabeza,
que va bajando por la barba,
que baja por la barba de Aarón,
hasta la franja de su ornamento.

Es rocío del Hermón, que va bajando
sobre el monte Sión.
porque allí manda el Señor la bendición:
la vida para siempre.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario:
Ant. En el grupo de los creyentes todos pensaban y sentían lo mismo.

Ant. 3. Defiéndeme de la mano perversa, Señor Dios, mi fuerte salvador.

Salmo 139, 2-9.13-14
Tú eres mi refugio
El Hijo del nombre va a ser entregado
en manos de los pecadores (Mt 26, 45)

Líbrame, Señor, del malvado,
guárdame del hombre violento:
que planean maldades en su corazón
y todo el día provocan contiendas;
afilan sus lenguas como serpientes,
con veneno de víboras en los labios.

Defiéndeme, Señor, de la mano perversa,
guárdame de los hombres violentos,
que preparan zancadillas a mis pasos.
Los soberbios me esconden trampas;
los perversos me tienden una red
y por el camino me colocan lazos.

Pero yo digo al Señor: «Tú eres mi Dios»;
Señor, atiende a mis gritos de socorro;
Señor Dios, mi fuerte salvador,
que cubres mi cabeza el día de la batalla.

Señor, no le concedas sus deseos al malvado,
no des éxito a sus proyectos.

Yo sé que el Señor hace justicia al afligido
y defiende el derecho del pobre.
Los justos alabarán tu nombre,
los honrados habitarán en tu presencia.

Tiempo ordinario: Ant. Defiéndeme de la mano perversa, Señor Dios, mi fuerte salvador.
Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.

En los Tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua la lectura breve, el versículo y la oración son los que exige la diversidad del Oficio.

Tiempo ordinario:

Tercia
LECTURA BREVE Rm 12, 17a. 19b-21
No devolváis a nadie mal por mal; porque dice el Señor en la Escritura: «Mía es la venganza, yo daré lo merecido.» En vez de eso, si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber: así le sacarás colores a la cara. No te dejes vencer por el mal, vence al mal a fuerza de bien.

V/. La misericordia del Señor dura siempre.
R/. Su justicia para los que guardan la alianza.

Oración
Señor Jesucristo, que a la hora de tercia fuiste llevado al suplicio de la cruz por la salvación del mundo, ayúdanos a llorar los pecados de la vida pasada y a evitar las faltas en lo porvenir. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Sexta
LECTURA BREVE l Jn 13, 16
En esto hemos conocido el amor: en que Él dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar nuestra vida por los hermanos.

V/. Dad gracias al Señor porque es bueno.
R/. Porque es eterna su misericordia.

Oración
Señor Jesucristo, que a la hora de sexta subiste a la cruz por nuestra salvación, mientras las tinieblas envolvían al mundo, concédenos que tu luz nos ilumine siempre, para que, guiados por ella, podamos alcanzar la vida eterna. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Nona
LECTURA BREVE I Jn 4, 9-11
En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único, para que vivamos por medio de Él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó y nos envió a su Hijo como víctima de propiciación por nuestros pecados. Queridos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros.

V/. Fíjate, oh Dios, en nuestro Escudo.
R/. Mira el rostro de tu Ungido.

Oración
Señor Jesucristo, que, colgado en la cruz, diste al ladrón arrepentido el reino eterno, míranos a nosotros, que, como él, confesamos nuestras culpas, y concédenos poder entrar también, como él, después de la muerte, en el paraíso. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.


Conclusión:
V/. Bendigamos al Señor.
R/. Demos gracias a Dios.


SÁBADO IV
Hora intermedia Tercia, Sexta, Nona

SALUDO INICIAL:
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. (T. P. Aleluya.)

HIMNO*

SALMODIA
En los tiempos de Adviento, Navidad y Cuaresma, la antífona como en el Propio del tiempo.

Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.
Tiempo ordinario: Ant. 1. Que tu mano, Señor, me auxilie, ya que prefiero tus decretos.

Salmo 118, 169-176
XXII (Tau)

Que llegue mi clamor a tu presencia,
Señor, con tus palabras dame inteligencia
que mi súplica entre en tu presencia,
líbrame según tu promesa;
de mis labios brota la alabanza,
porque me enseñaste tus leyes.

Mi lengua canta tu fidelidad,
porque todos tus preceptos son justos;
que tu mano me auxilie,
ya que prefiero tus decretos;
ansío tu salvación, Señor
tu voluntad es mi delicia.

Que mi alma viva para alabarte,
que tus mandamientos me auxilien;
me extravié como oveja perdida:
busca a tu siervo, que no olvida tus mandatos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario:
Ant. Que tu mano, Señor, me auxilie, ya que prefiero tus decretos.

Ant. 2. Tu trono, oh Dios, permanece para siempre.

Salmo 44
Las nupcias del Rey
¡Que llega el esposo, salid a recibirlo! (Mt 25, 6)

Me brota del corazón un poema bello,
recito mis versos a un rey;
mi lengua es ágil pluma de escribano.

Eres el más bello de los hombres,
en tus labios se derrama la gracia,
el Señor te bendice eternamente.

Cíñete al flanco la espada, valiente:
es tu gala y tu orgullo;
cabalga victorioso por la verdad y la justicia,
tu diestra te enseñe a realizar proezas.
Tus flechas son agudas, los pueblos se te rinden,
se acobardan los enemigos del rey.

Tu trono, oh Dios, permanece para siempre,
cetro de rectitud es tu cetro real;
has amado la justicia y odiado la impiedad:
por eso el Señor, tu Dios, te ha ungido
con aceite de júbilo
entre todos tus compañeros.

A mirra, áloe y acacia huelen tus vestidos,
desde los palacios de marfiles te deleitan las arpas.
Hijas de reyes salen a tu encuentro,
de pie a tu derecha está la reina,
enjoyada con oro de Ofir.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario:
Ant. Tu trono, oh Dios, permanece para siempre.

Ant. 3. Vi la nueva Jerusalén, arreglada como una novia que se adorna para su esposo.

II

Escucha, hija mira: inclina el oído,
olvida tu pueblo y la casa paterna;
prendado está el rey de tu belleza:
póstrate ante Él, que Él es tu Señor.
La ciudad de Tiro viene con regalos,
los pueblos más ricos buscan tu favor.

Ya entra la princesa, bellísima,
vestida de perlas y brocado;
la llevan ante el rey, con séquito de vírgenes,
la siguen sus compañeras:
las traen entre alegría y algazara,
van entrando en el palacio real.

«A cambio de tus padres, tendrás hijos,
que nombrarás príncipes por toda la tierra.»

Quiero hacer memorable tu nombre
por generaciones y generaciones,
y los pueblos te alabarán por los siglos de los siglos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Tiempo ordinario: Ant. Vi la nueva Jerusalén vestida como una novia que se adorna para su esposo
Tiempo pascual: Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.

En los Tiempos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua la lectura breve, el versículo y la oración son los que exige la diversidad del Oficio.

Tiempo ordinario:

Tercia
LECTURA BREVE Dn 6, 27b-28
Nuestro Dios es el Dios vivo que permanece siempre. Su reino no será destruido, su imperio dura hasta el fin. Él salva y libra, hace signos y prodigios en el cielo y en la tierra.

V/. Rendios, reconoced que yo soy Dios.
R/. Más alto que los pueblos, más alto que la tierra.

Oración
Señor Dios, Padre todopoderoso, infúndenos la luz del Espíritu Santo, para que, libres de toda adversidad, podamos alegrarnos siempre en tu alabanza. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Sexta
LECTURA BREVE Rm 15, 5-7
Que Dios, fuente de toda paciencia y consuelo, os conceda estar de acuerdo entre vosotros, según Jesucristo, para que unánimes, a una voz, alabéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. En una palabra, acogeos mutuamente, como Cristo os acogió para gloria de Dios.

V/. El Señor ama a su pueblo.
R/. Y adorna con la victoria a los humildes.

Oración
Señor, fuego ardiente de amor eterno, haz que, inflamados en tu amor, te amemos a ti sobre todas las cosas y a nuestro prójimo por amor tuyo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Nona
LECTURA BREVE Flp 4, 8. 9b
Hermanos, todo lo que es verdadero, noble, puro, amable, laudable, todo lo que es virtud o mérito, tenedlo en cuenta. Y el Dios de la paz estará con vosotros.

V/. Te ensalzaré, Dios mío, mi rey.
R/. Bendeciré tu nombre por siempre jamás.

Oración
Escucha, Señor, nuestra oración y danos la abundancia de tu paz, para que, por intercesión de santa María, la Virgen, después de haberte servido durante toda nuestra vida, podamos presentarnos ante ti sin temor alguno. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Conclusión:
V/. Bendigamos al Señor.
R/. Demos gracias a Dios.