UN CAMINO CORTO PARA LA SANTIDAD

P.Eliseo García Rubio

Traigo aquí un escrito del Beato Cardenal John Henry Newman del año 1856, completamente actual, como no podía ser menos en un tema de tanta importancia y que él entendió muy bien y puso en practica: «Es lo que afirman los santos: si deseamos ser perfectos, no tenemos nada más que hacer que cumplir bien los deberes ordinarios de cada día. Es este un camino corto hacia la perfección, no corto porque sea fácil, sino porque es eficaz y claro para todos.

No hay caminos cortos para la perfección, pero hay caminos seguros.

Pienso que es una doctrina que puede ser de gran utilidad practica para personas como nosotros. Es fácil tener de la perfección algunas ideas vagas, que sirven para hablar sobre ella cuando no queremos tender hacia ella. Pero cuando alguien desea real y activamente buscarla para sí, no queda satisfecho con nada que no sea claro y concreto, o que no constituya alguna forma de directiva para la práctica de la perfección.

Debemos tener bien presente lo que significa perfección. No significa ninguna acción extraordinaria, algo fuera de lo común o especialmente heroico, no todos tiene la oportunidad de actos o sufrimientos heroicos, sino lo que la palabra perfección significa ordinariamente. Por perfecto entendemos lo que no tiene en sí ningún defecto, lo que es completo, lo que es integro, lo que es cuerdo, en una palabra, lo opuesto a lo imperfecto.

Así pues, es perfecto aquel que hace perfectamente el trabajo de cada día, y no debemos ir más allá para buscar la perfección.
Insisto sobre esto porque pienso que simplificará nuestro modo de ver las cosas, y concentrará nuestros esfuerzos sobre el fin bien definido. Si Ud. me pregunta lo que tiene que hacer para ser perfecto, le diré primero: no se quede en cama después de tocar la hora de levantarse; que sus primeros pensamientos sean para Dios; haga una buena visita la Santísimo Sacramento; rece el Ángelus con devoción; coma y beba para la gloria de Dios; rece bien el Rosario; manténgase en recogimiento; rechace los malos pensamientos; haga bien su meditación vespertina; examínese cada día; vaya a la cama a la hora debida, y Ud. ya es perfecto».